Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2012

Anlisis comparativo del proceso nacionalista en Amrica Latina
Tres tipos de burguesa; tres grupos de pases

Fernando Dorado Popayn
Rebelin

ste escrito surge de un sucinto anlisis de las similitudes entre las naciones y pueblos de Mxico y Colombia que se publicar en el Libro Colectivo La Neta Revelada, editado y compilado por el escritor y periodista Juan Francisco Belmont desde su exilio en Canad.


Considero que es til y necesario realizar un ejercicio comparativo de nuestros pases. El objetivo es explicarnos por qu en unos pases aparecen lderes de la talla de Fidel Castro o los Ortegas, Chvez, Correas o Morales, en otros del perfil de Lula como los Kirchner, Tabar Vsquez, Mujica, Rousseff o Bachelet, y en unos ms, del tipo de Funes, Humala o Lugo.

No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino que, al contrario, es su ser social el que determina su conciencia [1] . Esta famosa frase de Marx, que es la esencia de su enfoque materialista dialctico aplicado a la historia social, nos sirve de brjula para realizar esta concisa comparacin de nuestras sociedades, pueblos y naciones.

Antes de avanzar es importante aclarar que ste anlisis no tiene como respaldo grandes estudios acadmicos ni cientficos sino que surge de los esfuerzos de un activista social que se alimenta de la luchas de los pueblos de la regin y que desde la empyria intenta aplicar sus conocimientos a la explicacin de nuestra compleja realidad.

Tres (3) tipos de burguesa a la cabeza del bloque oligrquico y tres (3) grupos de pases

En Amrica Latina est en desarrollo una revolucin nacionalista contra los bloques de poder oligrquicos. stos entregaron la soberana de nuestra regin al control del FMI y el Banco Mundial BM. Aplicaron durante los aos 80s y 90s del siglo pasado el paquete neoliberal del Consenso de Washington impuesto por el gobierno de los EE.UU. Reagan y Thatcher mandaban.

La clasificacin que se presenta se basa en la identificacin de la clase social o sector de clase que lideraba o lidera en cada pas a ese bloque oligrquico. Ello determina del otro lado por contraposicin qu clases o sectores de clase encabezan el bloque subordinado en la lucha democrtica por independencia, soberana y autonoma.

Las clases sociales que de acuerdo a este anlisis se disputan el poder en el bloque oligrquico son: Una burguesa trans-nacionalizada que es directa heredera de la clase terrateniente que industrializ el campo bajo el modelo prusiano; una burguesa burocrtica parasitaria que se fortaleci durante el auge del Estado de Bienestar; una burguesa industrial que creci durante el perodo de la sustitucin de importaciones (1945-1970), y algunos rezagos de la clase terrateniente que sobrevivi en aquellos pases en donde no se profundiz la reforma agraria.

As, los tres grupos de pases por orden geogrfico son:

- Grupo A: Chile, Paraguay, Per, Colombia, Panam, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala, Repblica Dominicana y Mxico. En ellos la clase gran terrateniente encabez el bloque de poder hasta los aos 80s A partir de esa fecha se recicl en burguesa trans-nacionalizada y financiera a la sombra del poder imperial y de la entrega de nuestras riquezas y empresas al gran capital. En esos pases las burguesas industriales fueron dbiles y se subordinaron con algunas excepciones, al poder oligrquico-imperial.

Mxico y Costa Rica tienen caractersticas particulares dentro de este grupo, dado que por circunstancias especiales realizaron reformas agrarias ms profundas. All, a la sombra de los grandes terratenientes, las burguesas burocrticas acumularon un importante poder.

- Grupo B: Argentina, Brasil y Uruguay. Son pases en donde el bloque de poder oligrquico est hegemonizado por una burguesa industrial, que comparti el poder durante el siglo XX con la clase terrateniente pero que por condiciones de migracin, acumulacin de capitales durante el esclavismo y otros fenmenos, consigui despus de muchas tensiones y conflictos ponerse a la cabeza de Estados nacionales, y mantener una relativa autonoma frente a Europa y EE.UU.

- Grupo C: Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Pases en donde el bloque de poder oligrquico era dirigido hasta antes de las revoluciones por una clase burocrtica parasitaria (compradora y entreguista) que superviva en alianza con una retrgrada clase terrateniente y una dbil burguesa industrial. Eran el eslabn dbil de la cadena imperial.

En cada uno de los pases que hacen parte de cada grupo existen similitudes asombrosas. Claro, tambin, importantes diferencias. El poder oligrquico de los pases del Grupo A es legatario directo de las 3 Reales Audiencias (Virreinatos) espaoles y sus gobernaciones ms fuertes (Nueva Espaa-Mxico; Nueva Granada-Colombia; y Nueva Castilla-Per) en donde perduraron las oligarquas terratenientes. Los pases de los otros dos grupos tuvieron fuertes influencias migratorias o desarrollaron un espritu libertario desde la poca colonial y republicana.

Cmo avanza la revolucin democrtico-nacionalista en cada grupo de pases?

El avance de la democracia nacionalista tiene grandes diferencias en cada grupo. Empecemos por el Grupo C. All la revolucin nacional es dirigida por las clases subordinadas en alianza con dbiles sectores de la burguesa nacional, en contra de los grandes terratenientes y de la burguesa compradora. Ello explica la tremenda y permanente polarizacin poltica, tanto interna como externa con el bloque de oligarquas regionales y el imperio. Ellos se apoyan mutuamente.

En el Grupo B, el proceso de cambio es encabezado y canalizado por la burguesa nacional en alianza con sectores organizados de los trabajadores y sectores medios de la sociedad. Ese frente poltico aguanta a los terratenientes y a la burguesa comercial. La polarizacin es menor por cuanto el proyecto nacional en cabeza de la burguesa le garantiza a todas las clases poderosas y propietarias la contencin de los campesinos que luchan por la tierra, la explotacin eficaz de los trabajadores y participar de los beneficios del crecimiento econmico.

En el Grupo A la burguesa trans-nacionalizada est al frente de la hegemona oligrquica. sta ha logrado consolidar una fuerte alianza con sectores terratenientes en contra de las dems clases subordinadas que por perodos realizan alianzas coyunturales con la burguesa burocrtica, que est fuertemente mermada. En general, han logrado mermar los vientos nacional-democrticos.

Anlisis comparativo

La historia de Amrica Latina nos enva seales sobre la naturaleza de los gobiernos que actualmente abren espacios democrticos y nacionalistas en nuestros pases. De acuerdo a su historia y contradicciones acumuladas en el tiempo se pueden ubicar caractersticas similares que sirven para prever las tendencias predominantes y disear estrategias.

En aquellos pases en donde las oligarquas terratenientes y el poder de los imperios no permitieron el desarrollo de una fuerte burguesa industrial, los trabajadores, campesinos y comunidades indgenas logran ponerse al frente de los sectores medios de la sociedad. As, hoy lideraran revoluciones pacficas con claro sabor anti-imperialista y anti-neoliberal. Son los casos de Venezuela, Ecuador y Bolivia (emulando las insurrecciones de Cuba y Nicaragua).

En estos pases los bloques de poder democrtico estn compuestos por trabajadores, sectores medios de las ciudades y de la pequea-burguesa rural (campesinos indgenas, mestizos y afros pequeos y medianos productores) que han conseguido alianzas explcitas y no expresas, con sectores minoritarios de la burguesa burocrtica e incluso industrial. El peso de la direccin est en manos de clases medias nacionalistas pero no anticapitalistas. Esa es la contradiccin que se manifiesta en los conflictos sociales que afloran en Ecuador y Bolivia, y que en Venezuela asume un carcter poltico-electoral. Cuba y Nicaragua por su evolucin requieren otro anlisis.

Las condiciones en Colombia, Per, Paraguay y toda Centroamrica, a excepcin de Mxico y Costa Rica, daban para que durante la 2 mitad del siglo XX se desencadenaran revoluciones democrticas. La burguesa manita y nica realiz reformas agrarias que evitaron que la lucha por democratizacin de la tenencia de la tierra se convirtiera en verdaderas guerras civiles, como sucedi en la regin. En aquellos donde no se aplicaron las reformas o se hicieron parcialmente, se produjeron alzamientos campesinos durante todo el siglo XX. Esos conflictos gracias a la intervencin imperial fueron convertidos en las actuales guerras del narcotrfico.

En el grupo A, aparecen ahora seales incipientes de construccin de polticas autnomas. As ha ocurrido en El Salvador (Funes), Paraguay (Lugo) y Per (Humala). Sin embargo, la situacin es muy frgil, dado que si se intenta dar el paso completo hacia la autonoma nacional y la democratizacin -caso reciente de Honduras (Zelaya), las oligarquas reaccionarias y el imperio estadounidense se coaligan para impedir los avances, incluso por la fuerza, sin que la dbil burguesa nacional (casi inexistente) pueda servir de contencin.

En estos pases pesa con fuerza el papel de la burguesa trans-nacionalizada, que es la que se coloca a la cabeza de la reaccin. A nivel regional esta clase ha empezado a jugar de una manera nueva desde la eleccin de Santos en Colombia, quien ha sido asesorado por un selecto grupo de estrategas norteamericanos. [2] La oligarqua colombiana dio un viraje con respecto a la poltica de Uribe, distension las relaciones con Venezuela y Ecuador, agrup a Chile, Mxico, Per y Panam, y se acerc a las burguesas brasilea y argentina.

Ese bloque burgus imperial pretende liderar el proceso de integracin regional y neutralizar a los gobiernos revolucionarios (ALBA). Se muestra por ahora, en lo econmico, menos plegado al gobierno de los EE.UU. mostrndose abierto a las relaciones con China y otros bloques econmicos, pero en lo poltico y militar (caso de intervencin en Libia, alianza con Israel) sigue dependiendo del direccionamiento de USA.

Esa burguesa trans-nacionalizada que ya comparte mercados de la regin en el campo de la energa elctrica, proyectos de infraestructura, productos como el azcar, caf y manufacturas, impulsa la integracin regional con una ptica neoliberal, apura la adecuacin de las comunicaciones (IIRSA) hacia una mayor y ms eficiente explotacin de los recursos naturales y la re-primarizacin de la economa (agro-combustibles, otros productos tropicales), y aunque promueve algunos proyectos de industrializacin, lo hace muy modestamente. No est dispuesta a enfrentar en serio, por ahora, a las grandes potencias.

En los pases del Grupo A, en donde las fuerzas democrticas han ganado un espacio (El Salvador, Paraguay y Per), la situacin es crtica. Todava quedan remanentes de la lucha armada insurgente de los aos 70s del siglo pasado que al no triunfar, dejaron tremendas heridas en las naciones, en el alma popular, miedos y resentimientos, que son utilizados en forma de chantaje por las reaccionarias oligarquas. Por tanto, los pasos que dan los gobiernos con perfil democrtico-nacionalista son muy tmidos, y slo una estrategia muy calculada, ms la influencia del entorno regional y mundial, van a determinar los cambios a lograrse.

En aquellos pases del Grupo B en donde las burguesas industriales consiguieron ser cabeza de la alianza con los terratenientes, a pesar de todas las tensiones, se han conformado bloques interclasistas que avanzan hacia relativos logros independentistas, autonmicos y de integracin regional. Es el caso de Brasil, Uruguay y Argentina.

En esas alianzas inter-clasistas aparecen fuerzas de los trabajadores del Estado y los obreros centralizados (trabajadores del petrleo, siderrgicos y de la industria automovilstica). Se colocan al frente dirigentes de los trabajadores como Lula pero mirado en conjunto, es la gran burguesa la que mueve los hilos del desarrollo. Se avanza en re-distribucin de la riqueza, pero en general no se pasa de programas asistencialistas. La estructura del modelo no se afecta.

Chile es un caso sui gneris. Siguiendo los pasos de Cuba se adelant en 1971 a realizar su revolucin popular/democrtica pero las fuerzas revolucionarias fueron derrotadas por el golpe militar. Dado que la burguesa en alianza con la clase terrateniente se consolid en una burguesa trans-nacionalizada, bajo la cobertura de la dictadura (situacin similar a Colombia y Per, en donde la gran burguesa consigui derrotar los aires democrticos dejados por Gaitn y Haya de La Torre), ha venido creciendo a la sombra del imperio y con su visto bueno. No es accidental que estas tres burguesas con la de Mxico, estn a la cabeza de la derecha latinoamericana.

Conclusin

No es casual entonces que triunfen polticamente lderes revolucionarios radicales en Cuba o Venezuela, profundamente moderados en Brasil o Uruguay, o francamente vacilantes en Per o Chile. No obstante, a pesar de la diversidad, mirada en su conjunto Amrica Latina ha dado pasos importantes hacia la independencia y la autonoma frente a USA. Con la conformacin de MERCOSUR, el ALBA, UNASUR y la CELAC, los pueblos han avanzado pero las burguesas y las clases dominantes todava tienen un enorme peso econmico (y poltico). Es verificable.

En consecuencia, es evidente que slo un frente internacional de los trabajadores de A.L., organizados con independencia dentro de los bloques de clases existentes (que tienen dismiles expresiones polticas en cada pas como PSUV-Venezuela; MIPAIS-Ecuador; MAS-Bolivia; PT y aliados-Brasil; Justicial-peronistas-Argentina; Frente Amplio-Uruguay; etc.) podrn enfrentar con consecuencia a las poderosas burguesas regionales que estn en proceso de acercamiento y unificacin.

Las burguesas regionales en sus dos grandes vertientes (brasilera-argentina y colombiana-peruana-chilena-mexicana), se concertarn para hacer abortar los procesos revolucionarios en marcha. Si consiguen mantener dispersos a los trabajadores y confundida a la pequea burguesa con caminos alternos (nacionalistas burgueses y pequeo-burgueses), no habr quien se les oponga ni quin lidere una propuesta proletaria verdaderamente transformadora.

No se trata de usar la independencia de clase para debilitar las causas democrticas y nacionalistas sino para ayudar a construir una mayor y mejor Hegemona Social Popular, atrayndose a las dems clases subordinadas hacia la construccin de verdaderos frentes populares. Lo que ocurre en nuestros pases incluyendo la misma Venezuela nos obliga a hacerlo. No podemos ilusionarnos con salvadores supremos.

Hay que hacerlo ya: Proletarios de todos los pases, unos [3].

Notas:

[1] Marx, Karl. Prlogo de la contribucin a la crtica de la Economa Poltica. Heft, Berln, 1859

[2] La Silla Vaca. Los asesores gringos en la campaa de Santos: http://www.lasillavacia.com/historia/14657

[3] Marx, Karl y Engels, Friedrich. Manifiesto del Partido Comunista. Londres, 1848.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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