Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2012

La austeridad como ofensiva poltica de los de arriba (y la necesaria respuesta de los de abajo)

Jos Antonio Errejn
Rebelin


Lo estn anunciando de maneras ms menos pdicas distintos miembros del Gobierno aunque su jefe, por aquello de mantener el tipo, declare muy enfticamente que el objetivo sigue siendo el 4,4% de dficit pblico al terminar 2012. Al llegar a las tareas de gobierno, el PP parece haber perdido aquel mpetu fundamentalista que clamaba contra la falta de seriedad y los incumplimientos del gobierno del PSOE.

Pero los datos hablan por s solos, al cierre del tercer trimestre el conjunto de las Administraciones Pblicas habra presentado un saldo deficitario del 7,1% del PIB acumulado a esa fecha ocho dcimas menos que el dficit anual registrado el pasado ao, lo que representa un fracaso absoluto de las previsiones contenidas en el ltimo Programa d Estabilidad elaborado por el PSOE y obliga a pensar que, adems de incumplir con los objetivo para 2011superando en dos puntos porcentuales la antecitada previsin, resultar punto menos que imposible alcanzar el objetivo del 4,4% para 2012.

Las respuestas del Gobierno en el Real Decreto ley aprobado el 30 de Diciembre, reduccin de 8.900 millones de gasto pblico e incremento de la recaudacin de ingresos por un valor estimado de 8100 millones, bsicamente del IRPF, no harn sino aadir factores de contraccin de la demanda tanto por la va del consumo pblico como por la inversin pblica en obra civil, ambos factores principales responsables de la cada d ela demanda interna (1,3%) al cierre del ejercicio.

Si a lo anterior se une los efectos en el consumo de las familias derivado del previsible aumento de la destruccin de empleo y el incremento de la tasa de paro, no es difcil deducir la continuidad en la cada de la demanda interna, escasamente compensable por las exportaciones, a su vez afectadas por la generalizacin del clima recesivo en los pases clientes. Una nueva cada en la demanda se traducir inevitablemente en una disminucin de los ingresos y sus sustitucin por el recurso al endeudamiento que, si ha comportado menores coste en las ltimas emisiones -a causa de la generosidad de la subasta de Diciembre del BCE que ha permitido a los bancos espaoles, esos obligados a recapitalizarse, un estupendo margen de casi tres puntos comprando deuda pblica-, se ha convertido en s mismo en un lastre por el peso de los intereses que de Enero a Noviembre alcanzaron los casi los veintids mil millones de euros, un 12,5% ms que el ao anterior.

Es decir que, dos paquetes de recortes despus, una reforma constitucional, cientos de miles de parados ms y una cada del PIB que anuncia una nueva recesin, la deuda pblica no solo no ha decrecido sino que ha aumentado. Y aunque los intereses que hay que pagar por ella parece que estn disminuyendo, no parece que en el corto plazo el gobierno del PP tenga intencin de poder sustituirla como fuente de financiacin por ingresos tributarios, ya utilizados para intentar cumplir los dficits 2012 y 2013 y con escaso margen de maniobra, habida cuenta del descenso de actividad ya comentado. Consecuencia de lo cual, el saldo anual de la deuda emitida, es decir el total de la deuda emitida en un ao menos la parte de la misma que hay que dedicar a pagar los vencimientos e intereses de la deuda viva se reduce y, con l, lo que de verdad se puede dedicar a financiar gasto pblico

Debera ser innecesario recordar que las tan temidas agencias de calificacin estn penalizando con sus rebajas no la existencia de deuda -al fin y al cabo, el negocio de los que la suscriben- sino la incapacidad de generar recursos para amortizarla, un aviso para inversores hagan sus opciones conociendo los riesgos a los que se enfrentan

Esta secuencia infernal encadena a la economa espaola a un ciclo de estancamiento y destruccin de empleo y riqueza del que no se percibe cul puede ser la salida.

El ao 2012 ser un ao duro, especialmente para la gente parada, categora esta que puede verse significativamente aumentada por efecto de la reduccin de la actividad econmica fruto de la contraccin de la demanda interna. Pero tambin para los empleados pblicos con sus sueldos congelados un ao ms y la amenaza de una nueva reduccin salarial y un recorte de sus derechos laborales, adems del cierre al acceso a la funcin pblica que representa la tasa cero de reposicin de vacantes salvo para la polica y la guardia civil. Y no digamos para cuantos precisan de alguna forma de ayuda pblica para llegar a fin de mes o para desempear las funciones ms elementales d la vida como los dependientes: el signo de los recortes del gasto pblico, an sin conocer su composicin, amenazan con caer en este tipo de atenciones.

Un ao duro para la gente de abajo, complementado con el debilitamiento de los mecanismos para su defensa en esta sociedad cada vez ms injusta y desigual. El acuerdo salarial entre sindicatos y patronal que legaliza la reduccin de la capacidad adquisitiva de los salarios, golpeando especialmente a los tramos de renta medios y medios-bajos, en modo alguno satisface las aspiraciones y exigencias de los expertos -por ejemplo FEDEA, un think tank de las grandes empresas- y de la prctica totalidad de los medios de comunicacin, cada vez ms escorados a la derecha. La exigencia principal que estos medios hacen a los agentes sociales- es decir, a los sindicatos, los empresarios supongo que lo tiene bastante claro-se refiere a las figuras de contratacin y a los mbitos de negociacin. Contrato nico con indemnizacin por despido proporcional a la antigedad y negociacin colectiva en el marco de la empresa y para la de mbito superior posibilidad de descuelgue por malos resultados empresariales, esas son los dos principales palancas con las que se pretende transformar sustancialmente el mercado de trabajo, de forma que el debilitamiento de la capacidad contractual, de negociacin, de los trabajadores haga posible una evolucin de los costes salariales que permita asentar una senda de incremento de los excedentes empresariales y aumente la competitividad de la marca Espaa por la nica va que se le ocurre a la derecha gobernante y al coro de expertos econmicos que la asesoran, la de la deflacin salarial

En estas condiciones es de temer la generalizacin de un clima social de apata y resignacin que podra ser el mejor caldo de cultivo para el xito de los designios de la derecha y el capital financiero, dispuestos a emprender un ciclo histrico en el curso del cual puedan despojar a la poblacin asalariada y subalterna de la mayora de sus derechos ms sustanciales y generalizar su empobrecimiento, poniendo as las bases de un nuevo ciclo de acumulacin basado en el aumento de los niveles de explotacin de la fuerza de trabajo, el expolio de los recursos naturales y los bienes comunes y el sometimiento de la poblacin a un autntico rgimen de vasallaje y servidumbre.

Dnde conduce la poltica de austeridad

En Europa y en el mundo- vanse p.ej. las advertencias de la directora del FMI contra la austeridad como panacea-, son ya muchos y diversos los sectores que claman contra la continuidad de esta poltica. Incluso algunos sectores de la derecha alemana comienzan a percibir los riesgos asociados a una poltica de ajuste y austeridad que ha sumido a muchos pases, que son mercado para las exportaciones alemanas, en franca recesin. No obstante lo cual, el gobierno conservador alemn que, con el vergonzante acompaamiento del francs, dirige de facto la maltrecha UE, continuar con su poltica de austeridad en la que encuentra una autntica ventana de oportunidad para una integracin ms efectiva de la UE bajo la direccin del capitalismo alemn, imponiendo una vasta reestructuracin de las economas del sur a su servicio y el del capital trasnacional con inversiones en Europa.

La continuidad y el xito de esa poltica amenaza no solo el equilibrio entre centro y periferia en el que se ha basado la UE desde su constitucin- un equilibrio, hay que recordarlo, basado en el desarrollo desigual, que est en el origen de los efectos tan devastadores de la presente crisis-, sino las condiciones mismas en la que se reconstruyeron los Estados nacionales europeos tras la derrota del nazifascismo en 1945, con una participacin del trabajo consagrada en los propios textos constitucionales y la consecucin de un amplio espectro de derechos sociales y ciudadanos.

La imposicin de soluciones tecnobonapartistas como las de Italia y Grecia podra ser algo ms que un sntoma de que las clases dominantes estaran abandonando sus veleidades democrticas hacindose acompaar en su camino por una buena parte de las clases subalternas atemorizadas por el rumbo y las incertidumbres de la crisis capitalista. La proliferacin de candidaturas xenfobas en el reciente ciclo electoral en Espaa junto con la confirmacin del alto apoyo recibido por el PP entre los trabajadores podra ser la confirmacin entre nosotros de tan inquietante tendencia.

Lo peor que podran hacer las organizaciones polticas y sindicales que defienden a estas clases subalternas sera asumir el discurso de la austeridad y los llamamientos realizados desde la mayora de los medios de comunicacin a sumar todos los esfuerzos para salir de la crisis. Si as lo hicieran, desde luego que ayudaran al capital financiero y las grandes empresas a salir de la crisis, de su crisis, pero la gente de abajo, los trabajadores, los parados, los jvenes que tiene que buscar empleo lejos de su casa y de su pas, los inmigrantes, los pensionistas y los dependientes, saldran de la crisis ms aislados y desunidos, con menos derechos, con organizaciones ms debilitadas y desprestigiadas para enfrentar los continuos ataque del capital y sus partidos.

Eso es lo que nos jugamos en los envites actuales y por venir. Nunca la indiferencia ha estado menos justificada que en el momento actual. Los sindicatos de trabajadores, el movimiento 15M, los colectivos ciudadanos, ecologistas, las plataformas por la defensa de los servicios pblicos, etc, etc, todos estamos implicados, todos estamos obligados a responder a este reto. Nuestra responsabilidad histrica para con nosotros mismos y la generaciones venideras es grande, nos lo debemos y se lo debemos a cuantos nos han precedido en la lucha y han hecho posible que hoy podamos al menos decir estas cosas. Por ellos y por nosotros, por todos

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter