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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2012

15-M
Contra el pesimismo

Carlos Taibo
Rebelin


De siempre hemos tenido problemas a la hora de evaluar lo que ocurre con nuestros movimientos sociales. A duras penas esos problemas podan faltar en el caso del 15-M. Por momentos parece que se ha extendido, con respecto a este ltimo, un pesimismo sin lmites que no aprecia otra cosa sino un permanente declive. En la gestacin de ese estado de nimo se dan cita, por una parte, los pesimistas internos aquellos que no ven sino rasgos negativos en el movimiento y, por otra, los ecos de lo que cuentan los medios de incomunicacin del sistema.

A esos medios que acabo de mencionar slo les interesa el 15-M cuando hay algo gordo de por medio. Le prestan atencin, las ms de las veces amaada, a los episodios en lo que se revela o eso dicen algn tipo de violencia y procuran acompaar, por citar otro ejemplo, macromanifestaciones como las registradas el 19 de junio o el 15 de octubre del ao pasado. Nada quieren saber, en cambio, del terreno en el que en los hechos se dirimen la realidad y el futuro del 15-M: el del trabajo cotidiano, a menudo srdido y poco vistoso, de un movimiento que afortunadamente permanece vivo y activo. Cuando se asume esa tarea que los medios prefieren esquivar, la imagen del 15-M no invita precisamente al pesimismo. El movimiento est ah, su presencia y sus iniciativas son constantes, no ha perdido un pice de radicalidad contestataria, ha propiciado el asentamiento de una nueva identidad crtica y sigue dejando bien a las claras que algo ha cambiado, y para bien, en la cabeza de mucha gente.

Nada de lo anterior significa, claro, que falten los problemas. Al margen de reyertas internas que siempre estn ah, me permito identificar uno de ellos, que guarda una relacin estrecha dicho sea de paso con los criterios de evaluacin de lo que ocurre con el movimiento: aunque muchas gentes dicen simpatizar con este ltimo, lo comn es que no den el paso de sumarse a asambleas, campaas e iniciativas. Pese a ello, lo suyo es subrayar que el panorama resulta claramente preferible al que se haca valer el 14 de mayo del ao pasado. Si bien es verdad que la asistencia a las asambleas de barrio ha menguado sensiblemente, no lo es menos que hoy y me remito al ejemplo, creo que generalizable, de Madrid disponemos de una tupida red de organizaciones locales del 15-M que le siguen dando un aire distinto a una ciudad tradicionalmente adormecida en el terreno social y reivindicativo.

Me permito agregar dos comentarios sobre materias afines. El primero lo es sobre algo que escucho con frecuencia en las asambleas del 15-M, o en sus aledaos: la idea de que hay que pujar por convertir el movimiento en un partido poltico. Me parece que en muchos surge de la intuicin, poco fundamentada, de que la aparente crisis del movimiento ya he sealado que a mi entender no hay tal exigira medidas eficacistas como la encaminada a dotarlo de una estructura convencional. Aunque no dudo de la buena intencin de quienes preconizan eso, creo firmemente que semejante perspectiva sera el final del 15-M, una traicin a buena parte de las razones que justifican su existencia y un procedimiento de integracin rpida en el sistema. Hace unos meses una colega me pregunt si pensaba que exista algn riesgo de ilegalizacin del movimiento. Le respond que era imposible legalizar lo que, por fortuna, no es legal en su orgullosa reivindicacin de la asamblea, de la autogestin y de la ausencia de representaciones y liderazgos.

Mi segundo comentario no tiene, pese a las apariencias, ninguna dimensin de frivolidad. Las condiciones climatolgicas de estas horas subraymoslo cuantas veces sea preciso no son lo mejor para la biologa de un movimiento que naci, en la primavera, ocupando plazas y avenidas. El hecho de que el 15-M haya tenido que recogerse, en muchos casos, en lugares cerrados dibuja un escenario hostil que a buen seguro en algo alimenta las versiones pesimistas a las que me he referido al principio. Tengo la firme certeza de que, incluso para los ms recalcitrantes, la fortaleza y la presencia del movimiento se harn evidentes en unas semanas. Nada es ms necesario habida cuenta de lo que se nos viene encima.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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