Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2012

Rusia como pantalla de humo
Cinismo en torno a Siria

Vijay Prashad
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Ensayadas declaraciones llenaron el ltimo da de enero el viciado ambiente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Nabil al-Arabi, de la Liga rabe, intercedi ante el Consejo para que se adoptara un proyecto de resolucin sobre Siria preparado por la delegacin marroqu ante la ONU. El proyecto marroqu se basa en el informe de la misin de observacin de los derechos humanos enviada a Siria por la Liga rabe y en ella se peda el inmediato cese de la violencia y el comienzo del dilogo en Siria. Intentamos evitar una intervencin extranjera, dijo al-Arabi en el Consejo, especialmente una intervencin militar.

La misin de supervisin de la situacin de los derechos humanos enviada por la Liga haba presentado un informe, que se puso sobre la mesa en el Consejo pero que no se lleg a discutir (una omisin repetidamente mencionada por el embajador de Siria Bashar Yaafari). Produce desasosiego leer el informe de la Liga rabe. Menciona los duros ataques del gobierno sirio contra los manifestantes, pero plantea una serie de preguntas acerca de los mtodos e intenciones de estos ltimos. El informe detalla la colocacin de bombas en edificios, en trenes de transporte de fuel, en vehculos de transporte de gasoil y atentados contra la polica, llevados a cabo por grupos afiliados al Ejrcito Sirio Libre. Dice de esta entidad armada que atac tanto a las fuerzas de seguridad como a los ciudadanos sirios, haciendo que el gobierno respondiera con mayor violencia. El informe es muy suave en sus crticas hacia el gobierno, lo cual resulta llamativo dado el carcter de los informes de los medios de comunicacin en otros lugares. El informe de la Liga seala que algunos miembros de su misin (los saudes y los jordanos) rompieron el juramento que haban hecho e hicieron un relato exagerado de los hechos ante las autoridades de sus respectivos pases.

El lder de la misin de la Liga rabe era el general Mohamed Ahmad al-Dabi, un partidario incondicional del presidente de Sudn Omar al-Bashir. An quedan preguntas sin respuesta acerca del papel jugado por el general al-Dabi en la represin del levantamiento en Dar Massalit en febrero de 1999. Por qu eligieron a al-Dabi como jefe de la misin? Para los observadores que siguen de cerca los acontecimientos del Golfo est claro que en el tiempo en que al-Dabi fue embajador de Sudn en Qatar (1999-2004), intim mucho con la familia gobernante. Los qatares estn tratando de influir sobremanera en la regin y asumieron que al-Dabi iba a hacer lo que ellos quisieran. Pero volvi con un informe que no fue en absoluto de su agrado.

Los qatares han adoptado, en general, una posicin hostil en la Liga rabe. En mayo del pasado ao, la Liga rabe rechaz al candidato presentado por Qatar, Abdelrahman bin Hamad al-Attiya, a favor de al-Arabi como presidente de la entidad. Esto fue una especie de venganza de muchos de los pases que la componen por el papel de los qatares frente a la OTAN en el Consejo de Seguridad de la ONU respecto a Libia. Sentado al lado de al-Arabi en el Consejo de Seguridad de la ONU el 31 de enero estaba el ministro de asuntos exteriores de Qatar, Hamad bien Yasim bin Yabr al-Thani, que se mostraba furioso por lo que consideraba timidez de la Liga. Los esfuerzos de la Liga han sido en vano, dijo, sugiriendo que haba llegado ya el momento de algn tipo de intervencin. Los jordanos abandonaron la misin de observacin de los derechos humanos y el miembro saud de la misin saud en el consejo de la Shura, el Dr. Ibrahim Suleiman, seal: No est bien que seamos testigos falsos de lo que est sucediendo en Siria. Los rabes del Golfo no queran que se discutiera el informe de al-Dabi.

Los qatares estn ansiosos por instalar a sus aliados entre los Hermanos Musulmanes en los puestos de poder en la regin. Les han financiado generosamente desde Tnez a Egipto. Les gustara trasladar su influencia al Mashreq contra su principal enemigo: Irn. Pero ah los acontecimientos son ms complejos de lo que ellos querran admitir. Les fue muy bien a la hora de cargarse a Gadafi, a quien el G7, la OTAN y los rabes del Golfo odiaban por igual. Pero es mucho ms difcil emprenderla contra un pas que tiene fronteras con Israel.

El guardia fronterizo de Israel

Al-Arabi, de la Liga rabe, no necesita preocuparse por la sancin de la intervencin por parte del Consejo de Seguridad. Porque tal opcin no est sobre la mesa. Los rusos, quemados por el ejemplo de la resolucin 1973 de la ONU sobre Libia, no estn dispuestos a permitir una declaracin abierta para la OTAN. Ninguna otra potencia tiene capacidad para actuar con el tipo de fuerza mostrado por la OTAN. El embajador ruso Vitali Churkin aprob la misin de la Liga rabe como mecanismo para presionar al rgimen para que entrara en un dilogo poltico con la oposicin. En medio de tanta violencia, seal Churkin, hablar de reformar las instituciones sirias es una conversacin terica.

Va Rusia a apoyar una condena de Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU como sugiere la OTAN? Churkin declar a los medios de Mosc que la resolucin marroqu no estaba teniendo en cuenta lo ms importante: una clusula clara que descarte la posibilidad de que la resolucin pueda utilizarse para justificar una intervencin militar en los asuntos sirios desde el exterior. En ausencia de dicha clusula no permitiremos que se apruebe. De esa forma llegamos a la idea del veto ruso contra una accin internacional (es decir, de la OTAN) en Siria [confirmada el pasado sbado].

Pero si los rusos estn dispuestos a mantener esos principios, por qu EEUU no se muestra ms agresivo sobre Siria? La secretaria de estado Hillary Clinton seal: Siria est en una situacin nica que requiere un enfoque propio adaptado a las circunstancias especficas que all se dan. Y eso es exactamente lo que la Liga rabe ha propuesto: una va para una transicin poltica que preserve la unidad y las instituciones sirias. El 28 de febrero de 2011, Clinton compareci ante el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU para ofrecer la posicin de EEUU sobre Libia: Hemos visto a las fuerzas de seguridad del Coronel Gadafi abrir fuego contra manifestantes pacficos. Han utilizado armas pesadas contra civiles desarmados. Han soltado a mercenarios y matones para que ataquen a los manifestantes. A causa de sus acciones han perdido la legitimidad para gobernar. Y el pueblo de Libia tiene las cosas claras: Es hora de que Gadafi se vaya, ahora, sin ms violencia ni retrasos. Por qu Clinton no sustituye simplemente al coronel Gadafi por Al-Asad y a Libia por Siria? Porque Clinton cree que el caso sirio es mucho ms complejo. Por qu Siria es ms excepcional que Libia?

El pasado mes, en Beirut, le hice justo esa pregunta a Fawwaz Trabulsi (autor de A History of Modern Lebanon, 2007), que est sacando un nuevo peridico de nombre Bidayat y ha estado en contacto con varias corrientes dentro y alrededor de Siria. Me dijo que el problema de Siria es su ubicacin. La Primavera rabe ha transformado los acuerdos de seguridad cuidadosamente pergeados por Israel (con supervisin estadounidense). La cada de Mubarak en Egipto cuestiona el tratado de paz de 1979, y eso plantea preguntas acerca de la frontera suroccidental con Israel. La nueva energa del movimiento palestino amenaza la estabilidad de Cisjordania, y a pesar de la poltica de pacificacin israel mediante acuerdos y muros, se tiene la sensacin de que las fisuras polticas podran abrirse en cualquier momento. Lbano e Israel permanecen en situacin inestable, con la frontera patrullada por una fuerza pusilnime de las Naciones Unidas (la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Lbano -UNIFIL por sus siglas en ingls-, desplegada en 1978, aunque no tenga ya estatus interino). Queda Siria, donde el rgimen de Bashar al-Asad ha actuado como leal guardia fronterizo de Israel. Israel no est dispuesto a ver un cambio violento de rgimen en Siria. Sencillamente, no hay ninguna alternativa creble o fiable a al-Asad. Ni Israel ni EEUU, por tanto, han tratado agresivamente de eliminar del poder a al-Asad. Esa energa se reserva para el batir de tambores de guerra contra Irn.

Zvi Bar escribe en el peridico israel Haaretz que Washington y Tel Aviv no desean una salida precipitada de al-Asad. Le consideran una especie de vlvula de seguridad contra un ataque violento de Hizbollah contra Israel o contra su toma fsica del poder en el Lbano. Tambin manifest su desacuerdo con Irn tras la controvertida visita de Ahmadineyad al Lbano [en 2010]. Un miembro del gabinete israel dijo al Washington Post: Conocemos a Asad. Conocamos a su padre. Desde luego, nos gustara tener una Siria democrtica como vecino. Pero, pienso que es eso lo que va a suceder? No. EEUU e Israel estn escondindose actualmente detrs de los rusos (y a algn nivel detrs de los chinos) en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ninguno de ellos tiene inters alguno en sacar a al-Asad del poder. Para ellos, Siria no debera tener una solucin a la libia sino a la yemen: que la violencia siga hirviendo a fuego lento, que la oposicin se agote, y que despus se le permita a al-Asad crear un sucesor solo de nombre que conserve intactos los alineamientos del rgimen pero que provea una nueva cara para Siria. Al igual que al nuevo Yemen no se le va a permitir que suponga una amenaza para Arabia Saud, a la nueva Siria no se le va a permitir que desbarate los planes de Israel.

Vijay Prashad es profesor y director de Estudios Internacionales en el Trinity College, Hartford, Ct. Esta primavera publicar dos libros: Arab Spring, Libyan Winter (AK Press) y   Uncle Swami: Being South Asian in America (New Press). Es tambin autor de   Darker Nations: A Peoples History of the Third World (New Press), con el que en 2009 gan el premio Muzaffar Ahmed Book.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2012/02/03/cynicism-around-syria/






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