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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2012

Las relaciones de Siria y Arabia Saud: una divisin histrica

Yazan al-Saadi
Al-Akhbar English

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn


Las cada vez ms contradictorias relaciones entre Arabia Saud y Siria resultan ser norma y no excepcin. Con frecuencia, ambos influyentes Estados rabes se han encontrado en campos opuestos a nivel regional e internacional.

En su biografa de Hafez al-Assad, Patrick Seale relata casualmente que cuando el fundador del actual Estado saud, el rey Saud ibn Abdul-Aziz, yaca en su lecho de muerte, advirti a sus hijos de que vigilaran a Siria para proteger los intereses saudes. Que la leyenda, como la denomina Seale, tuviera lugar o no, se desconoce. Lo que s es cierto, no obstante, es que desde aquella advertencia fatal del difunto rey saud, han mantenido relaciones entre s marcadas por intereses contradictorios con breves momentos de cooperacin.

El sbado [4 de febrero de 2012], el actual rey saud, Abdullah Ibn Abd al-Aziz, cancelaba en el reino el Festival Al-Janadriyah notoriamente en solidaridad con el pueblo sirio. A principios del mes pasado, una noticia en el peridico kuwait Al-Rai revelaba que Arabia Saud podra reconocer y financiar al Consejo Nacional Sirio (CNS) en un intento de apartar del poder al actual presidente sirio Bashar al-Assad mientras ste trata de sobrevivir a un continuo levantamiento generalizado. La noticia apareci slo un da despus de que la Liga rabe, presionada por Arabia Saud, anunciara su decisin de suspender su misin de observacin en Siria. Posteriormente, la Liga suprimi el informe de la misin y transfiri el asunto al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Al parecer, Arabia Saud ha apostado por el fin del rgimen de Assad. La monarqua saud espera ciertamente que emerja un nuevo gobierno y que, sea el que sea el que surja despus, se aplaque ms ante los intereses saudes. Aunque tambin opera para garantizarse que el proceso de transicin no suma a la regin en el desorden.


La lucha por Oriente Prximo

Desde la formacin del los modernos Estados-nacin de Siria y Arabia Saud, sus relaciones siempre han sido turbulentas. En el intenso combate por el poder geopoltico ambos pases se situaron por lo general en lados opuestos representando cada uno ideologas diametralmente opuestas que se enfrentaron en el interior de sus fronteras o travs de sus agentes en Lbano, Palestina y otros lugares.

Siria se enorgullece de ser una repblica laica y un bastin del nacionalismo rabe con estrechos vnculos con Rusia. Por su parte, Arabia Saud es una monarqua reaccionaria auto abanderada como la guardiana del Islam a la vez que sostiene un profundo vnculo con Estados Unidos y Europa Occidental. Es cierto que la retrica de ambos pases puede no corresponderse con su prctica pero las narrativas ideolgicas que superficialmente adoptan chocan entre s y buena parte de sus objetivos de poltica exterior no se han avenido.

En concreto, en los aos 1950 y 1960, con el ascenso del panarabismo de Gamal Abdel Naser y la brecha creada por la Guerra Fra, Siria y Arabia Saud se situaron firmemente en campos opuestos. Ambas naciones albergaron a la oposicin de la otra, exportaron propaganda que competa entre s, y desarrollaron alianzas opuestas. Sin embargo, trabajaron juntas cuando lo necesitaron.

Esta lucha se desarroll en importantes eventos. En particular, Arabia Saud, con Jordania y Estados Unidos, respald un golpe que disolvi la unin de Siria con Egipto en 1961. Ese golpe dur poco. Los baasistas se hicieron con el poder en 1963, lo que reaviv la animadversin entre Arabia Saud y Siria.

No fue sino hasta despus de la guerra de 1967, con la muerte de Naser y el ascenso de Hafez al-Assad, que las relaciones se entibiaron de manera significativa. El rey Faisal, hijo y sucesor de Abdul-Aziz y un feroz opositor a Naser, intent de manera constante atraerse a Siria con ayuda financiera ofrecindole ms de mil millones de dlares anuales.

Esta relacin aparentemente tibia se interrumpi durante finales de los aos 70 y principios de los 80. El rgimen de al-Assad se enfrent a una activa Hermandad Musulmana (HM) y fue desdeado por la paz de Sadat con Israel. Pese a las objeciones de Siria, Arabia Saud no expuls a los dirigentes de los HM que residan en el reino ni los saudes se opusieron con firmeza a las iniciativas de paz de Egipto.

La alianza de Siria con la Repblica Islmica de Irn que floreci durante la guerra de Irn e Iraq cuando los saudes se alinearon con el Iraq de Sadam, promovi tensiones. La guerra civil en Lbano permiti un respiro con alguna cooperacin espordica entre Arabia Saud y Siria a fin de preservar sus intereses respectivos. La poltica competitiva hacia Irn y Lbano, sembrada durante esa dcada, dio forma en muchos sentidos a las relaciones entre Siria y Arabia Saud durante las dcadas siguientes.


Medio hombres
y un buen olor en el aire

La dcada de 1990 puede definirse como la edad de oro por excelencia de la colaboracin entre Arabia Saud y Siria. Ambas compartieron el poder en Lbano tras [los Acuerdos de] Taif. Irn se convirti por aquel entonces en una amenaza menor desde que las fuerzas estadounidenses establecieran una fuerte presencia en el Golfo. Adems, ni Arabia Saud ni Siria se mostraron interesadas ​​en debilitar polticamente a la otra.

Esa poca de mutua comprensin lleg a un dramtico final durante el reinado [sic] de Bashar al-Assad y fue Lbano la causa principal. En concreto, el asesinato del magnate de los negocios y poltico libans Rafik Hariri, con ciudadana saud y libanesa y prximo a la monarqua saud, fue el punto de ruptura. La presencia militar siria, implantada en Lbano desde 1976, fue forzada a abandonar Lbano. No obstante mantuvo y reforz su cooperacin con Hizbol, una organizacin de la resistencia libanesa que los saudes denostaban sin ambages.

La relacin continu su descenso durante el ataque israel de 2006 contra el Lbano. Arabia Saud y sus aliados tenan la esperanza de que Israel pudiera aniquilar a Hizbol. Sin embargo, sobrevivi 34 das de bombardeo y consigui detener el avance de los soldados israeles en territorio libans aumentando su popularidad regional as como la de al-Assad.

La confianza de al-Assad se expres claramente durante un discurso de celebracin de la victoria en el que, sin mencionar nombres, llam a los dirigentes de Egipto, de Jordania y de Arabia Saud "medio hombres. Poco despus, la influencia siria en la poltica de Lbano se reafirm, para irritacin de los saudes.

Los dos aos siguientes contemplaron el punto ms bajo entre Damasco y Riad. Los contactos de alto nivel entre los dos poderosos Estados fueron prcticamente inexistentes.

Adems, la beligerante poltica de Estados Unidos provoc un acercamiento mayor entre Siria e Irn. La destruccin y ocupacin de Iraq por fuerzas anglo-estadounidenses alarm a la Repblica islmica y al rgimen sirio por temor de ambos a ser los siguientes. Como es lgico, la aprensin en materia de seguridad los situ cada vez ms cerca en el mbito poltico, econmico y militar.

La proximidad de Siria con Irn desconcert a los saudes. Con Iraq fuera de juego, Tehern haba resurgido como la amenaza central en el Golfo. A pesar de su propia frustracin por la poltica siria, a los dirigentes saudes tambin les preocupaba aislar completamente o, en mayor medida, desestabilizar Siria, por entender que tales acciones extremas eran contrarias a la intuicin. El rgimen de al-Assad se haba situado perfectamente en el centro de los principales asuntos regionales, tales como el relativo a Palestina o Iraq. Sin la voluntaria participacin de Siria, Arabia Saud no habra podido promover sus intereses en la regin.

Con el fin de romper el peligroso impasse en Lbano, Arabia Saud y Siria comenzaron a suavizar sus posiciones. Varios cables diplomticos estadounidenses filtrados y obtenidos a travs de Wikileaks son esclarecedores de cmo se transform la interaccin sirio-saud entre 2009 y 2010.Un nuevo enfoque a largo plazo por parte de Arabia Saud alent visitas a alto nivel para retar a Irn poniendo fin al aislamiento de Siria. Ello, a su vez, gene r un buen olor en el aire respecto a las expectativas para el futuro.


El levantamiento sirio y Arabia Saud

El estallido de numerosos levantamientos regionales ha cambiado radicalmente todo. La mayora de los gobiernos rabes y de las monarquas se han visto enfrentadas a su propia poblacin de manera inesperada. La naturaleza y vitalidad de los levantamientos han obligado a los gobiernos a replantearse muchas de sus polticas exteriores e internas, al menos aparentemente, en vanos intentos de aplacar a una opinin pblica descontenta. Asimismo, ha sido una ocasin para que los gobiernos se re alineen o salden viejas cuentas.

Irnicamente, Siria apoy la intervencin del Golfo para aplastar las protestas de Bahrin, posiblemente con la esperanza de ganarse el favor de los pases del Golfo en relacin con los retos que a se enfrentaba [el rgimen sirio] en el interior.

Las protestas en Siria, alimentadas por los brutales intentos del rgimen de al-Assad para reprimirlas, crecieron considerablemente con el paso del tiempo. Tras meses de silencio, los saudes condenaron la violencia del rgimen y llamaron a su embajador de Damasco. El rey Abdul, dando muestras de una inusual, contundente y pblica crtica sobre los asuntos internos de otro pas rabe, pidi a Siria que pusiera fin a la mquina de matar . De la misma manera, las autoridades saudes hicieron la vista gorda ante las manifestaciones de sirios contra el rgimen de al-Assad en el interior del reino. Ello fue bastante extraordinario dado que las autoridades saudes raramente permiten manifestaciones pblicas, mucho menos las de expatriados.

Los saudes han valorado los acontecimientos de Siria como una oportunidad histrica para mejorar su propia posicin estratgica. Su principal preocupacin es la relacin de Siria con Irn. Arabia Saud espera que dicha relacin se quiebre con la llegada de un nuevo gobierno, de all el flirteo actual con el CNS como alternativa potencial.

Al considerar algunas cuestiones relativas a la falta de representacin global del CNS entre los manifestantes sobre el terreno, o su grado de legitimidad entre la opinin pblica siria, emergen ciertas dudas. stas se acentan cuando se reconoce que Arabia Saud ha intentado sin descanso guiar la propagacin de las aspiraciones democrticas en sus propios trminos.

El CNS es una organizacin amplia compuesta principalmente de grupos de la oposicin siria establecidos fuera de Siria. Est integrada por una mayor proporcin de grupos polticos religiosos como los HM, con histricos vnculos con Arabia Saud. A su vez, los miembros del CNS han intentado ganarse el apoyo saud desde que se formara la organizacin enviando frecuentemente mensajes de agradecimiento y felicitaciones a la monarqua saud.

Curiosamente, el rgimen sirio no se ha enfrentado directamente a la monarqua saud. Por el contrario, s ha criticado a otros pases por apoyar a la oposicin y las protestas. Tal vez, ello es un indicador de que el rgimen sirio an percibe que la situacin se puede salvar y que no estn dispuestos a quemar por completo los puentes con Riad.

Puede que los movimientos de los saudes no obtengan los resultados tan buenos que ellos esperan. Hayzam al-Manna, representante de otro grupo rival de oposicin, el rgano de Coordinacin Nacional para el Cambio Democrtico en Siria (OCN), ha sealado en entrevista con Al-Akhbar que las organizaciones poltico-religiosas como los HM cuentan con un apoyo de alrededor del 10% entre la sociedad siria.

En otra entrevista con Al-Akhbar al-Manna declaraba que [...] En el Golfo hay una campaa contra los iranes. Ello podra significar que los pases del Golfo intentarn convertir a Siria en un campo de batalla contra Irn. Pero nosotros rechazamos ser las vctimas de una guerra por poderes. Queremos democracia y libertad en Siria. No queremos ser utilizados por cualquier otra potencia para sus intereses.

Un informe reciente [publicado] en Foreign Policy subraya asimismo que los otros grupos de la oposicin muestran una creciente preocupacin respecto al CNS. Una declaracin particular de un soldado sirio que desert para unirse al Movimiento de Oficiales Libres (MOL) describa a los HM como malignos y afirmaba que el MOL mantiene unas limitadas relaciones con el CNS porque estn controlados por los Hermanos Musulmanes.

Sean cuales sean las maniobras que los saudes han planeado, la historia ha demostrado que los intentos de incluir a Siria en su esfera no han dado sus frutos. Es ms probable incluso que tales acciones fracasen porque la mayora de la poblacin siria sospecha de cualquier intento que socave su camino a la libertad y a la autodeterminacin.

Sin lugar a dudas, las relaciones sirio-saudes reservan an ms enfrentamientos, aunque perdure el rgimen de al- Assad o aunque se derrumbe.

Fuente: http://english.al-akhbar.com/content/saudi-syrian-relations-historic-divide





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