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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2012

El historiador Andreu Gins analiza la continuidad de las grandes familias valencianas en los centros de poder
Atado y bien atado

Enric Llopis
Rebelin


En el estudio de la Historia se subraya a menudo el cambio, sea de estructuras econmicas, sociales o sistemas polticos. Pero en muchos casos lo decisivo son las pervivencias y las continuidades, como se deduce de la lectura del libro del historiador Andreu Gins, La instauraci del franquisme al Pas Valenci (Ed. Universitat de Valncia), en la que se demuestra que las clases dominantes del Pas Valenciano cambian poco en familias, polticas y discursos desde la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) hasta la de Franco (1939) y en los aos siguientes.

 

El libro, resumen de una tesis doctoral dirigida por el maestro de historiadores, Josep Fontana, no se dedica slo a bucear en el pasado. Permite una proyeccin hacia el presente y extraer conclusiones muy actuales. Hoy mandan en el Pas Valenciano las mismas clases sociales que lo hacan antes del franquismo y durante este rgimen; lo que ocurre es que no siempre les interesa que sus apellidos aparezcan en primera fila de la poltica; pero no por ello dejan de controlarla, destaca el historiador valenciano.

 

Es ms, Andreu Gins arriesga un parangn entre los primeros aos del franquismo y la dcada de los 90 del siglo pasado (los aos del boom de la construccin) en el Pas Valenciano: hay dos elementos comunes en ambos periodos; primero, el enriquecimiento a partir de los vnculos directos con el poder poltico; y, adems, el aumento de los patrimonios por la va rpida de la especulacin, sea urbanstica, inmobiliaria o el estraperlo.

 

Es cierto que durante la guerra civil desaparecen muchas figuras de la derecha con cargos polticos (por ejemplo, Luis Fabra, presidente de la Diputacin castellonense, fundador de la Derecha Regional Agraria, diputado por la CEDA y abuelo de Carlos Fabra, tambin expresidente de la Diputacin de Castelln (hasta 2011), e imputado actualmente por presunto trfico de influencias, cohecho y delito fiscal). Pero no es menos cierto que, finalizada la contienda, el franquismo se apresura a restituir en las instituciones a personajes de las clases potentadas.

 

Esta continuidad la analiza con detalle Andreu Gins en instituciones como el Ayuntamiento de Valencia, donde vuelven a ocupar cargos personas que ya haban figurado en el consistorio desde los tiempos de la Restauracin y la dictadura de Primo de Rivera. Pocos personajes muestran tanta habilidad para sobrevivir a cualquier coyuntura como Joaqun Manglano (Barn de Llaur y Barn de Crcer), gran propietario y diputado por el Partido Conservador en 1920, por el Partido Tradicionalista en 1931 y 1933, y alcalde de Valencia entre 1939 y 1943, cargo al que accede como Jefe Regional del Movimiento. Adems, ya haba sido regidor del consistorio durante la dictadura de Primo.

 

Durante el franquismo, adems, el Barn de Crcer se sienta en los consejos de administracin de grandes empresas valencianas del sector naval y cementero. Como alcalde de Valencia le sustituy en 1943, Juan Antonio Gmez Trnor, conde y miembro de una saga aristocrtica muy extensa de origen irlands los Trnor-, establecida en Valencia a principios del siglo XIX. El Conde de Trnor ocup escao de procurador en las Cortes franquistas y desempe la jefatura del Sindicato Nacional de Cereales. En el primer consistorio de posguerra aparece el abogado Antonio Snchez de Len, un gran propietario de tierras en la comarca de La Ribera y miembro del consejo de administracin de compaas ferroviarias. Paula Snchez de Len es actualmente la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana.

 

En las diputaciones tambin se puede distinguir a las familias de toda la vida, apunta Andreu Gins. Las corporaciones provinciales no son ms que una institucin representativa de los caciques de las comarcas y los principales sectores productivos (arroceros, exportadores de naranjas, grandes terratenientes e industriales, entre otros). En Castelln figura la familia Segarra, que posee la industria del calzado ms potente del momento. Tambin aqu extiende sus tentculos Ignacio Villalonga, un gran financiero e industrial de gran recorrido, que presidi la Cmara de Comercio de Valencia entre 1928 y 1930, y presidi el Banco Central entre 1943 y 1970, adems de fundar numerosas empresas.

 

La tendencia general vale para las burguesas urbana y agraria, que en el Pas Valenciano son difciles de diferenciar por la diversificacin de los negocios. En el Casino Antiguo, punto de encuentro de la burguesa castellonense, cobran relieve personajes como Salvador Ros, dedicado al negocio de la naranja. En todo el territorio del Pas Valenciano acumula propiedades el Barn de Crcer. En todo caso, son las familias ms poderosas y con apellidos de abolengo (Noguera, Villalonga, entre otros) las que copan instituciones como la Cmara de Industria, Comercio y Navegacin.

 

Incluso en las redes caciquiles, cuestin en la que algunos historiadores observan una ruptura con el pasado, Andreu Gins observa la continuidad de las grandes dinastas. La chaqueta poltica en este caso es un elemento secundario; se trata de personajes que se han alternado en el poder durante la restauracin y que, llegado el momento, se adaptan sin problemas al franquismo; nombran alcaldes, cuentan con contactos en los ministerios y manejan redes clientelares; es el caciquismo de siempre, sostiene el historiador. Apellidos de relumbrn como Trnor, Fabra, Snchez de Len o Casanova conservan hoy buena parte de su influencia.

 

Del anlisis exhaustivo de la nmina falangista tambin puede rastrearse el continuismo de las grandes familias. En 1939 figura en la Prefectura Provincial de FET y de las JONS Juan Antonio Aznar Iigo, quien adems es gran industrial del textil, procurador de las Cortes franquistas y alcalde de Villafranca del Cid; Emilio Frgola y Ferrer ocupa ese mismo ao el cargo de secretario poltico de la Falange desde la dignidad que le confiere la Barona de Ruaya.

 

La continuidad genealgica en los centros de poder, el atado y bien atado, conduce a Andreu Gins a definir el franquismo en su tesis doctoral como un rgimen que reinstaura a las clases dominantes en el poder y tambin como una reaccin de estas lites frente a la amenaza de una revolucin obrera y de las naciones perifricas. Frente a otros planteamientos historiogrficos, tiene claro que el franquismo puede caracterizarse como un rgimen fascista, aunque incorpore la principal singularidad del estado espaol, el nacionalcatolicismo. Por lo dems, Gins se apunta a una lectura marxista de la historia, lo que no es poco. En un tiempo en que la postmodernidad ha liquidado los grandes relatos.


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