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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2012

[email protected] de base en solidaridad con la revolucin cubana

Luis ngel Aguilar Montero
La tercera utopa


-Es cierto que el cubano es un rgimen represivo y dictatorial? Qu tipo de cubanos lo viven as?

-Es verdad, como airean los Medios de Comunicacin, que en Cuba hay presos polticos? Por qu lo niega Amnista Internacional?

-Existen en Cuba pobres, mendigos y parados, como ocurre en Occidente?

-Qu relevancia se ha dado en la prensa espaola a la decisin de la Asamblea General de la ONU de Octubre pasado, de condenar el bloqueo estadounidense, una vez ms, con el apoyo de la prctica totalidad de los pases miembros?


Estos y otros muchos interrogantes sobrevuelan a menudo sobre nuestras conciencias otra mucha gente ni se lo plantea y solo hablan por boca de ganso- cuando leemos y escuchamos los ataques informativos contra el proceso seguido por la revolucin cubana que, como toda obra humana, tiene sus luces y sus sombras y como si solo existiera lo segundo, se tiene que debatir en medio de incertidumbres y falta de recursos.

Pero no son slo los Medios. En los ltimos meses hemos asistido en Madrid a una campaa anticubana preocupante para todos los que miramos con simpata la tenaz resistencia del pueblo cubano. Cual nuevo Miami en las entraas europeas, en Madrid se han asentado legalmente cubanos que pertenecen a organizaciones de marcado perfil terrorista, como es el caso del grupo Alpha 66; en Madrid se han escenificado actos pblicos tpicamente contrarrevolucionarios (Parque de Berln, Octubre-Novbre 2011) con el apoyo financiero y poltico del gobierno de la Comunidad y con la presencia activa de la misma Esperanza Aguirre ; desde Madrid, se han alimentado campaas mediticas, sostenidas con dinero pblico, dirigidas a socavar y calumniar el devenir de la Revolucin cubana, acusndolo sin datos mnimamente rigurosos de violacin de derechos humanos, de represin poltica sistemtica y de aplicacin de torturas.

Esa lnea de discurso ha llegado a ser la verdad indudable en la conciencia de muchos espaoles y europeos para quienes la palabra Cuba viene a ser similar a represin y pobreza, sin cuestionarse las informaciones facilitadas por las multinacionales de la comunicacin.

Ante ello procede plantearse, una vez ms y con perspectiva crtica, en qu medida llegamos a conocer la realidad cubana. Cmo entender, por ejemplo, desde nuestra situacin de crisis estructural, que un rgimen -tan desptico como nos pintan- consiga sistemas de sanidad y educacin enteramente gratuitos para todos o que la mortalidad infantil no pase del 5 por mil (en EE. UU. es del 7 por mil) alcanzando en muchas regiones -como la provincia de Caimera donde se encuentra Guantnamo, el Gulag de la tortura moderna- que esa mortalidad infantil sea literalmente de 0 (cero)?

De estos contrastes no nos informan los Medios. Porque lo que est en juego es la validez de un modelo, el capitalista ultraliberal, que combate todo lo que no puede usar en su beneficio, frente a otro que pretende alcanzar el Socialismo por una u otra va.

En ese camino se encuentran otros pueblos de Amrica Latina (Bolivia, Venezuela, Ecuador). Ninguno de ellos es la panacea, y tambin ellos mantienen contradicciones, principalmente en el terreno poltico. Pero a nadie se le oculta que en trminos de justicia y equidad social, es decir, de liberacin de la miseria y la explotacin o, lo que es igual, de posibilidades de vida y de futuro para todas las capas de la poblacin, son un referente para los pueblos de Occidente y, en especial, para todos los que nos sentimos atrados por la fuerza de las utopas, histricas o transhistricas.

En la Iglesia de base no somos insensibles a estos procesos de liberacin popular. En un mundo globalizado por el capitalismo neoliberal nos sentimos espoleados por una espiritualidad de la solidaridad que nos impulsa a globalizar la justicia y el amor con las vctimas del actual des-orden planetario. Ese espritu de solidaridad nace de la experiencia de un Dios que, en Jess, se hace solidario con los pobres y excluidos y la hacemos visible en miles de causas con los empobrecidos y marginados de la tierra. Una de esas causas es la solidaridad con el proceso de liberacin que, desde hace ya mas de 50 aos, est transitando el pueblo cubano, un ejemplo de tenacidad y fe en el futuro que merece nuestro reconocimiento y solidaridad.

Esta semana ir a Madrid a escuchar a las organizaciones que ms trabajan en la solidaridad con el pueblo cubano, en particular, a la Coordinadora Estatal de Solidaridad con Cuba, promotora de la campaa Cuba no est sola. Yo no tengo dudas para apoyar esta campaa, aunque ir a solidarizarme con ellas; pero si t las tienes y eres de mente abierta, te invito al acto que tendr lugar este viernes, 10 de Febrero, a las 7.30 de la tarde, en la sede del MAS, Gral. Ramrez de Madrid, 29. Que no te cuenten ms cuentos! Piensa por ti [email protected] y obra en consecuencia.


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