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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2012

Por qu la Reforma Laboral del PP es el mayor ataque a los derechos de la clase trabajadora desde la transicin?

Teo Navarro
Rebelin


En un primer anlisis de urgencia basta con analizar el contenido de las medidas anunciadas hoy por la ministra de Trabajo en nombre del gobierno para poder concluir, sin el menor atisbo de exageracin, que estamos ante la mayor agresin a los derechos de la clase trabajadora desde la transicin.

Desde aquellos lejanos Pactos de la Moncloa (1977) y Estatuto de los Trabajadores (1980), que ya empezaron hace ms de tres dcadas a liquidar algunos de los derechos (despido libre y rebaja de la indemnizacin por despido o incrementos salariales segn la inflacin prevista), duramente conquistados por la clase trabajadora con su poderosa lucha durante la etapa final del franquismo, hasta hoy han sido nueve las reformas laborales que los partidos del capital en el gobierno (UCD, el PSOE o el PP) han aprobado.

Con ellas han ido imponiendo una creciente desregulacin, flexibilidad y precariedad laboral, ya sea de forma pactada con los dirigentes de CCOO y UGT, con su pasividad cmplice o con una respuesta timorata e inconsecuente por su parte como el 29-S. De hecho, han sido los incalificables burcratas de CCOO y UGT quienes han allanado el camino a la reforma del PP con su pacto previo con la patronal donde aceptaban, entre otras cosas, el retroceso de los salarios por tres aos ms, con la que est cayendo sobre los trabajadores.

La reforma que hoy ha anunciado el gobierno supone, en ese contexto, un salto cualitativo por varias razones, entre las que cabe destacar:

- Es la mayor agresin conocida a la negociacin colectiva: adems de hacer prevalecer los convenios de empresa sobre los de nivel superior, aumenta el poder empresarial al facilitar las clusulas de descuelgue ya aceptadas por CCOO y UGT y cargarse la ultraactividad de los convenios (dejan de prorrogarse automticamente pasados dos aos despus de haber vencido). Todo ello facilitar que los empresarios puedan imponer unilateralmente peores condiciones salariales y laborales a los trabajadores, limitando su capacidad de respuesta.

- Se suprime la autorizacin administrativa previa en los EREs, es decir, los empresarios podrn realizar despidos colectivos sin ninguna traba, y se extienden adems al sector pblico la posibilidad de realizarlos. Esta era una vieja aspiracin tambin de la patronal, como las anteriores.

-El despido se abarata drsticamente por varias vas: se generaliza el despido improcedente a 33 das por 24 mensualidades (desapareciendo el despido de 45 das por 42 mensualidades) y se imponen nuevas causas para el despido justificado (bastar que una empresa vea reducidos sus ingresos durante tres meses consecutivos) que facilitarn que la mayora de despidos sean objetivos (20 das por 12 mensualidades).

-Se abre un nuevo y amplio abanico de bonificaciones a la patronal por contrataciones, es decir, se restan ingresos a la Seguridad Social (salario indirecto y diferido de los trabajadores) y, puestos a regalar dinero de los trabajadores al capital, se establece que los patronos puedan cobrar una parte de la prestacin de desempleo de un parado (el 50% durante 12 meses) por contratarlo, mientras seguir diciendo que escasea el dinero para pagar las pensiones o la prestacin de desempleo.

-Se mantienen las formas ms precarias de contratacin contrato de aprendizajey el lmite a 24 meses en el encadenamiento de contratos temporales es poco menos que un chiste si tenemos en cuenta que se precariza todo el empleo, ya que se abarata el despido, igualando a la baja los contratos indefinidos con los temporales. Eso al margen del fraude patronal generalizado.

-Las ETTs pasan a tener un papel central como agencias de colocacin, lo que en la prctica supone la privatizacin del INEM por la va de desviar su actividad hacia esas empresas de traficantes de trabajadores.

-En el mismo sentido, de reducir derechos de los trabajadores y culpabilizarlos, aprovechando para privatizar lo pblico, se endurece la lucha contra el absentismo laboral, dando mayor poder de control a las mutuas patronales, y se pretende que los parados con prestacin realicen trabajo social para la comunidad, es decir, se les culpabiliza de su situacin (cobran del Estado sin hacer nada) y se les utiliza para cubrir servicios pblicos que corresponderan al Estado.

-Poco se puede decir de la broma de mal gusto (un nuevo derecho!) sobre el derecho de los trabajadores indefinidos a 20 horas anuales de formacin a cargo de la empresa. Supondrn millones de horas de formacin y resulta sospechoso que los centros de formacin acreditados ejecuten directamente los planes de formacin: parece evidente que a CCOO y UGT no les disgustar este punto teniendo en cuenta su implantacin en esa actividad.

Es una reforma laboral contra la clase trabajadora, los verdaderos productores de riqueza y la inmensa mayora de la sociedad, en beneficio del capital. Y ningn trabajador o trabajadora (activo o parado, indefinido o temporal, del sector pblico o del privado, autctono o inmigrante, joven o mayor) escapa a sus efectos, independientemente de la conciencia o el conocimiento que pueda tener sobre ello.

Ni que decir tiene, por lo tanto, que tamaa agresin exige una respuesta lo ms unitaria, amplia y sostenida en el tiempo que sea posible, si se quiere tener posibilidades reales de echarla abajo, partiendo de la convocatoria de una huelga general, como ya se ha hecho en Galiza, como primer paso en esa direccin. Una huelga general que debe partir de la explicacin de los efectos de esta agresin para movilizar todo el potencial de lucha. Una agresin que hay que ver, adems, como parte de la enorme ofensiva del capital y sus gobiernos contra los derechos tambin sociales de la mayora social trabajadora, sobre la que quiere descargar la crisis ocasionada por el capital. A esa tarea debieran volcarse el sindicalismo de clase y alternativo, el activismo sindical y los movimientos sociales comprometidos con los intereses populares.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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