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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2012

Los intereses econmicos de cuatro multinacionales que controlan los transgnicos en el mundo
Qumicamente txico

Silvia Ribeiro
La Jornada


A principios de este ao, el gobierno aprob la siembra piloto de 63 hectreas de maz transgnico en Sinaloa, a favor de la trasnacional Monsanto. El titular de Sagarpa, responsable por esta decisin que pone en riesgo el patrimonio gentico alimentario ms importante del pas, declar en una reunin con la Unin de Cientficos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) y organizaciones de productores, ambientalistas y sociales, que no conoca los detalles de los dictmenes tcnicos, pero que se tomaran medidas de bioseguridad, como plantar maz transgnico amarillo y no blanco que es el de mayor consumo humano manifestando su sorprendente ignorancia de que el cruzamiento y contaminacin entre estas variedades es totalmente viable y seguramente ocurrir y agregando que en materia de transgnicos no somos qumicamente puros, tenemos intereses econmicos y polticos (Greenpeace Mxico, 19/1/2012).

En realidad, esto ltimo es lo nico que cuenta en materia de transgnicos: los intereses econmicos de cuatro multinacionales que controlan virtualmente ciento por ciento de los transgnicos en el mundo (Monsanto monopoliza ms de 80 por ciento y todas son fabricantes de venenos) y los de los polticos con que stas se relacionan, por decirlo de algn modo. Por supuesto no son qumicamente puros, son puramente txicos.

Mxico no necesita transgnicos en ninguna situacin: el maz transgnico produce igual o menos que los hbridos, usa ms agroqumicos que cada vez son ms txicos, conlleva nuevos problemas a la salud y al ambiente, las semillas son ms caras y estn todas patentadas a favor de unas cuantas multinacionales. Es la nica semilla que contamina a las dems. Aunque el maz hbrido tambin emite polen y se cruza con las variedades nativas campesinas, se trata de cruzas entre maces, que la sabidura campesina puede incluso aprovechar, o si no le sirve, descartarla. En el caso de los transgnicos, la cruza no es solamente entre maces, es con otras especies que han sido manipuladas, como bacterias, virus y genes de plantas y animales que nunca se cruzaran naturalmente con el maz, por lo que implican impactos desconocidos y con riesgos devastadores para la biodiversidad natural y la del maz. La contaminacin es inevitable y como son genes patentados, se convierte en un delito para las vctimas, que deben pagar a las empresas por un absurdo uso indebido de patentes. Los transgnicos tambin han puesto en crisis a miles de familias dedicadas a la apicultura, al contaminar la miel con transgnicos, impidiendo su exportacin a Europa, el mayor comprador.

Pese a estos datos contundentes, el gobierno ha autorizado ms de un centenar de siembras experimentales y ahora comienza a escalar las de fase piloto. La diferencia entre ambas es que las siembras piloto son en mayor extensin, a campo abierto y lo cosechado se puede comercializar. No se trata realmente de experimentos, lo nico que el gobierno observa son las supuestas caractersticas agronmicas de los cultivos segn las empresas, no la contaminacin gentica ni los impactos sobre la biodiversidad, que es lo esencial y diferente en Mxico, ya que es centro mundial de origen del maz. La UCCS mostr adems que la contaminacin puede alcanzar enormes distancias: siembras piloto de algodn transgnico contaminaron algodn nativo silvestre a miles de kilmetros de las siembras originales. (www.uccs.mx, comunicado 27/01/12).

El 7 de febrero 2012, la Unin de Cientficos Preocupados de Estados Unidos public un documento mostrando que al contrario de lo que dice Monsanto y sus organizaciones pantalla (como Agrobio Mxico), la experiencia de 15 aos demuestra que las semillas transgnicas han promovido la resistencia a agrotxicos en malezas y plagas, han aumentado exponencialmente el volumen de agroqumicos y txicos, cada vez ms fuertes y peligrosos, han contaminado genticamente y daado a los cultivos orgnicos, hacen muy difcil las alternativas y usaron decenas de millones de dlares en propaganda para persuadir a los polticos que les permitan continuar pese a impactos y malos resultados. Tambin desplazaron y abusaron de la investigacin agrcola pblica, y en lugar de alimentar al mundo como autoproclaman las empresas, impiden las verdaderas soluciones para ello.

Casi al mismo tiempo, se aprob en Estados Unidos el primer maz transgnico con resistencia al agrotxico 2, 4-D, uno de los componentes del agente naranja, arma qumica desarrollada por Monsanto y Dow y usada en la guerra de Vietnam, compuesto cancergeno que despus de tres generaciones, sigue teniendo secuelas en los descendientes de las vctimas y en la naturaleza.

Este es el camino inevitable al que llevan los transgnicos: aumento a gran escala de qumicos cada vez ms txicos, de altsimo impacto en la salud y el ambiente, ya que las malezas e insectos se vuelven resistentes. Es una guerra sin fin y un gran negocio para los que fabrican venenos.

Todo esto lo saben los que toman las decisiones, pero intencionalmente no atienden ninguno de los muchos argumentos cientficos, sociales, culturales, legales, de los pueblos, contra los transgnicos. Por ello se abri una audiencia sobre maz y soberana alimentaria en el Tribunal Permanente de los Pueblos, que tendr un proceso de anlisis, testimonios y denuncias en los prximos dos aos, para juzgar ante el mundo esta historia de impunidad y violencia que pretende erradicar la autonoma de los pueblos campesinos e indgenas y toda forma de produccin independiente de alimentos.

Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/02/11/index.php?section=opinion&article=029a1eco



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