Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2012

La nieve pura del Monte Hermn no puede ocultar el oscuro pasado de Israel

Gideon levy
Haaretz

Traducido para Rebelin por J. M. y revisado por Caty R.


La totalidad de los Altos del Goln est ocupada exactamente de la misma forma que Cisjordania.

Estos son das maravillosos en Jabal al-Sheij. Es la temporada alta, las condiciones son ideales y la visibilidad excelente. Miles de israeles pasan su fin de semana all, y las previsiones meteorolgicas para los prximos das son alentadoras. Pero el nombre de Jabal al-Sheij suena muy poco familiar. Adnde dice que fue?

Nos las arreglamos para borrar el nombre sirio del monte Hermn como si nunca hubiera existido. Muy pocos israeles han odo el nombre ni son conscientes de las 200 ciudades y pueblos que fueron arrasados ​​en los Altos del Goln. La mayora de los israeles, debemos suponer, no son conscientes de que estaban siempre all, puesto que de la conciencia colectiva israel tambin se borra la existencia de sus 120.000 habitantes, los refugiados de los que nada se sabe ni nadie se preocupa.

Sus casas fueron casi todas arrasadas, con el fin de eludir las preguntas superfluas en el feliz camino hasta el monte Hermn. Las nicas cosas que se dejaron intactas fueron los restos de las barracas del ejrcito, de manera que los israeles puedan creer que los Altos del Goln siempre estuvieron destinados a formar parte de la guerra y los conflictos, y no de la vida simple y cotidiana.

En el camino hasta el monte Hermn, los Altos del Goln son de Israel, al igual que los habitantes -a pesar de que la mayora de ellos se define como sirios-. A los israeles del Goln no se les conoce como colonos. Residen en una ciudad, en kibutzim y moshavim -nunca en una colonia-. Por otro lado, a los 20.000 sirios que an viven ah, se les conoce como "drusos" -de acuerdo con su religin y su pan de pita en vez de su propia definicin como sirios-.

Al parecer tienen religin pero no nacionalidad. Es una represin brillante, por medio del silencio y la negacin, que incluso supera lo que la mayora de los israeles hicieron con la Nakba palestina ("catstrofe", en referencia a la creacin de Israel en 1948) 19 aos antes de que se ocuparan los Altos del Goln.

Uno puede impresionarse realmente no slo por la manera en que Israel se anexion los Altos del Goln por medio de una legislacin contraria al derecho internacional y no reconocida por ningn Estado del mundo- sino tambin por la manera en que se ha anexionado el pasado y el presente del Goln.

Nos decimos a nosotros mismos preciosas mentiras sobre que los "drusos" se niegan a aceptar la ciudadana israel slo por su temor de Siria. Si no fuera por esto seran drusos sionistas, a los que nos gustara amar. Adoptamos ese concepto sin que nadie se moleste en preguntar por sus aspiraciones nacionales. Creemos que gracias a sus manzanas y su pan de pita, a lo que representa el queso labane, estn en una posicin ideal tal como son, a pesar de que los separaron de sus hermanos y los arrancaron de sus familias y de su pas.

Su "colina que grita" -un sitio cerca de Majdal Shams, que debera romper el corazn de cualquier persona de conciencia- se contempla como una mera curiosidad antropolgica. Un padre se encuentra en una colina a gritos con su hijo que est en el lado opuesto; un to con su sobrina, qu curioso y divertido! El activista de izquierda Michael Warschawski, describe la belleza de los Altos del Goln sirios de forma impresionante en su libro On the Border, publicado recientemente en Israel (1).

Es una descripcin radicalmente diferente de la despreocupada y uniforme concepcin que circula entre los israeles. Warschawski los llama "habitantes de las fronteras", con pleno respeto a la tercera va que ellos eligen viviendo bajo la ocupacin israel, sin perder su humanidad, su dignidad y su identidad. Los israeles an, de paso en su camino hacia el monte Hermn que paran para comer algn hummus, admiran su hebreo, pero no tienen ningn inters por su destino.

Y el propio Monte Hermn? La estacin de esqu es lucrativa y pertenece a los colonos de Neve Ativ, sin que nadie se pregunte por qu les debera pertenecer a ellos y no a la aldea de Majdal Shams, cuyos habitantes deben, obviamente, estar contentos de tener un puesto de fruta y comida a la orilla de la carretera.

Aqu no se trata de Cisjordania o de Migron, es una historia completamente diferente. Incluso los ms fervientes izquierdistas, que no se atreveran a tocar el vino de los asentamientos de Cisjordania, disfrutan de los viedos de los Altos del Goln -Golan Heights Winery-y del agua mineral Mey Eden, sin pensarlo dos veces. Los Altos del Goln, en nuestra conciencia deformada, no estn realmente ocupados, y stos no son en realidad asentamientos.

Casi todos los israeles pueden tararear una popular cancin de la posguerra del 67 sobre el monte Hermn y todas las felices palabras" que nos llevarn a la cumbre nevada. Pero ya sea con esques o con snowboard, andando sobre las paralelas o en pequeos giros, a lo largo de la pista color azul o roja, deberamos recordar que una bandera negra pende sobre esta estacin de esqu, sobre todo el Goln que est tan ocupado como lo est Cisjordania.

Nota:

(1) W ARSCHAWSKI, Michel; En la Frontera. Israel-Palestina: Testimonio de una lucha por la paz, Gedisa, Barcelona, 2004.

 

Fuente: http://www.haaretz.com/print-edition/opinion/mount-hermon-s-pure-snow-can-t-hide-israel-s-dark-past-1.412383




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