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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2012

Una mirada al ayer

Celina Ribechini
Rebelin


El uno de abril de 1939 Franco lea el parte que anunciaba el fin de la guerra. Se entraba en el Ao Triunfal. Con las banderas victoriosas se trat de caminar al paso alegre de la paz pero haba demasiados escombros y demasiadas heridas abiertas.

La nueva sociedad, nacida tras finalizar la guerra civil, no tena nada que ver con la vivida en Espaa en aos anteriores. Presentada por el nuevo rgimen como bastin y fiel guardadora de los valores de occidente impuso su moral en todos los rdenes. A la prensa se la someti al control de una severa reglamentacin de censura previa. La radio fue utilizada para que actuara de anestesia con una programacin, que sin dejar a un lado los himnos patriticos se abriera a otros cauces en una amalgama de sones y palabras donde tenan cabida seriales radiofnicos y canciones manejadas al alimn para apuntalar creencias o crear sonrisas, lo que no impeda que todas las emisoras espaolas estuvieran obligadas a conectar con Radio Nacional de Espaa para emitir el Diario hablado con las mismas caractersticas que tuvo el parte durante la guerra y que se mantuvo en el tiempo que dur el franquismo.

El cine fue objeto de un riguroso cdigo moral. En las pelculas importadas se tapaban escotes, se cortaba besos considerados demasiado apasionados y escenas consideradas escabrosas, hasta el punto de llegar a modificar argumentos como sucedi en Mogambo, donde adems de hacer inteligible la pelcula resultaba peor el remedio que la enfermedad, ya que trataban de ocultar un adulterio convirtindolo en incesto. En agosto de 1951 Luis Mariano fue abucheado y tachado de maricn en el Teatro Arriaga de Bilbao porque para cantar utilizaba el micrfono. En las piscinas pblicas haba separacin de sexos, en las playas se prohiba cambiarse la ropa y los trajes de bao deban cumplir ciertos requisitos.

Los predicadores atronaban desde el plpito contra los bailes lascivos y pecaminosos, mientras que los obispos publicaban circulares marcando las normas de cmo tenan que vestir las jvenes: cubriendo las piernas con medias, llevando vestidos modestos sin escotes y lo suficientemente amplios para que no marcaran las formas del cuerpo que incitaran a los hombres a pecar.

La joven deba ser femenina, cariosa y alegre. Preparase para ser un da cuidadora del hogar, buena esposa y buena madre, capaz de criar y educar muchos hijos para el cielo. Atrs deban quedar todas aquellas marisabidillas que intentaran parecerse a las que, en tiempo de la Repblica, haban participado activamente en la vida pblica y poltica. Victoria Kent, Clara Campoamor y Margarita Nelken entre otras eran silenciadas pero sin nombrarlas, se les culpaba de haber abjurado de su feminidad y entregarse a tareas que no eran de su incumbencia.

Pero al mismo tiempo que se exaltaban las virtudes de discrecin de la mujer espaola no se dudaba en considerar la prostitucin como un mal menor necesaria para preservar la honestidad de las mujeres buenas de la pasin desenfrenada e incontenible de los hombres.

Se practicaba el victimismo. Contra Espaa exista una conspiracin tramada por un pacto judeo-masnico que pona en peligro la civilizacin cristiana. A las democracias europeas se las tachaba de decadentes y corruptas responsabilizndolas de neopaganismo y desenfreno deshonesto. El objeto de sus dardos iba en especial contra Inglaterra a la que les encantaba llamarla Prfida Albin. Denominacin que se populariz an ms a partir de que, en los Mundiales de ftbol de 1950, cuando desde el estadio de Maracana en Ro de Janeiro en el partido jugado entre Espaa e Inglaterra Matas Prats, una de las voces ms populares de la radio en el franquismo, transmitiera enardecido y emocionado el gol marcado por Telmo Zarra que derrumbaba y hacia doblar sus rodillas a la prfida Albin.

Pero todo era pura hipocresa dentro de la mediocridad de una vida diaria, falta de perspectivas e ideales, sometida a un puritanismo que esconda una profunda degradacin moral. Se marginaba la realidad dando por ignoradas y tratando de pasar por alto situaciones de miseria y desarraigo imposible de ocultar a pesar de la parafernalia de sus prdicas. Estaban a la vista de todos las chabolas de hoja de lata y cartn que llenaban las laderas de los montes que rodean Bilbao, mientras que los viajeros que llegaban a Madrid podan contemplar a escasos metros de las estacin y junto a las vas del ferrocarril unos barrios hacinados entre hierbajos amarillos habitados por una multitud de hombres, mujeres y nios harapientos y desarrapados.

Las promesas de ni un hogar sin lumbre, ni un sin espaol sin pan quedaron atrs. Espaa estaba aislada. Los artculos de primera necesidad escaseaban. El 14 de mayo de 1939 se decret que su distribucin se sujetara a racionamiento. El suministro lo designaba la Comisara General de Abastos, que cada semana anunciaba pblicamente el porcentaje, la cantidad y precio de los alimentos que se adjudicaban.

Con el racionamiento, que dur hasta agosto de 1952, hizo su aparicin el mercado negro, el estraperloi, pocos conocan el origen de la palabra pero se asociaba a abuso o acto prohibido, y estraperlistas eran los que se dedicaban a l. Su figura se asociaba a avaro y usurero. Ese es un estraperlista se deca en tono despreciativo de quien medraba a cuenta de la escasez y la necesidad ajena. Haba pequeos, medianos y grandes estraperlistas. Slo que la diferencia estaba en que a los grandes estraperlistas se les consideraba hombres de negocios, generalmente adscritos al rgimen utilizaban la corrupcin y el trfico de influencias para adquisicin en grandes empresas siderrgicas, textiles o alimenticias de productos bsicos, que luego pasaban a los intermediarios que a su vez los pondran en circulacin en el mercado negro.

As como la figura del pequeo estraperlista iba acompaada de desdn, la del mediano y sobre todo la del gran estraperlista gozaban de una reputacin rayana a veces en lo admirativo, alabando la capacidad de trabajo y negocio, dignas de imitar de unos hombres y mujeres que en poco tiempo amasaban considerables fortunas desplegando un alto tren de vida que contrastaba con la penuria de muchos espaoles rayana en la miseria.

En Bilbao la represin afectaba a amplias capas de la poblacin. Las prisiones de Larrinaga, El Carmelo y otros centros continuaron albergando numerosos presos durante los primeros meses de la postguerra. Republicanos, nacionalistas vascos, socialistas, comunistas, anarquistas y otros muchos sin militancia fueron encarcelados o fusilados. No obstante la oligarqua financiera e industrial vizcana pasaba a constituirse en uno de los pilares fundamentales del rgimen.

El hecho de que el Gobierno Vasco dispusiera pocas horas antes de la cada de Bilbao que se mantuvieran intactas las instalaciones fabriles de la Ra facilit la militarizacin y rpida utilizacin de su infraestructura industrial. Los Aznar, Zubizarreta, Ibarra, Galndez, Careaga, Oriol, etc. a pesar del castigo oficial que cae sobre Vizcaya como provincia traidora relanzan sus grandes negocios de banca, navieras e industria. Altos Hornos, Echevarria, Euskalduna, General Elctrica, Babcok Wilcox, Firestone, La Basconia, etc. conocen una extraordinaria expansin. El espaldarazo al capital vizcano lo dan sus mximos gobernantes, empezando por el propio General Franco, que no dudan en acudir a Bilbao, a los aniversarios de la Liberacin etc., incluida la tradicional visita a la Virgen de Begoa.

Pero quienes en el bando nacional en 1939 esperaban la restauracin de la monarqua espaola quedaron defraudados. Franco no tena la menor intencin de retirarse. Desde sus orgenes el rgimen se apoy en tres pilares: el ejrcito, la Iglesia y el partido nico. La habilidad del General consisti en bandearse entre estas tres fuerzas, en ocasiones enfrentndolas entre s, pero sin vincularse a ninguna de ellas.

En el mbito internacional Franco no dudaba del triunfo de Alemania. Admiraba a Hitler y su deseo era que Espaa pasara a formar parte del nuevo orden europeo. En cuanto el ejrcito alemn aparece victorioso abandona la neutralidad y opta por la no beligerancia, preludio de declaracin de guerra ocupa Tnger, se apoya en el germanfilo Serrano Suer y se entrevista con Hitler y Mussolini. A cambio de su adhesin espera obtener ventajas materiales y coloniales. Peda el control del Estrecho, que la zona del Marruecos francs y la de Orn pasaran a la Soberana espaola y una ayuda importante en armamento, petrleo y avituallamiento. Alemania considera unas peticiones excesivas y opta por la colaboracin con Francia. Hitler no estaba dispuesto a contrariar a Ptain para contentar a Francoii.

El desembarco aliado en frica y la entrada de Estados Unidos en la guerra lleva a la diplomacia franquista a dirigir su vista hacia los anglosajones, y tras la victoria de los aliados a ofrecer su adhesin a las iniciativas anticomunistas de los Estados Unidos. Sin embargo sus intentos de aproximacin no impiden que el rgimen franquista, en 1946, sea condenado por la asamblea general de las Naciones Unidas que recomienda a sus miembros retirar sus embajadores en Espaa. Tres das antes de la votacin se haba concentrado una multitud de manifestantes, que llenaban la Plaza de Oriente, prestando su apoyo a Franco con los gritos de: Franco si! Comunismo no!

Frente a la hostilidad internacional Franco resiste, le interesa conservar el poder y mantener un rgimen autoritario impidiendo todo lo que supusiera una evolucin hacia la democracia que segn l llevaba a la anarqua. Pequeo de estatura, barrigudo, sin cualidades oratorias, con un tono de voz que no le permita alarde, pero que a pesar de todo fascinaba a sus allegados y a sus auditorios, y sus rdenes no se discutan; transmita a los dems el convencimiento de que ante la conjura de una conspiracin de judos, masones y comunistas contra la civilizacin cristiana la Providencia le haba enviado para salvar a Espaa. A partir de 1946 las monedas acuadas con su efigie llevaron la leyenda Caudillo de Espaa por la gracia de Dios.

En el orden intelectual la mayora de profesores se exiliaron o fueron depurados. La Universidad qued en manos de mediocres cuyo nico mrito era su lealtad a los principios del Movimiento. En el artstico el panorama no era mejor. Desde que en 1939 Franco se instal en el Pardo sus distracciones favoritas fueron la caza, la pesca, el golf, el cine y en ocasiones la pintura. Para celebrar el alzamiento, los 18 de julio, se organizaban festejos en el Palacio de La Granja, a los que acudan miembros del cuerpo diplomtico y altos dignatarios del rgimen. Era como un rememorar los tiempos de esplendor del Palacio construido, a semejanza de Versalles, por el primer Borbn, Felipe V, donde entretena sus melancolas escuchando msica y pera italiana con el famoso cantante castrato Farinelli. La diferencia estaba que en Franco y su mujer eran ms castizos. Sus preferencias y sus gustos incluidos los de la mayor parte de sus invitados se inclinaban por artistas, cantantes y bailarinas, guitarristas y payasos populares, como Estrellita Castro, Carmen Sevilla, Marujita Daz, Juanita Reina, Antoita Moreno, Lola Flores, ( en 1962 se le concedi el Lazo de Isabel la Catlica), Carmen Morell y Pepe Blanco, Toni Leblanc y Jos Luis Ozores, entre otros .

Es aventurado presuponer que su presencia demostrase una adhesin incondicional al rgimen. Era su trabajo, y si queran seguir actuando no podan negarse, como tampoco podan hacerlo el resto de las espaolas que tenamos que cumplir el Servicio Social obligatorio si queramos salir al extranjero, hacer unas oposiciones o acceder a un puesto de trabajo, los estudiantes pertenecer al SEU y los productores ( la palabra obrero estaba proscrita) afiliarse al Sindicato Vertical. No nos podemos engaar, todos ramos rgimen y la labor de despolitizacin anestesiaba el pasado.

El franquismo qued consolidado cuando a causa de la guerra fra Franco hizo valer su anticomunismo ante los Estados Unidos en oposicin a la Unin Sovitica A cambi de ayuda econmica permite instalar cuatro bases areas en territorio espaol (Torrejn de Ardoz, Sevilla, Zaragoza y Morn de la Frontera) y una base naval en Rota. El presidente norteamericano Eisenhower visita Espaa y junto con Franco, escoltados por una espectacular guardia mora, desfilan en coche descubierto por la Gran Va madrilea. En diciembre de 1955 Espaa ingresaba en la ONU.

No obstante en el interior del pas la mxima de Espaa Una se resquebraba en su espritu, falangistas desencantados y catlicos que deseaban que el rgimen evolucionara en su sentido liberal chocan entre s. .En febrero de 1956 se producen altercados entre los componentes de uno y otro bando, interviene la polica para establecer el orden, y el ejrcito considera que los incidentes denotan falta de autoridad. Segn su costumbre Franco no se pronuncia a favor ninguno, destituye a miembros del Gobierno y nombra a hombres nuevos, jvenes y sin filiacin poltica, algunos de ellos eran miembros del Opus Dei y no lo ocultaban. Su prioridad era impulsar la economa para mejorar la vida de los espaoles sin salirse de un marco autoritario.

Con la llegada de los tecncratas, como eran llamados los nuevos miembros del Gobierno, se liberaliz la economa, favoreciendo que Espaa se abriera al mundo exterior. Se establecen pautas de inspiracin liberal en la que las empresas pblicas pasan a un segundo plano fomentndose las importaciones y las inversiones de capital extranjero. Con el primer Plan de Estabilizacin en 1959 se establece una ruptura con la poltica de autarqua seguida hasta entonces, dando paso a una poca de crecimiento econmico a partir de los aos sesenta.

La estructura tradicional del pas cambi. Espaa se industrializ. Se crearon polos de desarrollo para fomentar la actividad en zonas poco favorecidas. Pero este desarrollo tuvo tambin sus efectos negativos ya que hubo regiones que permanecieron al margen continuando en el subdesarrollo. Miles de campesinos se vieron obligados a abandonar el campo en un xodo masivo haca las regiones donde se concentraba la industria, o al norte de Europa: Francia, Alemania, Suiza, Blgica y Holanda. Las remesas del dinero que enviaban a Espaa y las proporcionadas por el turismo, que aumentaba hasta llegar a convertirse en industria, junto a la coyuntura favorable que atravesaba Europa aseguraron el xito de los planes elaborados por los tecncratas. Se trataba de modernizarse en todos los rdenes y se crey necesario emprender reformas polticas. Suavizando los aspectos totalitarios de rgimen se promulg la ley de asociaciones y la de prensa que suprima la censura previa. Aparecieron nuevos peridicos y revistas como Cuadernos para el Dilogo, Triunfo, El Ciervo y Cambio 16. El nivel de vida mejor, se form una clase media que prefera no meterse en poltica, que se senta cmoda con un rgimen al que conceda el mrito de que, al trmino de una cruel guerra civil, proporcionara al pas paz y una relativa prosperidad. Se comenz a viajar al extranjero cruzando la frontera por Perpin y Hendaya con el fin de ver pelculas y comprar libros prohibidos en Espaa por la censura. Algunos de los intelectuales, entre ellos Maran y Ortega y Gasset, que eligieron el exilio volvieron e intentaron contemporizar con el rgimen. Hemingway. que en la guerra se posicion por la Repblica y estuvo en Espaa junto con las Brigadas Internacionales, acuda a los San Fermines en Pamplona hospedndose en el Hotel la Perla y sentado en la terraza del bar Torino en la Plaza del Castillo, con Orson Welles, reciba gustoso la admiracin y aplauso de los pamploneses .

A su vez la televisin y el turismo influyeron para que se diera un cambio de costumbres que tuvo mucho que ver en las maneras de vestir y empleo de los tiempos de ocio. Se abrieron salas de fiestas, cafeteras y bares de estilo americano, en la Avenida Jos Antonio, como entonces se llamaba la Gran Va madrilea, el Bar Chicote era centro de reunin de polticos, artistas y arribistas, y sera mencionado por el compositor mejicano Agustn de Lara en su cancin dedicada a Madrid como el centro de la intelectualidad. Asimismo la sala de fiestas Pasapoga, inaugurada en 1944 como msica hall y teatro de variedades, recoga las mejores atracciones, entre otras las de Antonio Machn y Frank Sinatra. Quien de provincias hiciera un viaje a la capital de Espaa, si se preciaba en algo, tena que hacer alarde a su vuelta de que haba visitado Pasapoga. Mientras, muy cerca, los soldados norteamericanos de la base de Torrejn de Ardoz distraan los ocios de sus horas libres en los burdeles de las calles Desengao y La Ballesta.

Pero en la realidad, aunque la forma exterior evoluciona, no fue impedimento para que aparecieran reivindicaciones sociales y polticas a la que se sumaron las de los nacionalismos vasco y cataln, que fueron reprimidas a base de una coaccin brutal, confiada a la polica y a los tribunales militares. Para lavar la imagen Manuel Fraga Iribarne, ministro de Informacin y Turismo, puso en marcha una campaa en 1964 que conmemoraba 25 aos de Paz. Se quera demostrar que la Espaa de 1964 era muy diferente a la del 39. Se dej a un lado el discurso de Cruzada adoptndose un tono ms conciliador, que pretenda capitalizar la paz asocindola a mejoras econmicas y sociales pero omitiendo toda referencia a episodios cercanos como las represalias causadas a los asistentes que acudieron al que peyorativamente llamaron Conturbenio de Munich, las ejecuciones del comunista Julin Grimau y los anarquistas Delgado y Grande. El Gobierno se crea legitimado para presumir de paz mientras era silenciada la mitad de Espaa.

Pero contrariamente a lo que se pretenda no se poda evitar que la sociedad evolucionara socavando los fundamentos de la sociedad tradicional. Las nuevas generaciones gustaban de los Beatles, se lea como se poda a Marx y a Marcuse, los cuartos de los estudiantes se empapelaban con grandes carteles de Che Guevara y Fidel Castro y las manifestaciones de protesta se hacan cada vez ms tumultuosas. En enero de 1969 se anunci la proclamacin del estado de excepcin y la suspensin de varios artculos del Fuero de los Espaoles, los que se referan a la libertad de expresin. Cuatro das antes un estudiante, Enrique Ruano Casanova, perseguido por la polica muri al caer desde el sptimo piso de su casa. Las versiones diferan, una de ellas era que haba sido arrojado por la polica, lo que recrudeci las manifestaciones con disturbios y quemas de banderas. Para el Gobierno se trataba de una subversin organizada y de un fenmeno anarquista y nihilista lo cual no les pareca contradictorio con las acusaciones directas al comunismo.

En el Pas Vasco nace el Movimiento vasco de liberacin nacional Euskadi ta Askatasuna(ETA). En 1968 los militantes Txabi Etxebarrieta e Iaki Sarasketa, que viajaban en coche son parados por un control de la guardia civil. Se produce un altercado, Etxebarrieta dispara y cae muerto el guardia Jos Pardinas. En su fuga, en otro control, l ser el abatido, cayendo muerto a balazos. El 2 de agosto de aquel mismo ao ETA asesina al comisario de la polica Melitn Manzanas. En Vascongadas se impone el estado de excepcin. En diciembre de 1970 tiene lugar el proceso de Burgos, que condena a muerte a seis jvenes de ETA, lo que levanta una serie de protestas que alcanzan mbito internacional. Franco conmuta la pena pero en Madrid los partidarios de un rgimen duro se manifiestan en la calle.

El Tribunal de Orden Pblico (TOP) creado a finales de 1963, con el fin de reprimir los delitos de opinin y condenar asociaciones consideradas ilcitas, inicia un proceso contra la direccin de Comisiones Obreras acusndoles de mantener vnculos con el partido Comunista lo que sin duda les dejaba fuera de la ley. El juicio dio comienzo el 20 de diciembre de 1973 pero tuvo que ser suspendido durante unas horas a causa del asesinato de Carrero Blanco. Los diez encausados fueron condenados a 162 aos de crcel

El asesinato de Carrero Blanco por ETA supuso un gran golpe para Franco. Carrero, presidente del gobierno con amplios poderes, era el hombre fuerte del rgimen. Le sucedi Arias Navarro, famoso por su severidad. El franquismo estaba cada vez ms aislado pero Franco permaneca inamovible, convencido de que la mano dura era la ms apropiada para la ocasin. Salvador Puig Antich, acusado de la muerte de un polica, y Heinz Chez, un polaco condenado por el asesinato de un guardia civil, fueron ejecutados el 2 de marzo de 1974 a garrote vil. Los consejos de guerra celebrados en agosto y septiembre del ao siguiente pronunciaron once condenas de muerte. Pese a las peticiones de clemencia llegadas de todo el mundo, incluidas las del Papa Pablo VI, el 27 de septiembre de 1975 fueron ejecutados cinco de los condenados.

A las protestas internacionales el franquismo respondi con una manifestacin de adhesin en la Plaza de Oriente: El mundo contra Franco y la Plaza de Oriente contra el mundo. Franco sali al balcn del palacio real a saludar a la multitud que llenaba la plaza y le aclamaba a los gritos de Franco! Franco! Franco! No queremos apertura, solamente mano dura! Con lgrimas en los ojos, voz apagada y evidentes dificultades respiratorias se dirigi a los asistentes pronunciando el que sera su ltimo discurso: Todas las protestas habidas obedecen a una conspiracin masnica izquierdista de la clase poltica, en contubernio con la subversin comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos ennoblece a ellos les envilece. Faltaba un mes y veinte das para su muerte, pero segua manteniendo en todo su vigor el aparato represivo en el que se siempre se haba apoyado.

Franco muri el 20 de noviembre de 1975. Su cuerpo fue expuesto en el palacio real de Madrid adonde acudi una multitud para verle despus de hacer horas de cola, el da 23 sera enterrado en la baslica del Valle de los Cados junto al fundador de la Falange Jos Antonio Primo de Rivera. Uno de los pocos jefes de estado que acudieron al entierro fue el general Pinochet, dictador de Chile.

Aunque rodeado de aparatos y prolongada su muerte por conveniencia de algunos Franco muri en la cama. No nos podemos engaar, por su capilla ardiente pasaron miles de personas no de alta alcurnia sino obreros y pobres gentes, muchos de los cuales das antes haban estado en la Plaza de Oriente prestando adhesin al rgimen y protestando contra la conjura internacional enemiga de Espaa. Franco se gan muchos enemigos pero tambin cont con el apoyo de la Iglesia, el ejrcito, los propietarios y la gente de orden, que le estaban agradecidos por haberles devuelto sus privilegios y protegido contra la subversin, la. despolitizacin impuesta que condujo a una indiferencia generalizada con el acomodamiento de muchos ante las perspectivas de hacer negocio y ganar dinero fcil aprovechndose de la coyuntura y la legislacin franquista, que maniataba a los trabajadores, con el silencio de los vencidos que ni en sus propias casas hablaban de los que estaban fuera o haban muerto. Todo ello contribuy a que el franquismo durante cuarenta aos gozar sino de popularidad, si de la aceptacin de una mayora de los espaoles. Atado y bien atado era el pensamiento de Franco para dar continuidad al rgimen. Las ataduras se deshicieron pero sobrevivi el franquismo? Es una pregunta que queda en el aire sin contestar.


* Celina Ribechini, doctora en Historia

Notas

i El origen de este acrnimo est en un escndalo poltico ocurrido durante la Segunda Repblica Esola, producido como consecuencia de la introduccin de un juego de ruleta elctrica de marca "Straperlo", nombre derivado de Stra uss, Per el y Lo wann, apellidos holandeses de quienes promovieron el negocio, y que habran aportado al acrnimo letras en cantidad proporcional a la participacin en la empresa 1 (otras versiones afirman que el trmino procede solamente de los dos primeros nombres).

ii PEREZ JOSEPH. Historia de Espaa, 1.999. pp.651-52



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