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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2012

La poltica del sacrificio

Juan Jos Colomer Grau
Rebelin


Resulta recurrente en la clase poltica, desde que se desencaden esta crisis que parece no tener final, apelar al sacrificio de todos los sectores sociales como modo de solucionar los problemas. Utilizan la palabra sacrificio en sentido asctico, es decir, de privacin como va para mejorar en el futuro. Asimismo, el sacrificio apela a la responsabilidad como modo de justificacin, de tal modo que parecen decir que el sacrificio es condicin necesaria para salir de esta situacin. Habra que decir que la responsabilidad remite al acatamiento de las decisiones tomadas y las por tomar, de tal modo que se dice directamente que todo aquel que no acate es un irresponsable.

Resulta recurrente en la clase poltica europea alabar los sacrificios emprendidos por los pases y el alto sentido de la responsabilidad mostrada. En este caso cabe sospechar que Alemania y su canciller certificaran la validez de las reformas y los paquetes de ahorro mediante alabanzas al sacrificio realizado. Con ello la clase poltica parece absorber la peor parte del sacrificio, haciendo que parezca que todos los llamados tan solo ponen una pequea parte. Apretarse el cinturn, dios aprieta pero no ahoga

Ahora bien, pese a los tmidos llamamientos a las clases ms acomodadas a que ellos tambin deben poner de su parte, es un hecho que la direccin del sacrificio va directa y unilateralmente contra las clases trabajadoras, es decir, asalariado/as y parado/as. En este sentido, cabe pensar que cuando un sacrificio toma un solo camino, ste no es un sacrificio conjunto y asctico, sino ms bien una relacin entre matarife y pieza cobrada. As, la clase poltica s que absorbe la responsabilidad del sacrificio, pero no como el mayor sacrificado, sino en tanto que matarife, el cual, en todo momento aprueba las partidas sacrificadas.

De este modo, el que se le quiera dar un sentido asctico al sacrificio tendra funcin de aturdidor de la pieza en la medida en que provoca una confusin previa al degello. Aturdidor que aviva el recuerdo de cuando haba trabajo y unos servicios mnimos de ocio que aliviaban la situacin. En este sentido, la pieza se dirige oscilante al matarife, el cual se cobra la parte proporcional de su trabajo. Hay que aadir que toda esta poltica del sacrificio viene supervisada por los sindicatos mayoritarios. Dicha supervisin no deja de ser un certificado de que el cobro de la pieza se ajusta a derecho, pero un derecho sucesivamente reducido y que ahora muestra su verdadero cariz de degello. No en vano se han escuchado desde dichos sindicatos que ellos tambin asumen su parte de responsabilidad.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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