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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2012

Irn no es Irak

Camilo de los Milagros
Rebelin


Esta tinta derramada en vuestra prensa  

es la sangre de mi pas.  

Esta luz diluviada de vuestras pantallas  

es el brillo en los ojos de los nios de Basora.

Musin Al-Ramli

 

El 20 de marzo de 2003, tras un ultimtum de 24 horas que George Bush escupi a Saddam Husein y a las Naciones Unidas por igual, se inici la batalla ms cruel y sanguinaria de la nueva guerra mundial. Esta tercera guerra que empez con la cada de la Unin Sovitica no se encubre detrs de ideologas y bloques antagnicos: es la rapia que las multinacionales y las lites financieras lanzan da a da disputndose cualquier posibilidad de riqueza, cualquier fuente de acumulacin. Con la operacin de shock y pavor los aviones de combate estadounidenses y los portaviones apostados en el golfo prsico dejaron caer sobre una nacin arruinada por ms de una dcada de bloqueo, toneladas y ms toneladas de explosivos. La televisin transmiti en vivo la feria del horror que la aviacin norteamericana desat sobre Bagdad, Basora, Fallujah y otros enclaves de Mesopotamia, mientras las imgenes de los incendios alumbraban el cielo misterioso de oriente captado por las cmaras occidentales desde hoteles y edificios. Esas bombas, que arrasaron con una nacin digna, a la que ni siquiera el terrible acoso poltico, diplomtico y militar de los aos 90 haba podido doblegar, tampoco cambiaron nada de importancia, ms que acabar con la vida de 600.000 iraques y conseguir unos cuantos contratos petroleros.

Despus de casi una dcada, la influencia norteamericana en Irak es tan mediocre que los analistas serios reconocen sta como una guerra perdida. Antes que se repitan escenas como aquellas de los helicpteros huyendo de la embajada gringa en Vietnam bajo los tiros en los 70, Estados Unidos se propone tapar sus dos vergenzas orientales, Irak y Afganistn, con acuerdos que nadie va a cumplir, actos protocolarios que declaran terminada la guerra y retiradas nostlgicas de tropas que vuelven a casa tras consumar el glorioso deber de matar nios inocentes. Muchos volvieron a casa abrigados en plstico negro. Otros no volvieron.

Ms trgica fue la suerte del pas de los dos ros, arrasado y devastado, apualado de muerte. Cuando el seor de la ignominia, George Bush, anunciaba la liberacin de Irak con alaridos de fsforo blanco y misiles Tomahawk, daba vida a las palabras del poeta, que alzaba con su voz la de todos los iraques y muchos de nosotros en el mundo: No a liberar a Irak de m o a m de l. Yo soy Irak.

La siguiente batalla ser, cabe suponerse, Irn. Un pas bien distinto a los dems en Oriente Prximo tanto por su historia como por su composicin social y econmica. Washington sufre una crisis de indefinicin a la hora de asumir lo que debe hacer con Irn. Es un atolladero demasiado peligroso para actuar a la ligera.

El caso iraqu fue ms fcil y mejor planificado. Una dcada de bloqueos econmicos y bombardeos semanales debilitaron al rgimen de Husein minando su estabilidad. Se estima que un milln de iraques murieron a causa de las sanciones. Enteramente dependiente del crudo, con una economa destruida y su poblacin empobrecida, Irak apenas si pudo suponer una oposicin de gran envergadura a la invasin; de all que las numerosas bajas norteamericanas en suelo iraqu se deban principalmente a la accin de una resistencia fragmentada aunque masiva, asimtrica aunque feroz, decidida e implacable con el ocupante. Y tambin a que su peor derrota sea poltica: an contando EE.UU. con la supremaca del control militar, la gran mayora del pas rabe incluyendo a sus polticos no est dispuesta a respaldar sus planes.

Irn no es Irak. Peca de reduccionismo quin piense que caer rendida con unos pocos meses de bombardeos. Se trata de una nacin con un pasado glorioso de varios milenios de civilizacin, cuna de uno de los imperios ms importantes de la antigedad: Persia. El nacionalismo Iran es harto conocido, algunos expertos afirman que la intervencin extranjera lo nico que lograra es el fortalecimiento del rgimen al que las masas apoyarn decididamente. Igualmente, Irn cuenta con una poblacin relativamente elevada (aproximadamente 80 millones) y posee la mano de obra ms grande del Medio Oriente [1]. No se parece a su vecino afgano que no ha salido de la Edad Media ni a la recin devastada Libia que tiene doce veces menos habitantes. Si los planes norteamericanos no cuajaron en territorio Iraqu a pesar de la violenta imposicin militar, es una quimera creer que podrn hacerlo en un pas en todos los sentidos mucho ms fuerte que su vecino. Para que nos hagamos una idea, a Irn se le define a menudo como una potencia regional, trmino opuesto a cualquier calificativo para el rgimen de Saddam Husein hace una dcada.

Militarmente no es plausible que la nica respuesta que Irn ofrezca sea una simple serie de carros bomba y francotiradores: sus misiles pueden impactar fcilmente suelo israel y su ejrcito no es precisamente una rplica de los desordenados hombres al mando del Coronel Gadafi o de las precarias fuerzas de Saddam en 2003. Irn est en capacidad de cobrar muy alto una invasin o ataque de las tropas norteamericanas. A una confrontacin inicial que no ser sencilla para el invasor, le seguir una resistencia exacta a la de todas sus otras campaas: esperar que el pas, literalmente, arda en llamas bajo sus pies.

Adems entre las armas iranes se encuentra una muy poderosa, y no es nuclear. Es la presin econmica.

Irn amenaza con bloquear la navegacin por el estrecho de Ormuz [2], que no es otra cosa que la salida del golfo prsico al ocano. Con las amenazas de bloquear el estrecho de Ormuz y los oleoductos Saudes que lo circundan estamos hablando de la posibilidad de interrumpir, segn los clculos ms optimistas, el flujo de entre el 20% y 30% del petrleo del mundo de un da para otro. La reaccin obvia de la economa mundial ante un suceso tal es comparable a la de un corazn que para de latir. Colapso total.

Aunque un bloqueo de Ormuz impedira a Irn vender su propio petrleo y sera en primer trmino bastante contraproducente para Tehern, no es del todo descartable como medida extrema buscando frenar la furia demente de las potencias occidentales. Y esos locos del pentgono, esos maniticos trastornados que se renen en la Casa Blanca o en el casino de Wall Street son capaces de ponerse a jugar con candela ahora que estn sentados encima de un polvorn.

Si el 30% del crudo mundial no sale al mercado el cataclismo econmico ser desastroso. Con el aumento astronmico de los combustibles -150? 200? 250 Dlares por barril? Quin da ms?- se trastocar inmediatamente el estilo de vida de nuestras sociedades altamente dependientes de la gasolina: suben los costos de los fletes, de los transportes, de los alimentos, de los fertilizantes La reaccin tangencial podra ser la aceleracin de revueltas y protestas en el primer mundo o en el propio corazn de los EE.UU. tras la caresta y escasez. Irn respondi ya a las hostilidades en su contra con un contra-bloqueo de sus exportaciones de petrleo a Europa, lo que ser particularmente nocivo para pases dependientes del crudo Iran como Grecia y Espaa, afectados ya por la recesin.

Por otro lado, meterse nuevamente en una guerra sin regreso en Oriente Medio significara el desgaste definitivo del aparato de guerra norteamericano, cada vez ms intil para doblegar los pueblos que se resisten a colaborar con el imperio, como anuncian los fracasos iraqu y afgano. El costo de una intervencin militar es altsimo, mxime en pases que estn literalmente al otro lado del globo, donde el flujo de suministros, tropas y equipos se hace complejo. La hostilidad hacia Estados Unidos es en exceso manifiesta en la regin, pudiendo desembocar en posturas confusas como la actitud de los militares pakistanes que colaboran por encima pero boicotean por debajo. O en otras menos confusas como la hostilidad abierta de las masas palestinas, egipcias, libaneses, sirias, afganas, yemenes. Arriba de todo este ajedrez geopoltico, los dos oponentes de EE.UU. aprovechan para pescar en ro revuelto: Rusia y China, aliados incondicionales de Irn, quines no son justamente pases dbiles. La agresin a Irn desencadenar necesariamente una confrontacin de repercusiones globales en la que no estn exentas naciones como Brasil o Venezuela, socios latinoamericanos del pas persa. Nadie imagina cunto ms podrn aguantar los pueblos de Oriente sometidos a tantas humillaciones continuas. Nadie sabe cunto ms pueda agobiar la crisis econmica si comienzan a trepar los precios del crudo. Nadie conoce al len dormido que hay en las entraas de los montes Zagros.

Debido a todo lo anterior explicamos la crisis de identidad de los norteamericanos como un temor justificado a la derrota. A qu carajos juega el ejecutivo yankee? Acta igual que un nio encaprichado con sus juguetes? Sembrando incertidumbre Len Panetta sale un da exaltado a fundir plomo sobre los Ayatolas y al siguiente persuade a Israel de no cometer insensateces antes del otoo o la primavera, subrayando que la intervencin militar no est en la agenda. El juego de Washington es tan tenebroso como delirante, es un juego de insensatos adictos al petrleo, a los oleoductos, al poder, al crimen.

Washington sin embargo, parece decidirse por una guerra fra contra Irn calcada de la que aplic al rgimen de Saddam en su tiempo, la cual no obstante, cada da est ms tibia: asesinatos selectivos dentro de suelo iran, bloqueo econmico, guerra de drones y aviones espas, intromisin de milicias adeptas a la CIA. Y una ofensiva diplomtica brutal que tiene entre sus haberes la desestabilizacin de Siria, aliada de Irn [3]. La carretera a Tehern, dicen los Republicanos, pasa por Damasco.

Cundo dar el imperio el paso decisivo? O ser llevado -arrastrado- de la mano por un Israel peligrosamente ms rabioso y fantico? Nadie lo sabe en esta niebla de incertidumbre, pero nadie duda tampoco que hace aos camina en un sentido bien claro. Mientras, se repiten como en un guin escenas similares a las del 2003, en las cuales las pantallas nos marean una y otra vez con imgenes de un rgimen maligno que debe desaparecer de la faz de la tierra. Mientras tambin, 80 millones de iranes que cargan con la desgracia de estar parados encima de una de las reservas de petrleo ms grandes del planeta, tratan de seguir su vida normal sin mirar demasiado a sus vecinos, donde la guerra convirti lo que antes eran dos naciones en una larga sucesin de cementerios, centros de tortura y campos de refugiados. Los iranes cocinan su pan grande y delgado, beben su t, seguros que nada hay cierto en la vida. Las pantallas no hablarn de ellos. Asistiremos nuevamente a un crimen demencial contra la humanidad a nombre de la libertad duradera, la justicia infinita y la democracia del uranio empobrecido? Tendremos que seguir soportando un orden que decide el dolor de millones de personas por conveniencia de un ndice financiero? Me queda una inexplicable certeza: Irn no ser Irak. Los Estados Unidos apenas despiertan de un sueo dentro de otro sueo, para seguir soando con ser los amos del globo mientras se abaten ebrios de sangre a la que, con toda seguridad, ser su peor pesadilla.

Notas:


[1] Larry Everest, Estados Unidos e Irn: una historia de dominacin imperialista, intriga y guerra, serie apararecida en el peridico norteamericano Revolucin, mayo-noviembre de 2007. Disponible en: http://revcom.us

[2] Mahdi Darius Nazemroaya, Podra Irn derrotar a la marina de EE.UU. en el Golfo Prsico? , artculo publicado por la Red Voltaire. Disponible en : http://www.voltairenet.org/Geopolitica-en-el-Estrecho-de

[3] Pepe Escobar, El escabroso camino a Damasco. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=139923

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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