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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2012

Venezuela y las primarias opositoras
En verdad creen que ganaron el cielo sin an tomar el poder?

Jesse Chacn
Rebelin


Los resultados de las primarias opositoras han querido ser presentadas como el definitivo asalto al poder, como un levantamiento que ha desplazado la hegemona bolivariana en la direccin del estado y la sociedad venezolana. Han sido presentados por la maquinaria meditica como una especie de asalto al cielo. El problema es que olvidan que este asalto, solo les sirve para inflar su regocijo, pero no para tomar el poder, fuera de los flashes y el peso meditico en el que ellos son monoplicos, la votacin opositora representa solo un 17% del REP, est dentro de su capital electoral tradicional, y significa una movilizacin del 57% del voto duro contrario a Chvez. El jolgorio opositor, olvida que la alianza capriles-lpez le gan a Pablo Prez a la par que hundi histricamente la maquinaria adeca; pero una cosa es ganarle a Pablo Prez y otra muy distinta ganarle a Chvez.

Para el ao 1998, la oposicin venezolana sac en la contienda con Hugo Chvez 2.863.619, en las presidenciales de 2006 contra Chvez sac 4.295.466, su techo ms alto se dio en la reforma constitucional, donde logran 5.193.839, siempre este volumen electoral ha sido insuficiente para ganarle a Hugo Chvez. El resultado ahora de sus primarias de 3.000.000, esta por debajo de su ltimo techo electoral, y su triunfo publicitado tiene unos lmites estructurales para convertirse en torrente capaz de barrer al chavismo el 07 OCT.

Un primer lmite es la sombra moral que se cierne sobre estas primarias y la imposibilidad tcnica de justificar este resultado, pero dejando de lado este debate, queremos resaltar el lmite de este resultado ledo desde la estructura de su voto, el cual se concentra hegemnicamente en los estratos A-B, mientras que en D y E, la figuracin de la oposicin es minoritaria. El problema de esta estructura es que su crecimiento tiene un lmite, pues el estrato A, B y C, representan solo el 20% de la poblacin, mientras que el D y E, representan el 80% de la poblacin. En D y E la aceptacin y respaldo al presidente Hugo Chvez es mayoritario.

Otro elemento que conspira contra la oposicin, es la salud poltica de su oponente Hugo Chvez Fras, el cual no solo comienza el ao con una aceptacin en su gestin de 61,2%, sin que ha venido creciendo su caudal y capital electoral cada vez que su figura est en disputa en la contienda poltica. Para 1998, el presidente obtuvo 3.673.685 votos, en las presidenciales de 2006 obtuvo 7.309.080 votos, en las elecciones para la enmienda constitucional la votacin fue de 6.310.485 a favor de la opcin bolivariana. Desde el 2010, el presidente ha logrado mantener una alta aceptacin que se incrementa durante el ao 2011, estando hoy en el mejor nivel histrico desde las elecciones presidenciales de DIC06. En este escenario, es la gestin la que mantendr o quebrar el buen momento del presidente chvez y todo parece indicar que jugar a fondo por realizar una gestin de cara al bienestar de las grandes mayoras que le permitir mantener los niveles de aceptacin y ganar su voto en las elecciones de octubre.

Viendo todo lo anterior, es bastante curiosa la celebracin opositora, su golpe meditico es bastante simplista, apenas inician la campaa y ya se dan por ganadores, es propio de la fanfarronera de la lite poltica venezolana, lo cual los ha llevado de derrota en derrota durante los ltimos 12 aos. Como sacaron tres millones de votos en sus primarias, con trampa o sin trampa, recurren al artificio matemtico de decir que basta triplicar esta votacin y sacarn nueve millones, por esta ruta de la ilgica, chvez con un promedio de voto histrico de cinco millones trecientos solo tendra que triplicar la votacin y obtener 16.500.000 votos, es decir, juntos, Chvez y oposicin llegaran al absurdo de obtener una votacin superior al REP actual, esto sin contar a los abstencionistas.

El fondo real de los logros y lmites de las primarias opositoras, es que no han supuesto un quiebre en el campo hegemnico del Chavismo, es decir, en los sectores populares, tampoco ha supuesto un realineamiento del campo ni-ni a su favor. En esta direccin, la oposicin ha construdo una estrategia de campaa que apunta a capturar esta fraccin a su favor, para ello han diagnstico una fatiga en la sicologa colectiva de los nini, en relacin a la situacin polmica y de disputa pblica que se ha abierto en el ciclo de revolucin bolivariana; para la superacin de la ruptura social de siempre, ellos no proponen la superacin de la inequidad social, recurren por el contrario a una estrategia de mercadeo electoral que pone el acento en lo simblico, se presentan como la representacin de la unidad nacional, el eslogan en boca de su candidato dice, mi partido es venezuela, es una carga sofista que se viste de simbologas articuladoras, utilizan descriptores semnticos como unidad, progreso, no pelear, mi partido es venezuela, pero eluden cualquier mencin al contenido material, al programa que le proponen a la sociedad venezolana.

El significado y la significacin de sus descriptores progreso, unidad y mi partido es venezuela, estn en la dimensin de lo simblico, pero si preguntaramos por su significante, es decir por la referencia material sobre la que se construyen, encontramos la materialidad de los dueos del pas, encontramos a los mendoza, a los capriles, a los de siempre. Los excludos son involucrados en el campo simblico, en el discurso, pero son excludos de la meterialidad social, pues la materialidad social que est detrs de su discurso es muy clara, unas lites que lo cencentran todo y unos excludos sumidos en la pobreza. Su modelo de sociedad ya tiene apellido, es el capitalismo neoliberal que lo privatiza todo, que ve en todo un negocio, la salud un negocio, la educacin un negocio. El presidente Chvez ha desenmascarado este juego cuando afirm La burguesa dice que todos somos venezolanos, pero no dice 'todos debemos ser iguales'. Precisamente porque la doctrina burguesa es la doctrina de la desigualdad.

La apuesta socialista para venezuela, ha representado igualmente una apuesta simblica para la sociedad venezolana, han significado nuevas representaciones sociales, donde los saberes, las expresiones estticas de los excludos, as como los sistemas de valores sustentados en la solidaridad y el bien comn, irrumpen protagnicamente en el escenario social; pero la dimensin simblica socialista, tiene un correlato coherente con la materialidad social, el descriptor semntico de igualdad, tiene una materialidad en la que cada da hay menos pobres, el descriptor de libertad, tiene un correlato con la existencia de una esfera de libertad en la que nadie muere ni es encarcelado por sus convicciones y prctica poltica; si un proyecto poltico y social, es incapaz de ser coherente en su dimensin simblica y material es un proyecto falso, demaggico. Este es el caso de la propuesta de la oposicin.

La estrategia electoral que hoy juega la oposicin venezolana centrada en lo simblico, no es nueva ni novedosa, es propia de las estrategias de marketing poltico que se ha desplegado por toda amrica latina, parten de construir nuevos alineamientos suprapartidistas, pues saben de la bancarrota de los partidos tradicionales, construyen conceptos sociales artculadores que permiten romper con la diferenciacin de clases, el candidato se vende por atributos estticos (jven, atltico, alto), no por su propuesta de programa, se busca construir corrientes y atmsferas de agregacin social por fuera de los intereses materiales en pugna. El problema que tiene la oposicin, es que esta estrategia poltica es til en sociedades bobas,sociedades despolitizadas donde la ideologa del consumo ha integrado a sus ciudadanos desde una estructura social de deseabilidad y gusto que permite legitimar fcilmente los intereses de los dominadores. Sin embargo, este no es el caso de la sociedad venezolana, una sociedad altamente poltizada y que hoy est conciente del valor de la poltica para transformar los histricos problemas de pobreza e inequidad.

El escenario de disputa est configurado, su desenlace depender de la apuesta de uno u otro actor, tanto para uno, como para otro, la prepotencia y el cantar victoria desde ahora, es un gran error, cada uno deber concentrarse en desplegar su estrategia y colocar su mejor juego en escena, el desenlace depender del grado de conciencia acumulada por la sociedad venezolana en estos aos de revolucin. En octubre 7 como ha dicho el presidente se confrontarn dos opciones, la yanqui y la del pueblo, aqu lo que hay son dos opciones: la opcin yanqui, que es la misma opcin burguesa, capitalista, retrgrada, y la opcin que yo encarno, que es la del pueblo, del socialismo, de la democracia verdadera, del desarrollo nacional, del potencial nacional de convertir a Venezuela en una potencia independiente.

El 07OCT nuevamente se confrontarn nuevamente el modelo de la poltica como herramienta de transformacin social y el modelo de la poltica subordinada al poder econmico.

Que la sabidura de este pueblo de bolvar decida.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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