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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2005

EEUU exculpa a los soldados implicados en el asesinato de Nicola Calipari tras la liberacin de la periodista de Il Manifesto
Sin verdad

Giuliana Sgrena
Il Manifesto

Traducido para Rebelin por Juan Vivanco


Una nueva fumata negra estadounidense sobre Bagdad, despus de la de Abu Graib. La comisin mixta encargada de investigar el tiroteo que la noche del 4 de marzo caus la muerte de Nicola Calipari y nos hiri a m y al agente del Sismi que conduca el coche en que viajbamos no ha llegado a ninguna conclusin. Al parecer los delegados estadounidenses y los dos observadores italianos no se ponen de acuerdo. Por lo tanto, en el mejor de los casos, la comisin no ha servido para nada, y en el peor supone un importante paso atrs, ya que despus de un mes y pico de investigaciones se ha descartado incluso la hiptesis de un error trgico, que motiv las disculpas de Bush a Berlusconi. Despus de las disculpas llega la bofetada a un primer ministro ya noqueado por la crisis de gobierno. Ser capaz de reaccionar? A pesar de que los testimonios coinciden en el relato de los hechos la reconstruccin que hizo en el parlamento el ministro de Asuntos Exteriores, Gianfranco Fini, se basaba en el testimonio del agente del Sismi, los norteamericanos se han puesto a la defensiva y dicen que se respetaron las reglas de compromiso, primero las seales de advertencia, a una distancia adecuada, y luego los disparos. Los hechos dicen lo contrario: no hubo ninguna seal de advertencia y cuando se encendi la luz de los focos empez el fuego de las ametralladoras. La prueba es que el coche recibi los impactos desde la derecha (la patrulla mvil estaba a unos diez metros del arcn, a la altura de la curva), matando a Nicola Calipari, y desde atrs; basta con ver el coche. El parabrisas est intacto y en cambio las lunas laterales y la trasera estn rotas. Otro dato relevante: el proyectil que me hiri en el hombro (por suerte fue uno solo) entr por detrs y me hizo un orificio de cuatro centmetros de dimetro. Como tambin es relevante que ambos testimonios, el del agente y el mo (personas con sensibilidades y experiencias muy distintas), coincidan sustancialmente.

Los miembros de la comisin de investigacin, en vez de tenerlos en cuenta, siguen insistiendo en la posibilidad de que yo conociera al agente antes de los hechos. Pero yo no le haba visto nunca ni le reconocera si me lo cruzara por la calle, pues slo le vi de espaldas cuando conduca el automvil. Despus del ataque, cuando baj, estaba lejos de m, amenazado por los fusiles, mientras yo yaca herida en el suelo. Es evidente que mis dos declaraciones ante la comisin estadounidense no han servido para nada, o acaso piensan citarme por falso testimonio? No cabe duda de que el Pentgono quiere garantizar la impunidad de sus militares. Por eso va ms all de las afirmaciones hechas en caliente, ms all del error, y hace insinuaciones inquietantes. Un error, por trgico que sea, siempre se perdona en Irak, incluso cuando extermina a familias enteras de iraques inocentes. Si en este caso la explicacin no sirve, ser nicamente para no influir en la moral de la tropa, o porque hay algo ms? Por otra parte, debo rechazar las mistificaciones de quienes pretenden que Nicola Calipari actuaba en la clandestinidad y no avis de nuestra llegada al aeropuerto. Al oficial de enlace le haban avisado 20 o 25 minutos antes de nuestra llegada (yo estaba presente cuando le llamaron); probablemente la inteligencia italiana no haba avisado a los estadounidenses de la operacin en marcha para mi liberacin, pues saba que de lo contrario la habran entorpecido. Pero tiene EEUU jurisdiccin sobre las operaciones de inteligencia de sus aliados en Irak? Por otro lado, qu haca el helicptero estadounidense que daba vueltas sobre mi coche repleto de explosivos mientras yo esperaba a que viniesen a liberarme? Surge la sospecha de que las autoridades estadounidenses de Bagdad saban perfectamente lo que estaba pasando.

Todava no tenemos el informe oficial de la comisin estadounidense, pero nos tememos que muchas de estas preguntas van a quedar sin respuesta. Aunque la mayor decepcin sera que nuestras autoridades encajasen la afrenta sin reaccionar. Pues entonces todo lo que se ha dicho sobre Calipari sera una pura hipocresa, y Nicola, a pesar de la medalla de oro que le impuso Ciampi, slo habra sido para nuestro gobierno el hroe de un da.

http://www.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/26-Aprile-2005/art106.html



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