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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-02-2012

Pakistn
La guerra secreta de Baluchistn

Tino Brugos
Comisin Asitica de Derechos Humanos


Baluchistn es una provincia de Pakistn situada al suroeste del pas. Cuenta con siete millones de habitantes (el 5% del total del pas) repartidos en trescientos cincuenta mil kilmetros cuadrados, lo que supone casi la mitad del territorio pakistan. El pueblo baluchi vive desde hace siglos en ese territorio y logr formar varias entidades estatales a lo largo de la historia, siendo el kanato de Kalat la ms importante. Coincidiendo con la poca del imperialismo, los ingleses integraron dicho kanato dentro de las posesiones de la India britnica, respetando su soberana para los asuntos internos. Para hacer efectiva esta integracin se pact un reparto del territorio con los vecinos de Irn y Afganistn. Desde entonces el pueblo baluchi se encuentra dividido entre tres estados, disperso por una superficie ligeramente superior a la espaola. Se trata de una comunidad islmica sunnita que cuenta con su propia lengua y un derecho consuetudinario (Rawah) que se caracteriza por su tolerancia y apertura frente al rgido Cdigo Pastunwali de sus vecinos pastunes.

El territorio de Baluchistn se caracteriza por su clima rido con montaas desrticas que guardan importantes reservas minerales y de gas. A ello hay que aadir un amplio litoral costero, tambin rido, que permite al estado pakistan disfrutar de una amplia zona econmica sobre las aguas del ndico y desarrollar importantes proyectos estratgicos como la construccin del puerto de Gwadar, cerca de la frontera con Irn, que est llamado a ser la mayor base de su marina de guerra en una zona lejana a la frontera con la India, para gozar de mayor seguridad y profundidad estratgica ante una posible guerra entre ambos estados rivales.

El origen de las reivindicaciones baluchis

Cuando se produjo la particin de la India britnica, Baluchistn, debido a su mayora islmica, fue asignada al naciente estado pakistan. Sin embargo existi un rechazo desde el inicio a esa incorporacin dictada por la potencia colonial sin consultar tanto al pueblo como a las autoridades tradicionales. De ah que se proclamara la independencia del estado de Kalat que durante un ao aguant las presiones para su incorporacin efectiva en Pakistn. Finalmente el ejrcito pakistan invadi Kalat inicindose un proceso de resistencia que, con diversas fluctuaciones, se ha mantenido hasta nuestros das.

La primera revuelta se prolong hasta finales de los aos cincuenta, un segundo brote de rebelin se extendi por la regin durante la dcada de los setenta coincidiendo con el avance las ideas laicas e izquierdistas en Afganistn que culminaron con la proclamacin de la repblica en 1973. En aquella poca de Guerra Fra, la insurreccin baluchi fue presentada por Pakistn como una maniobra sovitica que buscaba avanzar hacia las aguas clidas del ndico recordando el avance y amenaza del Gran Juego del siglo XIX entre la Rusia zarista y el colonialismo britnico. La ltima revuelta se inici en la dcada de los noventa y llega hasta hoy aunque se trata de una guerra secreta que apenas aparece en los medios de prensa occidentales.

La explotacin de los recursos como base de la rebelin

Desde que se proclam el estado pakistan, una de las principales prioridades del mismo ha sido la de conformar una identidad nacional a una entidad estatal nueva y artificial basada en la religin islmica de su poblacin. Ese proceso de construccin se ha hecho a partir de los aportes de dos comunidades: la poblacin del Punjab, la provincia ms poblada y los mohajirs, refugiados musulmanes procedentes de la India. Todo ello en detrimento del resto de poblaciones como los pastunes, cachemires o baluchis.

Esto ha dado como resultado un modelo de estado en el que no se han integrado los intereses de los diferentes pueblos que residen dentro sus fronteras. As, los baluchis denuncian su infrarrepresentacin en los diferentes escalones administrativos del estado. De forma significativa solo suponen el 1% del Cuerpo de Fronteras o el 3% de los efectivos de la Guardia Costera. Al mismo tiempo se inici una poltica de explotacin de los recursos naturales de Baluchistn, sobre todo minerales y gas. El caso del gas es paradigmtico ya que tiene una importancia estratgica. En Baluchistn se produce el 40% del total que necesita el pas para abastecer sus necesidades. Solo un 17% de esa produccin se consume en la regin productora y el estado central pakistan apenas invierte en Baluchistn el 12% de los beneficios que genera esa fuente de energa. Los nacionalistas beluchis denuncian la existencia de una poltica que tiene como objetivo mantener el subdesarrollo de la regin para impedir que un acelerado desarrollo econmico pueda incrementar las demandas secesionistas.

Los datos son elocuentes. Las estadsticas oficiales indican la existencia de unos niveles de pobreza que duplican a los existentes en Punjab, la regin ms rica y poblada. El 56% de la poblacin carece de acceso al agua potable en condiciones aceptables, un grave problema que afecta a Quetta, la ciudad ms poblada que supera el milln de habitantes como consecuencia de la avalancha de refugiados pastunes procedentes de Afganistn. En el caso del gas, los datos son sangrantes. Los primeros yacimientos se descubrieron en Siu en 1953. Para el ao 1964 se inici el abastecimiento a la regin de Punjab, sin embargo, no lleg a Quetta, la capital de Baluchistn hasta 1986 y todava hoy, solo 4 de los 26 distritos en los que est dividido tienen acceso a la red de gaseoductos oficiales. A esta explotacin, con claros signos coloniales, los nacionalistas aaden otros dos elementos de la poltica oficial: la islamizacin y militarizacin del territorio. Pakistn se define como estado islmico y, desde sus inicios, ha mantenido una relacin ambigua con diversos movimientos islamistas que han sido instrumentalizados desde el aparato de estado en apoyo de los diversos grupos que han ostentado el poder desde la independencia. En el caso de Baluchistn, el estado impulsa el crecimiento de la red de madrassas o escuelas cornicas en manos de los diversos grupos integristas. De este modo apenas existe la red de escuelas pblicas laicas. Esto obliga a que la mitad de los menores escolarizados los hagan en la red religiosa que funciona como un factor de integracin a partir de la ideologa oficial islmica. Entre las mujeres la tasa de alfabetizacin se reduce al 7%.

Baluchistn tiene tambin una importancia estratgica. Las montaas de Ras Toh han sido utilizadas para desarrollar el proyecto nuclear pakistan con instalaciones donde fabric y se prob la bomba atmica. Adems, su lejana de la frontera con la India le convierte en lugar ideal para la creacin de bases militares seguras. El proyecto de Gwadar se est financiando con inversiones procedentes de China. El objetivo final permitir la creacin de una ciudad en pleno desierto que pasar de 70 000 habitantes a dos millones, en su inmensa mayora de origen no baluchi. Desarrollar estos proyectos en medio de la insurgencia ha llevado a un proceso de creciente militarizacin. Finalmente, se har realidad el temor baluchi a convertirse en una minora en su propio territorio.

La presencia pastn

De los seis millones de habitantes, los baluchis representan el 45% del total siendo los pastunes el otro componente fundamental de la poblacin con un 38%. Los distritos del norte estn poblados por pastunes cuya importancia ha ido creciendo con el tiempo. Los distritos del norte son ya de mayora pastn y en parte de ellos se aplica del Pastunwali. En la actualidad representan la mayora en la capital, Quetta, y su presencia est activando un enfrentamiento tnico que sirve a los intereses del estado pakistan para desactivar la movilizacin baluchi.

Sin embargo, este hecho se complica con la presencia entre la poblacin pastun de sectores que apoyan a los talibanes as como el temor a que grupos como Al Qaeda pueda implantarse en la regin. Debido al escaso desarrollo econmico de la zona, un sector importante de la poblacin se dedica al cultivo del opio as como al contrabando, lo que convierte en porosas las fronteras existentes entre los estados presentes en territorio baluchi. Este hecho es significativo porque en la regin de Sistn-Baluchistn, integrada en Irn, se han registrado acciones insurgentes baluchis impulsada por un grupo clandestino, Los Soldados de Al (Jundallah) que han provocado preocupacin en Tehern y est contribuyendo a complicar las tensas relaciones entre Irn y Pakistn. De este modo se estara gestando un conflicto transnacional en territorio de Baluchistn.

La ltima revuelta

Las rebeliones de dcadas pasadas se saldaron con miles de muertos y un proceso de militarizacin que ha servido para deslegitimar al estado pakistan ante los ojos de buena parte del pueblo baluchi. En la ltima dcada los enfrentamientos se han recrudecido con la creacin de grupos como el Ejrcito para la Liberacin de Beluchistn y la Organizacin de Estudiantes Baluchis. Se han producido importantes bajas por ambas partes, incluidos trabajadores de origen chino en las instalaciones de Gwadar. En el ao 2006 el ejrcito pakistan acab con la vida de Nawab Akbar Bugti, lder de la insurgencia. Aquel hecho dio paso a una oleada de protestas en las que la poblacin baluchi desafi el toque de queda en Quetta para asaltar las instalaciones de la polica y quemar bancos y coches oficiales. Fue una de las pocas ocasiones en las que los medios de comunicacin hablaron del problema de Baluchistn. Desde entonces, los enfrentamientos han continuado y la respuesta del estado se ha hecho cada vez ms sangrienta con la existencia de numerosas denuncias de detenciones arbitrarias, torturas generalizadas y desapariciones. La guerra secreta sigue en Baluchistn tapada o encubierta por los graves acontecimientos que se suceden a diario en las regiones fronterizas con Afganistn o por la guerra sectaria que se desarrolla en el resto de Pakistn entre grupos combatientes sunnitas y chiitas. Sin embargo, esta escalada represiva no ha impedido que algunas organizaciones de Derechos Humanos denuncien la situacin que padece el pueblo baluchi y sealen directamente al estado como responsable de las mltiples atrocidades que se estn cometiendo. Recientemente, la Comisin Asitica de Derechos Humanos emiti un comunicado en el que denunciaba la creacin de grupos paramilitares desde los rganos del estado pakistan con el objetivo de eliminar a intelectuales y activistas de la causa baluchi, lo que demostrara el mantenimiento de un importante nivel de movilizacin entre la poblacin baluchi y un estado que no duda en utilizar tcticas de guerra sucia para acabar con un movimiento insurgente que amenaza con convertirse en un serio quebradero de cabeza capaz de complicar an ms la ya delicada situacin poltica de Pakistn.

DECLARACIN DE LA COMISIN ASITICA DE DERECHOS HUMANOS

Una organizacin que dice trabajar por el restablecimiento de la paz en la provincia de Baluchistn ha reivindicado el asesinato de numerosos activistas y anunciado su intencin de matar a otros 35 que estn en su lista negra en las prximas semanas. La organizacin mantiene secuestrados a tres activistas y anuncia que en cualquier momento sus cadveres sern entregados al movimiento nacionalista de Baluchistn. Las autoridades no han tomado medidas contra la citada organizacin.

Se rumorea que dicha organizacin, de nombre Tehreek-e-Nefaz-e-Aman Balochistan (TNAB, Movimiento por el Restablecimiento de la Paz en Baluchistn), ha sido creada por los servicios secretos, en particular por el ISI, para aplastar al movimiento nacionalista, que se opone a la intervencin militar en la provincia y propugna que la poblacin de Baluchistn tenga el control sobre los ricos recursos naturales de la provincia.

Dicen que el TNAB constituye el brazo armado de Mutahida Mahaz Baluchistn (Frente Unido de Baluchistn), un partido poltico liderado por Siray Raisani, hermano del primer ministro provincial, Aslam Raisani. El grupo armado afirma que cuenta con el apoyo del ejrcito paquistan para restablecer la paz en Baluchistn. El primer ministro provincial tampoco est contento con el abuso de poder por parte del ejrcito y del Cuerpo de Fronteras (FC) a la hora de abordar la situacin del orden pblico y Siray decidi distanciarse de la postura poltica de su hermano Aslam.

Las fuerzas armadas paquistanes han lanzado cinco grandes operaciones militares en Baluchistn desde 1948, ao en que se fund Pakistn, y siempre han denegado a la poblacin de la provincia el derecho a decidir autnomamente sobre sus recursos. Hay informes de organizaciones de derechos humanos que sealan que en cada distrito existen cuarteles con centros de detencin y celdas de tortura donde acaban con la vida de estudiantes y activistas. Desde 2001, los militares son omnipresentes en toda la provincia. A pesar de que el Gobierno del presidente Asif anunci en 2008 que retirara el ejrcito de Baluchistn tras la destitucin de su predecesor, el general Musharraf, el ejrcito sigue all y su fuerza paramilitar, el FC, es la que controla el orden pblico y tambin el poder poltico.

La imagen del ejrcito y del FC se ha visto empaada por la desaparicin de cientos de baluchis y su ejecucin extrajudicial, por la poltica de exterminio, las celdas de tortura y el secuestro de mujeres y activistas. Los militares han cambiado ahora de poltica y han creado una organizacin en nombre del restablecimiento de la paz, que en realidad tiene la misin de identificar a los activistas, intelectuales y profesionales que apoyan el movimiento por la independencia de Baluchistn, tarea que el FC y el ejrcito no pueden llevar a cabo debido al odio que despiertan en todo el pas.

El 5 de noviembre de 2011, el TNAB reivindic el asesinato de dos activistas baluchis secuestrados y afirm que tena en su poder a otros cuatro activistas y que los iba a ejecutar al cabo de poco. Tres de ellos fueron asesinados en diciembre y sus cadveres acribillados aparecieron en la zona de Dalbandin. Fueron asesinados de la misma manera en que el FC y los servicios secretos matan a personas secuestradas, con muchas seales de tortura en sus cuerpos y un orificio de bala en la frente.

Tachando a los independentistas baluchis de enemigos de dios, el grupo promete matar a todos los apstatas. El TNAB ha reivindicado el asesinato de otros muchos civiles, como por ejemplo:

Mir Ahmad Marri, originario de Kahan, en Baluchistn, cuyo cadver fue hallado en la zona de Dasht el 12 de noviembre de 2011. Se haba trasladado a Haiderabad, en la provincia de Sindh, donde viva con su familia. El 20 de septiembre fue secuestrado por agentes de seguridad paquistanes y declarado desaparecido hasta que apareci su cadver. Tena muchas marcas de tortura en el cuerpo y un orificio de bala en la frente. En el bolsillo apareci una nota escrita que deca: un regalo para los nacionalistas baluchis, enemigos de Pakistn.

Tariq Bangulzai y Mehmood Bangulzai, activistas igualmente asesinados junto con dos primos suyos, acto que fue reivindicado por el TNAB en noviembre de 2011, que tambin asumi la responsabilidad de la muerte de un hombre en Jusdar, a quien acusaron de pertenecer al Frente Nacional Baluchi (BNF) y al Lashkar-e-Balochistan, el brazo armado del BNF.

Aziz Bangulzai y Nabi Buz Bangulzai, del BNF, luchadores por los derechos polticos del Estado de Baluchistn, fueron secuestrados y asesinados, y el TNAB reivindic el acto en octubre de 2011. Este grupo indic entonces que tena en su poder a otras cuatros personas que seran ejecutadas y que acabara con la vida de otros muchos activistas baluchis.

Una agencia de noticias paquistan, NNI, ha informado de que el TNAB ha amenazado recientemente con matar a todos los miembros de la familia de Hafeez Hasan Abadi, un intelectual baluchi. Hafeez es un famoso escritor y columnista que ha denunciado abusos de los derechos humanos por parte de los militares y otros cuerpos del Estado, adems de batallar activamente por la liberacin de las personas desaparecidas. En una declaracin, un portavoz del TNAB, Ghazi Khan Baloch, ha dicho que su grupo acabar con la vida de Hafeez Hasan Abadi dondequiera que se halle. Khan acus a Hafeez de blasfemo e infiel, y por tanto reo de muerte. Segn dicha declaracin, hemos reunido toda la informacin necesaria sobre la familia de Hafeez. Podemos cazarles en cualquier momento y matarlos del modo ms brutal.

Hafeez sali del pas en 2009 y se fue a Rusia, donde le advirtieron de que deba volver a Pakistn. Cuando se traslad a Noruega, le amenazaron con asesinar a los miembros de su familia a menos que volviera a Pakistn. Sus dos hijos fueron interpelados por dos desconocidos vestidos de paisano que dijeron que eran miembros del TNAB y les amenazaron de muerte si su padre no se presentaba.

La Unin de Periodistas de Baluchistn ha emitido una declaracin en la que pide que se proteja a los miembros de la familia de Hafeez Hasan Abadi. Essa Tareen y Hamadullah, dirigentes de la Unin, han condenado las amenazas recibidas por el periodista y presentador Hamid Mir y por miembros de la familia de Hafeez, reclamando al estamento militar que tome cartas en el asunto. Han denunciado que hasta ahora han sido asesinados 20 periodistas en Baluchistn y que ms de la mitad de ellos haban sido vctimas de los servicios secretos y sus hombres de mano.

La Comisin Asitica de Derechos Humanos (AHRC) est profundamente preocupada por las amenazas contra la familia de Hafeez Hasan Abadi y urge al Gobierno y a las autoridades a que acten sin demora y los protejan. El Gobierno tambin debera proceder contra todos los oficiales de las fuerzas de seguridad que utilizan a grupos de matones para atacar a los movimientos nacionalistas. En particular, la AHRC es consciente de que grupos islamistas radicales han multiplicado ltimamente sus ataques mortferos contra la poblacin baluchi a fin de combatir al movimiento independentista. Han echado cido a la cara de varias mujeres baluchis, incluidas cinco maestras de Quetta. Dicen que estos grupos extremistas estn siendo financiados por el ISI e instruidos con la colaboracin del Cuerpo de Fronteras y los servicios de inteligencia militar en Baluchistn. Sus principales tareas consisten en la contrainsurgencia, la talibanizacin, la violencia sectaria, el asesinato de hazaras y chies, atentados contra las vas de abastecimiento de la OTAN y ataques contra periodistas y abogados.

La situacin en Baluchistn demuestra que nos hallamos ante un colapso total del Estado de derecho y que la impunidad de los asesinos est en el orden del da. La AHRC urge al Gobierno a que acte contra las organizaciones que amenazan abiertamente al pueblo de Baluchistn por reivindicar sus derechos civiles y polticos.

Traduccin: VIENTO SUR

http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=4906


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