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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-02-2012

Marruecos
En busca de la indignacin perdida

Mar Benseny
Mediterraneo Sur


El Movimiento 20 Febrero, punta de lanza de las reivindicaciones democrticas en Marruecos, ha perdido fuelle y la salida de los islamistas obliga a los militantes a redefinir sus posiciones y a debatir el laicismo.

La decepcin es palpable aunque los manifestantes intentan mantener el nimo alto. Este domingo, el Movimiento 20 Febrero, el portaestandarte de las reivindicaciones democrticas en Marruecos, celebra su primer aniversario. Hubo manifestaciones en ms de 30 ciudades y pueblos a lo largo del pas, de Rabat y Casablanca a Mekns, Oujda, Larache o Khenifra.

Pero la afluencia era mucho menor que hace un ao: si entonces hubo al menos 270.000 personas en la calle, exigiendo justicia y dignidad, doce meses despus, el total se cifr en unas pocas decenas de miles, como mucho.

En Casablanca, donde se hizo una pequea acampada desde la noche anterior, la cita no junt a ms de 2.000 personas mientras que ms de 1.500 personas salieron en Rabat y unas 5.000 en Tnger. En las otras ciudades, los manifestantes se contaban por centenares. Las reformas emprendidas por el monarca, Mohamed VI, son un motivo de la prdida del apoyo popular. El otro es la retirada del Al Adl wal Ihsane, el movimiento islamista extraparlamentario y antimonrquico, que hace dos meses puso fin al respaldo que hasta entonces haba prestado a las manifestaciones del 20 Febrero.

La retirada del movimiento islamista ha provocado reacciones ambiguas y confronta el 20-F con el reto de redefinir su estrategia. Los participantes ms comprometidos con una visin laica de de la sociedad se alegran, dado que permite perfilar la imagen de un movimiento hasta ahora difuso. Quienes buscan la eficacia de las protestas, prefieren la cautela.

Mucha gente dentro del movimiento est de acuerdo [con el laicismo].Hace un mes se ley un comunicado diciendo que somos musulmanes pero que respetamos a ateos y laicos y que la religin es una relacin entre la humanidad y Dios.Movimiento 20 F rezandoPero hubo gente a la que no le gust. Por eso queremos intentar evitarlo porque lo que pretendemos es que venga ms gente, opina Mustafa El Maaruf, miembro del Movimiento 20 Febrero en Tnger.

Muy diferente es la opinin de Zineb El Rhazoui, una periodista ahora exiliada, que en 2009 fund, junto a la psicloga Ibtissame Lachgar, el Movimiento Alternativo de Libertades Individuales (Mali), para abogar por una separacin de poltica y religin. Pese a figurar entre las primeras promotoras del 20 Febrero, ahora no oculta su decepcin. El movimiento revolucionario se ha transformado en el de los indignados 'halal' de la plaza de las palomas, ironiza, al observar que los manifestantes incluso organizan rezos y que entre sus esloganes se repite la exigencia de viviendas dignas. A los sirios no les he odo nunca pedir viviendas dignas reflexiona, al tiempo que se declara harta de los eslganes huecos del 20 F, y de su complacencia con el islamismo.

La militante asegura que el pueblo hoy tiene reivindicaciones que superan de lejos el marco del militante bien educado que propone el 20 F y se alegra que al menos de vez en cuando aparezcan pancartas que pidan Igualdad plena entre hombres y mujeres.

Adil Akid, miembro del Movimiento 20 Febrero en Nador, opina como El Rhazoui: Es el momento de reivindicar el Estado laico. Para tener un Estado democrtico hace falta pedir un Estado laico. El Movimiento puede desaparecer o salir reforzado. En cualquier caso, la gente se va a dar cuenta que nada ha cambiado y van a salir a manifestarse, con o sin el Movimiento, cree.

Otros creen lo contrario: centrar las reivindicaciones en los principios democrticos, en lugar de hacerlo en los niveles de vida, alejar el movimiento del pueblo. El problema del 20 Febrero es que es elitista y no conecta con el pueblo, asegura a la agencia AP el rapero Mouad Belghouat, ms conocido como l7aqed (transcripcin juvenil para L'Haqed).El msico pas cuatro meses en prisin, y tanto sus canciones sobre la desigualdad social como la reivindicacin de su liberacin han acompaado gran parte de las marchas de protesta durante el ao transcurrido.

Ni contigo ni sin ti

A lo largo de este primer ao de existencia, el Movimiento 20 de Febrero ha sido objeto de deseo y de rechazo, ha ganado apoyos y ha perdido otros. Adil Akid, Nador ATTACMarruecos, por ejemplo, se ha mantenido al margen debido a la presencia islamista. Sin embargo, en su congreso nacional de finales de enero de 2012, la organizacin concluy que el 20 F es el smbolo marroqu de esta resistencia popular y le invit a ampliar las bases de sus componentes. Pero la heterodoxia de los miembros del 20 Febrero movimientos de reivindicacin amazigh, laicos, comunistas o islamistas siempre dificult la coordinacin.

Una de las dificultades de abarcar y coordinar ms redes sociales reside precisamente en el reto de combinar las reivindicaciones islamistas y laicas en un pas como Marruecos, donde las luchas estudiantiles de los aos setenta, bajo insignias marxistas, casi se han olvidado ya. Hoy son los islamistas quienes dominan los movimientos universitarios y parte de las redes de oposicin, aunque no todos: el movimiento Amazigh, que reivindica el reconocimiento pleno de la cultura bereber, habitualmente incluye el laicismo entre sus principios bsicos.

Al Adl wal Ihsane dej de participar en las movilizaciones del 20 Febrero justo despus de la victoria del partido islamista Justicia y Desarrollo (PJD), debido a que, segn aclar en una nota pblica, dentro del Movimiento hay gente que ha intentado dar a esta dinmica [de las protestas] un color ideolgico o poltica opuesta a la identidad del pueblo marroqu musulmn.

Existen mltiples reivindicaciones desde la justicia social y una verdadera democracia a la liberacin de presos peticin fundamental de los salafistas o el empleo en la funcin pblica, caballo de batalla del movimiento Diplomados en paro, que lleva aos manifestndose, pero que se ha unido tambin al 20 F. Hace falta trabajar para unificar todos los movimientos que salen aunque haya varias reivindicaciones. Hay que crear un frente, formado tambin con asociaciones e intelectuales, de lucha contra la injusticia y la poltica del rgimen.

Gatopardismo

En un ao, el reino alau ha conseguido una nueva Constitucin y un nuevo Gobierno. Las potencias occidentales han felicitado al rgimen por sus progresos, Marruecos ha conseguido demostrar su excepcionalidad comparndose con las represiones sanguinarias de Gadafi o Asad.Sin embargo, parte de la poblacin no se da por satisfecha y sigue exigiendo. Por el momento no vemos que haya cambiado nada. Tenemos una nueva Constitucin que es slo maquillaje, un nuevo Gobierno islamista con sus promesas pero que ya no est enseando los dientes, asevera Mustafa El Maaruf.

El recin iniciado ao 2012 empez con la eliminacin de los leones del Atlas en la primera fase de la Copa de frica pero con la celebracin del primer certamen de Miss Marruecos, donde a las candidatas se les exiga ser diplomadas y hablar tres idiomas. Mientras, un diplomado en paro, un seor en un tribunal y un militar murieron al inmolarse a lo bonzo. Marcha del 20 Febrero en Rabat Dos ciudades medias como Taza y Beni Mellal han sido escenario de duros enfrentamientos entre jvenes y fuerzas policiales, que dejaron varios heridos y detenidos. En las ltimas semanas, se ha arrestado a varios jvenes por insultar al rey (aunque la nueva Constitucin ya no lo presente como sagrado sino como inviolable), y por colgar caricaturas o fotomontajes en Facebook.

Dnde est el cambio constitucional en el que el rey deja de ser sagrado? Nos estn tomando el pelo. Lo que se dice luego no se aplica, denuncia Mustafa. La dinmica es la misma que se ha llevado a cabo a lo largo de este ao: una de cal y una de arena. Mientras el rapero Mouad L'Haqed y el boxeador Zakaria Moumni han sido liberados, el periodista Rachid Nini sigue en la crcel, convertido as en una especie de hroe de la libertad de la prensa, aunque durante aos atacaba con saa a quienes pedan ms libertades civiles.

Pero el balance del primer ao de la 'Primavera' no es slo negativo. Aunque no hemos podido alcanzar una verdadera democracia s hemos podido formar a la gente para que tenga la iniciativa, conozca sus derechos, pierda el miedo, afirma Mustafa. De hecho, tanto el cambio de Constitucin como de Gobierno han sido resultado de la presin de la calle. No basta, recuerda Adil, desde el otro lado del Rif: Hace falta planificar otras maneras de protestar, crear otras maneras de movilizar a la gente. Hace falta que los sindicatos y polticos hagan algo concreto.

El movimiento transciende Marruecos, clsico pas de emigracin. El primer aniversario del Movimiento 20 Febrero se celebr tambin en Amsterdam, Bruselas, Montpellier, Madrid, Montreal o San Diego. Precisamente, en esta ciudad estadounidense es dnde estudia Nadir Bouhmouch, autor del documental My Makhzen and Me , estrenado en varios pases, entre ellos Espaa, el da del aniversario. Narra la crnicas del 20 F y las tcticas represivas que sufren los manifestantes.

Si bien estas tcticas de abuso y presin pueden parecer insignificantes ante las torturas masivas de Egipto o las masacres de Siria, no dejan de aumentar el abismo entre una poblacin harta de un sistema anquilosado y un rgimen considerado cada vez ms expresin de un despotismo policial: el famoso Majzn, sistema fundado en el siglo XVI que depende directamente del Palacio, al margen de elecciones y ministros. Mehdi El Haloui, miembro del 20 Febrero en Tnger , sentencia: Si Estados Unidos tiene Abu Ghraib en Iraq y Guantnamo en Cuba, en Marruecos hay Abu Ghraib y Guantnamo en todas las ciudades.

Fuente: http://www.mediterraneosur.es/prensa/mar_buscaindignacion.html



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