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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2005

Una radio en el frente de la resistencia salvadorea
Radio Venceremos renace en el Museo de la Palabra y la Imagen

Ricardo Martnez Martnez
Rebelin


Los inicios

En este instante comienza a trasmitir desde algn lugar de El Salvador, Radio Venceremos, emisora del Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional El pueblo unido jams ser vencido..., as inicia el diez de enero de 1981 la primera transmisin del medio de comunicacin rebelde, instalado al nor-oriente del pas centroamericano en plena guerra civil, producto de la miseria, la marginacin y la crisis de representatividad gubernamental.

En la cueva de las pasiones todo est listo. Son las nueve de la noche, se enciende el motor y se calibra el transmisor. La nave despega. Una trada de velas ilumina la mesa de operaciones donde un grupo de periodistas improvisa los mensajes que dan a conocer: Ha llegado la hora. El pueblo, harto de sufrir tanto, ha decidido levantarse para conquistar su libertad!

Al tiempo que se dan las primeras palabras al aire, las columnas de milicianos parten a atacar el cuartel militar de San Francisco Gotera. La radio acompaa y narra los acontecimientos, su papel es informar, dar testimonio en momentos difciles. Se erige ya como una realidad, un bullicio y desafiante parto en la montaa.

Con un viejo transmisor Valiant Viking, un amplificador de potencia de 700 vatios, una antena dipolo, una grabadora, un micrfono, un casete, y con la adaptacin del rudimentario sistema a la onda corta, la emisora se conforma como el medio de informacin ms fidedigno y creble, luego de una cruzada oficial de asesinatos y persecuciones contra los periodistas que cubran fiel y objetivamente los inicios de la guerra.

Entrado el primer mes del 81, el pueblo salvadoreo se bate en las calles con las fuerzas armadas dirigidas por el presidente Alberto Cristiani, asesoradas por Roberto DAbuisson, jefe de los Escuadrones de la Muerte, y entrenadas por militares estadounidenses formados en la escuela para comandos especiales Fort Bragg, Carolina del Norte.

En las calles de la capital, San Salvador, en Chaletenango, Cabaas, San Miguel, Usulutn, La Paz, se multiplicaban los enfrentamientos, emboscadas y ataques por ambos bandos. Las bajas humanas se cuentan por miles. El Salvador, as como los dems pases de Centroamrica, se convierte en territorio de conflicto armado y concentra la atencin internacional, en el contexto de la llamada guerra fra.

Los programas

En medio del torbellino de la dcada de los ochenta, un equipo de cuatro personas dio testimonio de los hechos que cambiaron el curso de la historia del Pulgarcito de Amrica, como lo llam la escritora Gabriela Mistral. Santiago, Mariposa, Maravilla y Morena, pseudnimos de los periodistas, idearon una barra programtica adecuada para proyectar la realidad mediante unidades mviles que acompaaban el avance de las fuerzas insurgentes del FMLN, conectadas por medio de radio transmisores a la cabina central, clandestinamente instalada en las cuevas y peascos del departamento de Morazn, frontera con Honduras.

Fue la poca de los reportajes, los testimoniales, las mesas de debate, las radionovelas, la educacin popular y las noticias del momento. Por medio del dispositivo se conoci la cotidianidad de un pueblo, los Cantones, los trabajos en la milpa, las clases en las escuelas locales, las organizaciones civiles y de los derechos humanos, las necesidades organizativas de las comunidades, las misas de los padres que acompaaron el proceso y tomaron el sendero de la opcin por los pobres.

Los corresponsales visitaban las lecheras, los talleres de explosivos artesanales, las fbricas, los comits de base o bien narraban las primeras operaciones quirrgicas de autodefensa.

La radio asumi un papel de denuncia permanente, aportando datos concretos de la violacin sistemtica de los derechos humanos y atrayendo la atencin de los organismos internacionales interesados en la materia. Las emisiones de radio permitieron estimular el movimiento de solidaridad y se convirti en el medio ms confiable para la prensa internacional. Recibi el reconocimiento de La Unin Mundial de Periodistas al otorgarle el premio Julius Fucik.

Tras aos de quehacer periodstico, las necesidades fueron mayores al tiempo que la confrontacin suba de tono. Los mandos combatientes se convirtieron en corresponsales, tendiendo un puente periodstico y comunicativo entre los diferentes frentes, norte, sur, oriente y poniente. Las tomas de Cantones y poblados fueron fielmente narrados por los lugareos que tomaban los micrfonos para dar la bienvenida a sus familiares que decidieron sumarse a las filas insurgentes.

Las tareas tambin se ampliaron en el terreno cultural, desarrollndose programas educativos para el estmulo de los pueblos, bases de apoyo, que aprendan a leer y escribir. Debates sobre el acontecer poltico y econmico fueron programados a horas especficas para que la sociedad se formara un criterio propio y participara, a micrfono abierto, por medio de un corresponsal que mantena mecanismos de seguridad para no ser localizado por las fuerzas enemigas.

Se plane un programa cultural y de poesa en el cual participaron los poetas nicaragenses, Ernesto Cardenal y Jos Coronel Urtecho, as como lecturas de los poemas de Roque Dalton.

A la radio se integraron todos los medios alternativos de prensa en un plan poltico de expansin y organizacin de masas; el sistema Venceremos cont con un departamento de cine y televisin, peridicos, boletines y revistas de circulacin nacional e internacional.

Una radio perseguida

Las fuerzas armadas y los grupos paramilitares tuvieron siempre como objetivo la destruccin de Radio Venceremos, toda vez que el sistema de la emisora gan la credibilidad y el respeto de los salvadoreos. Incluso era referencia obligada de los sectores conservadores, clases medias y altas para informarse sobre los acontecimientos de la guerra.

Los asesores estadounidenses supieron del papel estratgico que tiene la radio en un pas en guerra, una explosiva situacin social y un ejrcito del pueblo, por ello, lanzaron decenas de operativos, bombardearon poblaciones enteras para generar el terror y desactivar las trasmisiones radiales. Desembarcaron tropas semitransportadas en las zonas desde donde transmiti la radio para capturar la seal y distorsionarla. La ofensiva afect a la poblacin civil, el solo hecho de ser sorprendido escuchando los programas era seal de simpata con la guerrilla y podra ser aniquilado por los Escuadrones de la Muerte.

El hombre fuerte de los estadounidenses, el coronel Domingo Monterrosa, tuvo como obsesin la captura de la radio. Busc por todos los medios, areos, martimos y en tierra, acabar con ella. Una historia trgica marc en diciembre de 1981 a los poblados El Mozote y El Tamarindo. En el primero, ubicado en Morazn, donde estaba la emisora, se confirm la muerte de mil personas en unas cuantas horas, la mayora eran nios. Los responsables fueron las fuerzas especiales de Monterrosa: El Batalln Atlactl.

Bajo la doctrina contrainsurgente se aplic un operativo de gran envergadura, Yunque y Martillo, para golpear a la poblacin civil y obligar a la guerrilla a salir de sus posiciones. Ante estos movimientos de tropa oficiales, el equipo de la emisora se traslada a pie hacia el sur, pero luego de conocerse la masacre decide regresar para reinstalarse y denunciar los hechos.

El andar de la palabra

La historia de Radio Venceremos es amplia. Terminada la guerra, encuentros y desencuentros atravesaron los proyectos del movimiento insurgente. Algunos integrantes que dieron vida a la radio cayeron en los combates, otros decidieron tomar otro camino tras el proceso de institucionalizacin y pacificacin del pas como resultado de los acuerdos de paz, firmados en Mxico en 1992.

Carlos Enrquez Consalvi, Santiago, devela en entrevista con este reportero, la historia del Museo de la Palabra y la Imagen, ubicada en la capital San Salvador.

Es una iniciativa que nace en la montaa, es decir, cuando todava estbamos en la montaa de Morazn, al frente de la Radio Venceremos, mochila al hombro, haciendo ese periodismo insurgente, clandestino, de catacumbas; entre los integrantes naci la idea de guardar para las generaciones siguientes parte de la memoria histrica de las luchas sociales que en ese momento se desarrollaron con un gran impacto en Amrica Latina.

Era la poca de la lucha contra las dictaduras militares que, en el caso nuestro, tuvimos 60 aos de gobierno de facto; esa lucha fue por la democratizacin de la palabra, la democratizacin del pan, de la educacin y de la salud, indic.

Terminados los momentos de conflicto y polarizacin y que culminaron oficialmente en el palacio de Chapultepec, Mxico, en 1992, los periodistas fundamos el Museo de la Palabra y la Imagen, como otra forma de comunicacin, de la comunicacin de la memoria histrica que nuestro pueblo mismo guarda, produce y reactiva continuamente, dijo al tiempo que describi cmo fundaron un archivo histrico: Para nosotros es muy importante recoger elementos, salvar archivos audiovisuales o escritos que tienen que ver con nuestra cultura y nuestra memoria, tenemos ya una filmoteca, una fototeca y una pinacoteca; hemos rescatados los archivos de los escritores ms importantes del pas.

Parte del archivo son las recopilaciones de la obra de Roque Dalton que estaba en Mxico, y del artista ms importante de El Salvador, Salarro. Asimismo rescataron parte de los archivos flmicos de la guerra, las transmisiones de la Radio Venceremos y la historia de las mujeres combatientes.

Se trata de un proyecto independiente, no partidario, que parti del concepto de hacer un museo sin paredes, es decir, un museo que llevara todas estas cosas a las comunidades donde las polticas culturales de los gobiernos jams llegan, cruzamos ros, vamos a comunidades indgenas a filmar su vida y a producir documentales sobre ellos, a proyectar pelculas donde jams se han proyectado.

Ante la cultura del comercio y del libre mercado -- apunta -- es importante la memoria histrica y la reafirmacin de las personas como manera de ser nosotros mismos y la manera de repensarnos como pueblo para disearnos los mapas del Siglo XXI, para construir la democracia que queremos, la democracia de la salud, la educacin, la alimentacin y, a fin de cuentas, de resistencia y de mantenimiento de lo que es la cultura ancestral, de lo que es bueno sentirnos orgullosos.

Este trabajo, continu, es el rescate histrico por las mismas comunidades, las que tienen en s esa memoria viva, lo que nosotros hacemos es incentivar esa memoria para que se fortalezca, crezca y se dinamice.

Nuevos Proyectos

El equipo del Museo de la Palabra y la Imagen realiza actualmente un documental, un largometraje sobre la situacin en la que viven 5 mil salvadoreos en los territorios en disputa entre Honduras y El Salvador.

Las comunidades que se conforman tienen una forma ancestral de relacionarse, por lo que mantienen una identidad propia que no quiere ser respetada por las autoridades hondureas y salvadoreas.

La semilla est sembrada por las mismas comunidades y se expresan en iniciativas comunales; hay jvenes que se estn organizando y estn planteando de nuevo la lucha por la tierra que les fue arrebatada por las fuerzas econmicamente poderosas del pas.

Tambin hay mujeres jvenes que se estn organizando en cooperativas, que a partir de la memoria histrica, mejoran sus tcnicas de artesanas. La semilla se esparce sola y tiene esa terquedad del Izote (planta que crece firme hoja tras hoja) que tienen todos esos salvadoreos en torno a su identidad, su fortaleza, su memoria histrica.

La importancia de medios alternativos y culturales

Para Santiago, los medios alternativos tienen una funcin vital. Aqu en El Salvador, hay 22 radios comunitarias y yo creo en esa propuesta de emisoras comunitarias como radio Sumpul, Radio Segundo Montes, como las emisoras de las universidades y culturales, son las nicas que tienen su corazn junto al sentir y a los sueos, anhelos y necesidades de las comunidades locales y del pueblo en general.

Los grandes medios de comunicacin tienen su razn de ser en la ganancia econmica que le sacan a los anuncios; las radios comunitarias tienen su razn de ser y existir muchas veces por los trabajadores voluntarios, sacan sus seales desde las propias comunidades y expresan el sentir de sus propias comunidades, concluy.




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