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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2012

Entrevista con Jorge Martn, de la Corriente Marxista Internacional
No es una crisis, es el sistema

Dax Toscano Segovia
Rebelin


La crisis actual del sistema capitalista permite evidenciar, una vez ms, que Marx tena la razn. Su obra, su pensamiento revolucionario estn hoy ms vigentes que nunca antes. El pensamiento dbil, posmoderno, progre, no ha podido ni tan siquiera comprender la situacin que vive el mundo actualmente, mucho menos explicarla y, peor, encontrar las vas para la transformacin revolucionaria de la sociedad. No puede ser de otra forma, porque, en definitiva, a esos intelectuales de cafetn, representantes de ese pensamiento, investidos de una vanidad que raya con la prepotencia, los mismos que exaltan todo lo post, lo light, que abogan por el fin de las ideologas y la lucha de clases, solo les interesa su prestigio como profesionales al servicio del poder dentro de las instituciones acadmicas universitarias. Igual sucede con los socilogos, fundamentalmente los abiertamente puestos del lado de la burguesa y el imperialismo, quienes prestan sus servicios a quienes les pagan sus sueldos.

Con Jorge Martn, miembro del Comit de Redaccin de la pgina web In Defence of Marxism (www.marxist.com/es), editor de Amrica Socialista, revista poltica de la Corriente Marxista Internacional en las Amricas, conversamos sobre la actualidad del pensamiento de Marx en una poca en la que no hay otra salida que la de luchar por el triunfo del socialismo.

Jorge, tiene vigencia en la actualidad El Manifiesto Comunista para el anlisis de la sociedad capitalista? En este contexto son vlidas las categoras usadas por el marxismo de clase social, plusvala, trabajo asalariado, puesto que hoy se dice que estamos frente a la economa del conocimiento, una economa desmaterializada, una economa que ya no est basada en el trabajo productivo?

En realidad el Manifiesto Comunista es el documento ms actual que alguien que quiera entender lo que est sucediendo hoy en da pueda leer. Aunque fue escrito hace casi 165 aos, el Manifiesto describe de manera brillante el mundo capitalista que vemos hoy, incluso ms que la situacin que exista en 1847. Si uno se molesta en leer cualquier texto burgus de aquella poca, ver que no tiene ms que un inters puramente histrico. El Manifiesto en cambio describe en detalle la dominacin aplastante del mercado mundial, las crisis peridicas del sistema capitalista, el surgimiento de la clase trabajadora, la concentracin de los medios de produccin, etc.

Las categoras marxistas son, si cabe, ms vigentes hoy en da que en la poca de Marx, cuando realmente el sistema capitalista mundial estaba en su infancia. A los que afirman que la economa capitalista ya no se basa en el trabajo productivo habra que pedirles que se paren a pensar en las cosas que les permiten funcionar durante un da de su vida. Quin y cmo se produce la cama donde duermen, las cobijas que les abrigan, las paredes, ventanas y techo que les protegen de la intemperie? De dnde sale la comida que le alimenta, la energa con la que la cocinan, el horno y los fogones dnde la transforman en deliciosos platos? Quin produce el auto o el transporte colectivo que les lleva a su lugar de trabajo y quin lo conduce? Podramos seguir.

En cuanto a la economa del conocimiento, si de lo que estamos hablando es del papel de las tecnologas de la informacin y la comunicacin, nada de ello entra en contradiccin con el anlisis marxista del capitalismo. Marx y Engels explican como l a burguesa no puede existir si no es revolucionando incesantemente los instrumentos de la produccin. Las nuevas tecnologas se aplican a la produccin para aumentar la productividad del trabajo, el conocimiento por el conocimiento no tiene ningn valor bajo el capitalismo sino encuentra una aplicacin en la produccin de mercancas.

Si hablamos por ejemplo del desarrollo de programas de software, esto lo hacen trabajadores que generalmente trabajan para grandes multinacionales y que reciben un salario a cambio de su fuerza de trabajo. Aunque trabajen delante de una pantalla de computadora y con un teclado, en lugar de apretar tornillos en una cadena de produccin, igualmente son trabajadores asalariados de los que se extrae plusvala. El producto final de su trabajo quizs no se puede tocar fsicamente, pero igualmente es una mercanca, en la medida que tiene un valor de uso y un valor de cambio y se vende en el mercado capitalista.

En el contexto de la aguda crisis econmica a la que se enfrenta el sistema capitalista, ya no somos slo los marxistas los que reclamamos la validez de los anlisis de Marx, sino que tambin los estrategas ms inteligentes de la burguesa se ven obligados, a regaadientes, a reconocer su validez.

Es posible superar un sistema basado en relaciones mercantiles y en el trabajo asalariado?

No solamente es posible sino que es necesario. El capitalismo es un sistema que est en crisis. Las fuerzas productivas que ha creado se rebelan contra los lmites impuestos por la propiedad privada de los medios de produccin y el Estado nacional. La actual crisis econmica ha provocado la destruccin de 27 millones de puestos de trabajo, llevando el total a 200 millones de desempleados. Dos cientos millones de hombres, mujeres y sobre todo jvenes condenados a la inactividad, no porque no existan necesidades humanas que cubrir, sino porque los capitalistas, la minora que es propietaria de los medios de produccin, no encuentran un mercado para transformar mercancas en beneficios.

Sobre la base de la planificacin democrtica de la economa sera posible resolver de un plumazo los problemas de hambre, enfermedad, desnutricin, falta de acceso a agua potable, desempleo y pobreza extrema que afectan hoy a cientos de millones de personas en todo el mundo. El nico obstculo es el capitalismo, que se basa no en satisfacer las necesidades de la mayora, sino en el lucro privado de una minora. Para superar este obstculo es necesario expropiar los medios de produccin y el capital para ponerlo al servicio de la poblacin.

Ese sera el primer paso hacia una sociedad basada no en la necesidad sino en la abundancia y progresivamente la eliminacin el dinero y las relaciones mercantiles, lejos de ser un instrumento de dominacin y explotacin se convertiran en un mero mecanismo de control administrativo, para finalmente desaparecer por completo.

En qu consiste la teora marxista de la poltica? Cmo entender desde el marxismo lo que es la poltica? Cul es la diferencia entre la poltica burguesa y la poltica revolucionaria? Es posible ser apolticos?

Desde un punto de vista marxista, toda lucha de clases es una lucha poltica. Lgicamente, existe hoy en da una amplio rechazo a la poltica en general por parte de jvenes y trabajadores que entran en la arena de la lucha justamente repugnados por el espectculo de polticos tanto de derechas como de izquierdas que siguen fundamentalmente las mismas polticas y todos afectados por escndalos de corrupcin. Este es un rechazo sano y saludable. Pero hay que ir ms all. La poltica no es ms que la lucha por los intereses propios y colectivos de los trabajadores y los oprimidos como clase en oposicin a los intereses de los capitalistas como clase.

Desde el punto de vista de la clase dominante, la poltica se limita a ofrecer a los trabajadores la posibilidad de votar cada cierto tiempo por un partido u otro, pero en ltima instancia todas las decisiones importantes se toman en los consejos de administracin de los grandes bancos y empresas. Esa es la poltica burguesa. Desde el punto de vista de los trabajadores, la poltica debera ser la lucha por avanzar los intereses diarios y concretos de la clase oprimida, y la vinculacin de esa lucha con el objetivo general de tomar el poder poltico para poner fin al rgimen capitalista de explotacin.

La idea del rechazo general a toda la poltica en realidad es muy til a la clase dominante, pues si los trabajadores y trabajadoras no participamos polticamente, defendiendo nuestros propios intereses, entonces dejamos la poltica en manos del enemigo. Lo que es necesario es organizarse de tal forma que las organizaciones que la clase obrera ha creado a lo largo de dcadas y ha mantenido con su esfuerzo militante, respondan realmente a sus intereses.

Puedes explicarnos qu es el reformismo? El reformismo se enfrenta necesariamente a los cambios revolucionarios? El dilema sigue siendo reforma o revolucin?

El reformismo es bsicamente la idea de que el sistema capitalista se puede ir mejorando, con pequeos parches y reformas, de manera gradual y parlamentaria, hasta llegar a transformarlo por completo. En realidad esto era el reformismo clsico, del dirigente de la socialdemocracia alemana Bernstein por ejemplo.

El reformismo vivi su poca dorada durante el boom de la posguerra en los pases capitalistas avanzados. All s se realizaron reformas importantes que mejoraron las condiciones de vida de la clase trabajadora, lo que se vino a llamar el Estado del bienestar. Salud y educacin gratuitas para todos, viviendas sociales baratas, seguro de desempleo generoso, pensiones de jubilacin dignas, baja de maternidad, guarderas infantiles pblicas de calidad, etc. Todo eso fue posible por una parte debido a la lucha y la organizacin de la clase trabajadora y por otra debido al largo perodo de crecimiento econmico que el capitalismo experiment durante casi 3 dcadas.

En esas condiciones, pareca normal, por lo menos en los pases capitalistas avanzados, pensar que un proceso gradual de reformas ira limando las aristas del capitalismo. Eso fortaleci la dominacin de las ideas reformistas en el movimiento obrero de esos pases. Sin embargo, las crisis capitalistas de 1973 y 1979, pusieron fin a esa poca.

El capitalismo ya no poda permitirse conceder ni siquiera algunas migajas que sobraran de la mesa del patrn. Empez toda una poca de contra-reformas y ataques que han ido destruyendo gran parte de las conquistas del pasado. Incluso cuando los partidos social-demcratas han llegado al poder no han aplicado polticas reformistas. La actual crisis del capitalismo pone de manifiesto, incluso de manera ms aguda, la imposibilidad de conseguir reformas significativas y duraderas en el marco de un sistema senil.

Algunos describen este perodo como neo-liberal o argumentan que las polticas de austeridad estn motivadas por criterios ideolgicos. Aunque obviamente la clase dominante trata de establecer un andamiaje ideolgico para sus polticas, lo cierto es que la crisis econmica no les permite conceder ninguna reforma.

Los revolucionarios no estamos contra las reformas, al contrario, participamos de manera seria y consecuente en la lucha por defender o conquistar cualquier reforma seria que mejore las condiciones de vida, de trabajo y los derechos democrticos de la mayora. En su obra clsica Reforma o revolucin, la gran revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo lo explica claramente:

La lucha cotidiana por las reformas, por el mejoramiento de la situacin de los obreros en el marco del orden social imperante y por instituciones democrticas ofrece a la Socialdemocracia el nico medio de participar en la lucha de la clase obrera y de empearse en el sentido de su objetivo final: la conquista del poder poltico y la supresin del trabajo asalariado. Entre la reforma social y la revolucin existe, para la socialdemocracia, un vnculo indisoluble. La lucha por reformas es el medio; la revolucin social, el fin.

Lo que diferencia a revolucionarios de reformistas pues, no es la lucha por las reformas, sino el que los reformistas piensan que sea posible reformar el capitalismo, mientras que los revolucionarios estamos convencidos que el mismo debe ser abolido de manera revolucionaria. Si las ideas reformistas fueron siempre ut picas, en el contexto de la ms severa crisis capitalista desde los aos 30, hoy en da lo son todava ms.

Se puede cambiar el mundo sin tomar el poder?

La idea, defendida por algunos intelectuales como Holloway, de que es posible cambiar el mundo sin tomar el poder, aunque puede parecer atractiva, y en cierta medida es una reaccin contra el estatismo estalinista del siglo 20, en realidad no tiene ni pies ni cabeza.

La clase dominante, lo es en virtud de su propiedad de los medios de produccin, pero se dota de un Estado (cuerpos de hombres armados en defensa de la propiedad privada como dijera Engels), para defender esa dominacin. El poder estatal es parte integrante de la dominacin capitalista. El poder econmico no se puede separar del poder poltico.

La idea de que uno puede simplemente salirse del capitalismo, crear espacios liberados o autnomos en los que el capitalismo cesa de existir, y que de alguna manera esos espacios se van a extender hasta que el sistema capitalista no pueda ya funcionar, es utpica y refleja adems una profunda incomprensin del carcter de fondo del sistema capitalista.

Adems de tener muchos puntos en comn con el gradualismo reformista, es una concepcin profundamente idealista. Se argumenta que si convencemos a una mayora, mediante el ejemplo voluntarista de unos cuantos, de que se puede vivir fuera del capitalismo, entonces el resto nos seguir. Sin embargo las cosas no son tan simples.

El capitalismo no es un modo de vida, sino un conjunto de relaciones sociales y de poder y eso es lo que hay que transformar para poner fin al mismo.

Las ideas de Holloway se basan en gran medida en la experiencia de los zapatistas en Mxico. La lucha de los campesinos pobres indgenas de Chiapas es sin duda heroica, y su levantamiento cont con simpatas muy amplias entre todos los oprimidos de Mxico y mucho ms all. Sin embargo, la estrategia zapatista ha quedado desacreditada en la prctica. Al renunciar a la lucha por tomar el poder en Mxico, su movimiento ha quedado reducido a la lucha por una autonoma cultural limitada en una parte del pas. Los jvenes de las comunidades zapatistas siguen siendo obligados a emigrar para encontrar un sustento a otras zonas del pas, a las regiones tursticas o petroleras. La agricultura de subsistencia no puede ofrecer una salida a los millones de trabajadores y pobres de Mxico. La dirigencia zapatista, al llevar hasta su extremo la idea de que todos los polticos son iguales, de que no podemos participar en la farsa electoral burguesa, finalmente se aislaron de uno de los movimientos ms importantes que han visto los oprimidos en Mxico en mucho tiempo: la lucha contra el fraude electoral a Lpez Obrador en el 2006.

La experiencia de las fbricas ocupadas en Argentina y en otros pases, tambin demuestra en la prctica como es imposible construir islas de socialismo rodeadas de capitalismo, enclaves de una nueva sociedad, dentro de la vieja. Las fbricas necesitan insumos, fuentes de crdito, necesitan colocar sus productos en el mercado capitalista, etc.

Recientemente en un artculo sobre Grecia, Holloway propona como alternativa a los brutales planes de austeridad la vuelta al campo, los huertos urbanos, las ollas populares. Aqu vemos realmente la estrechez de miras de sta teora. Una cosa es que muchos griegos, sin empleo, sin ingresos, sin casa, se hayan visto obligados a volver al campo, o a plantar unas hortalizas en un huerto para subsistir. Pero realmente se puede proponer eso como una alternativa al capitalismo? La salida en Grecia es la unidad de la lucha obrera para derribar al gobierno, la nacionalizacin de la banca y las grandes empresas bajo control obrero, para tomar control de la economa y poder planificarla democrticamente en inters de la mayora. Esto debera ir acompaado por un llamamiento internacionalista a los trabajadores de Europa y del mundo a seguir el mismo camino y levantar un movimiento de solidaridad con la revolucin griega.

Los trabajadores de la Acera Griega han ocupado las instalaciones y llevan ms de tres meses en huelga. Acaso la alternativa para ellos es abandonar la fbrica y ponerse a cultivar tomates en el balcn de su casa? Su lucha pasa por la nacionalizacin bajo control obrero de la empresa, para poder poner esos medios de produccin, condenados a la inactividad por la crisis capitalista, a funcionar en beneficio de la mayora, usando el acero para construir hospitales, puentes, escuelas, etc.

Definitivamente no se puede cambiar el mundo sin poner fin al sistema capitalista, y eso pasa por la toma del poder poltico y econmico por parte del pueblo trabajador, los que producen toda la riqueza.

Se debe participar o no polticamente en el rgimen parlamentarista burgus?

El rgimen parlamentarista burgus no es ms que una fachada bonita para la dictadura del capital. Sin embargo, por el momento, la mayora de la poblacin no lo ve de esta manera. Como consecuencia, los revolucionarios debemos participar en el parlamento, pero sin ninguna ilusin en el mismo, sino para utilizarlo como altavoz, como plataforma para la explicacin de las ideas revolucionarias. Los bolcheviques en Rusia, mientras no tuvieron el apoyo suficiente como para oponer al parlamentarismo una autntica democracia sovitica, participaron hasta incluso en las ms restrictivas elecciones a la Duma (parlamento) zarista, y utilizaron de manera muy hbil a los parlamentarios electos para hacer propaganda pblica de la necesidad de una revolucin y denunciar el rgimen zarista.

En los pases europeos ms severamente afectados por la crisis, incluso la farsa del parlamentarismo burgus empieza a quebrarse y mostrar de manera ms abierta su autntico carcter. En Grecia e Italia hemos visto la sustitucin de gobiernos elegidos democrticamente en elecciones burguesas, por gobiernos tecnocrticos compuestos de representantes directos de los banqueros y capitalistas a los que nadie eligi.

Esto lleva a un descrdito cada vez ms amplio de los polticos burgueses y del rgimen parlament ario burgus en general. En el Estado espaol por ejemplo, uno de los gritos de guerra del movimiento de los indignados ha sido el que no, que no, que no nos representan. Al mismo tiempo vemos el aumento en los votos para aquellas opciones de la izquierda que aparecen como un punto de referencia alternativo (por ejemplo Izquierda Unida en Espaa, el KKE y Syriza en Grecia).

Los parlamentarios revolucionarios sin embargo tienen que romper abiertamente con las normas y costumbres del parlamentarismo burgus. En primer lugar deben renunciar a los privilegios y prebendas que acompaan el cargo. Un diputado que quiere representar a la clase obrera debera percibir el mismo salario que el de un obrero cualificado, y entregar el resto al movimiento obrero. Un diputado obrero debera convertirse en el portavoz de todas y cada una de las luchas de los trabajadores en la arena parlamentaria para darles de esta manera la ms amplia publicidad. En Gran Bretaa en los aos 80, la tendencia marxista Militant logr elegir a 3 diputados al parlamento nacional dentro de las listas del Partido Laborista precisamente sobre la base de la consigna diputado obrero, sueldo obrero. La participacin de los revolucionarios en los parlamentos burgueses no debe de ser un fin en s mismo, sino una herramienta auxiliar en la lucha de clases, complementando y amplificando la accin en la calle.

Cmo explicar desde la teora marxista las categoras de democracia y la de dictadura del proletariado?

La llamada democracia, democracia burguesa en realidad, no es ms que una fachada de la dictadura del capital. Es decir, se garantizan formalmente una serie de derechos democrticos, siempre que el ejercicio de los mismos no amenace el poder, privilegios y propiedad de la clase capitalista. En cuanto estos se ven amenazados, la clase dominante no duda en recurrir a mtodos dictatoriales de dominacin, como vimos grficamente en el golpe de Estado de Pinochet en Chile en 1973.

Pero incluso en un rgimen formalmente democrtico, el poder real reside en los propietarios de los medios de produccin que tienen la capacidad econmica para decidir sobre el destino y el empleo de millones, que controlan los medios de comunicacin para moldear la opinin pblica, que compran y venden polticos para defender sus intereses, etc. La democracia y la igualdad bajo el capitalismo son ilusorias. Como dijo el escritor francs Anatole France, la ley, en su majestuosa igualdad, prohbe por igual, al rico y al pobre, dormir bajo un puente, mendigar en las calles y robar pan.

La dictadura del proletariado no es ms que otro nombre para la democracia obrera. Bajo el capitalismo tenemos una dictadura ejercida por una clase minoritaria sobre otra, mayoritaria. Bajo la dictadura del proletariado, es la clase trabajadora, la mayora de la sociedad, la que ejerce el poder y lo defiende contra una minora explotadora que quiera restaurar el viejo rgimen. La democracia obrera en realidad, no es ms que un rgimen transitorio, en la medida en que el socialismo crea un rgimen de abundancia, la necesidad de un aparato estatal va desapareciendo.

Recomiendo la lectura de los textos de Marx y Engels sobre la Comuna de Pars y el clsico texto de Lenin El Estado y la Revolucin para una explicacin ms detallada de estos conceptos.

Tienen vigencia los planteamientos hechos en el Manifiesto Comunista respecto a la organizacin revolucionaria de la clase trabajadora?

Totalmente. La clase trabajadora, por el lugar que ocupa en las relaciones capitalistas de produccin, es la nica clase que potencialmente revolucionaria de manera consecuente. Eso no quiere decir que no precise de y deba buscar el apoyo de otras capas en la sociedad, como el campesinado en aquellos pases en que tiene un peso especfico en la sociedad, los pobres urbanos, las capas bajas de la pequea burguesa, etc.

En las recientes huelgas masivas en defensa del sistema de pensiones de jubilacin en Francia vimos dos ejemplos de esto. Por una parte, los trabajadores de las refineras, un sector altamente organizado y que haba conquistado condiciones de trabajo y salariales superiores a otros sectores, se lanz a una huelga indefinida con bloqueos de las instalaciones. La medida rpidamente gener la simpata y solidaridad de amplias capas de la poblacin y lleg a paralizar prcticamente la vida econmica de todo el pas. Eso demostr el poder potencial de incluso un grupo numerosamente pequeo de trabajadores. El otro ejemplo fue la huelga de los trabajadores de los transportes de seguridad que distribuyen el dinero a las sucursales bancarias y cajeros automticos. Una huelga que en pocos das amenazaba con paralizar la vida financiera del pas.

La clase obrera, por lo tanto, potencialmente, tienen el poder para tomar control de la sociedad. Lo que se requiere es una direccin revolucionaria que est a la altura. Esta direccin no se puede simplemente proclamar sino que tiene que ganarse el derecho a dirigir a la clase, mediante su intervencin en todas y cada una de las luchas de los oprimidos. En palabras de Marx:

Los comunistas no forman un partido aparte de los dems partidos obreros.() Los comunistas no se distinguen de los dems partidos proletarios ms que en esto: en que destacan y reivindican siempre, en todas y cada una de las acciones nacionales proletarias, los intereses comunes y peculiares de todo el proletariado, independientes de su nacionalidad, y en que, cualquiera que sea la etapa histrica en que se mueva la lucha entre el proletariado y la burguesa, mantienen siempre el inters del movimiento enfocado en su conjunto. Los comunistas son, pues, prcticamente, la parte ms decidida, el acicate siempre en tensin de todos los partidos obreros del mundo; tericamente, llevan de ventaja a las grandes masas del proletariado su clara visin de las condiciones, los derroteros y los resultados generales a que ha de abocar el movimiento proletario. (El Manifiesto Comunista, Marx y Engels, 1848)

Cmo comprender el movimiento de los indignados y ocupa Wall Street?

Estos movimientos son extraordinariamente sintomticos. Reflejan un estado de nimo cada vez ms amplio de oposicin instintiva al sistema capitalista, que se ha ido acumulando durante aos y que ha salido a la superficie con la actual crisis econmica.

Consignas como no somos mercancas en manos de polticos y banqueros, somos el 99%, no es una crisis, es el sistema, sacan a la luz la oposicin existente entre la mayora de la poblacin que tiene que vender su fuerza de trabajo para asegurarse un sustento y una minora parasitaria, no electa, que se enriquece cada vez ms a costa de ese 99%. Esta es una conclusin profundamente revolucionaria y a la que han llegado capas cada vez ms amplias de la poblacin. Es cierto, que el papel decisivo en esos movimientos lo ha jugado la juventud, como no poda ser de otra manera y como suele suceder a lo largo de la historia. Pero la juventud no es ms que un barmetro sensible de los estados de nimo generales en la sociedad. Tanto en EEUU como en Espaa, por ejemplo, todas las encuestas de opinin realizadas muestran como el 80% o ms de la poblacin apoya estos movimientos y sus objetivos.

El que en los EEUU, el pas capitalista ms poderoso del mundo, se haya planteado la idea de una huelga general como sucedi en Oakland, California, contra la brutal represin al movimiento Ocupa, es tambin muy significativo. Estos movimientos, adems de cuestionarse el propio sistema capitalista, reflejan la idea muy avanzada de que es posible hacer algo para cambiar la situacin, rompen con el fatalismo y el escepticismo del no hay alternativa. Inspirados por los levantamientos revolucionarios en Tnez y en Egipto, millones de personas en los pases capitalistas avanzados han llegado a la conclusin que la nica manera de cambiar las cosas es mediante la accin revolucionaria en las calles de las masas.

Estas dos conclusiones - el sistema no sirve, podemos cambiarlo mediante la movilizacin son por s mismas muy importantes. Es cierto que estos movimientos carecen de una alternativa clara al sistema capitalista y que en ellos hay todo tipo de ideas confusas al respecto. Cmo podra ser de otra manera? El movimiento apenas acaba de iniciar, empieza a despertar.

La tarea de los marxistas es la de participar activamente en el mismo, insistiendo y resaltando sus elementos ms positivos, sealando al mismo tiempo cual pensamos que debera ser el camino a seguir. Entrar en un dilogo compaero y paciente con las nuevas capas de jvenes que se unen a la lucha, para, en la prctica, demostrar la utilidad y la superioridad de las ideas del marxismo para la lucha revolucionaria.

Sociedad civil, ciudadana, multitud vs clase social. Cul de ellas es vlida?

En realidad estos conceptos de sociedad civil, ciudadana, multitud, etc., no hacen otra cosa que esconder el verdadero carcter de la sociedad capitalista y las contradicciones en su seno. Ciudadanos somos todos, desde el banquero especulador que recibe bonificaciones millonarias mientras deja a cientos de miles de familia sin casa, hasta el trabajador de la construccin que es despedido y no puede permitirse un techo sobre su cabeza. Qu intereses comunes tenemos? Ninguno. La multitud tampoco significa nada en realidad.

Incluso en el caso de las revoluciones en Tnez y en Egipto, las masas salieron a las calles, ocuparon las plazas y se enfrentaron al ejrcito y la polica. Pero el factor clave en el caso de Tnez fue una serie de huelgas generales regionales que culminaron en una huelga general en la capital. En el caso de Egipto, el movimiento haba sido precedido por una oleada huelgustica y el ejrcito decidi apartar a Mubarak de en medio, justo cuando la clase obrera estaba empezando a entrar en la escena de forma organizada.

El capitalismo se basa en la contradiccin central de una clase dominante, propietaria de los medios de produccin y una clase desposeda, que no tienen ms que su fuerza de trabajo (manual o intelectual) para vender. Es sobre la base de este anlisis cientfico que debemos ver cul es el sujeto revolucionario.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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