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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2012

Tribalismo, racismo y proyeccin (2/2)

Gilad Atzmon
gilad.co.uk

Traducido para Rebelin por J. M. y revisado por Caty R.


En esta segunda parte se explora el engaoso papel de la poltica juda (tanto sionista como antisionista) dentro de la campaa "antirracista.

Primera parte aqu

Racismo es una palabra grande, con algunas connotaciones muy malas. La acusacin de racismo es una de las marcas ms dolorosas y potencialmente dainas que se pueden portar. Y, sin embargo, realmente cuntos racistas pueden pensar en trminos de determinismo biolgico? Cuntos racistas que andan por ah piensan realmente en trminos de genes, o incluso en color de la piel? Supongo que no muchos.

Si bien se reconoce que el racismo tuvo un impacto cultural significativo y polticamente letal entre finales del siglo XIX y mediados del siglo pasado, en la poltica actual se abusa de la palabra "racismo", se utiliza errneamente o, en algunos casos, se utiliza conscientemente para inducir al error e incluso al silencio.

A pesar de la discriminacin hacia los grupos minoritarios, que por desgracia es comn y totalmente inaceptable, no siempre est motivada por el racismo crudo. La islamofobia, por ejemplo, se considera comnmente una manifestacin contempornea de racismo, pero yo desafiara tal concepto. La islamofobia, sostengo, no est motivada por el racismo, sino que en realidad se trata ms bien de un sntoma de intolerancia -la xenofobia se manifiesta como odio, fanatismo y discriminacin-. Mis amigos ingleses convertidos al Islam a menudo son sometidos a abusos por parte de los activistas judos (tanto sionistas como antisionistas) y la Liga Inglesa de Defensa, pero no a causa de sus genes, su biologa o el color de su piel, sino ms bien porque son diferentes, porque desafan el sistema de valores occidental y porque se oponen a Israel y sus grupos de presin. Claramente algunos los perciben como un enemigo pblico, pero semejante reaccin no siempre se puede entender nicamente como racismo por s misma.

Del mismo modo, no cabe duda de que no resulta fcil ser negro en la multicultural Gran Bretaa. Por el hecho de ser un msico de jazz a menudo veo directamente cmo tratan en este pas a mis compaeros negros y un montn de pruebas de la intolerancia institucional hacia los negros. Le respecto a jvenes negros detenidos y registrados por la polica de una a cuatro veces al da. Esta es una evidencia clara de falta de aceptacin y discriminacin.

Pero, se trata siempre realmente de un asunto de racismo? Est impulsado nicamente por el determinismo biolgico? Es realmente con respecto a los genes, la sangre o el color de la piel? Esta es, de hecho, una cuestin abierta y, obviamente, yo no descartara la posibilidad de un racismo (biolgico) hacia los negros. Sin embargo, tiendo a creer que en las sociedades multitnicas contemporneas, la mayora de los casos de intolerancia y discriminacin hacia los negros son diversas manifestaciones de sentimientos profundos, producto de matones xenfobos mezclados con algunos ejemplos de profunda y siniestra intolerancia cultural. En otras palabras, muchas veces el fanatismo contemporneo no se refiere en absoluto a cuestiones biolgicas, sino ms bien relacionadas con las estructuras sociales y con la manipulacin del simbolismo cultural (1). Este es sin duda un motivo de grave preocupacin, y en algunos casos est impulsado por inclinaciones asesinas y debe tratarse, pero no es necesariamente racismo (biolgico) en s.

Pero si no es racismo, entonces qu es? Reitero que esto se entiende mejor como diferentes formas de intolerancia cultural y poltica profunda en el contexto de algunas interrelaciones tnicas graves y problemticas.

As, uno podra preguntar, por qu limitar nuestra comprensin de lo que significa el "racismo" a la lucha, cuando en realidad es ms probable que sean las formas de intolerancia, las tensiones tnicas y la discriminacin cultural contra las que debemos protestar?

Sugiero que la confusin entre "intolerancia profunda", "discriminacin cultural" y "racismo" en realidad no es una coincidencia, sino que ms bien est ah para servir a una causa clara de la poltica sionista. Curiosamente suficiente, est all para sostener una clara orientacin racial y de segregacin en el corazn del discurso multicultural. En muchos casos, aquellos que "se oponen" al racismo deberan ser capaces de pensar en categoras raciales en primer lugar, de lo contrario su oposicin sera en vano (2).

Paradjicamente entonces, el "antirracismo" con el que muchos de nosotros nos identificamos, en algunos casos puede evolucionar hacia un discurso racial manipulado. A menudo, incluso, puede poner en peligro el proceso de integracin natural y la evolucin hacia la armona de las relaciones sociales (3). Incluso puede desmantelar el verdadero proceso de autorreflexin y el propio reflejo que se da entre la vctima y el agresor.

Dentro de un discurso pblico controlado por la ideologa "antirracista" inmediatamente se redime a la vctima de cualquier insulto racista. Dicha vctima no tiene que reflexionar sobre sus acciones, pues no hay nada que pueda hacer en lo que se refiere a sus condiciones determinadas biolgicamente. Los activistas sionistas y de Hasbar (4), por ejemplo, tienden a rechazar cualquier posible crtica de la poltica juda y las acciones de Israel y lo toman como "antisemitismo". De este modo, bsicamente, aprietan el botn de apagar. Son capaces de ignorar la realidad que les rodea al referirse a cualquier posible crtica de sus acciones como un ejemplo ms del ciego odio racial hacia los judos. En lugar de aceptar las crticas y hacerse un chequeo de autorreflexin, el discurso poltico judo se ha convertido en una arenga encerrada en s misma.

Igualmente, el "agresor" llamado "racista" tambin puede rechazar el reclamo antirracista porque su crtica se ignor durante mucho tiempo. El agresor sabe que en la mayora de los casos, el problema no es realmente acerca de la "raza" per se, sino ms bien acerca de algunas cuestiones polticas agudas, culturales e ideolgicas, lo que le permite ignorar el tema en su conjunto. A pesar del hecho de que en el discurso contemporneo antisionista nadie critica a los judos por el simple hecho de ser judos ni tampoco por utilizar principios o terminologa raciales ideolgicamente manipulados, los agentes sionistas y de Hasbar intentan silenciar las crticas polticas a Israel lanzando al aire la etiqueta de antisemita. Esta tctica, obviamente, lleva a silenciar a los crticos de Israel, pero sin duda mantiene un abismo de sordera entre los sionistas y sus crticos. As que nos quedamos con dos discursos paralelos que han perdido toda esperanza de cualquier futuro intercambio.

Creo que este hecho por s solo pone de relieve cun grave es la perspectiva de la paz. La poltica de antirracismo se pone en constante peligro por erigir muros de sordera que mantienen la segregacin intelectual, poltica y tnica en el corazn de nuestro discurso pblico. En lugar de promover la esperanza, la integracin, la tolerancia, la armona, la asimilacin y el dilogo, el antirracismo podra fcilmente promover la sordera y el aislamiento exactamente donde la atencin y el intercambio son ms necesarios.

Me llev algn tiempo darme cuenta de que en muchos casos son el sionismo y los grupos de presin judos los que mantienen y fomentan el discurso poltico del antirracismo, y lo hacen por dos razones principales:

1.- Por estar sumidos ellos mismos en un discurso racial, estn obligados a pensar en trminos de categoras polticas raciales.

2.- Las categoras de racismo y lucha contra el racismo son convenientes, ya que eliminan cualquier responsabilidad por parte de la vctima. Si se odia a los judos slo por el hecho de ser judos, entonces el judo es ticamente impecable.

Las implicaciones de todo esto son graves porque la poltica sobre la identidad juda y el sionismo siempre est protegida por las definiciones categricas de la lucha contra el racismo y los judos pueden evitar cualquier forma de autorreflexin.

Sin embargo los judos y los sionistas no estn solos aqu. Tambin la izquierda est interesada en un discurso antirracista porque mantiene la relevancia de su postura en la vanguardia de la visin tica progresista. La izquierda se ha erigido en defensora de los dbiles, y esto es realmente adorable. A travs de los aos, la izquierda se ha alineado con los negros, con los sionistas, los judos, los iraques, e incluso con los palestinos. Pero por alguna razn, la izquierda ha dejado de lado la fuerza de la lucha contempornea antiimperialista de los musulmanes. La izquierda tambin ha fallado en reconocer que en Europa el musulmn es la verdadera clase trabajadora oprimida y tambin claramente fall en no ponerse del lado del democrticamente elegido Hams o la Hermandad Musulmana egipcia. Sugiero que el hecho de que la izquierda haya dejado de lado a los musulmanes es sntoma de una profunda e inherente intolerancia occidental. La izquierda no es racista, pero est fundamentalmente empapada de la intolerancia ideolgica y cultural, posiblemente un estado de nimo relacionado con la prctica y el pragmatismo de ser "un progresista" (5). Supongo que algunas personas pueden sentirse muy especiales solo porque creen en la igualdad.

Naturalmente, la causa del antirracismo une a algunos de los elementos e la izquierda con los sionistas y la campaa de Hasbar. Podra decirse que la denominada poltica antirracista se ha convertido ms en otro sntoma de sionificacin del discurso poltico occidental con el apoyo de la izquierda visto como un mero instrumento sionista. Esto puede explicar por qu el principal grupo que lleva a cabo la campaa contra el racismo en el Reino Unido Hope not Hate (Esperanza no odio)- (6), es una rama de la revista sionista Searchlight, adems de entender por qu los mismos sionistas de Hope not Hate, censuran la libertad de expresin de los lderes musulmanes en Gran Bretaa. Explica tambin por qu el lugar supuestamente antirracista Harrys Place (estrechamente vinculado con Hope not hate) gan el premio 2006 del Reino Unido por la lucha contra la islamofobia de la Comisin Islmica por los Derechos Humanos. En Alemania, la coalicin antirracista Antideutsche Anti-Fa es abiertamente pro-israel, pro-sionista y tambin antiislmica. Mi conjetura es que estos sionistas fanticos y los grupos de campaas pro sionistas se plantaron en el centro de la denominada izquierda justamente para asegurarse de que en ese lugar estaran en mejores condiciones para luchar contra los enemigos de Israel. Pero va ms all. En la ltima Campaa de solidaridad del Reino Unido con Palestina, dos activistas judos que operaban abiertamente en una exclusiva clula poltica solo para judos (J-BIG), presentaron una mocin contra el racismo. Supongo que lo absurdo de la situacin es obvio y no necesita mayor aclaracin.

As que, como podemos ver ahora, algunas de las principales fuerzas de la supremaca e intolerancia dentro de nuestro discurso poltico contemporneo han logrado situarse directamente en el corazn por el reclamo antirracista. Ms an, en la medida en que se pone de manifiesto que Israel y sus lobbies son la fuerza impulsora de la islamofobia, asombra bastante descubrir que los organismos sionistas dominan tambin el discurso antirracista. El significado de esto es bastante simple: el racismo y su oposicin se ha ido convirtiendo en un asunto interno judo.

La conclusin es simple. Es hora para nosotros de seguir adelante, de admitir que el racismo y el determinismo biolgico no tienen ningn papel significativo en el discurso pblico y poltico actual. Debemos repensar y redefinir qu es exactamente lo que conduce a la discriminacin social y a la intolerancia cultural. El racismo en su forma cruda en gran medida pertenece al pasado. Nuestro universo multitnico no es inherentemente racista y por lo tanto el reclamo contra el racismo no puede ser un reclamo universal. En muchos casos la poltica antirracista est presente realmente para desviar la atencin de algunas polticas institucionales e ideologas discriminatorias.

Cada vez es ms evidente que la campaa contra el racismo, en su forma actual, est para servir a unos intereses polticos claros y est controlada en gran medida por los sionistas racistas y los grupos de presin judos. Est all para silenciar toda crtica al lobby israel, a Israel, a la poltica juda y al sionismo.

Comenc este trabajo, preguntando por qu cualquier judo debe sentirse culpable de los delitos que cometen otras personas a las que no conoce y con las que no est comprometido. La respuesta debera ser obvia a estas alturas: en vez de liberar al resto de la humanidad del racismo, los activistas sionistas, las campaas de Hasbar y los judos antisionistas primero deben emanciparse de sus propias ideologas raciales manipuladas y parar la proyeccin de su propio tribalismo de su realidad circundante. Este sera, sin duda, un buen lugar para empezar.

Notas

(1) Me inclino a creer que los enfrentamientos entre grupos tnicos y polticos en Gran Bretaa son alimentados por la tensin social y la demografa y no por el odio al color de piel.

(2) No es posible contemplar el sentido de la lucha contra X sin obtener primero una cierta comprensin de X.

(3) Los grupos minoritarios que aparecen en variados discursos como vctimas (por ejemplo), pueden pasar por alto algunas oportunidades para integrarse en estructuras sociales, tnicas y polticas ms amplias.

(4) Hasbar, propaganda israel.

(5) Que en la prctica no es diferente del sentido judo secular de posibilidad de eleccin.

(6) Segn la Web oficial de Hope not Hate, es la campaa de Searchlight para luchar contra el racismo y el fascismo. http://www.hopenothate.org.uk/about-us/

Fuente: http://www.gilad.co.uk/writings/tribalism-racism-and-projection-part-2.html#entry15071575



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