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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-02-2012

Siria
Cuando todo el planeta est contra la Revolucin

Jalil Issa
Jadaliyya

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn.


He visto el rbol pero las races estn en otra parte (Proverbio indio)

Sea desde el mando del rgimen sirio o a travs de los medios de comunicacin occidentales opuestos, como Al-Yasira y sus guas del mundo rabe, la representacin hegemnica de la revolucin siria no est siendo sino la de un mundo dividido en dos campos. Por un lado, estn los revolucionarios y su ejrcito libre, la Turqua neo-otomana y los Estados de Cooperacin del Golfo (CCG) en cuyo epicentro se encuentra Qatar y su prncipe y, al fondo, Estados Unidos, Europa e Israel. En el lado opuesto, est el rgimen de Asad en Siria, Irn y los libaneses de Hizbol los antiimperialistas con Rusia y China en el fondo.

A primera vista, los vetos rusos y chinos en el Consejo de Seguridad no parecen sino confirmar esta narrativa. El supuesto en el caso de Siria es que se trata de una posicin anti-imperialista/obstruccionista en contra de la intervencin militar occidental imperialista. Ms importante an, este supuesto y su discurso correspondiente se producen en ambos campos. Sin embargo, existe una realidad ms exhaustiva que tal discurso dominante. Esta realidad es evidente para todo el que desee una comprensin ms profunda de los problemas, una que vaya ms all de la mera superficie de las cosas. En consecuencia, se puede mirar ms all del actual juego de espejos, el cual hay que admitirle funciona tan bien a ciertos sectores de la izquierda rabe capaces de llegar a la descarada crudeza de la derecha que se resume en remozar el obstruccionismo a travs de una jerga izquierdista [1]. Este juego de espejos tambin tie las corrientes anti-imperialistas de la izquierda occidental, la mayora de las cuales destacan nicamente por la poltica de la identidad. Son ajenas al hecho de que la lucha contra la opresin fascista fue y sigue siendo una parte inseparable de lo que significa ser una persona de izquierdas, y que exigir justicia para el pueblo sirio tiene que estar en el corazn de lo que es ser un izquierdista. Sin embargo, parece que todas y cada una de estas corrientes prefieren la continuidad del autoritarismo de Irn y de Siria por el bien de la reproduccin permanente de s mismas y de sus discursos. Porque la existencia de ambos, de los (pseudo) anti-imperialistas y de los regmenes autoritarios, es la justificacin para la existencia de un tipo de izquierda que habla slo de Palestina para no tener que hablar de otras cosas. [2]

Existen indicadores sustanciales de la naturaleza ficticia de este discurso. Para empezar, tanto Hizbol como la entidad sionista rezan da y noche en estos das para que Asad salga vivo de su dilema. [3] Cules son las implicaciones de que Israel y Hizbol se superpongan en el apoyo al rgimen sirio para que salga de sus problemas, cada uno de ellos por sus propias razones? Adems, no resulta sospechoso que supuestos archienemigos como Irn e Israel estn de acuerdo en la supervivencia del rgimen sirio, cuando se asuma previamente que el antagonismo entre ambos era absoluto y permanente hasta el da del juicio? Por otra parte, qu sentido dar en Iraq que sigue ocupado al entendimiento palmario entre el imperialismo de Estados Unidos y la hegemona iran que ha convertido a Iraq a la vez en una colonia estadounidense y en una semi-colonia teocrtica iran? O, cmo entender las excelentes relaciones entre los dirigentes de Libia la nueva colonia e Irn, a quien parece que no le cre ningn problema el bombardeo de la OTAN causante de ms de sesenta mil muertos en un pas rabe y musulmn por el bien de unas relaciones entusiastas con la nueva direccin de ese pas? [4] Por ltimo, cmo entender este repentino aprecio del imperialismo de Estados Unidos por el pueblo sirio, cuando aquel es el principal responsable de la mayor parte de los problemas que los pueblos rabes el sirio incluido sufren hoy en da: la persistencia del autoritarismo de regmenes (que se extienden desde el ocano hasta el Golfo) que duran desde hace ms de medio siglo y que estn ntimamente conectados con la existencia de Israel? Cmo podemos creer que Estados Unidos, que apoya al renovado fascismo militar de Egipto en colaboracin con la Hermandad Musulmana, est reclamando libertad y democracia para el pueblo sirio?

Lo cierto es que hay una buena dosis de irracionalidad en la lectura hegemnica de la poltica internacional respecto a Siria. La propuesta dominante pasa por alto los intereses polticos y econmicos de los diferentes actores [5], as como el tpico clculo revolucionario de la relacin entre lo que se puede hacer y lo que se puede conseguir. En el mejor de los casos, esta lectura hegemnica considera la poltica internacional a travs de un prisma tico. En el peor, la ve a travs de una lente maniquea inspirada en los escritos de los neoconservadores de la era de Bush hijo. En este ltimo caso, la batalla culminante es contra el Eje del Mal, que incluye a Siria y China. Este discurso dominante de la derecha en la actualidad evolucionado bajo el nombre de liberalismo contiene un colapso implcito en la distincin entre, por un lado, la Rusia y la China de 2011, y por otro lado, la Unin Sovitica estalinista, as como la China maosta. [6]

Naturalmente, uno no se pregunta sobre la existencia de este discurso dominante en los mandos del rgimen, porque este punto de vista de dos campos forma parte del conocido acervo de herramientas ideolgicas del rgimen. Sin embargo, podemos ver ms all de este punto de vista mirando a la direccin de la revolucin. Me refiero a la del Consejo Nacional Sirio (CNS) financiado por Qatar, con sede en Turqua y respaldado por Francia. No parece que los miembros de este Consejo practiquen una poltica revolucionaria que dirija la revolucin siria y su xito a buen puerto sino que, en su lugar y para el observador ocasional su labor oscila entre los escritos de Facebook y las acrobacias de los medios de comunicacin. Insisten en prdicas ante el increble pueblo que est siendo asesinado a diario prometindole que se acerca la salvacin del rgimen criminal. Adems, lo hacen sin explicar a este pueblo y este es el verdadero pueblo de la la nueva Siria qu medidas polticas tienen la intencin de tomar ms all de implorar indefinidamente a Rusia y a China que no utilicen su derecho de veto. Los que estn en el Consejo Nacional deberan ser honestos con su pueblo. Deberan decirle que si las cosas siguen como estn actualmente es muy posible que el rgimen sirio reprima la revolucin indefinidamente y que se salve a s mismo. Por lo tanto, deberan abrir un dilogo serio, sin restricciones, sobre qu opciones estn disponibles. Sin duda, sern los factores internos en ltima instancia los que determinen la duracin de un rgimen que est bajo presin permanente, en particular en el mbito econmico. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el deterioro de la situacin econmica en s misma no implica de por s el colapso poltico o real del rgimen, algo que puede tardar mucho tiempo. Alternativamente, podra suceder algo repentino que transformara la situacin actual, ya fuera en inters del rgimen o no. En cualquier caso, no se entiende qu ha hecho esta direccin revolucionaria para prevenir la matanza de este pueblo mujeres, nios y ancianos en el Homs asediado de hoy en da excepto perder el tiempo discutiendo el regreso de la delegacin rabe para que investigue los hechos, como si hubiera hechos que necesitasen una investigacin. Todo ello mientras la propia delegacin est encabezada por un general sudans criminal de guerra que ha prolongado an ms su trabajo y la vida del rgimen.

Echemos un vistazo a la decisin de llamar al viernes, el Viernes de Rusia mata a nuestros nios que fue democrticamente sometida a votacin a travs de Facebook. No est claro, por ejemplo, cmo se puede considerar que ese voto sea representativo siquiera de la mayora de los sirios que se oponen a Asad, sobre todo porque en muchas ocasiones este tipo de votaciones estn dirigidas desde arriba y se ven afectadas por elementos polticos del Consejo Nacional, as como por algunos partidarios del Consejo de los Estados rabes del Golfo. Tal denominacin parece expresar opciones polticas suicidas con respecto a la movilizacin revolucionaria. Estas opciones deben ser discutidas y cuestionadas antes de que sea demasiado tarde, especialmente en el contexto de la actual posicin de comodidad internacional del rgimen sirio, que parece haber recuperado algo de su impulso interno en la ltima fase, incluso aunque ello est siempre sujeto al cambio. Debatir y cuestionar estas decisiones polticas es un deber para cualquier persona que le mueva el inters del pueblo sirio y sus aspiraciones de libertad y dignidad.

El primer paso para entender lo que est sucediendo es acabar con la ilusin que los think-tanks estadounidenses producen continuamente de que Rusia es un Estado corrupto y fallido. En particular, podemos sealar el hbito insensato de insertar la expresin mafias rusas al hablar de la Rusia de hoy: representarla como un Estado de gnsteres y no como un poderoso Estado moderno en el que las decisiones relacionadas con los intereses nacionales se toman exactamente igual que en Estados Unidos. Adems, esas decisiones pueden dar en el blanco o no tener xito en trminos de objetivos polticos, al igual que ocurre con Estados Unidos. La respuesta simple y muy racional a esta ilusin sobre Rusia es reconocer que aunque la Rusia de Putin no sea ya hoy en da el imperio extinto de la Unin Sovitica, es sin embargo una gran potencia aunque ciertamente no la ms poderosa y mantiene invariablemente una serie de clculos geoestratgicos vis--vis su seguridad nacional, as como sus influencias polticas y econmicas en el mundo. Lo mismo ocurre con China. Por lo tanto, podemos deducir que lo natural es esperar que Rusia intente proteger sus intereses en el mundo rabe a partir de bases militares y zonas econmicas. Estos intereses han sido tradicionalmente garantizados por el rgimen baasista de Siria como consecuencia de que este ltimo ha sido un aliado histrico del primero. Y ello es as particularmente porque Siria representa la ltima posicin de presencia directa de Rusia en el Mediterrneo.

Pero no! Nada de esto parece afectar los clculos de la direccin revolucionaria. Lo que vemos, en cambio, es el estado recurrente de la sorpresa, incluso una recurrente condena moral por parte de algunos elementos del Consejo Nacional. Esta reaccin se apoya exclusivamente en un incorrecto anlisis de las maniobras de Rusia, que por otra parte, resultan muy transparentes para cualquier persona racional. Rusia acta de acuerdo con la preservacin de sus intereses y no porque admire cualquiera de las masacres cometidas por el rgimen sirio, o por las consecuencias de su posicin sobre la cuestin, lo que, por supuesto, ha hecho que sea menos popular a los ojos de muchos sirios hipnotizados por los medios de comunicacin que apoyan la revolucin. Todo esto quiere decir que ha quedado meridianamente claro que los miembros del CNS duermen, comen y beben en los Estados occidentales y en los hoteles de sus colonias rabes. Por el contrario, los rusos que son quienes ms influyen en los organismos de seguridad y del ejrcito del rgimen sirio y en las conexiones regionales de este ltimo se encuentran en una posicin nada envidiable. Se ven obligados a apoyar a un rgimen que est perdiendo progresivamente su legitimidad interna. Los rusos no tienen ninguna opcin alternativa ante esta coyuntura particular porque les resulta difcil creer que el triunfo de una lite que desea deshacerse del actual rgimen sirio una lite que no est dispuesta a ofrecer garantas respecto a los intereses nacionales de Rusia vaya a significar otra cosa que no sea la expansin de la influencia de Estados Unidos y de Europa en la regin y la asfixiante reduccin del rea estratgica rusa. Ello es especialmente cierto habida cuenta de que los miembros del Consejo han maldecido a los rusos y a los chinos con tanta frecuencia que han afectado por igual a la opinin pblica revolucionaria como a los comits de coordinacin. Igualmente, lo han expresado las multitudes que aparecen en Al-Yasira, que en los ltimos meses ha desarrollado una prctica folclrica semanal de quema de banderas de Rusia y China. As, en lugar de una accin poltica revolucionaria que hubiera atrado el apoyo ruso y chino para la revolucin desde el principio, en los medios de comunicacin hegemnicos persiste la retrica de la vergenza para Rusia y China.

Despus de toda la represin que ha habido y que est en curso por parte del rgimen, se ha hecho realidad desde el punto de vista ruso que un sector de la direccin revolucionaria ha pasado a formar parte de los instrumentos occidentales en virtud de vnculos y compromisos regionales del primero desde Qatar hasta Turqua. Hasta que no se adopten medidas para cambiar esta situacin la razn de la situacin actual debe entenderse tras siete meses de existencia del CNS. Por lo tanto, emergen las siguientes cuestiones centrales: cmo se puede aceptar la realidad de que una direccin revolucionaria que se supone rene todo el apoyo posible para la revolucin poltica y para acortar la vida del rgimen en su estado actual no posea la sabidura suficiente para tratar los intereses de una gran potencia que es la que ms puede afectar las orientaciones de las actuales autoridades sirias? Por qu no se ha sugerido seriamente que una transicin democrtica en Siria puede ofrecer posibilidades que cubran genuinamente los intereses rusos en la regin? [7] Se trata slo de errores polticos o se explican por un vnculo material con las lites de algunas partes internacionales en detrimento de otras? [8]

Por tanto, est claro que hay un marcado contraste entre los pacficos revolucionarios sobre el terreno y sus dirigentes. Hay revolucionarios, que no son sectarios en la gran mayora de los casos, que registran victorias eternas frente a la sangrienta represin popular. Tambin est la direccin revolucionaria de Abu-Milhim, que en lugar de trabajar lo poltico vive fuera de la esfera del clculo racional respecto a la poltica internacional y con ello, ha equivocado el comps de la movilizacin revolucionaria. [9] De un modo u otro se ha asistido a la prolongacin de la vida del rgimen que mata a diario. Lo que queda es hacer hincapi en que no debera haber ninguna confusin al juzgar la revolucin pacfica en virtud de los resultados de su inorgnico liderazgo. En cambio, la revolucin pacfica debe ser juzgada por las expresiones de los comits de coordinacin sirios, que son en la actualidad la representacin ms cercana del deseo del pueblo rebelde de Siria, excepto cuando los propios comits de coordinacin, a su vez, reproducen el discurso de sus dirigentes. Y ello se explica nicamente si se tiene en cuenta el muy poderoso efecto de quienes determinan la poltica editorial de Al-Yasira sobre cul debe ser el encuadre dominante de la poltica internacional de cara a la opinin pblica de la revolucin.

Est claro que Estados Unidos no tiene ningn problema real con la supervivencia del rgimen de Siria a pesar de que proclame lo contrario. [10] Sin embargo, los miembros del Consejo no basan sus clculos polticos sobre las intenciones y los intereses de Estados Unidos. Por el contrario, los miembros del Consejo basan su clculo poltico slo en lo que Estados Unidos declara: un discurso imperial humanitario construido en torno al llamamiento de la democracia y de la libertad del capital. Estados Unidos e Israel no tienen ningn problema en absoluto con la supervivencia del rgimen sirio. Tambin hay una posibilidad muy real de que en realidad estn al lado del rgimen y de que estn trabajando para socavar la revolucin. [11] An est por ver algo que no sea un apoyo verbal, pictrico y cinematogrfico de Estados Unidos a la revolucin siria. No vemos ningn apoyo material sincero tras ms de once meses de matanzas diarias. [12] Por otra parte, las acrobacias verbales occidentales siempre acaban echando la culpa a los rusos. Despus de todo esto, uno debe preguntarse: a quin le interesa que el mantra de Occidente y Estados Unidos estn con la revolucin aparezca por todas partes?

Lo nico que ha conseguido Estados Unidos con su posicin actual sobre la revolucin y con echarle la culpa de todo al veto ruso y chino es haber hecho un llamamiento a un buen nmero de sirios y sirias, y a desarrollar en el pueblo de Siria una hostilidad creciente contra Rusia y China. Se trata de una importante ganancia poltica para Estados Unidos con la que de momento se siente satisfecho. Desde su perspectiva, no pasa nada porque el pas se dirija hacia la guerra civil. Esa situacin podra impulsar los intereses de Estados Unidos, y los de Israel, mucho ms que la democracia en Siria. El juego de espejos que se juega hoy en da se basa en una ilusin central: la intervencin militar de Occidente en Siria.

En realidad, nunca hubo intencin alguna de intervenir militarmente en Siria como la hubo en Libia. [13] Y ello a pesar de toda la propaganda a favor y a pesar de la propaganda en contra. El mayor indicador de esto se encuentra en el destino ltimo de la poltica exterior turca sobre Siria, que se apag de repente meses atrs. Debemos recordar en este punto que Turqua es un Estado miembro de la OTAN y que su cpula militar ha declarado en repetidas ocasiones que no tiene intenciones de atacar Siria. [14] Ello significa mucho, especialmente si tenemos en cuenta que la poltica exterior de Turqua en su sentido ms amplio, es una extensin de la poltica estadounidense en la regin.

Entre los estadounidenses que apoyan a Asad entre bambalinas y que afirman lo contrario despus de ms de 7.500 mrtires; los rusos, chinos, e iranes que apoyan a Asad y lo declaran abiertamente, y los miembros del CNS que han construido un programa de accin sobre la base de las dulces reclamaciones de la retrica de Estados Unidos an cuando la conducta de este ltimo no hace ms que prolongar la vida del rgimen y sabotear la revolucin, est claro que hoy los revolucionarios sirios se enfrentan a un rgimen criminal que les confronta con el asesinato a diario, y a una direccin revolucionaria que opera absolutamente al margen de una verdadera comprensin de la poltica independientemente de que ello sea el resultado de buenas o malas intenciones. Queda por sealar que el primer paso para la accin poltica revolucionaria es el reconocimiento de la realidad, no importa lo dura que sea: hoy en da, el planeta entero est en contra de la revolucin siria. Slo despus de admitirlo puede comenzar la accin poltica revolucionaria.

Notas:

[1] Un ejemplo de esto puede encontrarse en las posiciones y la conducta de la direccin del Partido Comunista del Lbano respecto a la situacin en Siria. Parece que el Partido se ha asociado con el empresario sirio Qadri Jamil (que invirti 700.000 dlares) y con el empresario libans Michael Awad (que invirti 200.000 dlares) para el establecimiento del canal de TV Al-Yasariyyeh [La Izquierda] , cuyo comit de administracin est encabezado por propio secretario general del Partido Comunista Libans Haddadah Jalid . Otra indicacin de la posicin del Partido Comunista sobre Siria es el discurso ofrecido recientemente por su secretario general, en el que indic: No ms soluciones de seguridad porque no han salvado ni pueden salvar a Siria, ni como pueblo, ni como pas, ni como causa, ni como configuracin local para hacer frente al colonialismo y al imperialismo. La nica solucin es una interseccin entre el movimiento popular representado por un gran nmero de personalidades de la oposicin democrtica, las instituciones y los partidos polticos, y no por el Consejo de Estambul y Burhan Ghalyoun y los programas de reforma que se han anunciado. Esta interseccin es la nica garanta de que Siria y tantos otros puedan entrar en la fase de construir un Estado democrtico diverso, plural y civil .

[2] Ello a pesar de la importancia de la existencia en Lbano de [la campaa] Boicot, Desinversin y Sanciones (BDS) contra Israel, junto con la exagerada preocupacin de los medios de comunicacin en torno a este tema en particular, especialmente cuando se compara con la persistente minimizacin de las muertes en Siria. Sin embargo, no hay movimientos hacia la creacin de una corriente izquierdista libanesa al margen del campo de los Movimientos 14 de Marzo y 8 de Marzo que respalde la justicia de la causa siria. Al mismo tiempo, escritores palestinos fueron los primeros en mostrar su solidaridad con el pueblo sirio, como demuestra su ltimo comunicado, titulado No en nuestro nombre, no en el nombre de Palestina, Oh Asesinos.

[3] A primera vista, el secretario general de Hizbol estaba en lo cierto al criticar los lemas de parte de la oposicin siria, cuando dijo: Quienes quieren detener el derramamiento de sangre, los que estn dispuestos a salvaguardar la sangre de Siria, la vida de los sirios y el futuro de Siria, no dicen que sea demasiado tarde. No dialogan con condiciones del tipo o renuncia el presidente o no hay dilogo. Esto es dar en la diana. Uno que est interesado en salvar Siria dialoga!. Sin embargo, la realidad es que en el mismo discurso el secretario general de Hizbol defiende a la direccin siria de un modo a la vez indignante y facilitador de la propaganda del rgimen, al mismo tiempo que ignora toda la represin as como el bombardeo sistemtico y el asesinato de civiles. La imagen que Nasrala ofrece es como si el rgimen no hubiera participado en las operaciones de dirigir los bombardeos y las matanzas contra civiles en Siria durante los ltimos once meses. Esas operaciones se estaban llevando a cabo en Homs al mismo tiempo que l estaba fdando su ltimo discurso . Para un anlisis profundo de la posicin israel sobre el cambio de rgimen en Siria, se debe leer el excelente estudio titulado La posicin de Israel ante los acontecimientos en Siria que argumenta convincentemente que est en el interes de Israel que el rgimen sirio sobreviva .

[4] Vase Iran elogia la muerte del que fuera durante mucho tiempo su aliado como una gran victoria.

[5] En na entrevista reciente , Michel Kilo explicaba la posicin rusa y sostena que existe otro factor al que no se le est prestando atencin. Rusia es la primera fuente de energa de Europa Occidental, particularmente, de gas. Existen planes estadounidenses y europeos para construir un gaseoducto hacia Europa que arranque desde Qatar e Iraq y recorra Siria. Podemos imaginar qu le ocurrira a Rusia si abandonara Siria y el plan se hiciera realidad. Se convertira en un Estado de tercera. Rusia se est defendiendo a s misma en Siria y no debemos presionarla para que se quede en un rincn.

[6] Este discurso predomina ms entre los escritores que defienden al [Movimiento] 14 de Marzo respecto a la revolucin siria. Su retrica afirma el apoyo a la revolucin siria. Oscilan entre un confesionalismo tendenciosamente inducido y un laicismo de derechas a favor de una nueva Siria que no le tenga reparos ni a Occidente ni a Israel. Lo que resulta irnico en esto es que el parlamentario Ahmad Fatfat, del Movimiento Futuro un antiguo izquierdista ha afirmado que el lobby israel est presionando intensamente a la administracin estadounidense para que salve a Assad. Citaba informacin del ncleo de Estados Unidos.

[7] En la misma entrevista a la que nos referamos anteriormente, la reconocida figura de la oposicin siria, Michel Kilo, subrayaba que Rusia considera posible pensar en una solucin como la de Yemen para Siria [], la formacin de un gobierno de unidad bajo el vicepresidente de la Repblica, que tendra amplios poderes y garantas cuyo propsito real sera transformar la actual situacin en un periodo de transicin que sacara al pas de la crisis [...] creo que se trata de un camino aceptable para hallar soluciones a un solucin insoluble. Respecto a la posicin rusa, Kilo sostiene que Rusia propuso una idea que nosotros, en tanto que oposicin, no aplaudimos [...] Yo personalmente dije que era posible []. a Liga rabe adopt dicha idea, se salt el segundo paso de las negociaciones entre la oposicin y el rgimen sobre un periodo transitorio, defini por su cuenta los objetivos de ese periodo de transicin y traslad la solucin a lo Yemen que era una propuesta rusa a Estados Unidos en el Consejo de Seguridad. Creo que fue eso lo que preocup a los rusos y les hizo percibir que hay quienes desean volver al Consejo de Seguridad como se hizo con Libia a toda costa []. Lo que debera haber ocurrido es que el secretario general de la Liga rabe junto al ministro de exteriores de Qatar, si el ministro de exteriores as lo deseaba [...] l era uno de los que se oponan a visitar Mosc declarase aceptaremos la solucin a lo Yemen; ser una iniciativa rabe, y queremos discutir con vosotros las condiciones para llevar a cabo esta solucin, as como las garantas que proporcionis para ello y las que exigs a la oposicin siria durante el periodo de transicin. Sin embargo, en vez de eso, se dirigi al Consejo de Seguridad, donde ya no poda tratarse como una propuesta rusa, y la present a Estados Unidos [...] Honestamente, esto ha sido el gran error que ha cometido la Liga rabe bajo presin de Qatar. Kilo aade, la iniciativa rusa constituye una posibilidad real de otorgar al rgimen un papel en el futuro de Siria. Quiz no un papel para individuos particulares, pero s al rgimen. Creo que los rusos contrariamente a los estadounidenses, los franceses y los alemanes son los nicos capaces de comunicarse con el rgimen sobre el futuro de Siria [...]. Incluso aunque el rgimen no aceptara esta solucin, nosotros y la Liga rabe la deberamos haber discutido con los rusos. Lo peor que hubiera podido ocurrir es que nos hubiramos ganado a Rusia y la hubiramos dejado fuera de la ecuacin. Rusia persigue la defensa de su posicin en Siria porque podra ser muy bien su ltimo bastin en Asia [...]. Rusia tiene un inters existencial en mantener una presencia en Siria. Aqu, uno debe considerar las posibles presiones y preguntarse si proceden de Qatar per se o de Estados Unidos, y las implicaciones de tales presiones para la representacin de la posicin estadounidense sobre la revolucin siria tanto entre los que la apoyan como entre los que la critican en Estados Unidos. Ese es el caso particularmente si consideramos igualmente la oposicin de Israel a la revolucin. Kilo ha escrito un artculo sobre este asunto en el diario Al-Sharq al-Awsat. Bajo el ttulo Ha cometido un error la Liga rabe?, el artculo se public pocos das despus de producirse la entrevista que citamos aqu.

[8] Michel Kilo ha escrito un excelente artculo en el que afirma que rechazar el dilogo y calumniar a quienes hablan de ello no es sino una indicacin retrgrada tanto de la conciencia poltica en general como de la conciencia democrtica en particular. El poltico sabe que el dilogo es una carta que puede utilizarse con mucha eficacia contra el propio adversario. Puede incluso causar un grave perjuicio cuando otros medios resultan menos efectivos. Toda lucha acaba en dilogo, lo que a su vez conduce a negociaciones y con ello a soluciones que estn determinadas por relaciones de poder. Todo revolucionario debe trabajar por la construccin de un equilibrio de poder que a fin de llevar el dilogo a su favor. Por ello, rechazar el dilogo supone una traicin a la revolucin en tanto que aceptarlo constituye un verdadero servicio a la revolucin. Esto es precisamente lo contrario de lo que los ignorantes asumen. En lugar de trabajar para crear tal equilibrio de poder, los revolucionarios de hoy en da agotan su tiempo tildando de traidores a quienes reclaman el dilogo. Consideran que el dilogo no cumple ninguna funcin en la creacin de ese equilibrio de poder. Adems, piensan que en todo caso favorece al adversario, que en ltima instancia lo rechaza aunque, no obstante, lo utilice como un medio para dividir la movilizacin popular. Por lo tanto, son ellos mismos los que dividen al pueblo entre los traidores que apoyan el dilogo y lo que lo rechazan. La realidad es todo lo contrario a esto. Eliminar la carta del dilogo en este caso en particular puede suponer la prdida de una carta poltica sin la cual la revolucin no puede triunfar. Un demcrata est a favor del dilogo por principios y lo forja mediante todo lo que se pueda proponer al servicio de la lucha popular.

[9] En la ya citada entrevista , Michel Kilo dice: No creo que haya una representacin poltica real de esta increble movilizacin popular siria [...]. Los representantes polticos presentes en esta movilizacin fueron creados en el pasado, se utilizaron en el pasado y siguen viviendo en el pasado tanto en el pensamiento como en la accin [...]. Esos representantes han estancado la movilizacin hasta el extremo del agotamiento [...] En lugar de representar, defender y salvaguardar la movilizacin, la han confundido lo indecible. El Consejo Nacional Sirio ha reivindicado que representa a la movilizacin y a la revolucin. Yo no lo reconozco as.

[10] El 24 de diciembre de 2011, el diario Al-Safir publicaba un artculo muy relevante tirulado Los minutos del encuentro entre Hilary Clinton y el Consejo Nacional [Sirio] . En esos minutos, Hilary Clinton le dice a Burhan Ghalyoun y a Basma al-Qadmani: Estados Unidos os garantiza que est cooperando con diplomticos rabes e internacionales, que hace todo lo posible frente a la obstinacin rusa y china. Quiero prometeros y aseguraros la importancia de contar con los rabes para un papel central en cualquier iniciativa futura para proteger a los civiles. Entendemos que Estados Unidos tiene una parte de responsabilidad pero se trata de responsabilidades compartidas con el resto de pases, con los miembros de la Liga rabe en particular. En cuanto a la falta de dignidad que despliegan algunos sectores de la oposicin siria, en contraste con el valiente pueblo sirio que lucha por su dignidad, se han convertido en expertos del discurso del imperialismo humanitario. Al final de la reunin antes mencionada, por ejemplo, Basma al-Qadamani espeta a Hillary Clinton: Apreciamos todos los esfuerzos de Estados Unidos. Estamos absolutamente seguros de que el futuro depara una relacin especial entre ambos pueblos. Quiero decitrle, como mujer siria, como mujer que siente el sufrimiento de miles de mujeres sirias a las que violan a diario que no esperamos que sea el Consejo de Seguridad, sino Estados Unidos, quien patrocine la libertad y proteja los derechos humanos en el mundo. Uno se pregunta hasta qu punto se puede justificar este servilismo a Estados Unidos. Por otra parte, las publicaciones del Consejo de Relaciones Exteriores que por lo general representan los puntos de vista de la administracin estadounidense excepto en el caso de neoconservadores tales como Elliot Abrahams son unnimes en su anlisis de que no existe la intencin de intervenir militarmente en Siria.

[11] Es importante sealar, tras la aparicin de al-Zawahiri en Al-Yasira, la repentina produccin de un discurso de al-Qaida en Siria y la supuesta invasin de Siria por terroristas en la direccin de Estados Unidos. Ello a pesar de que los gobiernos occidentales y sus medios de comunicacin no hicieron comentarios al respecto cuando al-Zawahiri apareca durante cada una de las revoluciones rabes. En su lugar, negaban la acusacin de terrorismo. Parece que esto se ha dejado de hacer en Siria, el ejemplo ms reciente de los cuales es un artculo en The New York Times que afirmaba que Al-Qaida en Iraq... trata de aprovecharse de la violencia en Siria. Otro ejemplo es la publicacin de hace tres das en el mismo peridico de una historia sobre Al-Qaida e islamistas extremistas en Siria . Desde entonces, se han publicado miles de artculos de similar efecto citando fuentes annimas. Ello parece formar parte de la campaa meditica y de guerra psicolgica que Estados Unidos est llevando a cabo.

[12] En una entrevistas, el embajador de Estados Unidos en Siria, Robert Ford, negaba cualquier intervencin y peda el fin de la violencia en Siria mientras al mismo tiempo mencionaba la proliferacin de bandas armadas. Sin embargo, parece ser que l mismo forma parte del ltimo proyecto saud: una produccin espectacular en la que la resolucin de la Liga rabe, iniciada por el grupo del Golfo que juega el papel de custodio poltico rabe al establecer la agenda de la oposicin politica se enva al Consejo de Seguridad donde los rusos la socavan. Todo ello en un intento de movilizar al pueblo sirio contra los rusos y sin ninguna intencin de que produzca solucin poltica alguna. Con ello, el rgimen puede continuar su represin sin ninguna disuasin.

[13] Aqu, estoy en desacuerdo con la figura de la oposicin Michel Kilo, con la mayora dominante de la oposicin siria y con otros que creen que existe una posibilidad real de intervencin militar en Siria.

[14] A lo largo de los meses previos, los dirigientes de la OTAN han negado repetidamente cualquier intencin o plan para intervenir militarmente en Siria. Del mismo modo, el portavoz de la OTAN en Bruselas aseguraba que no se ha producido debate alguno sobre un papel de OTAN en Siria. Sin embargo, Turqua, miembro de la OTAN podra desempear un papel fundamental junto a Estados Unidos en la creacin de una zona colchn para la proteccin de civiles. Todava no existe la zona colchn para proteger civiles. Recientemente, la OTAN ha anunciado que permanecer fuera de Siria incluso aunque se produzca un mandato de Naciones Unidas. Est claro que no existe base por al que asumir que existe alguna intencin o posibilidad de intervencin.

Fuente : http://www.jadaliyya.com/pages/index/4470/when-the-entire-planet-is-against-the-revolution



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