Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2012

Del Bicentenario de la Constitucin de 1812 al nuevo servilismo imperial hispano
El nuevo asedio de Cdiz

Antonio Maira
Rebelin

O Prediccin no astral sobre La verdadera historia del ao del postrero y largamente esperado autoexilio de los Borbones


La tragedia y la farsa

Deca Marx que la historia se repite: primero como tragedia, despus como farsa. Pero aqu, en Cdiz, donde la historia irrumpe desde el mar o se anuncia desde el otro lado, desde tierra firmeii, la cosa es ms complicada.

En Cdiz, la historia llega impetuosa como rompiente venciendo todas las resistencias; o tropieza al llegar desde tierra, buscando aqu refugio. Con frecuencia, se pierde en el reflujo de la marea o se retrasa. As que, ms que repetirse, la historia tartamudea. O lo parece.

Entre murallas de enorme plaza fuerte, caminos sobre arena o sobre asfalto, caos que cuadriculan la marisma y la puntean de salinas o esteros, barriadas inundables, y una colosal fila de edificios que desafan a la mariii y vociferan la cultura del ladrillo; todo se estanca y se diluye en el tiempo, o se cuece lentamente y finalmente revienta.

* * *

Un fastuoso proyecto:

El Bicentenario de la Constitucin de 1812: La Pepa

Felizmente, tirios y troyanos se han puesto de acuerdo.

Patriotas todos y serviles todosiv - en una hermosa variedad del consenso en el nuevo siglo XXI; cantan a coro la misma copla bastarda de la sumisin de ayer y la libertad con cadenas de hoy: Rey y Mercado.

Liberales todos, tambin, pero neos -de los de ahora, no revolucionarios como los doceaistas-, concibieron desde hace diez o quince aos un hermoso proyecto de Estado con estos grandiosos y semiproclamadosv objetivos:

1.- Viva la Libertad Vivan las cadenas!

Tal como fue definido, all por finales del siglo XX, el primero y ms importante de los objetivos del Proyecto Bicentenario fue el de afirmar el triunfo definitivo del neoliberalismo, el fin de la Historia, el anacronismo de la lucha de clases, el xito y la consolidacin del estado de bienestar; la lgica democrtica bien equilibrada y alternante del bipartidismo de tic-tac, para disfrutar de matices y talantes. Todo lo dems -como ha afirmado recientemente la novsima vicepresidenta del Gobiernovi-; es pancarta y gritero de otros tiempos.

En resumen: se trata de proclamar la realizacin plena de la Libertad -as, con mayscula-, del Mercado, en el Mercado y para el Mercado. En esa atmsfera de definitiva transparencia, con el Mercado como Dios supremo, a todos nos llaman ciudadanos pero eso debe entenderse (manu militari si es preciso) como consumidores libres.

El Bicentenario tena que ser la gran oportunidad para escenificar el acuerdo econmico bsico que define la oligarqua espaola y obliga a sus partidos alternantes: consolidar la definicin de la libertad de comercio -y de su equivalente la libertad de empresa-; como Libertad-fuente de todos los derechos y libertades econmicas, civiles y polticas.

Tal dogma es compartido por el PP-PSOE y la casi totalidad de los partidos del arco constitucional: aquellos a los que Falsimedia califica, con criterio de club exclusivo, como partidos democrticos. Pese a su rpido arraigo en estas tierras la expresin ms acabada del nuevo concepto de Libertad se encuentra, como no poda ser de otro modo, en los documentos estratgicos del amigo norteamericanovii.

De la economa globalizada a la estrategia y la guerra globales

Su consagracin definitiva se realiza en el documento La Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos aprobado y voceado urbi et orbi -como dictat imperial obligatorio-, por el presidente George Bush en septiembre de 2002. En realidad, la estrategia de dominacin que el segundo Bush explica detalladamente y sin rodeos en ese texto sagrado, y aplica de modo inmediato en las guerras de Afganistn y de Irak; fue definida antes -aunque de manera menos sistemtica: en porciones-; y utilizada por Bill Clinton en la guerra de Yugoslavia. En otra versin formalmente menos agresiva fue continuada despus por el presidente Obama (el primer presidente negro, pero de corazn blanqueado, de los EEUUviii).

El concepto bsico es el de Libertad, la exigencia irrenunciable es la de la superioridad militar indiscutible de los Estados Unidos ante cualquier pas o grupo de pases, y su instrumento permanente es la guerra mundial antiterrorista.

Libertad de comercio y de empresa, y guerra permanente contra los pobres: tales son los elementos del pacto de hierro contra el pueblo que evocan, tras los escalones de dependencia que he sealado, los actos del Bicentenario.

El modelo neoliberal -feliz y eufemsticamente denominado economa de mercado, o economa de libre competencia-, tiene como corolarios principales la privatizacin de bienes, empresas y servicios pblicos, y la desregulacin de la economa. En tal desregulacin -con efectos demoledores en sanidad, educacin, medio ambiente, transporte, energa, comunicaciones, etc.-; que implica la desaparicin del Estado de la vida econmica, tiene un lugar preferente la liquidacin de los derechos de los trabajadores.

La Cdiz desindustrializada y desempleada, una de las patrias locales del ladrillo; de la recalificacin de suelos, tierras, aires, aguas dulces y mares pblicos, y de su entrega a bajo precio o a coste cero a la especulacin inmobiliaria, sera canonizada como el smbolo de la nueva economa: industria turstica y ladrillo, todo privatizado.

2.- Integracin poltico-militar en el Imperio: Rota Oriental Spain norteamericana

El segundo objetivo del Bicentenario fue el de reafirmar la absoluta vinculacin atlntica: la apuesta otnica de Espaa.

La relacin con la OTAN y la obediencia a Washington se ha convertido en una estructura rgida: estratgica, poltica, ideolgica, militar, econmica y armamentista. Eso implica la subordinacin absoluta del Gobierno de turno a la poltica imperial de los EEUU.

Como los polticos alardean siempre de patriotismo y lo vocean como soberana, tal poltica vasalla aparece frecuentemente camuflada. La subordinacin a Washington es mediatizada a travs de un cristal transparente: la poltica exterior de la Unin Europea. Sin embargo, la coartada para la sumisin no sirve. Han sido los propios lderes europeos quienes han afirmado, una y otra vez, que Europa slo consigue definir una poltica comn cuando adopta la del compromiso incondicional con Washington.

La obediencia al departamento de Estado y al Pentgono, la solidaridad atlntica, es la nica poltica exterior de Europa. Lo saba muy bien Javier Solana, que salt de la Secretara General de la OTAN durante la guerra de Yugoslavia al cargo de Alto Representante para la Poltica Exterior y de Seguridad Comn de la UE. Cuando Bush proclam la victoria sobre Irak desde el portaaviones Abraham Lincoln, un Solana cmplice present a la Cumbre de Salnica el documento: Una Europa segura en un mundo mejor, sobre la estrategia de seguridad europea que copiaba literalmente la Nueva Estrategia de Seguridad de los EEUU.

Aos despus la cpula militar espaola repeta, palabra por palabra y de la mano del falsimdico Antonio Cao, las ideas que componan el discurso militarista de Washingtonix.

Cdiz base geoestratgica de accin mltiple, base logstica avanzada, centro de proyeccin militar en el Mediterrneo, el Magreb, el Gran Oriente Medio y el continente africano, es, tal vez, la expresin ms acabada de ese servilismo que impregna la poltica exterior e interior espaola y ha convertido en un discurso grotesco toda proclamacin de soberana.

Cdiz ya no es slo la base de Rota y la vergenza del referndum de 1986. Eso, uno de los engaos y de las manipulaciones de la opinin pblica ms definidores de la Transicin y de sus fuerzas polticas, ha quedado atrs porque ha sido desbordado ampliamente. Poco a poco primero, a grandes zancadas despus, Cdiz se ha convertido en una de las estructuras ms importantes de la proyeccin militar de Estados Unidos para llevar a cabo las presentes y futuras guerras del Imperio.

Cdiz zona de guerra, Cdiz mercenaria

Qu van a hacer de tu mar?

Qu en tus campos van a hacerte?

Un camino militar.

Un puerto para la muerte,

Ay Rota de pescadores.

Rota de blancos veleros!

Se abren ya tus miradores

a un cielo y mar extranjeros.

(Rafael Alberti)

El mircoles 5 de octubre de 2011, el entonces presidente del Gobierno espaol, Rodrguez Zapatero, en visita no anunciada a Bruselas y en conferencia de prensa con el nuevo Secretario de Defensa Len Panetta (que haba dirigido la CIA hasta el ascenso a Jefe del Pentgono), con la presencia silenciosa de Rasmussen, Secretario General de la OTAN, anunciaba con el jbilo idiota que le caracterizaba que Espaa haba ofrecido la base de Rota como sede del componente naval del escudo antimisiles de la OTAN. La noticia completa haba sido filtrada a El Pas para que la publicase en su edicin digital ese mismo da. El lder de la oposicin (as denomina el rgimen espaol, polticos y medios de comunicacin, al otro polo del bipartidismo estructural) haba sido informado y haba aceptado, en principio, el acuerdo.

Rajoy se reservaba la capacidad de negociar los detalles tras unas elecciones en las que relevara a Zapatero. Naturalmente, con el apoyo asegurado del presidente saliente y de su partido, el nuevo presidente tendra las manos libres para avanzar sin contratiempos en otra cesin de la soberana y en la implicacin del Estado espaol en las aventuras genocidas del Imperio, especialmente en la ejecucin de su proyecto para el Gran Oriente Medio (que incluye los pases rabes, Irn, Turqua, Israel, Pakistn, Afganistn y todo el norte de frica).

El papanatismo de Zapatero -que despreciado por Bush, haba encontrado en Obama el amor trasatlntico al que entregarse-; no tena, sin embargo, fronteras geogrficas ni de derecho internacional ni de derecho humanitario. Al justificar la integracin espaola en el escudo antimisiles de los EEUU (asumido obedientemente por la OTAN en virtud del principio de la solidaridad atlntica), se refiri a la amenaza que suponan para nosotros dos pases con los que Espaa no ha tenido conflicto alguno: Corea del Norte e Irn. Zapatero aceptaba con ello futuros compromisos militares contra estos pases, del tipo que ordenase Washingtonx. Zapatero haca una declaracin de guerra demorada y subordinada a una orden superior.

El nuevo acuerdo con los EEUU supone el despliegue permanente de cuatro grandes destructores de la clase Arleigh Burke (o cruceros de clase Ticonderoga), dotados con el sistema de combate Aegis, especialmente diseados para la guerra contra misiles balsticos, pero tambin para integrarse en una compleja red de control de un escenario de batalla. La dotacin de cada uno de ellos es de unos 350 hombresxi.

Varias informaciones complementarias apuntan a que lo que ha ocurrido no tiene nada que ver con la anticipacin de una amenaza (como sugieren las dos caras del bipartidismo espaol); sino que es la conclusin necesaria de la intervencin de las FF.AA. espaolas -y las de varios pases europeos-, en la guerra contra Libia.

Zapatero especula con el suelo patrio

La primera de ellas viene del propio Zapatero quien en el momento de comunicar que ha tomado una decisin de esa envergadura afirma: El CAOC que acoger la base de Torrejn va a formar parte del sistema de mando y control areo en el que se integrar la defensa antimisil que la Alianza va a poner en marcha. Es decir: Torrejn con su Centro de Operaciones Areas Combinadas y Rota con su componente naval del escudo antimisiles, son los dos eslabones de una misma cadena.

El Centro de Operaciones Areas Combinadas (CAOC) de Torrejn, segn haba sido anunciado en el pasado mes de junio por el director adjunto de Planificacin y Poltica de la Alianza, Patrick Wouters, tendra capacidad incluso para dirigir operaciones como las que la Alianza ha realizado en Libia.

As pues, Torrejn, en red con el centro de Uedem en Alemania, y bajo la direccin del mando aliado de las operaciones areas en Ramstein (tambin en Alemania), ser uno de los nudos fundamentales para controlar o dirigir las operaciones areas y antimisiles en un escenario de batalla situado en el Mediterrneo o en el norte de frica. Una parte muy importante de los componentes areos y navales para los prximos conflictos lanzados por Washington tendrn como bases operativas y logsticas las de Morn y Rota.

Es evidente que Zapatero, ahogado por la crisis y por las exigencias de la oligarqua patria, no puede recibir la anhelada palmadita de Obama ms que entregando Rota, Morn, y Torrejn (o lo que es lo mismo, la seguridad de todo el pas y sus relaciones con otros pases) al amigo norteamericano y a su sistema de guerra preventiva y permanente contra los pueblos.xii

Washington reclama un esfuerzo militar comn

La otra informacin nos llega de los dos ltimos secretarios de Defensa de los EEUU: Robert Gate y el ya mencionado Len Panetta.

El da 11 de junio, en plena intervencin militar contra Libia, Gate haba bronqueado pblicamente a los lderes europeos por las dudas, la ineficacia y la parquedad mostradas en la utilizacin de sus fuerzas de combate. Das antes se haba referido a algunos pases, entre ellos Espaa, por no contribuir tanto como podran al esfuerzo comn.

Por su parte, Panetta, al finalizar la guerra de Libia hace un repaso de la intervencin europea en la misma y frena con aspereza el autobombo de Sarkozy, Cameron, Merkel, Berlusconi y otros comparsas menores: la campaa libia no hubiera despegado ni se hubiera llevado a cabo sin la aportacin inicial de los EEUU. A continuacin se refiere a las insuficiencias de la Alianza -es decir, de la parte europea de la coalicin-, que han de cubrirse para que en el futuro puedan realizarse esas operaciones. Panetta, formalmente menos duro que Robert Gates, no perdona dudas ni negligencias: a la guerra se va con todas las consecuencias. Tampoco sugiere: ordena.

En primer lugar: No podemos permitir que los pases tomen decisiones por s mismos sobre reduccin de fuerzas sin comunicarlo a sus vecinos y aliados. As pues, el Jefe del Pentgono, bloquea de raz todo sueo de retirada de las FF.AA. espaolas de Afganistnxiii.

En segundo lugar -afirma Panetta-; hay insuficiencias que Europa debe cubrir. Entre ellas, y como capacidad fundamental no cubierta, advierte: sobre todo faltan capacidades cruciales: aviones nodriza y plataformas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, como los aviones no tripulados. Sin esas capacidades -cubiertas en muy buena parte por los EEUU-, hubiese resultado muy difcil lanzar y mantener la operacin en Libia.

Hace pocos das se haca pblica la decisin de la OTAN de invertir 3.000 millones de euros en drones, para mejorar las capacidades operativas en el sentido en el que haban ordenado los EEUUxiv.

Un complejo militar-industrial quebrado en un pas en quiebra

El ahora expresidnte del Gobierno filtr durante aquellos dasxv, tambin a travs de El Pas (verdadero rgano Pentagonal en Espaa), el contenido de tres informes que el entonces Secretario de Estado de Defensa, Constantino Mndez, haba enviado al Congreso.

La deuda del Ministerio de Defensa -provocada por los compromisos adquiridos por los Programas Especiales de Armamento-, actualizada en su coste supona una cantidad que oscilaba, segn el abanico de previsiones, entre los 31.600 y 36.800 millones de euros. Una cantidad tan brutal que resultaba impagable. Para ms bochorno, la deuda impeda toda modernizacin posterior en un plazo mnimo de 20 aos y haca imposible sufragar los gastos de mantenimiento de los equipos adquiridos. Colapso total, entonces.

Si se compara la deuda de Defensa con otras partidas de los enormes recortes presupuestarios que estn ahogando y desestructurando el pas, y condenando al paro, a la pobreza y al desamparo a millones de trabajadores, podemos entrever el impacto social, en una situacin de crisis catastrfica como la que sufrimos, de los gastos militares.

El panorama resulta enormemente esclarecedor sobre los verdaderos intereses de la oligarqua espaola y sobre sus correspondientes alianzas y aventuras internacionales. Basta sealar -para apreciar el coste de la sumisin a Washington y de la paralela potenciacin de un subimperialismo espaol subordinado-; que el mismo Zapatero haba realizado un recorte presupuestario de 10.000 millones de euros en el ao 2011, y que Rajoy ha evaluado la necesidad de un nuevo y brutal ajuste para este ao en una cantidad de unos 40.000 millones, similar a la de la deuda de los programas militares.

Para poder apreciar la grave irresponsabilidad de nuestros polticos y el manejo del poder por los grupos empresariales, hay que recordar que los enormes contratos de armamento han sido la enorme fuente de euros que ha servido para privatizar la industria de armamento y encajarla en consorcios internacionales.

La retaguardia colonial

La incorporacin incondicional a la guerra preventiva, escalonada y encubierta que estn realizando los EEUU en muchos pases del mundo, exige la preparacin de la opinin pblica, el engao y el chantaje de los ciudadanos.

El primer elemento a manejar en esa bsqueda de la conformidad de ciudadanos pasivos es la generacin continua de miedo. El propio Zapatero despej las dudas sobre su intencin de utilizar este elemento del miedo para la manipulacin de las conciencias y las emociones. Cuando justific la oferta de Rota para el emplazamiento de la componente naval del escudo antimisiles lo hizo apelando a la amenaza nuclear de pases como Corea del Norte o Irn. La contradiccin es evidente: por un lado afirma que ese escudo antimisiles que va a tener su base en Rota no va dirigido contra nadie; por otro, apunta y seala como enemigos a los pases que seala Washington. De hecho, un Zapatero ya en fuga se coloca -y nos coloca a todos- en la misma situacin de indignidad que Aznar en los meses previos al ataque y ocupacin de Irak.

El segundo elemento es el de aprovechar la angustia econmica y el desempleo masivo que est causando la crisis para justificar, por el lado econmico, la cesin de soberana y de dignidad. El Gobierno se apresura a informar que la nueva cesin de Rota y su entorno para las operaciones de guerra de los Estados Unidos generar unos 300 empleos directos y hasta 1.000 indirectos en la Baha de Cdiz. Meses antes, una visita del embajador de los EEUU en Espaa, Alan Solomon, a los astilleros Navantia es aprovechada para insinuar que la reparacin de buques de la VI Flota puede aumentar la carga de trabajo en sus tres factoras de Cdiz. El deprimido sector naval podra avistar, de este modo, una salida parcial de la crisis.

La conversin, no slo de la base de Rota sino de toda la Baha de Cdiz, en una zona fuertemente militarizada al servicio de una superpotencia agresiva e imperial, es la opcin que han pactado los polticos de la Transicin y que va a irrumpir dramticamente en este ao del Bicentenario.

La nota tragicmica de esta incorporacin al gran desfile atlantista la ha puesto la alcaldesa de Rota rememorando los tiempos mejores del pueblo, saturado de burdeles y marinos yanquis borrachos, con la prxima llegada de 3.400 norteamericanos. Eva de los Corrales ha ofrecido pblicamente al embajador Salomon la realizacin de un plan de fomento de los recursos tursticos, para que todos los militares residentes en las bases de centro y norte Europa puedan utilizar las costas del municipio como lugar para sus vacaciones familiaresxvi.

La preparacin del Gran Abrazo entre la Baha de Cdiz y el poder imperial de los EEUU, se ha realizado en los ltimos aos con la celebracin de exhibiciones areas en la Playa de la Victoria en la que se mostraban a decenas de miles de personas algunos de los nuevos aparatos y tcnicas de combate utilizados en las guerras humanitarias.

3.- El imperialismo espaol en Amrica Latina: Dice el Borbn: Por qu no te callas?

El tercer objetivo planeado para la gran conmemoracin del Bicentenario fue el de apoyar la construccin de un subimperialismo subordinado al gran imperialismo global, que facilite la proyeccin empresarial de las multinacionales con capital espaol en Amrica Latina. Fundamentalmente empresas energticas, petroleras, gas natural, bancos, de comunicaciones, mineras, de explotacin de recursos naturales como el agua, construccin, transportes, industria qumica, servicios, inmobiliarias, hostelera y medios de comunicacin.

En el proyecto de estado del Bicentenario, 2012 tena que ser el ao de la Amrica Latina integrada y representada en las Cumbres Iberoamericanas. La presidencia correspondera, en Cdiz, al Rey Juan Carlos de Borbn y Borbn, que ya la haba ejercido, no sin dificultades, en las cumbres de 1992 en Madrid, y de 2005 en Salamanca.

La Amrica insurrecta que present diputados a la Cortes de Cdiz y que transmiti despus el primer grito de rebelin a toda la Amrica espaola, sera reconducida otra vez al redil de una especie de Commonwealth hispana, tan rancia y casposa como la propia monarqua borbnica. La abrupta y grotesca puesta en escena de este proyecto neocolonial tuvo lugar en el ao 2007 en la Cumbre de Santiago de Chile.

Todava puede verse en la Red aquel discurso infame de Zapatero en el que pretenda dar lecciones de Historia grande a los presidentes latinoamericanos asistentes a la Cumbre. La Historia -vena a decir con fruicin el jefe del Gobierno espaol-; fue creada, mascada y condensada por el Occidente creativo para alimento de polticos tercermundistas.

Todava los espaolitos de a pie podemos ver con pasmo y vergenza, propia y ajena, aquel cnico, melifluo y enftico discurso de la indiferencia entre lo pblico y lo privado, que trataba de encubrir y de potenciar el nuevo saqueo de las transnacionales espaolas en Amrica Latina. Zapatero le daba cobertura diplomtica en la Cumbre al feroz discurso injerencista, cuya cobertura poltica y meditica realizaban sin pudor alguno Aznar, el propio Zapatero y todos los medios de comunicacin importantes que integran esa transnacional de la comunicacin y de la manipulacin de la opinin pblica que se llama Falsimedia.

Todava se puede ver el dedo acusador del ltimo de los Borbones que seala iracundo al presidente de Venezuela, Hugo Chvez, dando orientacin precisa a un tronante t! acusatorio, antes de ordenar aquel indigno Por qu no te callas?

Ms prxima, la fracasada Cumbre de Asuncin de 2011, en la que la ausencia de 11 jefes de estado y la indignacin y el abandono temporal del plenario del presidente de Ecuador, Rafael Correa, ante la presentacin de informes sobre Amrica Latina de representantes del Banco Mundial y de la OCDE, presagia que la imposicin de un escenario neoimperialista como el que preparaba la celebracin oficial va a ser absolutamente imposible. Amrica Latina busca nuevas instituciones unitarias al margen de la potencia imperialista e injerencista del momento: los EEUU; y al margen tambin de antiguas potencias coloniales, como Espaa, que no ha sabido mantener un estatus fraternal y solidario, y ha optado por ocupar posiciones intermedias y subordinadas al pas, que sigue considerando que Amrica Latina es su patio trasero.

4.- Una Nueva Transicin para continuar la fiesta otros 34 aos.

El gran proyecto de estado del Bicentenario de la Constitucin de 1812, inclua como objetivo estratgico fundamental la proclamacin del triunfo histrico del rgimen derivado de la Transicin, y el fortalecimiento de la Monarqua como institucin fundamental, eje de poder y clave de bveda de una constitucin rgida que slo pueden cambiar los beneficiarios econmicos y polticos del sistema.

El constitucionalismo haba nacido en 1812 y se haba consagrado como sistema democrtico pleno en 1978. La vieja historia, trasto intil, quedaba cerrada. Tal era el discurso oficial matizado por los partidos del turno que se regodeaban en las peleas menores que encubran un consenso fundamental.

El sistema parlamentario, corregido por la presencia de un Monarca con poderes especiales extraordinarios, especialmente en la jefatura sobre las FF.AA., podra considerarse como el terreno jurdico propicio y permanente para la perpetuacin del poder de la oligarqua econmica. Esta oligarqua haba vaciado de contenido democrtico al sistema poltico y gobernaba con mano frrea el sistema de partidos, su alternancia en el poder, y los mecanismos de creacin de la opinin pblica.

En la medida en que se produca una progresiva e inevitable quiebra del sistema parlamentario cerrado y de la institucin monrquica, muy frgil por sus orgenes franquistas, su complicidad documentada con los ltimos crmenes de la dictadura, y por su vinculacin directa con procesos de corrupcin, el proyecto del Bicentenario cierra filas y trasforma la intencin apologista en otra meramente defensiva.

Es muy probable que el proyecto haya derivado hace un ao o dos hacia la presentacin pblica de una Segunda Transicin, con una abdicacin de un Juan Carlos I de prestigio mucho ms que tambaleante y una reforma constitucional que limite alguno de los poderes del monarca. Los ltimos acontecimientos que han rodeado a la monarqua han hecho muy difcil este camino que slo sera posible con una institucin slida e incuestionada.

5.- La quiebra total y la adaptacin del proyecto: 2012, un ao peligroso

El fracaso de algunos de los objetivos del Bicentenario y el grave cuestionamiento de otros, as como el descalabro del proyecto neoliberal en su conjunto, han llevado al Gobierno a intentar salvar los muebles de la conmemoracin en la medida de lo posible.

El proyecto comn PP-PSOE (con la aceptacin casi unnime del arco parlamentario) se ha agrietado profundamente, si bien el primer partido de la oposicin ha asumido el papel de garante responsable de las polticas de Estado. Entre ellas -por supuesto-; el mantenimiento del sistema econmico capitalista, el rgimen poltico, el sistema institucional (incluyendo la Monarqua), las alianzas poltico-militares, la integracin en Europa y en la Alianza Atlntica, y la concepcin subordinada de la poltica exterior como la nica posible en una provincia del Imperio.

Las lneas estratgicas siguen, pues, vigentes; aunque su proyeccin pblica est condicionada por el grado de rebelda de una ciudadana que est empezando a atar cabos. Los de la crisis econmica catastrfica con los del deterioro irreversible de la democracia. Los de la corrupcin con la evidencia de que existe una oligarqua empresarial, financiera, tecnocrtica, poltica y meditica que ha sustituido al pueblo y que gobierna en su propio beneficio.

El descalabro del rgimen de la Transicin, con todos los poderes y niveles del estado (legislativo, ejecutivo, judicial, poderes autonmicos y locales), es ya visible incluso para los ms ciegos. El aparato de propaganda en que se han convertido los grandes medios de comunicacin formalmente pblicos y privados (Falsimedia), instrumento de control ideolgico y de creacin de opinin pblica al servicio de los poderosos, no consigue taponar los escndalos ni evitar el cuestionamiento profundo de las bases del sistema.

La corrupcin primero, y la gestin de la crisis econmica despus, en una situacin de crecimiento masivo de la pobreza y de la exclusin social, y de consolidacin de los mecanismos de generacin de una desigualdad creciente, escandalosa y criminal, estn deteriorando profundamente la hegemona de las clases dominantes.

La llegada al Gobierno del PP ha supuesto el descenso de un escaln ms en el proceso de ajuste oligrquico de la crisis. Del socialismo liberal de un Zapatero que prepar el camino para la liquidacin de los derechos de los trabajadores, la privatizacin de los servicios pblicos y la destruccin del patrimonio social, hasta el capitalismo duro y el neofascismo todava encubierto en el discurso integrador de Rajoy, hay un paso hacia el abismo.

Varios hechos han marcado ya el tono poltico de las conmemoraciones oficiales y tambin el bloqueo preventivo de cualquier manifestacin popular alternativa o de protesta.

El primero de esos hechos fue el desalojo policial del edificio Valcrcel que se haba convertido en el escenario de asambleas, conferencias, mesas redondas, talleres y todo tipo de actividades promovidas por los colectivos sociales de Cdiz. El Valcrcel -nico lugar gratuito de encuentro en una ciudad en la que los espacios pblicos se tarifan a precios inalcanzables, se han privatizado masivamente o han sido ocupados integralmente por los actos del Bicentenario-; se haba convertido en una especie de cuartel general del pueblo, algo absolutamente inadmisible para unos polticos cuya funcin principal ha sido desalojar a ese pueblo de todos los centros de decisin, de debate y de presencia pblica colectiva.

El segundo fue, de nuevo, la ocupacin policial ilegal, con el desalojo violento de la Facultad de Filosofa y Letras -porrazos a mansalva, alguna cabeza rota, detenidos y fichados-, durante una conferencia sobre la Libertad a cargo del jurista Grande-Marlaska. Varias decenas de personas del movimiento 15M haban acudido a contrastar y debatir con el juez de la Audiencia Nacional los conceptos y las prcticas sobre la libertad que se estaban manifestando en la vida social, econmica y poltica del pas, y de la propia ciudad de Cdiz. La respuesta ciudadana ante el atropello fue inmediata y, por el momento, los detenidos han sido puestos en libertad sin cargos. Sin embargo, la protesta de las autoridades acadmicas por la entrada no requerida de la polica, y de algunos partidos polticos por el empleo a todas luces desproporcionado de la fuerza, no lleg hasta el punto de promover una investigacin judicial y exigir responsabilidades.

El nuevo asedio de Cdiz

El Cdiz real y el Cdiz simblico que va a rememorar el Bicentenario de La Pepa va a sufrir una situacin de asedio similar a la que tuvo lugar mientras se elaboraba la constitucin de 1812.

Tal situacin se va a ir definiendo en los propios actos que promueve el gobierno.

En primer lugar, el bloqueo o la prohibicin de cualquier acto pblico de contestacin a la poltica econmica del gobierno, al carcter antidemocrtico de los poderes que en todos los planos dirigen realmente al pas, y al fracaso total del rgimen poltico, antipopular, corrupto y cerrado, de la Transicin.

En segundo lugar, Cdiz, como todo el pas, sufre el asedio de las instituciones europeas e internacionales materializadas en el Banco Central Europeo, el FMI, y todos los rganos de gobierno de la Unin Europea. Con la complicidad de los gobernantes espaoles han generado una crisis econmica catastrfica y han secuestrado la soberana sometiendo al pas a un brutal ajuste. La poltica econmica avalada por esas instituciones va a condenar a una parte enorme de la poblacin al paro, a la indigencia, a la reduccin generalizada y drstica de los salarios, a la prdida de todos los derechos laborales, a la privacin de un futuro digno, a la precariedad indefinida y a la marginacin social.

El tercer elemento del asedio a Cdiz viene dado por la integracin forzada del pas entero, de Andaluca y de la Baha gaditana, en un sistema militar agresivo, que utiliza la guerra como instrumento de poder, de saqueo econmico y de sumisin de los pueblos. Cdiz se presenta ante su entorno mediterrneo y africano como una enorme base militar que mantiene una enorme amenaza. El Cdiz generador de libertad y de soberana es ahora, como deca certeramente Alberti, un camino militar y un puerto para la muerte.

Finalmente, el Cdiz oficial, en una ciudad asediada y cerrada a cal y canto por servicios policiales y de seguridad, va a ofrecer una grotesca ceremonia de humillacin a la Amrica Latina que envi diputados a las Cortes, que particip en el proceso constituyente de la Pepa y que convirti aquella constitucin en una palanca para la primera independencia. El Gobierno ha preparado la escenificacin, durante el Encuentro Iberoamericano de noviembre, de una nueva propuesta de dependencia neocolonial que incluye la subordinacin a los EEUU como potencia global y como suprapoder econmico y poltico en el continente americano.

* * *

Cdiz, humillada en su memoria de siglos, recuerda sus repetidas gestas de libertad y las reiteradas y largas tragedias de represin. Ahora observa la nueva farsa festiva, patriotera y reaccionaria que se ha levantado para coronar un ao que se presenta terrible dentro y fuera de sus murallas.

Desde la mar siguen llegando noticias de rebelin; como rumores o como rugidos, con las olas y las rompientes; desde pases lejanos, en el mar que la ciudad cierra hacia el Este y en el mar que abre hacia Poniente. Son los pueblos ocupados, intervenidos o acosados por el nuevo imperialismo global y por el viejo colonialismo resurgido.

Desde tierra tambin estn llegando, a la Cdiz sitiada, noticias de desasosiego, de sufrimiento y de revuelta, reclamos de revolucin social, demandas de soberana, runrunes que van definiendo y levantando, poco a poco, un nuevo grito constituyente.

Antonio Maira es Capitn de Fragata de la Armada. Ex miembro de la Unin Militar Democrtica. Politlogo y analista en medios alternativos. Colabora con Red Roja

Notas:

ii El Cdiz, la tierra firme estaba y est muy lejos: ms all de la Isla de Len (San Fernando) y el Puente Zuazo, en 1812; ms all tambin del Puente Carranza y del Puerto de Santa Mara en los inicios del ao de gracia de 2012. Los adoradores del ladrillo, las constructoras, el turismo de masas, y los cruceros de lujo, aadiran eufricos que una afortunada coordinacin entre el Ayuntamiento, la Junta de Andaluca y el Gobierno, nos proporcionarn otro hermossimo puente, el de La Pepa, realizado a golpes de inversin pblica rescatada in extremis de los recortes de la crisis.

iii En el invierno 2009-10, dos trombas marinas destrozaron cristales y arrancaron techos y ventanas a lo largo de todo el paseo martimo. En el mismo invierno, las sucesivas tormentas marinas hicieron desaparecer un incipiente rompeolas, construido con enormes bloques de piedra, con el que la alcaldesa Tefila Martnez haba querido civilizar la Playa de la Victoria. Las piedras de la alcaldesa que quiso hacer de Cdiz la Venecia del Atlntico, fueron pulverizadas por la mar. Ni rastro queda.

iv Patriotas y serviles fueron, a partir del retorno de Fernando VII, los defensores de la Constitucin de 1812 y los partidarios del absolutismo.

v Los objetivos de los llamados asuntos de Estado o proyectos de Estado suelen ser semiencubiertos; los principales entre ellos: encubiertos, sin ms. Su sustancia reside en pactos expresos o tcitos para alcanzar fines que no se discuten ni se plantean en los procesos electorales, ni estn sujetos a ellos. Lo veremos en el caso del Bicentenario cuyos objetivos alcanzan nada menos que al sistema econmico, el sistema poltico, el institucional y el ideolgico. El Bicentenario de la Pepa que estaba concebido como una exaltacin, una apologa descarada, del neoliberalismo y de la Transicin (Monarqua incluida), y de las alianzas internacionales de Espaa (UE, EEUU, OTAN), se ha convertido ahora en una verdadera batalla contra el pueblo.

Otro ejemplo de asunto de Estado: desde la explosin de la crisis econmica catastrfica a mediados de agosto de 2007, los resultados electorales y los Gobiernos que gestionan la crisis estn prefijados por la oligarqua que nos ha llevado a ella y que pretende mantener sus privilegios y negocios a costa del empobrecimiento general. En las elecciones del 2008 la Patronal eligi al Zapatero de los servicios asistenciales en lugar del Rajoy de la Nia de Rajoy. El conflicto social inevitable necesitaba de un cortafuegos y, en ese papel, Zapatero era inmejorable. Por cierto, en aquella campaa electoral, celebrada 8 meses despus de estallar la crisis, ninguno de los candidatos dijo una sola palabra sobre ella: eso era, s seores, poltica de Estado en estado puro: definida por poderes antidemocrticos y ejecutada por puros gestores polticos intercambiables.

vi La vicepresidenta del Gobierno, de Rajoy, Soraya Senz de Santa Mara, asumi el pasado 10 de enero la Presidencia de la Comisin Nacional del Bicentenario.

vii http://merln.ndu.edu/whitepapers/USNSS-Spanish.pdf

viii El blanqueo de una lite negra obediente fiel a la oligarqua que gobierna los EEUU no fue iniciada por el partido demcrata.

Los republicanos colocaron antes nada menos que de Secretario de Estado-, a Colin Powell, un general que se haba ganado los laureles en el asalto a Panam y, posteriormente, en la primera guerra de Irak, aplicando siempre la doctrina Powell: el uso de la mxima fuerza que asegure una victoria con el mnimo posible de bajas propias. Powell enga al Consejo de Seguridad durante la fase previa a la guerra y ocupacin de Irak, enseando un frasquito para mostrar la existencia de fbricas mviles de ntrax, e inventando la importacin de uranio enriquecido para la fabricacin de armas nucleares. El perro de la guerra Powell podra haber sido el candidato a la presidencia.

A mitad del segundo mandato de Bush, Condoleezza Rice estuvo a punto de ser nominada como candidata a la presidencia. Era perfecta para ello: haba sido experta en la designacin de blancos para un primer ataque o una represalia nuclear, durante la ltima fase de la guerra fra. Como Powell se integr en la lite de poder como miembro del Consejo Nacional de Seguridad. Fue tambin Secretaria de Estado durante los ltimos cinco aos del gobierno Bush.

ix El nuevo poder militar. Antonio Cao. El Pas, 29 y 30 de mayo de 2006.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=32863&titular=discurso-pentagonal-en-los-polticos-y-en-las-fuerzas-armadas-espaolas-

x Lo cual no es asunto balad, ni mucho menos. En las ltimas semanas Washington asume con naturalidad la inminencia de un ataque de Israel a Irn, y la necesidad derivada de que EEUU y sus aliados participen en el conflicto. La posible guerra contra Irn habra seguido, paso a paso, el diseo estratgico de la guerra contra Irak, de la misma manera que la desestabilizacin de Siria sigue un esquema similar al de Libia.

xi El 20 de febrero, casi terminado este artculo, El Pas detalla fechas de llegada de los buques, la identidad de los mismos y el proceso legislativo que autorizar lo ya decidido: http://politica.elpais.com/politica/2012/02/20/actualidad/1329728150_330480.html

xii Como veremos inmediatamente, Zapatero no solo entrega territorio y soberana para cubrir su cuota cooperativa para cubrir los gastos militares del Imperio, sino que convierte a Espaa en un pas mercenario y como tal dispuesto a la guerra por encargo o a la guerra a la orden. El pueblo espaol, engaado sistemticamente por su oligarqua y por los medios de comunicacin, se convierte en cmplice y rehn de una poltica genocida dirigida contra los pueblos que no obedecen las rdenes de Washington.

xiii Inmediatamente despus de su toma de posesin el nuevo ministro de Defensa, Pedro Morens, ha retrasado seis meses, al menos, la retirada de tropas de Afganistn y ha afirmado que no habr retiradas unilaterales.

xiv http://www.cubainformacion.tv/index.php/mundo/64-mundo/41720-la-otan-invertira-3-000-millones-de-euros-en-drones-para-vigilancia-en-europa

xv http://politica.elpais.com/politica/2011/10/11/actualidad/1318364691_653876.html

xvi http://politica.elpais.com/politica/2011/10/09/actualidad/1318190331_378011.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter