Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2012

A 20 aos de la firma de los Acuerdos de Paz
Del FMLN y la Revolucin Democrtica en El Salvador

Osmn Jurez
Rebelin


no hay vas legales hacia el poder,

entre el pueblo y el poder poltico

se interpone el aparato imperialista

de las guerras especial y local,

para tomar el poder y hacer la revolucin

hay que derrotar en la lucha ese aparataje

Roque Dalton

 

 

De la democracia liberal a la Democracia Popular Participativa?

Con la victoria electoral del FMLN y los Movimientos Sociales y Populares en enero-marzo 2009, soamos PODER superar los fracasos de 20 aos de democracia liberal y caminar a la Democracia Popular Participativa; sumandonos a la Revolucin Democrtica Continental del Siglo 21. Euforia ya vista y sufrida, la dj vu , con la victoria poltico-militar del FMLN y los Movimientos Populares en enero de 1992, soamos PODER superar los fracasos de 60 aos de dictadura militar y caminar a la Revolucin Democratica en El Salvador, que era legitimada con la firma de los Acuerdos de Paz.

Con la victoria de los Acuerdos de Paz soamos PODER accionar en una sociedad desmilitarizada con la ilusin de la Revolucin Democrtica, pero ilusos en la participacin, el ejercicio del poder y prejuiciados de legalidades nos desarmamos y desarticulamos el Frente de la Izquierda Amplia Guerrillera que vencio a la dictadura militar y desarticul a la oligarqua tradicional, cediendole el poder del estado a las lites financieras y mercantilistas que consolidaron el modelo imperial de la Democracia Liberal (DL). En ella, como buenos ciudadanos nos posicionamos como oposicin en la lucha electoral, que despus de 17 aos logr una importante victoria, y euforia ya vista y sufrida la dj vu en 1992, pues con la victoria de marzo 2009 soamos PODER superar el fracaso del estado neoliberal con la ilusin del gobierno del cambio, pero ilusos en la participacin, el ejercicio del poder y prejuciados de legalidades, desarticulamos la Amplia Alianza Sociopoltica-cultural que venci la cultura neoliberal y desarticul la derecha tradicional; cediendole el poder del estado a un par de lites. De ellas, la dirigencia del fmln, celebrando un ao de esa victoria, confirm su derrota ante el presidencialismo que la ha subordinado, y los Movimientos Populares que la han abandonado. Acercandonos al final del tercer ao del gobierno del cambio, reconfirmamos que un par de lites de derecha, apoyando y utilizando al presidente, gobiernan subordinadas al imperio USA y las Corporaciones Multinacionles (CM), dandole continuidad a la Democracia Liberal.

La Democracia Liberal fue impuesta por el imperio USA, a travs de los gobiernos de Reagan y Tatcher en los 80s. Fue el modelo capitalista que le dio contenido a la dimensin poltica de la globalizacin, activandose la Cultura Imperial Capitalista: el ejercicio por designio imperial del capitalismo. Proceso en que el imperio USA y sus aliados cercanos occidentalizaron gran parte del planeta, globalizando su cultura poltica y su poltica nacional haciendo nfasis en la re-estructuracin econmica o ajuste estructural, dictando el ejercicio del neo-liberalismo, que fue expandido y auspiciado por el BM y FMI (ver ndice de Abreviaciones). En El Salvador fue el resultado de la estrategia contra-insurgente del imperio USA, que articul el discurso de la democratizacin a su doctrina de seguridad nacional, actualizando las guerras especial y local con la guerra de baja instensidad en su dinmica neocolonial. Como parte de ese aparato imperialista en Centroamrica, el partido de los Escuadrones de la Muerte, ARENA, asumi y ejecut el ajuste estructural dictado por el BM y FMI, argumentando la modernizacin del estado que privatiz el sistema financiero, el comercio exterior y las empresas nacionales en favor de lites financieras, mercantilistas, militares y Corporaciones Multinacionales a partir de su primer gobierno en 1989.

En 1989, el primer gobierno de ARENA fue recibido por las Fuerzas Guerrrilleras del FMLN con el paro al transporte ms largo y efectivo de la Guerra Popular Revolucionaria; paralizando el pas y burlando con el accionar de los Comandos Urbanos la extrema militarizacin del gran San Salvador. Ese gobierno inici en el caos de la lucha por el poder y estuvo a punto de perderlo unos meses despus, en la ofensiva iniciada el 11 de noviembre de 1989. La Irreverente FMLN Histrica se lanz a arrebatarle el poder, desarrollando la ms grande y audaz ofensiva guerrillera observada en el Continente. Irnicamente, el FMLN NO tomo el poder porque la ofensiva conserv el esquema insurreccionalista de los manuales que ya haba fallado en la ofensiva de enero de 1981, y NO complement el esfuerzo insurreccionalista con el asalto a los centros del poder oligarquico-imperial. Pero con la ofensiva al tope se derroto la estrategia contra-insurgente del imperio USA y la tradicin genocida de la dictadura militar, confirmando al mundo la victoria del poder guerrillero: Al NO vencer a los Movimientos Populares y Guerrilleros en 20 aos de guerra (1970-90), se evidenvio la derrota de uno de los ejrcitos nacionales ms grandes y ms armados del Continente; estructurado, entrenado, asesorado, y uno de los ms financiados a nivel global por el imperio USA. Que sufrio dos aos ms de audacia guerrillera (1990-91), y se vio obligado a negociar, obligando a las lites militares y mercantilistas a firmar los Acuerdos de Paz en enero de 1992. A 20 aos de la transicin a la era de la Revolucin Democrtica en El Salvador, intentamos vislumbrar su sendero a ms de dos aos de la presencia de la dirigencia del partido fmln en el gobierno del cambio.

En el gobierno del cambio, la otrora rebelde, irreverente e insurrecta dirigencia del FMLN, ilusa en la participacin, el ejercicio del poder y prejuiciada de legalidades; NO slo est subordinada, sino que est siendo expulsada de las posiciones que administraba, y para colmo, se ha plegado al modelo de DL que fracaso. Esto evidencia que el denomine partido de gobierno fmln NO es factor de poder, que desde arriba potencie la Revolucin Democratica en El Salvador. Contra esa visin y misin histrica observamos las siguientes dinmicas: (1) El partido fmln abandon el debate de la Alternativa Socialista y NO presenta alternativas al continuismo del neoliberalismo. (2) El partido fmln abandon el debate de la reforma y la lucha por una Nueva Constitucin del Estado. (3) La dirigencia del fmln ha consentido el presidencialismo-elitismo que gobierna el pas. (4) La dirigencia del fmln ejerce un verticalismo y centralismo al seno del partido y contra sus estatutos restringe la participacin de la militancia. (5) La dirigencia del fmln defiende el sistema tradicional de partidos polticos y ataca el esfuerzo de participacin ciudadana y el ejercicio de poder de las personas en la cultura poltica de la sociedad. (6) La dirigencia del fmln est concertando con la derecha partidaria-empresarial y confrontando con los Movimientos Populares, Sindicales y de Izquierda. En general, observamos el accionar del partido fmln inmerso en la crisis estructural del capitalismo y sus dinamicas neo-liberales separandose de la Cultura Socialista de Poder Popular, contra las visiones de cambio plasmadas en el programa de gobierno concertado y sus estatutos; y por ende sufriendo la crisis de credibilidad y legitimidad de los partidos tradicionales.

Del FMLN: involucin de Izquierda Amplia a partido tradicional

El Frente FMLN Histrico que articul a la Irreverente Izquierda Amplia Guerrillera ha sufrido una involucin y reduccin al partido tradicional fmln. Ese es el cambio central que con indignacin hemos observado en lo que va del gobierno del cambio. En 40 aos de luchas (1969-2009), bast un ao de presencia en el gobierno y el encanto del poder, para descomponer sociopolticamente a la dirigencia. En ella vemos a una lite en el vrtice de la pirmide del poder partidario que se impregno y est ejerciendo la cultura neoliberal. Son l@s nuev@s empresari@s administrando multimillonarios proyectos, que han logrado imponer su ambicin seleccionando un partido de cuadros o polticos profesionales acrticos y obedientes. Esa lite se apoya en cuadros super asalariados (5000 $ o ms), que ejerciendo como diputad@s, ministr@s, alcaldes, magistrados, ... se apoyan en una militancia asalariada (500/300 $ o menos), cuya obediencia garantiza su sobrevivencia. Esa jerarquizacin desarticul la Amplia Membresa y Militancia, reduciendo el ejercicio democrtico, potenciando el verticalismo, centralismo y culto a la personalidad de la dirigencia; que obliga a la militancia asalariada a accionar con una propaganda que la defica. El partido de cuadros fmln, lo forman unas 10 mil personas, separadas o semi-articuladas a un poquito de la Militancia, l@s afiliado@s, simpatizantes y poblacin en general, que son vistos como masas, financiadores y/o activistas de campaas electorales y potenciales votos.

Olvidada, excluida y demonizada sufre la mayor parte de la Militancia de la FMLN Histrica: L@s veteran@s y lisiad@s de guerra, nuestras verdaderas heronas y hroes, para quienes a pesar de multimillonarios proyectos, la dirigencia del partido fmln NO tiene empleos, y NI siquiera un reconocimiento simblico. Desprecio que el presidente les ha echado en cara, en su intento populista de ganar popularidad; pues se necesitaron 20 aos para elaborar un censo de 25 mil ex-guerrilleros y familiares que en la Conmemoracin de los 20 aos de la firma de los Acuerdos de Paz, recibieron la noticia de que recibirn algunos beneficios, incluyendo una miserable pensin de 50 $ para los mayores de 70 aos. Esta la inversin social que aprueba al presidente y reprueba al partido fmln; que humilde ante el presidente se vuelve soberbio difamando y demonizando la lucha de su Militancia Histrica, que sufre la dj vu , las ya vistas tomas de catedral exigiendo mejoras socio-econmicas. A ms de un mes de la toma de la exorcizada catedral, limpia de los endemoniados smbolos de la Cultura Popular, observamos en su seno la huelga de hambre de los endemoniados iconos de la Cultura Guerrillera y sujetos de la firma de los Acuerdos de Paz.

La conmemoracin de los Acuerdos confirma la ausencia de una Cultura de Paz y la existencia de una poderosa cultura de violencia que enriquece a las lites gobernantes que consienten a los carteles narco-criminales, que se han infiltrado en las estructuras del estado y la sociedad, desarrollando el mercado del sicariato al estilo de los escuadrones de la muerte, empleando a los pobres para que con lujo de barbarie maten a los ms pobres. Realidad utilizada y difundida por las lites gobernantes y el imperio usa, como la guerra contra el narco-trafico para garantizar su seguridad en el poder, a travs de la re-militarizacin la sociedad frente a la impotencia del partido tradicional fmln, que para tal fin ha sido expulsado del estado y NO reacciona ante la violacin de los Acuerdos y la reversin de la desmilitarizacin, que fuera el principal logro de la Guerra Popular Revolucionaria (GPR).

La Guerra Popular Revolucionaria NO habita la psique de la dirigencia del partido fmln, que la soviet ejerce una convivencia pacifica con las lites gobernantes y el imperio USA, cuidando su imagen con la ilusin de ser gobierno algn da; por eso habita sin cuerpo ni espiritu en las Luchas del Siglo 21. De su involucin observamos su ocaso en: (1) La incapacidad de ejercer poder en y desde el estado. (2) La perdida de influencia en la sociedad. (3) La confrontancin con gran parte de su Membresa, militancia asalariada y Militancia Histrica. (4) La perdida de simpatas electorales. La negligencia de la dirigencia ante estos y otros problemas se basa en el poder que le dan los recursos y capital acumulados, y con una lgica neoliberal ejerce las desigualdades de una empresa al seno del partido. Y tcticamente se ha articulado a las lites de derecha dociles a la Cultura Imperial Capitalista de USA, ante quien hace lobby y se vende como instrumento poltico para gobernar en la Democracia Liberal. Sepultaron la reconocida Irreverencia de Schafik contra las lites criollas y el imperialismo, y la visin de la Revolucin Democrtica que plasmar en los Acuerdos de Paz: En particular la misin del partido para cambiar el sistema, no para que el sistema nos cambie a nosotros , pero lo alaban dandose publicidad con marketing poltico profanando su sepultura y el espiritu de los hroes de 1932, cuyos gritos nos acompaan cada da ms tumultuosos ante la contencin de la Revolucin Democrtica y la ausencia de Paz.

De la Revolucin Democrtica y los Acuerdos de Paz en el Siglo 21

La Revolucin Democrtica en El Salvador es contenida por la cultura del presidencialismo y el sistema de partidos polticos tradicionales. Articulados ejercen consenso poltico para mantenerse en el poder del estado, reproduciendo el modelo de la democracia liberal. Son parte central del aparato de USA y la Cultura Imperial Capitalista, que utiliza el estado salvadoreo como aliado estratgico, para conservar su poder en Centroamrica. La visita del presidente Obama a El Salvador en 2011, y el esfuerzo del gobierno salvadoreo para mantener el golpe de estado en Honduras, confirmam su subordinacin y apoyo a la poltica imperial, cuyo fracaso le obliga a re-militarizar Centroamrica la Mxico . Observamos la reversin de la Revolucin Democrtica, hecho que supera las violaciones e incumplimientos a los Acuerdos de Paz por parte de los cuatro gobiernos de ARENA. Los Acuerdos estn siendo eliminados por el gobierno del cambio y su presidente, quien con el pretexto de combatir el narco-trfico expulso al ministro de seguridad pblica y al director de la PNC. Dos ex-guerilleros que fueron sustitudos por dos ex-militares.

Los ex-militares vuelven al poder por designio del imperio, que reactiva su aparato de confianza en Centroamerica y consolida sus dinmicas neocoloniales. Maniobra que justifica reciclando a los ex-militares en el discurso del presidente, que realiz la Conmemoracin de los 20 aos de la firma de los Acuerdos de Paz en el Cantn el Mozote. Uno de los parajes ms simblicos de la Guerra Popular Revolucionaria, donde en nombre del estado pidio perdn por la mayor masacre cometida en el Continente: casi mil personas, en su mayora ni@s y ancian@s, fueron brutalmente asesinadas por el funesto made in usa Batalln Atlacatl, en diciembre de 1981. El presidente demand una revisin de la historia militar, expresando que NO se les puede llamar hroes a los ejecutores de tal aberracin; y considero vlido el intento de derogar la ley de amnista que durante 20 aos ha permitido que los ex-militares gocen de total impunidad, que sean vistos como hroes por la derecha tradicional, gozando de jugosas pensiones y protegidos por el sistema ante las demandas de Cortes Internacionales y las ordenes de captura de INTERPOL. La osada del presidente, contrasta con su velada oposicin a esta iniciativa popular en tiempos de su campaa electoral.

En la campaa electoral 2012 y su antesala, el discurso del presidente tambien ha pretendido enviar un mensaje subliminal para reciclar a las lites polticas, afirmando que la izquierda y derecha tradicionales son iguales, viendo la re-estructuracin del poder del estado que por designio del imperio ha iniciado, y que ser completada y legitimada con esas elecciones. Ese esfuerzo se complementa con la pretensin de las lites polticas, de reducir el espectro poltico nacional a un sistema bi-partidario la USA . En ese proyecto, la dirigencia del fmln es parte fundamental con una posicin de centro-izquierda, en oposicin y/o complementacin al centro-derecha de ARENA (o GANA). Los partidos ARENA y fmln, firmantes de los Acuerdos de Paz, se ven como los actores principales y estn concertando para repartirse los beneficios del quehacer poltico nacional. Sus dirigencias se sienten dueas del sistema tradicional de partidos polticos y ven el accionar poltico como un privilegio de lites que ejercen el poder sobre la poblacin que slo debe deficarlas y votar por ellas. En ese esfuerzo hemos visto a ex-guerrilleros y ex-escuadroneros votar y legislar contra las Candidaturas sin partido en la Asamblea Legislativa. Estas maniobras y acciones contra la participacin ciudadana en el ejercicio del poder sociopoltico ha configurado una lucha entre los Partidos y las Personas: Observamos un creciente cuestionamiento a la cultura verticalista y centralista de los Partidos tradicionales por mantener el status quo y la fracasada democracia liberal frente al esfuerzo de ejercer la cultura horizontal y descentralizada de las Personas y sus Movimientos Sociales, Populares y de Izquierda, que visionando la Democracia Popular Participativa se esfuerzan por estructurar mecanismos de Poder Popular y ejercer el poder desde abajo.

Ejerciendo Autonoma... creando y disputando Hegemona Cultural

Abajo, en la simiente de la sociedad observamos el accionar de una diversidad de Personas y la creacin de Movimientos Socioculturales que irreverentemente cuestionan a los partidos, la poltica tradicional y la actividad del estado neoliberal. Son los sujetos, l@s Luchador@s Culturales del Siglo 21, que ejerciendo su Autonoma Militante han erosionado y le estn disputando la hegemona a los partidos en la cultura poltica del pas, intentando trascender el status quo de la democracia liberal. En ese esfuerzo se debaten las ms diversas Alternativas de Poder Popular Autonomo, visionando y creando espacios para el ejercicio del poder de las Personas y sus Movimientos, tendiente a subordinar los partidos tradicionales y la estructura del estado a la Hegemona de la Cultura Popular y de Izquierda, ejercicio condensado en el principio de mandar obedeciendo. Ese esfuerzo es iluminado por la Revolucin Cultural y Democrtica de los Pueblos Originarios y la Izquierda Amplia en el Sur, que es nuestro Norte en la Lucha por una Cultura Socialista de Poder Popular.

El Poder Popular es la idea y el mecanisnmo que con pasin se est activando, articulando el tejido sociocultural que desde el espacio local potencia la participacin de las Personas en el ejercicio del poder. En ese luminoso sendero hemos visto que la iniciativa de una Persona, hizo eco en las personas que irreverentemente construyeron un consenso al seno de la SCCSJ, logrando reformar la Constitucin, y permitiendo a las Personas y sus Movimientos participar por primera vez en la historia, en las elecciones de 2012. Y rumbo a 2014, se plantea la osada de potenciar esa Lucha Cultural en: (1) La articulacin de los Movimientos rumbo a una Movilizacin Popular Permanente. (2) Abordar la lucha por una nueva Constitucin. (3) Conquistar la hegemona sociopoltica-cultural. (4) Ampliar la participacin de las Personas en las elecciones de alcaldes y presidentes. (5) Subordinar la estructura militar al poder civil. Es una confrontacin directa con los partidos tradicionales y los ex-militares; que son la punta de lanza del aparato imperialista en Centroamrica. En esas luchas, creando y disputando hegemona en la cultura poltica, aportamos una revelacin, un dj vu , en las experiencias ya vistas y sufridas por nuestras osamentas que desembocaron en la firma de los Acuerdos de 1992. Apenas una infima parte de las luchas contra el colonialismo, un legado para las nuevas generaciones de Luchador@s Culturales, que para Nosotros iniciaron al final de los 60s.

En los 60s, eramos cipot@s* escolares que veamos, pero no entendamos las luchas de nuestros profesores. Pero como adolecentes entendimos y sufrimos la emergencia de la Izquierda Amplia en los 70s. Con Ella, apasionadamente nos desarrollamos en la clandestinad de una diversidad de Movimientos Populares y Guerrilleros, que organizaron estudiantes universitarios y de secundaria, gremiales magisteriales, sindicatos, uniones y asociaciones de trabajador@s del campo y la ciudad que articularon federaciones y confederaciones, comunidades eclesiales, pobladores de tugurios, comits de barrios y colonias, artistas y deportistas, profesionales, laicos, sectores del clero y de las clases medias y altas, profesionales, ... Comprendimos que las diferencias socio-econmicas, y oposiciones poltico-idelogicas, tctico-estratgicas, de gnero y generacionales entre la diversidad de militantes, colaboradores y simpatizantes se complementaban en las lucha y debates articulando una perspectiva de poder. Surgimos como Alternativas al partido cuadros de la Izquierda Tradicional, que en 40 aos de luchas (1930-70), no logr construir Poder Popular; y sabiamente se sumo como una Fuerza ms al espectro de la Izquierda Amplia. La dinamizamos confirmando nuestras Identidades, y ejerciendo nuestras Autonomas Militantes nos articulamos en los Bloques y Frentes Populares, que se complementanron con las Organizaciones Poltico-Militares como Partidos de Movimientos.

El Partido de Movimientos es slo una de las diversas alternativas, creadas, probadas y efectivas en El Salvador del Siglo 20, y retomadas y comprobadas en Bolivia (MAS), Venezuela (MVR) y Ecuador (PAIS) en el Siglo 21, sus transmutacines han sido propuestas para articular el Instrumento Poltico para la Revolucin Democrtica (IPRD), en el Salvador del Siglo 21. Todas han sido rechazadas por la dirigencia del partido fmln a pesar de haber sido parte de ese proceso, hecho por el que pretende subordinar a Personas y Movimientos. Pero las retoma en su actividad y discurso, porque son realidades que se ve obligada a resolver y debatir. Contra esas realidades, la dirigencia del partido fmln pretende ignorar la evolucin: MVRPSUVGPP, que ejerce el poder en Venezuela y le da multimillonarios proyectos. Con esos recursos y la ambiciosa ilusin de ser gobierno, han sacrificado posiciones estratgicas como San Salvador, y ante otra inminente derrota electoral en marzo 2012, su calculo es modesto: ganar o perder poquito, pero mantenerse como fuerza influyente en el sistema tradicional de partidos. Veremos definiciones despus de las elecciones, en un escenario donde ser grande y fuerte, NO significa per se , hegemonizar y dirigir un proceso preado de un crescendo organizativo autonmo, multifacetico, descentralizado y radicalizado. Intentando aportar a esa re-creacin, ampliamos nuestra revelacin, un dj vu para l@s que empezamos a ser viej@s, esperando aportar al menos tericamente y retornar con nuestr@s hij@s y niet@s, las aoradas veredas de la Revolucin.

La Revolucin Democrtica en Siglo 21 nos exige una transmutacin de las sufridas experiencias en los 70s: Nos discolamos y desplegamos caminacorriendo por las calles invadiendo el campus de nuestra amada y apasionada Universidad, que luego dejamos y nos perdimos en las voluptuosidades de los vivificantes mesones, en los laboriosos y amorosos tugurios de La Lupe*, en lugubres y frios cementerios, en profundas y peligrosas quebradas y barrancas, araando ardientes, hirientes y deliciosos montes, pululando en los convexos y concavos laberintos sediciosos de los barrios rojos de mi amante y amada San Salvador. En esas largas noches y sus cortos amaneceres, lemos y escuchamos los susurros del pasado, nos re-encontramos y re-creamos, impregnandonos de la pica insurreccin Originaria de 1932, con Ella en nuestra neuronas, elevamos su irreverencia a la ensima potencia, desafiando con jugos*, barbacoas* y hondillas los ansiados papagayos* de la dictadura militar. Crecimos creando contra teoras y manuales, y fuimos decomizando y rescatando escobas* y otros juguetes*, logrando desarrollar un audaz accionar guerrillero urbano y sub-urbano, articulado a las vastas movilizacines populares que conmovieron al Continente y deslumbraron al Mundo, al vencer a la dictadura militar y su vasto apoyo imperial. Ese azaroso devenir culmin con la desmilitarizacin de la sociedad y la firma de los Acuerdos de 1992. Irnicamente a 20 aos de esa hazaa, estamos inmersos en una lucha por el poder que nos plantea la ya vista y sufrida, hoy potenciada y aorada, revolucin.

Sumando

Enero-febrero 2012 de nuestra era, nos revela una era de luchas y el sendero recorrido desde enero-febrero de 1932, cuando nuestros abuelos Nahuatl-Pipil irrumpieron contra la dictadura, ejerciendo el poder durante tres das al son de la erupcin del volcn de Izalco. Era parida por otra era de luchas, pues era un siglo de la derrota sufrida por el ejrcito espaol a manos de la Guerrilla Nonualca de Anastacio Aquino en 1833, sin darse cuenta que la capital los esperaba con las piernas abiertas para ejercer el poder. Eran nuestros bisabuelos cuya militancia de descendencia nacio impregnada de irreverencia; y crecio lanzando flechas al son de la era de nuestros tatarabuelos, que en Acaxual en 1524 le respondieron a flechazos a los invasores espaoles, ante la intencin de subordinarlos a su dios y voluntad. Somo herederos de esas picas luchas, que heredaremos a los hijos de nuestros hijos en las luchas por el poder en el Siglo 21. Conmemoramos pues, 80 aos de nuestra era de luchas, en Ellas vencimos 60 aos de dictadura militar y de ah hemos deambulado 20 aos en la era de la Revolucin Democrtica. Irnicamente observamos una involucin democrtica en la re-militarizacin de la sociedad y una involucin organizativa de una parte de nuestra amada y amante FMLN: la Irreverente Izquierda Amplia Guerrillera se ha derivado al partido tradicional fmln, cuya dirigencia se ha subordinado al sistema y ejerce la poltica liberal, con la ilusin de ser un gobierno que la la soviet co-existe pacificamente con las elites empresariales, las corporaciones multinacionales y el imperio usa. Somos su contra-cultura, nos rebelamos con una revelacin la dj vu en nuestras sufridas y ya vistas luchas; con Ellas hemos llegado al Siglo 21 para cimentar nuestra Identidad Originaria y Popular, ejerciendo irreverencia y autonoma militante, creando Poderes y Hegemona Popular para derrotar el aparato de la Cultura Imperial Capitalista. En esas luchas nos acompaan tod@s las heronas y hroes de nuestras eras de lucha, armandonos de su cultura para descolonizarnos y re-crearnos en la la Cultura Socialista de Poder Popular. En ese tortuoso sendero encontramos conocid@s del pasado, van con miedo ante los fantasmas de Ellas y Ellos, que imponentes les van gritando: No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre .

ndce de Abreviaciones

ARENA: Alianza Republicana Nacionalista, partido ex-gobernante de la derecha tradicional

BM: Banco Mundial

CIC: Cultura Imperial Capitalista

CM: Corporaciones Multinacionales

CSPP: Cultura Socialista de Poder Popular

CU: Comandos Urbanos: fuerzas y unidades guerrilleras especializadas en el combate urbano

DL: Democracia Liberal

DP: Democracia Popular Participativa

FMLN Histrico : Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional: La articulacin de cinco Organizaciones Poltico-Militares formadas por Movimientos Populares y Fuerzas Guerrilleras de los 70-80s, detalladas a continuacin (ver referencias complementarias):

PCS-FAL: Partido Comunista de El Salvador Fuerzas Armadas de Liberacin & UDN: Unin Democrtica Nacionalista (PCS)

FPL-FM-FAPL: Fuerzas Populares de Liberacin - Farabundo Mart - Fuerzas Armadas Populares de Liberacin & BPR: Bloque Popular Revolucionario (FPL)

PRS-ERP: Partido de la Revolucin Salvadorea - Ejrcito Revolucionario del Pueblo & LP-28: Ligas Populares 28 de Febrero (ERP)

RN FARN: Resistencia Nacional - Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional & FAPU: Frente de Accin Popular unificada (RN)

PRTC-FAR-LP: Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos - Fuerzas Armadas Revolucionarias para Liberacin Popular & MLP: Movimiento de Liberacin Popular (PRTC)

FMI: Fondo Monetario Ingternacional

GANA: Gran Alianza por la Unidad Nacional (Escicin de ARENA, deviene en partido en 2009-10)

GPR: Guerra Popular Revolucionaria

IA: Izquierda Amplia

IPRD: Instrumento Poltico para la Revolucin Democrtica

INTERPOL: Organizacin Policial Internacional

IT: Izquierda Tradicional

MAS: Movimiento Al Socialismo (Bolivia)

MVR: Movimiento V Repblica (Venezuela)

PAIS: Patria Altiva y Soberana (Ecuador)

Partido fmln: partido tradicional derivado del FMLN Histrico

PNC: Polica Nacional Civil

PSUV: Partido Socialista Unido de Venezuela

GPP: Gran Polo Patritico (Venezuela)

SCCSJ: Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (El Salvador)

USA: Estados Unidos de Amrica

Notas del lenguaje guerrillero y popular

Barbacoas: Barricadas hechas de llantas e incendiadas con cocteles Molotov

Cipotas/es: Nias/os

Escoba: Escopeta 12

Jugos: Cocteles Molotov

Juguetes: Armas

La Lupe: La UPT: Unin de Pobladores de Tugurios, Movimiento miembro del BPR-FPL

Papagayos: Fusiles G-3, arma oficial del ejrcito salvadoreo en los 70s.

Tugurios: Zonas Marginales en San Salvador

Epgrafe, Referencias & Ensayos Complementarios

Roque Dalton (1972). Imperialismo y revolucin en Centroamrica. 1 El aparato imperialista en Centroamrica. Ocean Sur. Mxico 2011.

Schafik Hndal (2005). El FMLN y la vigencia del pensamiento revolucionario en El Salvador. Rebelion. http://rebelion.org/docs/4379.pdf

Osmn Jurez (2010). Conmemorando los 30 aos de Luchas del FMLN en El Salvador. Rebelin.

http://rebelion.org/noticia.php?id=118765

Osmn Jurez (2009). Reflexiones sobre el Rumbo del Gobierno del Cambio en El Salvador.

Rebelin. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=109519

Osmn Jurez (2008). Construyendo la Cosmovisin de la Izquierda Amplia. Rebelin.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=64804

Osmn Jurez (2007). Ms all de la Lucha de Clases: La Lucha Cultural de los Pueblos Originarios en la Izquierda Amplia. Rebelin. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=56303

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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