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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-03-2012

Los retos del movimiento del 15 de mayo

Carlos Taibo
Rebelin


El futuro del movimiento del 15 de mayo depende de factores varios: si uno de ellos es la condicin de las polticas de nuestros gobernantes, otro lo aportan circunstancias azarosas de muy difcil consideracin. Pero, por encima de todo, el porvenir del movimiento depende de la capacidad de ste para hacer frente a un puado de retos que se presentan en su horizonte inmediato. Identificaremos aqu diez de esos retos.

1. El movimiento debe combinar las grandes campaas -marchas, manifestaciones- con un trabajo local de carcter descentralizado. Las primeras contribuyen a fortalecer la imagen pblica del 15-M, en tanto el segundo da sentido pleno a su presencia y ampla la base de apoyo. En la trastienda, [email protected] activistas del movimiento deben ser conscientes de que, aunque ste suscita una innegable simpata entre la gente comn, las ms de las veces no provoca el acercamiento de esos simpatizantes declarados a asambleas y campaas.

2. Es urgente ratificar la deriva ideolgica registrada desde la primavera y, al respecto, y en particular, hay que mantener la radicalidad sin exclusiones. En la mayora de los lugares -claro que hay excepciones- el movimiento ha dejado atrs las propuestas de cariz meramente ciudadanista, que invitaban a contestar algn aspecto preciso del orden que padecemos, para adentrarse en otra de naturaleza orgullosamente anticapitalista, en franca y global contestacin de la miseria que se nos ofrece. Cada vez se hace ms necesario ir ms all de la crtica de los sntomas externos de la enfermedad -la corrupcin, la precariedad- para apuntar al ncleo de los problemas: el capitalismo como un todo.

3. No pueden faltar los esfuerzos para conciliar las dos grandes posiciones que se hacen valer dentro del movimiento: si la primera aspira a formular propuestas que se espera sean atendidas por nuestros gobernantes, la segunda desea crear espacios de autonoma en los cuales, sin depender de nadie, procedamos a aplicar reglas del juego diferentes. Aunque esas dos posiciones arrastran races y mtodos diferentes, tienen un largo camino comn que recorrer.

Importa mucho, de cualquier manera, que el 15-M no se vea absorbido por el dramtico cortoplacismo que hoy en da lo marca casi todo. En sus iniciativas deben estar presentes, siempre, la lucha antipatriarcal, la contestacin del productivismo y la solidaridad internacionalista. Lo anterior implica trascender la mera defensa de una instancia, el Estado del bienestar, que poltica, econmica y ecolgicamente es inseparable del orden capitalista y a menudo da la espalda a los derechos de los pueblos del Sur.

4. Hay que t rabajar denodadamente por el asentamiento del movimiento en los lugares en los que hasta hoy no ha estado presente. En paralelo, hay que revisar lo hecho en aquellos otros en los que el 15-M no ha funcionado a plena satisfaccin. Con respecto a estos ltimos, y dejando de lado los problemas vinculados con los escenarios ms singulares -a menudo marcados por unas u otras manifestaciones de la cuestin nacional-, sobran las razones para concluir que el 15-M no se ha movido con soltura en los espacios en los que con anterioridad haba poderosas y activas redes sociales. En esos lugares no ha sido percibido como una genuina novedad, ha tenido que enfrentar a menudo incomprensiones y, en su caso, ha heredado viejas polmicas y confrontaciones.

5. Conviene ahondar en la presencia del 15-M en las universidades. No se olvide que stas, como tales, no se movilizaron en la primavera, aunque al cabo s lo hicieran el otoo pasado. El impulso que las universidades pueden otorgarle al 15-M, y la imperiosa necesidad de dar rplica al plan de Bolonia y a la llamada Estrategia 2015, se antoja muy importante.

Est pendiente de fraguarse, por otra parte, la incorporacin de los adolescentes al movimiento. Aunque las protestas del profesorado de enseanza secundaria algn efecto han tenido en este terreno, la presencia de adolescentes en el 15-M sigue siendo infelizmente escasa.

6. Salta a la vista que una carencia mayor del movimiento es su precaria p enetracin en el mundo del trabajo. No es difcil identificar la razn principal: la mayora de los integrantes iniciales del 15-M eran jvenes de clase media que, parados o precarios, se hallaban en incipiente proceso de desclasamiento. Aunque con posterioridad se han incorporado muchos trabajadores asalariados, en la mayora abrumadora de los casos se trata de quincemayistas de fin de semana: no parece que hayan trasladado a sus centros de trabajo, en otras palabras, la contestacin que nace del movimiento. Cabe situar dentro de la misma problemtica, por cierto, la escasa incorporacin de inmigrantes al 15-M.

El movimiento est obligado a perfilar, por lo dems, cul est llamada a ser su estrategia en este terreno, con dos principales opciones: trabajar en solitario -algo que se antoja complicado- o hacerlo de la mano del sindicalismo alternativo y resistente.

7. Otra de las carencias visibles del 15-M es su escasa penetracin en el m undo rural. All donde est presente lo es casi siempre a travs de personas, comnmente jvenes, que han abandonado las ciudades y se han trasladado a vivir al campo. Esto aparte, resulta muy comn que [email protected] activistas que viven en pueblos hayan renunciado a organizar el 15-M en stos y se hayan sumado sin ms a las asambleas de las capitales de provincia. Los problemas consiguientes son tanto ms llamativos cuanto que la apuesta del movimiento por la vida local, la democracia directa y la autogestin tiene mucho que ver, por razones obvias, con el mundo rural.

8. Hay un riesgo que el 15-M no corre: el de su desaparicin de resultas de la eventual aceptacin de algunas de sus demandas por parte de nuestros gobernantes. Es evidente que estos ltimos van a ratificar e incrementar, antes bien, las agresiones contra derechos y libertades, algo que en buena ley debe hacer que un movimiento como el del 15 de mayo sea an ms necesario que en el pasado. Claro es que en este escenario el 15-M debe hacer frente con talento e imaginacin a los imprevistos. No olvidemos al respecto, y es un ejemplo entre otros, que en los primeros meses de historia del movimiento la represin sobre ste ejercida result ser paradjicamente beneficiosa.

9. El movimiento debe estar atento a un imaginable abrazo del oso articulado orgnicamente por el Partido Socialista, ahora en la oposicin en la mayora de los lugares. El PSOE podra propiciar una masiva incorporacin de militantes al 15-M en la perspectiva de utilizar ste como un ariete contra el Partido Popular. [email protected] activistas del movimiento deben estar [email protected] a contrarrestar el inevitable efecto de descafeinamiento ideolgico que se derivara de lo anterior y a evitar los consiguientes equvocos: no tendra sentido que en adelante nos opongamos a los recortes de la mano de quienes, desde el gobierno, alentaron esos mismos recortes hace unos pocos meses.

10. Al cabo el principal reto del movimiento del 15 de mayo es el que pasa por fundir dos realidades: la de los integrantes de las c lases medias que se hallan en activo proceso de desclasamiento, por un lado, y la de los trabajadores asalariados que, paralizados por los sindicatos mayoritarios, an no se han movilizado para hacer frente a las agresiones que padecen. Esa fusin debe materializarse en un amplsimo movimiento que en todos los rdenes de la vida plantee el horizonte de la asamblea y de la autogestin para hacer frente -para dejar atrs- al capitalismo que padecemos, y para hacerlo, como ya sealamos con anterioridad, desde la perspectiva de la lucha antipatriarcal, de la contestacin del productivismo y de la solidaridad con los pueblos del Sur.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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