Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2012

Sobre Gilad Atzmon
Chutzpah, toxicidad y ceguera en el discurso de solidaridad con Palestina

Sergio Prez Pariente
Rebelin


El judo no es tmido, es lo bastante intrpido como para enfrentarse al mal que lleva en su interior (La dialctica de la negacin, publicado en Rebelin).

Algunas voces judas de izquierdas, muy pocas y espordicas, insisten en contarnos que ser judo no es necesariamente sinnimo de ser asesino. Me inclino a pensar que ellos s creen sus propias palabras. Pero entonces yo me pregunto. qu es lo que hace del Estado israel una nacin brutal sin parangn? (El Antiguo Testamento y el genocidio de Gaza, Rebelin).

La hermandad y la reconciliacin son ajenos a la visin del mundo tribal de los judos (...) Por muy terrible que suene, antes de que los israeles puedan adoptar una nocin moderna y universal de la vida civil ser necesario un proceso de 'desjudaizacin' (El mito del judo errante, Rebelin).

ni Jess ni Spinoza ni Marx lograron transformar a los judos (como colectividad), si bien tuvieron cierto xito con algunos de ellos. Todo hace parecer que el desplazamiento desde el tribalismo monotesta dogmtico hacia el universalismo pluralista tolerante es casi imposible (La experiencia juda contempornea, Rebelin).

No es slo Israel, su ejrcito o su dirigencia; no son tampoco Dershowitz, Foxman y sus ligas silenciadoras. Se trata de una guerra contra un espritu canceroso que ha secuestrado a Occidente y, al menos de momento, lo ha desviado de su inclinacin humanista y de sus aspiraciones atenienses () Si queremos luchar contra Jerusaln primero tendremos que confrontar a la Jerusaln que llevamos dentro (El mito del judo errante, Rebelin).

Hasta ahora siguen sin darse cuenta de que en alta mar han conseguido volver a matar a Cristo [a propsito del asalto del ejrcito israel al Navi Marmara] (La crucifixin de la bondad, Rebelin).

Aunque los israeles contemporneos no tengan ninguna vinculacin tnica o biolgica con los antiguos israelitas, la despiadada ideologa se repite otra vez (La crucifixin de la bondad, Rebelin).

El sionismo en s mismo no es ms que un seuelo destinado a distraer nuestra atencin y a desviar nuestro enfoque (La experiencia juda contempornea, Rebelin).

El sionismo es un significante demasiado estrecho para comprender la complejidad del nacionalismo judo, su brutalidad, su ideologa y su prctica. El nacionalismo judo es un espritu y los espritus no tienen fronteras bien delimitadas. De hecho, ninguno de nosotros sabe exactamente dnde termina la judeidad y dnde empieza el sionismo (El mito del judo errante, Rebelin).

he argumentado repetidamente que las cuestiones que tienen que ver con la autenticidad de los Protocolos son, de hecho, completamente irrelevantes: la lgubre realidad descrita por el AIPAC o por Haim Saban, que habla abiertamente de transformar la poltica estadounidense a travs de ejercer presin por medio del lobby, de donaciones y del control de los medios de comunicacin, es completamente evidente por s misma (entrevista con Silvia Cattori, Rebelin).

No soy de izquierda y estoy lejos de ser ateo () La izquierda, que no se ha dado cuenta del impacto antiimperialista del islam, obviamente est completamente alejada de los problemas actuales del mundo (entrevista con Silvia Cattori, Rebelin).

.........

De no ser por las referencias al Estado de Israel y a la poltica contempornea, podra pensarse que tales extractos proceden de Der Strmer, el clebre semanario nazi de entreguerras. Pero no es as. Su autor es Gilad Atzmon, msico de jazz y estrella rutilante en numerosas pginas de contrainformacin y de solidaridad con Palestina. Por supuesto, el lector har bien en acudir a los artculos que se mencionan y si es posible en su versin original inglesa y comprobar por s mismo, en el contexto, si hemos traicionado el sentido que estos fragmentos parecen tener descontextualizados.

Confieso que llevaba algn tiempo con la intencin de pergear un pequeo texto en relacin con Atzmon y la fortuna que ha amasado entre la izquierda, cuyo silencio y apoyo tcito, en este asunto, me resulta simplemente escandaloso. Como asiduo lector de Rebelin, que desde hace aos es justa referencia para todo aquel que considere impugnable el mundo en que vivimos, y como director de una minscula editorial que pretende arrojar algo de luz sobre la cuestin de Palestina y el sionismo, me siento obligado a poner, negro sobre blanco, unas pocas lneas nacidas del asombro y la indignacin. Para aadir lea al fuego, hace algunas semanas alguien en contacto con Atzmon nos propuso la publicacin en castellano de su ltimo libro, The Wandering Who. Y sin embargo, la gota que ha colmado el vaso ha sido otra.

A menudo, y casi siempre con razn, se acusa a los polticos, militares e intelectuales israeles y prosionistas de hacer gala de una inconmensurable chutzpah, un trmino hebreo que podramos traducir como insolencia o atrevimiento, y que en el contexto de Palestina no es sino la audacia y el descaro del perpetrador. Pues bien, en el da de hoy (4 de marzo de 2012) me topo en Rebelin con el artculo Gilad Atzmon responde a sus detractores sionistas y antisionistas, en el que Atzmon afirma: A lo largo de toda mi carrera como escritor nunca he criticado a los judos como pueblo, origen tnico o raza. Tampoco he criticado al judasmo. Sin embargo, me permito escudriar la ideologa y la cultura judas. Argumento que si Israel se denomina a s mismo el Estado judo y arroja bombas sobre civiles desde aviones decorados con smbolos judos, tenemos el deber moral de preguntarnos en qu consiste la judeidad. A la (lbrega) luz de los fragmentos con que abramos este artculo, no puedo sino preguntarme de dnde emana la colosal chutzpah de este escritor y de dnde la ceguera ignoro si permanente o transitoria de quienes bendicen sus palabras desde el campo de la izquierda.

Como sabrn quienes hayan ledo un nmero significativo de sus textos, Atzmon no escribe primeramente sobre la cuestin de Palestina; antes bien, su principal campo de reflexin parece ser lo judo, los judos, lo judaico, la judeidad, el judasmo o, ms concreta y significativamente, la cuestin juda, tal como el autor aclara en uno de sus ltimos textos (The Jewish Question and Racial Opression Today, an sin traducir al castellano). En el pensamiento de Atzmon la cuestin de Palestina es ante todo ilustrativa, una suerte de sntoma o caso de estudio que expone emblemticamente afecciones ms oscuras y profundas. Recordamos sus palabras: El sionismo es un significante demasiado estrecho para comprender la complejidad del nacionalismo judo, su brutalidad, su ideologa y su prctica. Atzmon lo explica todo con base en una confusa y esencialista ideologa juda, que sera una suerte de huella espiritual que condiciona a los judos desde el principio de su historia hasta el presente. El sionismo, por tanto, solamente sera un avatar, una mscara de dicha ideologa: en mis escritos me limito a cuestiones que tienen que ver con la ideologa juda (judeidad). Trato de captar este sentido nico de elegibilidad y de observar cmo entra en juego en la poltica, la cultura y la prctica (entrevista con Silvia Cattori, Rebelin).

Una de las lneas rojas de cualquier antisionista que se respete a s mismo moral e intelectualmente consiste en diferenciar con claridad lo sionista de lo judo. Tanto el discurso de solidaridad con Palestina como la exactitud histrica y el rigor conceptual agradecen dicha diferencia. Como es sabido, los problemas graves de la poblacin autctona de Palestina comenzaron con el desembarco de los primeros sionistas y los primeros expolios de tierra legalmente sancionados que aqullos llevaron a cabo. Debemos admitir que hemos expulsado a personas pobres de sus humildes moradas y les hemos quitado el pan de la boca, deca el pionero sionista Yitzhak Epstein en 1907. Antes de eso, judos, cristianos y musulmanes de Palestina, todos ellos sbditos del emperador otomano, convivan sin despojarse mutuamente y luchaban para sobrellevar las polticas impositivas, cada vez ms asfixiantes, de la Sublime Puerta.

Sin embargo, y a despecho de esta realidad, Atzmon declara que ninguno de nosotros sabe exactamente dnde termina la judeidad y dnde empieza el sionismo. A mi juicio, semejante afirmacin abandona el campo intelectual y se interna ampliamente en lo desiderativo. Estamos ante la proyeccin de un deseo. Lo que quiere decir Atzmon es: Ojal no supiramos dnde termina la judeidad y dnde empieza el sionismo. Esta disolucin de fronteras es un punto fundamental en su discurso, como lo es tambin en el discurso del sionismo. Todo sionista que se precie nos recordar que un ataque contra el sionismo es un ataque contra lo judo. Numerosos activistas bienintencionados sufren a diario esta acusacin por el mero hecho de denunciar los crmenes del sionismo en Palestina. Afortunadamente, pocas cosas hay tan claras, en el actual panorama de conflictos, como la que atae a los orgenes del sionismo poltico, un movimiento concreto fundado por personas concretas que celebraba congresos anuales concretos y dej a la posteridad una literatura concreta y unos irrefutables y concretos hechos coloniales. Por supuesto Atzmon lo sabe. Conoce esa literatura y esos hechos, pero piensa que son manifestaciones metastsicas de ese espritu canceroso que ha secuestrado a Occidente, un espritu primigenio, tan antiguo como los judos, y que parece haber cruzado ocanos de tiempo hasta encontrarnos: Aunque los israeles contemporneos no tengan ninguna vinculacin tnica o biolgica con los antiguos israelitas, la despiadada ideologa se repite otra vez.

El corolario de todo este conjunto de supersticiones que Atzmon intenta hacer pasar por un corpus argumental no poda ser otro que la rehabilitacin de la cuestin juda, como seala en su artculo The Jewish Question and Racial Opression Today; es decir, la rehabilitacin de la vieja y ptrida idea de que hay algo intrnseca, daina e irreversiblemente diferente en los judos, en lo judo o en la judeidad que merece ser reexaminado y sometido a debate. De este modo, la opresin de los palestinos a manos del sionismo deviene materia secundaria en un marco primario de controversia sobre lo judo.

Hace ya algunos aos que Israel Adam Shamir, un singular, excelente y profundamente errado escritor israel, dej de ser publicado en Rebelin. Quiz tuvo que ver en ello que la edicin en castellano de uno de sus libros corriera a cargo de una editorial neonazi. La trayectoria posterior de Shamir, con sus encomios a la extrema derecha supremacista y su explcita aversin hacia todo lo judo, solo vino a confirmar el acierto de Rebelin al excluirlo. Su indudable calidad literaria no pudo contrarrestar la creciente indecencia de sus opiniones. Al recordar el caso Shamir, me he preguntado durante mucho tiempo por qu la estrella de Atzmon en Rebelin no solo no ha declinado, sino que emerge radiante por entre sus pginas.

Por cierto, Israel Shamir y Gilad Atzmon se profesan una fcilmente comprensible admiracin mutua:

Shamir de Atzmon: Nuestros amigos Gilad Atzmon, Paul Eisen y Mary Rizzo son las brillantes estrellas de la batalla, y lo hacen bien derrotando al adversario Gilad toma las herramientas del moderno discurso filosfico para explicar nuestra posicin: por qu estamos en contra de la dominacin del espritu judaico. (Citado en http://scottishpsc.org.uk/index.php?option=com_content&view=article&id=1769:israel-shamir-admires-the-bnp-hitler-and-gilad-atzmon&catid=257&Itemid=200942 ).

Atzmon de Shamir: Shamir, un ex judo, es un hombre muy pacfico, y probablemente la voz crtica ms aguda del poder judo y la ideologa sionista (The Protocols of the Elders Of London).

En el mundo anglfono, la polvareda levantada por el pensamiento mgico de Atzmon ha llevado a que numerosas organizaciones y activistas antisionistas se pronuncien pblicamente contra los desvaros del jazzman exisrael. Respecto a The Wandering Who, el libro que nos fue ofrecido recientemente y cuya edicin obviamente rechazamos, se encuentra accesible en internet una carta pblica de protesta firmada por varios autores de la editorial Zero Books, en la cual se desmarcan de su nuevo compaero de catlogo aduciendo argumentos y razones muy similares a los nuestros. (La carta en cuestin se puede leer aqu: http://leninology.blogspot.com/2011/09/zero-authors-statement-on-gilad-atzmon.html ).

No insistir ms. Como simple ciudadano, como lector de Rebelin y como editor de libros sobre Palestina y el sionismo, el discurso de Gilad Atzmon reverberando en los foros de izquierda se me antoja una circunstancia catastrfica. Nos har dao.

*Sergio Prez Pariente es editor de Bsforo Libros

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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