Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2012

Asistimos a un golpe de Estado global

Pedro Luis Angosto
Rebelin


El 25 de octubre de 1929, la Bolsa de Nueva York saltaba por los aires provocando la mayor crisis capitalista hasta entonces conocida. Herbert C. Hoover, de ingrato recuerdo, presida Estados Unidos, que todava no era la primera potencia mundial. Hoover, hombre hecho a s mismo segn los cnones y mtodos de los que triunfan en esa nacin individualista y gremial, se neg a elaborar un plan que sirviese para paliar los sufrimientos de millones y millones de norteamericanos que de la noche a la maana se vieron sin trabajo y sin nada que comer. Providencialista, pensaba que la caridad y la bondad de los buenos yanquis seran ms que suficientes para dar un plato de sopa a los miserables y que, en cualquier caso, era la voluntad de Dios, algo que los hombres tenan que aceptar sin rechistar. La crisis se agrav y se extendi a todo el mundo sin que el Sr. Hoover fuese capaz de mover un dedo por su pueblo: Ya volveran las aguas a su cauce aunque entremedias se llevasen por delante la vida de una multitud de inocentes. Al fin y al cabo viva en una nacin que se haba formado a tiro limpio siguiendo los ejemplos del Antiguo Testamento y del Cdigo de Hammurabi.

La situacin era desesperada cuando en 1932 Franklin Delano Roosevelt gan las elecciones presidenciales. Despus de una grave enfermedad que le tuvo apartado de la poltica, Roosevelt lleg al poder con un mensaje regenerador que pondra en marcha todas las potencialidades del pas para profundizar en la democracia, limar desigualdades y dar trabajo al mayor nmero posible de personas: Si la mitad de los norteamericanos dijo- se tienen que dedicar a enterrar botellas de coca-cola y la otra mitad a desenterrarlas, lo haremos. Infraestructuras hidrulicas como las creadas por la Autoridad del Tenesse, autopistas, escuelas, bibliotecas, agencias de desarrollo, subsidios a parados, enfermos y ancianos formaron parte de un proyecto planificado al que algunos tildaron de socialista- encaminado a sacar al pas de una de las coyunturas ms graves de su historia. Estados Unidos no desapareci como nacin en aquellos aos gracias a la accin decidida de unos hombres que vieron en la profundizacin de la democracia todava no exista eso que despus se llam Estado del bienestar- la mejor receta para vencer a la crisis y encontrar el camino del progreso. Las recetas puestas en marcha por Roosevelt no actuaron como una pldora mgica que cura en veinticuatro horas, pero pusieron las bases para crear una sociedad ms justa pese a la frrea oposicin de los sectores ms retardatarios que aos ms tarde daran al traste con todos sus proyectos, incluido el ltimo: Llevar una poltica de buena vecindad con la URSS, la otra gran potencia que surgi de la derrota nazi.

Evidentemente, sera pueril decir lo contrario a estas alturas, la historia no se repite, pero s a menudo sus mtodos, sobre todo los mtodos que utiliza la oligarqua para maximizar beneficios y acaparar todo el poder posible. No s si esta crisis es ms o menos grave que la de 1929, lo que s s es que entre los hombres que hoy mandan en el mundo no hay ningn Roosevelt y s muchos Hoover mediocres dedicados a quemar todos nuestros derechos en la inmensa pira que la oligarqua mundial ha montado contra el sentido comn y los logros de siglos. Llevamos cuatro aos de crisis, de una crisis que fue propiciada por las prcticas especulativas que permitan las leyes elaboradas ad hoc, la libre circulacin de capitales y por la desregulacin financiera. Desde la quiebra de Lehman Brothers uno de cuyos hombres se encarga de la Economa de este pas: Luis de Guindos- todo el mundo supo quienes eran los responsables del desastre que se nos vena encima, todos, o casi todos los mecanismos que lo haban permitido. Tras unas primeras reflexiones en voz alta de Sarkozy es capaz de decir lo que sea con tal de chupar titulares y aparecer a la altura de su jefa- sobre la refundacin del capitalismo y otras lindezas, los oligarcas unidos de todo el mundo pasaron a la accin: S, los bancos, nuestros bancos haban estado en el origen de la crisis, pero as es el juego, pero no nos arrepentimos de nada. Ya que hemos llegado aqu se dijeron- vamos a conseguir que nadie, absolutamente nadie est seguro, que el miedo corra de una parte a la otra del mundo en una fraccin de segundo. En vez de poner en prctica polticas keynesianas coordinadas y de potenciar el desarrollo a travs de comercio justo, haremos todo lo contrario para quitarnos de encima la pesada carga a que nos obliga la democracia desde el final de la II Guerra Mundial.

Dicho y hecho. Al contrario que la clase obrera, dividida en mil estratos, la oligarqua forma un sindicato global sin fisuras que acta al unsono, al toque de trompeta, aprovechndose de la divisin de los trabajadores por castas y por naciones. Ante esa perspectiva bien estudiada y la seguridad de que no encontraran una respuesta global ante sus ataques, decidieron que la mejor forma de eliminar los costosos servicios pblicos esenciales -cosas tan nimias como la Educacin, la Sanidad, el derecho a una prestacin por desempleo, a una vejez digna o los lmites a las jornada laboral- que les haban sido impuestos contra su voluntad por la Democracia, era asfixiarlos, es decir dejar que el paro aumentase de tal manera que provocase un aumento del dficit que obligase a poner en marcha sucesivos planes de recortes presupuestarios, dentro de una espiral que inevitablemente llevara a la privatizacin de todos ellos.

Puede parecer un culebrn, una especie de intriga palaciega llevada al paroxismo, pero a ver de qu modo podemos explicarnos que en cuatro aos de crisis no se haya elaborado ni un solo plan de empleo con fondos suficientes como para ser eficaz y acabar as con la dinmica paro-dficit-recortes-paro, mientras se han entregado cientos de miles de millones de euros pblicos a bancos y especuladores de todas las clases, a los que, sin ningn gnero de dudas, provocaron esta crisis que ha pasado de ser una gran estafa a convertirse en un golpe de Estado global contra la Democracia y los derechos que son consustanciales a ella despus de siglos de luchas.

No hay dinero para Sanidad, tampoco para Educacin, menos para Dependencias. Ninguno para trabajo, pero en tres meses la UE ha dado un billn de euros a los bancos para que estrangulen la democracia. Ustedes vern, pero esto no es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, esto es la tirana de una oligarqua dispuesta a convertirnos a todos en esclavos. Son muy pocos, creen tener la sartn por el mango, pero todo depende de nosotros, estamos a tiempo de elegir entre ser ciudadanos dueos de nuestros destinos o sbditos obedientes y sumisos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter