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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2012

La negacin del genocidio en Guatemala

Carlos Figueroa Ibarra
Rebelin


Hace unos das arrib a Guatemala quien fuera el embajador de dicho pas ante la Unin Europea, Antonio Arenales Forno. Ha regresado al pas para hacerse cargo de la Secretara de la Paz, dependencia gubernamental que tiene a su cargo el Programa Nacional de Resarcimiento. Es importante destacar esto porque el PNR es el organismo dedicado a resarcir material y moralmente a vctimas y familiares de vctimas de los crmenes de lesa humanidad durante el conflicto interno en dicho pas (1960-1996). Hoy el PNR es dirigido por el ex militante revolucionario y despus alguien involucrado en la contrainsurgencia, Jorge Herrera. Su jefe inmediato es el embajador Arenales Forno quien adems de ser activo participante por la parte gubernamental en los acuerdos de paz finalmente firmados en diciembre de 1996, tambin es un firme convencido de que en Guatemala no hubo genocidio. Sus argumentos que pueden ser encontrados en el diario Elperidico de Guatemala se reducen a dos elementos bsicos. En dicho pas no hubo genocidio porque no se cumpli lo que el Estatuto de Roma define como tal: el exterminio de un grupo nacional, tnico, racial o religioso. Adems en el caso guatemalteco debera demostrarse que tal exterminio, si lo hubo, haya sido intencional (http://www.elperiodico.com.gt/es/20120226/pais/208597/).

Para Arenales Forno resulta inaceptable comparar el caso guatemalteco con lo que se observ en la Alemania nazi o en la Ruanda de 1994. Pero como no se puede ocultar que en Guatemala hubo una matanza en gran escala con 150 mil ejecuciones extrajudiciales y 45 mil desapariciones forzadas, Arenales Forno tiene que afirmar que Nadie niega, sin embargo, que en el pas pudo haber ejecuciones extrajudiciales, matanzas, masacres o asesinatos. A su juicio lo que debe demostrarse es que en Guatemala los autores de la matanza hayan tenido la intencin de destruir total o parcialmente a los grupos antes referidos. Es decir a los grupos nacionales, tnicos, raciales o religiosos.

Los argumentos de Antonio Arenales Forno reproducen los de los genocidas y sus abogados defensores al agregar el hecho de que en Guatemala se haya promulgado una amnista para los delitos cometidos en el contexto del conflicto interno. El problema espinoso para los genocidas y sus defensores es que la amnista de 1996 no puede comprender a los delitos de genocidio, tortura y desaparicin forzada. El tema del genocidio est teniendo en Guatemala una gran actualidad en tanto que durante la gestin de la actual Fiscal General, Claudia Paz y Paz, se han iniciado procesos judiciales contra algunos de los mandos superiores de la matanza en Guatemala: los generales Hctor Humberto Meja Vctores (jefe de Estado durante 1983-1986), Efran Ros Montt (presidente de facto durante 1982-1983), Hctor Mario Lpez Fuentes (jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional durante 1982-1983) adems del ex jefe policaco y connotado esbirro Pedro Garca Arredondo (jefe del Comando 6 de la polica durante el gobierno del general Romeo Lucas Garca 1978-1982). La actualidad del tema del genocidio proviene tambin del hecho de que no solamente algunos funcionarios medios y altos (como el caso de Jorge Herrera) resultan afectados por esta exigencia de justicia, sino el mismo presidente Otto Prez Molina tiene acusaciones similar en su contra.

Vive Guatemala una lucha sorda entre memoria y olvido. Para los familiares de las vctimas, los activistas de derechos humanos y los sectores progresistas, la memoria de la infamia pasa por la justicia y la verdad. Para los que cometieron los actos criminales y sus defensores el pasado debe olvidarse y resulta una irresponsabilidad venir a sacar hechos oprobiosos del pasado cuando Guatemala lo que necesita es olvidar y seguir adelante.

Genocidio: el huevo de la serpiente

Hace unos das mi querido amigo Carlos Cceres R. me prest el libro del coronel retirado y licenciado Mario Mrida que lleva por ttulo Venganza o juicio histrico. Una lectura retrospectiva del informe de la CEH. El general Mrida es un activo defensor del punto de vista militar y portavoz de la Asociacin de Veteranos Militares de Guatemala (AVEMILGUA). Quiero decir que respeto profundamente a personas como el general Mrida que defienden con razones y no con insultos sus puntos de vista. Advierto en l a un respetable hombre de convicciones y no a un poltico convenenciero dispuesto a cambiar sus creencias por un plato de lentejas. Su libro, en el que trata de fundamentar lo que l considera la parcialidad de la Comisin de Esclarecimiento Histrico (CEH), es una laboriosa recopilacin de puntos de vista en los cuales se intenta demostrar que en Guatemala tambin los integrantes de las guerrillas cometieron crmenes de lesa humanidad. Habr que recordar que la CEH fue creada por acuerdo entre el gobierno de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) en los acuerdos de Oslo del 23 de junio de 1994. No fue pues la CEH una instancia creada por los insurgentes o los comunistas.

Pero el libro del coronel Mrida parte de un supuesto que debilita sustancialmente sus argumentos. El conflicto interno que vivi Guatemala durante la segunda mitad del siglo XX fue originado porque en Guatemala surgi un grupo de gente que como cncer fue proliferando por toda la sociedad: los comunistas. Es nuestro autor fiel exponente del pensamiento de la guerra fra, basta ver cmo orgullosamente exhibe su crdex de calificaciones en esa escuela de genocidio que fue la Escuela de las Amricas, en la cual fue un buen alumno durante 1985. Impregnado de la ideologa anticomunista, el general Mrida hace un anlisis muy simple de las causas del conflicto: los comunistas son los responsables de lo que sucedi. No fue la dictadura militar, la injusticia, la expoliacin, la miseria social. Como buen anticomunista su acepcin de comunismo es muy amplia: engloba a todos aquellos que se opusieron al rgimen dictatorial y la miseria imperante en Guatemala durante la segunda mitad del siglo XX. El libro del general Mrida sigue pues la satanizacin de un grupo de personas que la portada de su libro ilustra: hay una mujer indgena, un hombre con la hoz y el martillo en la espalda y un sacerdote, empuando una lupa que dirigen al ejrcito, a los comisionados militares y a los Patrullas de Autodefensa Civil (PAC).

Michel Foucault escribi alguna vez que en los tiempos modernos en los cuales el Estado ya no solo hace morir y deja vivir, sino hace vivir y deja morir, se necesitaba del racismo para matar gente en gran escala (genocidio). El huevo de la serpiente del genocidio es construir una otredad negativa a la que hay que exterminar. En Guatemala esas otredades negativas fueron el indio y el comunista. El general Mrida agrega otra desde la portada de su libro: el cura comunista. En el genocidio no solamente el Estado es indispensable para matar a una gran cantidad de personas. Se necesita tambin que la sociedad o una parte de ella comparta ideolgicamente la necesidad de exterminar al grupo o grupos que atentan contra el orden imperante. Algunos de los muchos comentarios que recibo de los lectores de mis artculos publicados en el diario guatemalteco La Hora, me revelan la persistencia del huevo de la serpiente y las potencialidades genocidas que siguen existiendo en Guatemala. Por ejemplo ste: A los "intelectuales socialistas" que discuten a la sombra de Starbucks y en los salones hoteleros, comiendo y bebiendo de gratis hablando de la "Internacional Socialista" cuyos "representantes" aqu han sido, son y sern un vmito, defecacin, bazofia como el patantaco que "dijo" que" presidi" (lvaro Colom), la salamandra hiena codiciosa usurpadora (Sandra Torres), el judo stein (el ex vicepresidente Eduardo Stein)... Como ya Dios nos olvid, recurriremos al mismo Satans y sus demonios para acabar, terminar con los mareros drogadictos. Espacio me falta para desenmascarar esa maldita patraa "comunista-socialista-valemierdista". O bien ste otro a propsito de mis artculos sobre Cuba: y eso es lo que usted quiere para Guatemala, casas vetustas, edificios decrpitos, con vigilancia continua con tarjetas de racionamiento, no seor yo no quiero eso para mi amada Guatebella, quiero lo mejor a base de trabajo tesonero y honrado, es usted una alimaa ponzoosa por lo que quiere para la Repblica

Al leer estos comentarios, que me resultan muy tiles para mis trabajos de investigacin sociolgica, record el antisemitismo de los nazis. Lo de alimaa ponzoosa me record cmo el genocidio de los tutsis por los hutus en Ruanda en 1994 se vio precedida de una campaa radiofnica que calificaba a los primeros como cucarachas.

No cabe duda, el huevo de la serpiente sigue all.

Hubo genocidio en Guatemala?

Como se ha dicho al principio de este artculo en el ltimo ao el tema del genocidio ha estado en las controversias que hemos observado en Guatemala. Los motivos son los que tambin ya se han mencionado y la respuesta no se ha hecho esperar. Lo que nos han dicho el candidato y luego presidente Otto Prez Molina, los defensores de los militares sindicados y los voceros de AVEMILGUA es que en Guatemala no hubo genocidio porque jams hubo la intencin de eliminar parcial o totalmente al pueblo maya.

Como verdad histrica el genocidio es la eliminacin fsica de personas en gran escala. Genocidio es pues una matanza de grandes proporciones. Y esto es lo que hubo en Guatemala al menos entre 1960 y 1996: 150 mil ejecuciones extrajudiciales y 45 mil desapariciones forzadas. Durante el siglo XX hubo al menos cuatro genocidios que se consideran los de mayor envergadura. El primero de ellos fue el cometido por el Estado turco contra los armenios entre 1915 y 1917 en el contexto de la primera guerra mundial (entre un milln y medio y dos millones de armenios asesinados). El segundo gran genocidio fue el cometido por los nazis contra los judos (aunque tambin contra los gitanos) fundamentalmente entre 1942 y 1945 (6 millones de judos inmolados). El tercer gran evento fue el genocidio en 1965 de entre 500 mil y un milln de personas en Indonesia al calor de una vasta represin anticomunista. El cuarto gran genocidio fue el de los Tutsis cometido en 1994 por los Hutus en Ruanda, durante el cual en unos cuantos meses, entre 500 mil y un milln de Tutsis fueron asesinados por los Hutus con el amparo del Estado de Ruanda.

En la Amrica contempornea probablemente los genocidios ms significativos fueron los observados en Guatemala (200 mil personas aproximadamente entre 1960 y 1996) y el de Argentina (30 mil personas entre 1973 y 1984). Pero en el caso guatemalteco y el argentino, la verdad histrica se contrapone a la verdad jurdica porque el concepto jurdico de genocidio se ampara en la Convencin para la Prevencin y Sancin del Delito de Genocidio adoptada por la ONU el 9 de diciembre de 1948. En trminos sucintos, como lo recuerda Arenales Forno a propsito del Estatuto de Roma, la Convencin de la ONU considera genocidio cuando se hacen acciones para eliminar parcial o totalmente a grupos nacionales, tnicos, raciales o religiosos. Todava en 1946 los ponentes de la resolucin de la ONU incluan en la anterior lista a los grupos polticos, los cuales fueron eliminados porque hubo oposicin de la Unin Sovitica y otros pases. Es este vaco en el cual se sustenta la triquiuela jurdica que pretende escamotear para Guatemala la categora de genocidio para calificar la matanza ocurrida en ste pas.

En efecto a diferencia de los genocidios armenios, judos o tutsis, en Guatemala el genocidio no estuvo encaminado a hacer una limpieza racial, tnica o de algn grupo nacional. El sentido del genocidio fue el de una de sus variantes, como lo es el politicidio, es decir la eliminacin de un grupo poltico: los comunistas (reales o supuestos). Desde ese punto de vista, apoyndose en un vaco jurdico que tiene la Convencin de la ONU, en Guatemala no habra habido genocidio. Pero el vaco jurdico como lo han sealado los especialistas en el tema origina una monstruosidad jurdica: la desigualdad frente a la ley. Solamente hay genocidio si se habla de grupos nacionales, tnicos, raciales o religiosos. Si se trata de grupos polticos no se puede hablar de genocidio. Desde esta perspectiva el genocidio en la Indonesia de los aos sesenta del siglo XX no sera tal. Ni tampoco lo sera la matanza en Guatemala

Como verdad histrica indudablemente en Guatemala hubo un genocidio. Pero tambin es posible demostrar que lo hubo en el plano de la verdad jurdica. La inmensa mayora de las vctimas del genocidio en Guatemala fueron integrantes de algunos de los grupos tnicos que existen en el pas. Y en 1982, independientemente de los ladinos que fueron asesinados, un grupo tnico fue particularmente atacado siguiendo todos los cnones del genocidio que estableci en 1948 la ONU: la etnia ixil en el departamento de El Quich.

He aqu algunos de los argumentos que tendrn que enfrentar los genocidas guatemaltecos y sus defensores.

Ros Montt y el genocidio en Guatemala

El jueves 26 de enero de 2012, la jueza Primero de Mayor Riesgo, Carol Patricia Flores, despus de escuchar las acusaciones de la fiscala contra el general Efran Ros Montt, decidi dictarle una fianza de 500 mil quetzales y arresto domiciliario para poder enfrentar el proceso que se le sigue por los delitos de genocidio y crmenes contra la humanidad. Nuevamente como sucedi con Al Capone, al general Ros Montt se le est acusando por una parte mnima de los crmenes de lesa humanidad cometidos durante su mandato entre marzo de 1982 y agosto de 1983: 11 masacres cometidas en la regin ixil del departamento de Quich durante las cuales murieron 1,771 personas, 1,485 mujeres fueron violadas y 29 mil personas fueron desplazadas de sus pueblos.

En trminos jurdicos y de acuerdo con la Convencin Para la Prevencin y Sancin del Delito de Genocidio de la ONU, esto es genocidio porque es una accin de liquidacin de uno de los cuatro grupos que tipifica el Artculo II de dicha convencin: un grupo tnico. Tambin es delito de genocidio porque segn la fiscala cuando familias enteras huyeron hacia las montaas, el ejrcito impidi que se le distribuyeran alimentos adems de que destruy los cultivos de los cuales vivan los ixiles. El literal c del artculo II de la convencin seala que parte del delito de genocidio es el Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destruccin fsica, total o parcial. En suma genocidio de acuerdo a la convencin no es solamente matar parcial o totalmente a un grupo nacional, tnico, racial o religioso, sino crear las condiciones de existencia que provoquen su destruccin fsica parcial o total.

Los genocidas y sus defensores han esgrimido argumentos para contrarrestar la acusacin de genocidio. El presidente Prez Molina ha repetido: Lo dije cuando estaba de candidato y lo vuelvo a repetir hoy que estoy de Presidente de la Repblica, es que aqu en Guatemala no hubo genocidio. Se tipifica el genocidio cuando hay un exterminio de una raza por razn de ser una raza. Aqu en Guatemala lo que hubo fue un conflicto armado interno que la guerrilla lo llev al interior del pas y quisieron involucrar a las poblaciones mayas, pero aqu no hubo en ningn momento un exterminio por razn de raza, ustedes pueden chequear los archivos del Ejrcito y ah van a encontrar que en un 80 por ciento, o en un 70 por ciento, el Ejrcito estaba compuesto tambin por poblacin maya. Pese a las argumentaciones de Prez Molina y Arenales Forno, cierto es que en Guatemala el nimo genocida fue el politicidio (acabar con los comunistas reales o supuestos) y no el etnocidio, pero para llevarlo a cabo, se efectu el aniquilamiento parcial de Kiches, Kakchikeles, Kekchis, Ixiles y otras etnias ms.

No es creble que el general Ros Montt no tuviera conocimiento directo de los crmenes que se estaban cometiendo en su mandato como ha dicho su abogado defensor Danilo Rodrguez. Ros Montt fue un ejecutor de un plan trazado por el alto mando del ejrcito y de ninguna manera fue un ttere en manos de dicha cpula. Pese a que Juan Luis Font le crea al general (ElPeridico, 27/1/2012) el propio Ros Montt declar cuando era presidente de facto: si yo no puedo controlar al ejrcito Entonces qu estoy haciendo aqu?(http://www.youtube.com/results?search_query=si+yo+no+puedo+controlar+Rios). Tambin se ha dicho que la defensa del general podra argumentar la vigencia de la Ley de Reconciliacin Nacional del 27 de diciembre de 1996, Decreto 145-96, por medio de la cual se declaraba extincin de responsabilidad penal a los delitos cometidos por guerrillas y ejrcito. Pero se ha dicho tambin que las amnistas no comprenden los delitos de genocidio, tortura y desaparicin forzada.

Confieso que no puedo dejar de sentir pena por el general Efran Ros Montt. Pudo haber terminado su vida asociado a generales de la estirpe del uruguayo Liber Seregni y hoy se le vincula con Hitler. Tuvo la oportunidad histrica en 1974 de llegar a encabezar a un vasto movimiento de reforma democrtica despus del fraude electoral del que fue vctima en ese ao por parte de la camarilla militar del momento. En vez de eso, acept un exilio dorado como agregado militar, se refugi en el alcoholismo y despus en el fundamentalismo protestante. En 1982 los militares golpistas lo fueron a sacar de su casa o de su iglesia para ponerlo al frente del gobierno y se embarc en la aventura genocida que hoy lo mancha. Los recuentos de desaparecidos y ejecutados en 1982 colocan ese ao como la cspide del terror masivo y selectivo contra el pueblo guatemalteco.

Ros Montt acaso gane la batalla de la verdad jurdica. Pero la de la verdad histrica hace rato la perdi para siempre.

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Carlos Figueroa Ibarra. Socilogo guatemalteco-mexicano. Profesor investigador en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vlez Pliego de la Benemrita Universidad Autnoma de Puebla. Autor de varios libros entre ellos Los Que Siempre Estarn en Ninguna Parte. La Desaparicin Forzada en Guatemala. (GAM-ICSYH-BUAP-CIIDH. Mxico, D.F. 1999). El Recurso del Miedo. Ensayo sobre Estado y Terror en Guatemala. EDUCA, San Jos, Costa Rica 1991. De este ltimo libro F&G editores public en 2011 la segunda edicin corregida y aumentada. Carlos Figueroa Ibarra adems es sobreviviente de una lista de amenazados de muerte elaborada en 1979 por el Ejrcito Secreto Anticomunista (ESA), estructura organizada por el ejrcito gubernamental durante las dictaduras militares para eliminar opositores al rgimen. Sus padres Carlos y Edna fueron asesinados por el ESA el 6 de junio de 1980.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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