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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2012

El discurso de Capriles o falsear la realidad

Juan E. Romero
Rebelin


Hemos sealado en otros artculos que el discurso expresa ms que verbos, predicados o complementos directos. Se expresa una forma de ver la vida, una visin ideolgica de la realidad, donde se interpreta lo vvido desde nuestro campo de expectativas y necesidades. El discurso es un mecanismo esencial para lograr el convencimiento. Eso es un aspecto clave del control hegemnico. No solo se puede lograr la dominacin mediante un ejercicio fsico coactivo o violento, ese tipo de control es momentneo e inestable, pues toda accin genera una reaccin; por eso debemos convencer al otro.

Un pensador extraordinario, Michel Foucault, sealaba que como todos los hombres tenemos capacidad del habla, construimos mecanismos prohibitivos que hacen que un discurso sea ms eficaz que otro. Esos mecanismos, hacen que un discurso se reproduzca y se ampli en el uso colectivo; son entre otros el autor (el especialista que dice o hace sobre un tpico determinado), la verdad-mentira, la razn-locura. As, un autor reconocido y por ello los programas de opinin llevan especialistas- dice algo , lo que dice es verdad y est basado en la razn. Quin no es un autor autorizado y especializado, no dice la verdad y sus expresiones son una locura. Esa imagen la vimos en un momento en el proceso histrico venezolano, cuando se intent estigmatizar a Chvez, pues estaba loco , era un manitico egocntrico. Con ello se procuraba iniciar un proceso parecido al que le ocurri al ex presidente de Ecuador Ortiz Bucarn, que fue juzgado y expulsado de la presidencia por actos de locura .

En el caso del discurso de la oposicin, desde el inicio del proceso de las primarias, los candidatos dejaron entrever que el ciudadano-presidente basaba su actuacin en actos irracionales, que producan la exclusin, que dejaba fuera a la mayora de los venezolanos. Asistimos de esta forma, a una estrategia de ocultamiento, mediante la cual se busca falsear la realidad cotidiana. La verdad, es que los excluidos (grupos propietarios, grupos econmicos, la elite propietaria) han sido los que histricamente han excluidos a los sectores populares; slo que ahora, la gestin presidencial ha tenido como sujetos protagonistas las poblaciones ms humildes y tradicionalmente excluidos los trillados estratos D y E- y ese cambio en la agenda poltica no es tolerado. La transformacin -a travs del discurso del presidente- de los sectores tradicionalmente excluidos en sujetos protagonistas de la poltica pblica ha sido tomada como un acto irracional, que debe ser revertido.

Sin embargo, no se anuncia pblicamente, pues esos sectores representan el 81% de la poblacin inscrita en el REP. Como no se puede decir pblicamente, se disfraza con un llamado a alcanzar todos los progresos y la felicidad. Es el llamado al capitalismo popular de Mara Corina Machado. Se trata de disfrazar la realidad. Eso viene acompaado con el discurso que quienes impulsan el socialismo, son pobres, ignorantes, salvajes y brbaros. Hay una formulacin del nosotros y del ellos muy claro. El Nosotros es decir los militantes de la derecha- son civilizados, educados, proclives al xito como clave del capitalismo. Los otros los socialistas- son violentos, son hordas, proclives a la violencia irracional.

En ese proceso, debe rescatarse un discurso de igualdad, pues este gobierno esa es la tesis del falseamiento de la realidad- ha generado una divisin que no exista. Esa afirmacin es una mentira histrica. Las divisiones sociales existen histricamente desde finales del siglo XVI. Hemos construido una sociedad donde se privilegia el poseer sobre el ser, slo que los mecanismos de control social la escuela, la iglesia, la familia, la televisin, los medios audiovisuales- han invisibilizado esas divisiones. El gran xito de Chvez, ha sido hacer evidente las contradicciones sociales que han estado vigentes en el transcurso de la historia de Venezuela. Por eso el discurso de Capriles Radonski, habla de un camino , esa va es la de readoptar el pensamiento neoconservador, donde la oportunidad de superacin no viene por el accionar del individuo, sino a travs de la educacin , pero no una educacin dialgica al estilo propuesto por Paulo Freire- sino una educacin repetitiva, dominante, subyugadora.

Capriles adems ha utilizado la estrategia de mostrarse como un sujeto humilde, tranquilo, dispuesto al dilogo. Esa estrategia se corresponde con un plan destinado a relegar al olvido su accionar violento en los acontecimientos del 12 y 13 de abril de 2002, cuando penetro en espacios territoriales de Cuba la embajada en Caracas-, procedi a la detencin sin garantas- de funcionarios de Chvez, en fin, dio al traste con ordenamientos jurdicos de conservacin de derechos. Se trata de una estrategia que busca obtener beneficios del chavismo descontento, ese chavismo popular maltratado por la derecha endgena enclaustrada en el PSUV, que hace negocios, que trafica con las necesidades y que no comparte el proyecto bolivariano. La estrategia discursiva de Capriles va a buscar mostrar su capacidad fsica, sobre todo ante la recada en la salud del presidente, se trata de hacer hincapi en que su salud no da para ms y que sin Chvez, no hay proyecto bolivariano, buscando crear miedo e inhibir la movilizacin popular a favor del PSUV, favoreciendo su proyecto neoconservador. Ese discurso ser progresivo y debe generar un debate profundo.


* Dr. Juan E. Romero es historiador

[email protected]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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