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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2012

La austeridad es una estafa

Carlos Martinez
Rebelin


La mal llamada austeridad quiere decir robo a los pobres y las clases populares para transferir el dinero que les recortan en servicios prestaciones, salarios y en empleo, en especial el pblico para dirigirlo a los bancos y los poderes financieros, -es decir a los ricos-, con la excusa de pagar deuda, a la banca.

Las polticas de austeridad son una estafa. Pero gracias a la abrumadora publicidad de la derecha poltica y econmica, hace, consigue que muchas y muchos pobres y personas sobre todo de las cada vez ms proletarizadas clases medias, piensen que son necesarias. No olvidemos que el neoliberalismo, -que es una ideologa poltica-, basa su preponderancia en un gran xito cultural, de sus principios y de su capacidad de controlar las mentes, mediante la imposicin de un modelo vital.

Todo es una gran mentira. Lo que provocan estas polticas de austeridad es ms pobreza, ms crisis y ms paro. Las mal llamadas reformas, pues son contra-reformas. Fueron implementadas e impuestas por la banca internacional, los grandes fondos financieros, Unin Europea, el FMI y todos los gobiernos europeos, -junto a otros como los EE.UU- sin excepcin, a partir de 2009/2010 en que iniciaron una dura escalada conjunta contra los derechos sociales y laborales, que acab hundiendo las economas occidentales, la Europea en especial. Lo que demuestra el fracaso de las ideas neoliberales y socioliberales que desde unos aos, antes ya del estallido de la crisis financiera, se venan imponiendo. Si bien tras un anunciado fracaso de una tmida apuesta inicial por el gasto pblico.

Tambin son una herencia -la austeridad- del triunfo de la revolucin conservadora de los aos 80 del siglo pasado que propici el desmantelamiento del bienestar y de los derechos sociales y sindicales. Son los recortes igualmente, el fracaso de la socialdemocracia que contagiada por la revolucin ultra-liberal, se pleg en la llamada tercera va a las imposiciones del mercado. En el momento en que se empez a cuestionar el pacto del bienestar, se comenz a derrumbar todo un sistema de valores basado en la imposicin progresiva y la proteccin social.

El triunfo cultural y de valores del conservadurismo derechista estaba pues cantado. La economa casino y la dictadura de los mercados, tal y como Attac denuncio hace ms de diez aos por boca y pluma de Ramonet y de Cassen, estaban cantados y cuando Susan George denuncio la traicin socioliberal ya era tarde.

A esto hay que sumar, la Unin Europea que se construa, que no era sino una gran farsa jurdica corrupta e infumable de Tratados que imponan un capitalismo feroz y obligaban a la privatizacin de lo pblico, as como a impedir el control democrtico de los Bancos Centrales y el libre juego de una poderosa banca privada. Lo peor es que esto cont con los votos favorables de las socialdemocracias europeas e incluso de la CES, obnubilados por el mensaje neoliberal que pareca imparable. De esos polvos, estos lodos.

Cuando Attac anunciaba lo que inexorablemente ocurrira, los cargos pblicos y asesores de gobiernos pretendidamente progresistas nos miraban condescendientes y con autosuficiencia. Pobres imbciles, estaban ellos mismos autodestruyendose o bien trabajando ya para los que luego les iban a recompensar enchufndoles, en ENDESA por ejemplo.

Al estallido de la crisis, la respuesta de las izquierdas sociales y sindicales, se hizo esperar, pues era difcil conectar con las clases populares y a ello se le una la profunda divisin entre los claudicantes y entreguistas y los que estbamos por ser desde el principio activos contra la crisis.

La Huelga General del 29 de Septiembre, fue en el Reino de Espaa un primer paso, as como las de Euzkadi y Galicia. Estas huelgas demostraron curiosamente, que todava queda clase obrera, pues fue esta, los y los obreros de mono o volante, las y los que la hicieron realidad. Pero se pudo observar algo que los sindicatos mayoritarios no controlan ya y es la existencia de un gran sector de precarias y precarios, de contratados basura y de economa negra, sin ningn apoyo jurdico-laboral, en rgimen de semi-esclavitud, que no tienen derecho de huelga, de facto y sufren una patronal sin escrpulos, apoyada por los medios, la inaccin de los gobiernos y a los que la contra-reforma laboral an ha dejado ms inermes.

Pero todo se frustr. Ante el desierto resistente generalizado, las Mesas de Convergencia en el auditorio Marcelino Camacho lanzan su manifiesto antineoliberal y juntn alrrededor de tres mil personas en un acto emotivo, valiente y esclarecedor, antesala del estallido del 15M, que es quien vuelve a lanzar a las personas a la calle en cientos de miles y lo vuelve ha hacer tanto en el verano, como en el otoo. El 15M, marca fundamentalmente un antes y un despues. El problema es que muy pocos aparatos polticos, es decir ninguno, se ha percatado, de la nueva situacin de la ciudadana critica y que se espera por parte de esta de la poltica.

Las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Accin, pretendan ser el elemento aglutinador socio-poltico y antineoliberal, democrtico y no partidista, pero si comprometido, lo cual les ha permitido que a pesar del 15M y su trabajo en l mismo, estn no solo subsistiendo, sino impulsando la unidad y la convergencia social y poltica de las y los de abajo.

Ahora, tras la gran victoria del PP, la CEOE, la banca y la derecha conservadora europea, as como el hundimiento del socioliberalismo espaol, la contra-reforma laboral ha sido el aldabonazo que ha hecho volver a estallar la lucha. Salindose nuevamente las calles y situando a los sindicatos en primera fila, as como volvindose a conformarse la alianza socio-sindical que propicio la huelga del 29S de 2011, pero advertimos, en esa plataforma falta primero ms movimientos y sindicatos y en segundo lugar, que sea una plataforma, es decir que convoque y decida. La nueva huelga general imprescindible ya, necesita de una apoyo ciudadano y global, de unas nuevas frmulas de trabajo que los sindicatos mayoritarios no controlan o no ven, pero que son imprescindibles si se quieren alcanzar los objetivos de parar el Estado.

Si algo nos faltaba en esta gran estafa global, europea y estatal, la reforma financiera, pone la guinda. Es la otra pata de la contra-reforma laboral para que la oligarqua espaola domine su Reino, bajo la placida y estpida sonrisa de los Borbones. El nico reflejo que quedaba de una banca pblica, al menos no controlado por las tres o cuatro familias bancarias, las Cajas de Ahorros, acaban de ser subsumidas en concentraciones mayores, en beneficio de los oligarcas patrios que de paso recibirn ingentes ayudas pblicas, para las que no hay tijeras.

Esta reforma hecha a la medida de los grandes bancos, acaba con el ahorro popular que es transferido a concentraciones bancarias, siempre privadas.

Pero frente a esto, solo cabe lucha, accin, resistencia y ofensiva organizada y en la calle de las clases populares y de la ciudadana, en defensa de la democracia y el reparto. Es imprescindible llenar an ms las calles el prximo domingo 11 de Marzo. Pero tambin es imprescindible una Huelga General, en la que cada ciudadana y ciudadano, se comporten como un piquete activo frente a tanto robo, estafa y desvergenza mxime cuando HAY ALTERNATIVAS y dinero de sobra, pero est en los parasos fiscales y en el robo miserable de los ricos que defraudando impuestos masivamente nos penalizan, estrujan y EXPLOTAN.

Nos estn aplicando contra-reformas que tienen por objeto, acumular riqueza y poder los capitalistas y acabar de facto con la soberana popular, dejando la democracia representativa en lo que ya es, una mera fachada formal, que sirve para justificar, represin policial y judicial, despidos, empobrecimiento para las de abajo y mayor enriquecimiento para los de arriba. Ese es el mundo, que nos quieren construir, esa es su Espaa, la que quieren vender, comprar y disfrutar a su antojo. Vivimos una suerte de nueva dictadura encubierta a la que hay que enfrentarse y en esa lucha callejera y laboral a la que estamos convocados, hace falta tener como siempre afirmo valor y valores. Buscar convergencias socio-polticas y que nadie cometa el error de creerse imprescindible. Pero que nadie pretenda sacar partido de sus dejaciones y claudicaciones tratando de ponerse ahora al frente de una manifestacin que muchas y muchos llevamos ya ms de cuatro aos convocando. Humildad, fraternidad, igualdad y lucha contra los poderosos, en favor de la repblica de las y los iguales, de una Europa muy muy diferente y de otro mundo.

Esta lucha es algo ms que contra una reforma, o varias contra-reformas, debe serlo tambin contra el rgimen corrupto e injusto que las permite, que las impone. La dictadura de los mercados, es esto, ya est aqu y por si no haba poco, nuevas medidas de austeridad impuestas por el gobierno derechista del PP, con ms recortes. Ahora con la excusa del gasto de comunidades y ayuntamientos, en realidad no es sino recortar sanidad y educacin publicas, acabar con la dependencia y despedir an ms trabajadoras y trabajadores. Son unos sinverguenzas, son unos mentirosos Hay o no hay motivos para hecharse a la calle ya? Nos sobran burcratas miedosos, nos falta coraje ciudadano y dignidad obrera.

Carlos Martinez. Ex presidente de Attac Espaa y de las Mesas Ciudadanas de Convergencia

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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