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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2012

Respuesta histrica a Don Ignacio Bosque
Me he vuelto loca, slo puedo escribir en femenino

Luis Martn-Cabrera
Rebelin


Las mujeres se defienden solas y son ya muchas las que han alzado su voz en contra del informe del acadmico de la Lengua Ignacio Bosque [1]. Escribo entonces en solidaridad, para acompaar su lucha, sabiendo que su liberacin les pertenece a ellas, pero desligndome en la medida de lo posible de todos los privilegios que han contribuido a consolidar siglos de dominacin patriarcal, consciente de que la lucha contra la discriminacin de cualquier tipo no slo debe recaer sobre los hombros de las y los oprimidos, porque cambiar la sociedad es tarea de todas.

En primer lugar, no creo haber escuchado a nadie decir mecnicamente que cambiar el lenguaje sea automticamente cambiar las condiciones de desigualdad entre hombres y mujeres. Por supuesto, si no se cambian las bases materiales de esta desigualdad-- el hecho, por ejemplo, de que el cuidado y el trabajo domstico sean actividades no remuneradas y que se suponen consustanciales o naturales a la mujer y a la maternidad -- los cambios sern siempre limitados. Pero de ah a inferir que el lenguaje sea neutral o que no tenga impacto alguno en la liberacin de la mujer o de otros colectivos oprimidos va un largo trecho. En este sentido la cita de Mercedes Bengoechea Bartolom con que termina el artculo de ngeles Brin lo dice muy bien: El lenguaje sirve de apoyo al sistema, no podra haberse desarrollado el patriarcado a lo largo de todos estos siglos sin contar con la herramienta del lenguaje que est ah sustentndola.

Asimismo, rajarse las vestiduras porque las guas de uso no sexista no hayan contado con el asesoramiento de lingistas profesionales es un argumento disciplinario y autoritario. Es el mismo argumento que utilizan historiadores como Santos Juli que piensan que la memoria es un asalto a su disciplina; ni la historia le pertenece exclusivamente a los historiadores ni el lenguaje es patrimonio de los lingistas, no son sus minifundios ideolgicos. Por otro lado, no es sorprendente que no les hayan pedido ayuda pues la RAE es histricamente una de las instituciones ms sexistas y misginas del mundo. Todava recuerdo al anterior director de la RAE, don Victor Graca de la Concha, que por desgracia fue mi profesor, diciendo que "la literatura no tiene la regla" provocando carcajadas generales y reproduciendo esa nefasta complicidad entre hombrecitos. Se puede discutir si existe una literatura femenina, pero no con argumentos sexistas. Le recomiendo efusivamente a estos seores acadmicos que se lean la ltima parte de "Ese sexo que no es uno" de Luce Irigaray, el captulo titulado, "cuando nos hablemos desde nuestros labios", tal vez no sea tarde para dejar de decir banalidades y de hablar por sus privilegios.

Por otro lado, idea de que se est imponiendo algo anti-natural que va contra las esencias de la lengua, con policas feministas en las esquinas obligndote a decir mdica o las y los es absolutamente falsa; se est tratando o se debera de tratar de desnaturalizar en el lenguaje relaciones de dominacin que han sido naturalizadas. Bosque parece pensar que la historia de la lengua est al margen de la lucha de clases y de la dominacin patriarcal. Si el lenguaje es etimolgicamente sexista y patriarcal no es arbitrario es el producto de una historia heredada, cuestionar esa herencia me parece fundamental y no debera de ofender o molestar a nadie (o tal vez s, a los seores de la RAE). Su argumento "lgico" segn el cul de dos premisas verdaderas se infiere una conclusin falsa es simplista y generalmente falso. La conclusin falsa, segn Bosque, es que de la invisibilidad de la mujer y de su marginalizacin se sigue; "que el lxico, la morfologa y la sintaxis de nuestra lengua han de hacer explcita sistemticamente la relacin entre gnero y sexo, de forma que sern automticamente sexistas las manifestaciones verbales que no sigan tal directriz, ya que no garantizaran la visibilidad de la mujer. Para empezar el seor Bosque confunde genero con sexualidad que no son la misma cosa (debe ser que en la RAE no leen a Judith Butler, ni deben de saber quin es), no hay continuidad entre biologa e identidad de gnero, de eso nuestras compaeras trans y quienes se sienten encerrados en un cuerpo equivocado saben un poco, y para seguir si no decimos alguna vez la presidenta, la jueza es verdad que la costumbre nos obligar a imaginarnos siempre a venerables seores en esta posicin, alguien duda de que el lenguaje no tenga algn efecto en la realidad? Las palabras nos comprometen, todas lo sabemos, no es lo mismo hablar de la conquista, del descubrimiento o del encuentro entre dos mundos, no es lo mismo referirse a los cados en una guerra como muertos que como daos colaterales. El ejercito norteamericano que nunca llama a las cosas por su nombre o las llama por el nombre que ms les interesa sabe mejor que Bosque que la sintaxis y la morfologa no son ciencias exactas o al menos saben que su funcionamiento debe implicar el estudio de los efectos ideolgicos que tienen las palabras al margen de su descripcin formal, de las permutaciones de morfemas y tiempos verbales.

En los argumentos de Bosque hay un intento adems de acusar a las guas y a quienes defienden el lenguaje inclusivo no slo de autoritarios, sino de inductores de patologas psicolgicas. Bosque escribe Pareciera que se quiere dar a entender que la mujer que no perciba irregularidad alguna en el rtulo Colegio Oficial de Psiclogos de Castelln, y que []no considere conveniente cambiarlo por Colegio Oficial de Psiclogos y Psiclogas de Castelln, debera pedir cita para ser atendida por los miembros de dicha institucin. Me parece barato y oportunista utilizar, como hace Bosque, que haya mujeres que estn en contra del lenguaje inclusivo, que no lo utilicen o que no estn a favor de la discriminacin positiva como argumento para atacar las guas y patologizar a las mujeres que s estn a favor de estas medidas. Por supuesto, tambin hay negros racistas y lesbianas homofbicas, precisamente porque se trata de dinmicas de dominacin socioculturales, nadie es indemne; el racismo y el sexismo son estructurales, no se trata de decisiones personales y a veces afectan ms a quienes lo sufren directamente, aunque esto implique justificar su propia dominacin y odiar una parte de s mismas.

La idea de que aplicar estas normas nos dejara mudas es simplemente ciencia ficcin. En cualquier caso, si estamos tan cansadas de repetir las y los o si la arroba nos parece fea, utilicemos slo el femenino. Uno de los legados ms impresionantes del 15 M es el cambio de lenguaje que se ha operado en las plazas y en las asambleas (seguro que Bosque no se ha dado un paseo por ellas para escuchar cmo se habla). En las plazas y en los parques la gente se refiere a menudo a los bancos, el Estado, los polticos y los medios como ELLOS y a la ciudadana como NOSOTRAS. No slo nadie se ha quedado mudo, sino que se introdujo un cambio fundamental para reflejar una realidad, la de las asambleas, y un deseo, el de un mundo donde nosotros, los hombres, somos capaces de reconocer que 500 aos (o ms) de dominacin patriarcal justifican que empecemos a cambiar nuestros hbitos lingsticos. No se trata de invertir el androcentrismo, sino de introducir una distorsin en lo "natural" en busca de la IGUALDAD y la JUSTICIA. Personalmente, a veces me cuesta escribir compaeras y escribir en el gnero abyecto (s, por expulsado e invisible) de lo femenino, pero creo que esa incomodidad es necesaria para, como diran en "La Bola de Cristal", aprender a desaprender aprendiendo.

Por ltimo, esa idea muy extendida de que esta moda de lo polticamente correcto es una forma de penetracin colonial norteamericana es inexacta y malintencionada. S, hay una historia que proviene de Estados Unidos, pero no es la del multiculturalismo liberal que trata de cubrir con palabras bellas la perpetuacin de la opresin racial o de gnero. Es la historia de los sesenta, del movimiento de los derechos civiles que fue el primero que insisti en desracializar y descolonizar el lenguaje, no utilizar la palabra "N" para deshumanizar a los afroamericanos, entender que el uso de esas palabras no es inocuo, sino que hiere a quines seala.

En Espaa, por ejemplo, deberamos dejar de decir "no seas gitano", pensarnos mejor que estamos diciendo cuando decimos trabajo como un negro o que le transmitimos a los varones ms jvenes cuando decimos los hombres no lloran" -- otra vez la madre de Boabdil el chico resucita en nuestra memoria, llora como mujer lo que no supiste defender como hombre. Que me lleven al psiclogo hoy mismo por ver problemas en estas frases. Para evitar que los psiclogos, los lingistas y los historiadores me digan que estoy loca e histrica perdida, que mi nivel de testosterona debe haber bajado dramticamente, desde aqu les digo que toda la munda puede encontrar ejemplas absurdas, empezando por que alguien, tal vez Bosque, nos explique por qu, en la pennsula ibrica, le decimos a EL pene, LA polla. Con este jocoso ejemplo tan el estilo de nuestros viriles y circunspectos acadmicos espero no generar inseguridades innecesarias, pero Prueben, prueben a escribir en femenino, vuelvnse locas sus seoras a ver si cambia algo!

[1] El artculo original de Bosque se puede leer aqu: http://cultura.elpais.com/cultura/2012/03/02/actualidad/1330717685_771121.html

Algunas respuestas a Bosque:

 http://blogs.elpais.com/mujeres/2012/03/el-informe-de-la-rae-el-error-humano-y-la-evoluci%C3%B3n-de-las-lenguas.html

http://brizas.wordpress.com/2012/03/04/por-un-lenguaje-inclusivo-y-no-sexista/

Luis Martn-Cabrera es profesora de literatura en la Universidad de California, San Diego

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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