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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2012

Grecia
Un nacionalismo contra la nacin

John Brown
Iohannes Maurus


"Η ΕΘΝΙΚΗ ΕΝΟΤΗΤΑ ΕΙΝΑΙ ΜΙΑ ΑΠΑΤΗΝΟΜΟΣ ΕΙΝΑΙ ΤΟ ΔΙΚΙΟ ΤΟΥ ΕΡΓΑΤΗ"
(La unidad nacional es un engao, la ley es el derecho del trabajador)
Consigna del movimiento griego


En la lucha del pueblo griego y de los dems pueblos europeos contra la dictadura del capital financiero, nos encontramos con diversas formulaciones ideolgicas e imaginarias del conflicto. Este se interpreta a menudo en trminos de una muy particular versin de la lucha de clases: la del 99% contra el 1%. La imagen es torpe pues intenta restablecer una lnea de frente con contrincantes a ambos lados a pesar del gigantesco desequilibrio, pero en su ingenua y caricatural oposicin entre casi todos y casi nadie, logra apuntar a otra realidad, la de la fractura social: ms que dos partes que se enfrentan, lo que hay es un todo social que se fractura sin llegar a constituir dos bandos. Basta prescindir de ese 1% externo y resituarlo en el interior de una nica sociedad, para ver que la lucha de clases no es nunca pelea entre dos bandos, sino desgarro de una comunidad. Como mostr La Botie, slo la obediencia de los muchos al Uno determina el poder de ste, pero esa obediencia significa divisin en cada uno de los muchos, pues a la vez, acatan voluntariamente el mando y doblegan su voluntad ante ste. El uno de una sociedad donde existe dominacin social o poltica es un uno fisurado que no llega a ser dos.

La lucha de clases, ese desgarro inmanente a las sociedades de clases no puede representarse como tal. Para representarla de algn modo accesible a la imaginacin, se le ha de dar la forma de una dualidad interna o externa: el partido de ftbol entre dos equipos previamente formados e identificados por sus uniformes o la guerra contra un enemigo interior o exterior son las representaciones ms corrientes. Se representa lo que puede expresarse directamente como Uno, a partir de un otro exterior preexistente o de un otro interno producido por el discurso y la prctica del racismo. Cuando existe un desgarro, ste queda ocultado bajo la forma de dos Unos que se oponen. Ninguna representacin puede alojarse en la falla interna del Uno, en el propio desgarro que constituye a la sociedad de clases como tal.

Existen, sin embargo, otras interpretaciones del antagonismo que, para mantenerlo en su dimensin imaginaria, lo exportan, transformndolo en un conflicto entre la nacin y sus enemigos internos o exteriores. Esta externalizacin (interna o externa) del conflicto puede tomar la forma de un racismo contra una comunidad que se considera "ajena" a la nacin, como el que aliment el antisemitismo de los siglos XIX y XX, acertadamente calificado por Bebel como el "socialismo de los imbciles". Una variante de esta externalizacin es la consistente en denunciar los males del capital financiero frente a las virtudes de otros sectores capitalistas "productivos", como si ambos sectores pudieran tener una existencia separada. Muchas veces, incluso en tiempos recientes, esta denuncia abstracta y no anticapitalista del capital financiero se ha integrado en el presunto desvelamiento de un complot, (Trilateral, Bilderberg, Illuminati etc.) cuyas caractersticas no son muy distintas de las del viejo "complot judeomasnico" del que Franco y los suyos tanto nos hablaran. El antagonismo contra el capital queda as transferido a una parte de la poblacin considerada como enemiga mortal de la nacin "autntica". Este enemigo externalizado puede ser tambin otra nacin o un conjunto de otras naciones. Es lo que dio lugar en los aos 20 a la idea mussoliniana de Italia como "nacin proletaria" contrapuesta a las "naciones plutocrticas". La condicin de nacin proletaria en que Italia se vea sumida se manifestaba en su exclusin del reparto colonial y, en general, de la esfera de las grandes potencias imperialistas. Sabemos lo que hizo el fascismo italiano, seguido por sus mulos alemanes por corregir esta situacin en pases como Libia, Somalia o Etiopa..

En el caso griego, el nacionalismo se ha convertido en el ms precioso aliado del Estado capitalista y del capital financiero mundializado. Este nacionalismo est presente en casi todos los sectores polticos representados en el parlamento como fantasa victimista de la nacin de glorioso pasado, aislada y maltratada por pases ms poderosos, en una nueva edicin del tema mussoliniano de la "nacin proletaria". ltimamente, el compositor Mikis Theodorakis se ha convertido en uno de los mejores representantes de esta posicin ideolgica. Sus ltimas declaraciones en un un artculo titulado "La verdad sobre Grecia" son a la vez inquietantes y sintomticas. Afirma as el renombrado msico:

" Existe una conspiracin internacional cuyo objetivo es darle a mi pas el golpe de gracia. El asalto se inici en 1975 contra la cultura griega moderna; luego continu con la descomposicin de nuestra historia reciente y nuestra identidad nacional y, ahora, trata de exterminarnos fsicamente con el desempleo, el hambre y la miseria. Si los griegos no se sublevan para detenerlos, el riesgo de extincin de Grecia es real. Podra ocurrir en los prximos diez aos. Lo nico que sobrevivira a nuestro pas sera el recuerdo de nuestra civilizacin y de nuestras luchas por la libertad."

No se sabe muy bien si el primer "asalto" de los "conspiradores" consisti en la reforma ortogrfica "monotnica" que, simplificando la grafa y acercndola a la pronunciacin real del griego moderno demtico, al mismo tiempo la alejaba icnicamente de las formas anteriores del idioma y, en particular, del griego clsico. Esta cuestin es de vital importancia para un nacionalismo griego que insiste -contra todos los datos histricos- en afirmar la continuidad racial y cultural entre la civilizacin griega clsica y la cultura moderna del Estado griego. Esta supuesta continuidad y pureza racial es uno de los mitos fundadores del Estado griego independiente y se ha impuesto como verdad oficial por encima de la realidad multitnica de los distintos territorios incorporados al Estado griego. Como suele ocurrir, la limpieza tnica y el ocultamiento administrativo de las realidades culturales complejas, sirvieron para imponer la imagen de una Grecia eterna que ha atravesado inclume los siglos. Sin embargo, Grecia, a pesar de las pretensiones de sus clases dominantes y de sus dirigentes polticos y religiosos, no es menos una "comunidad imaginaria" que cualquier otro Estado nacin moderno.

Se refiere despus Theodorakis a "la descomposicin de nuestra historia reciente y nuestra identidad nacional" ( την διαστροφή της νεότερης ιστορίας μας και της εθνικής μας ταυτότητας). Aqu hay que precisar que por "historia reciente" (νεότερη ιστορία) se suele entender en la Grecia actual la de la Grecia moderna, el Estado griego independiente, en contraposicin con la antigedad, el helenismo o la poca bizantina, sin que, sintomticamente, el largo perodo en que los griegos vivieron bajo el Imperio Otomano forme parte de la historia. Este perodo en el cual el territorio griego -como otros tantos territorios incluidos en imperios- estaba habitado por multitud de etnias que convivan entre s, suele pasarse por alto, como si la vida de los pueblos helenfonos durante ms de cuatro siglos fuera un hiato histrico en el que no hubiese ocurrido nada decisivo. La "descomposicin de nuestra historia reciente", o ms bien "moderna" se produce, segn Theodorakis, despus del 75, esto es, probablemente, con la incorporacin a la UE y la rpida modernizacin del pas. La nostalgia de un pasado perdido es la nota dominante. Un pasado que, sin embargo, no se quiere buscar en la vida real del pueblo, sino en grandes mitos: la Grecia clsica, la Revolucin contra los turcos -cuya dimensin de limpieza tnica se oculta- o, desde la independencia de la Repblica de Macedonia, la gesta de Alejandro Magno. Un pasado con el que el pueblo griego realmente existente no guarda continuidad ni tnica ni cultural. El nacionalismo griego, como todos los dems nacionalismos de Estado, es un oficio de difuntos en el cual se llora la prdida de algo que nunca se posey. Como ensea Benedict Anderson, el ms elocuente monumento del nacionalismo oficial es el cenotafio, la tumba vaca del hroe o del soldado inexistente muerto por la patria. Nostalgia de una nada, duelo imposible e infinito por un vaco. Mi amigo Akis Gavriilidis hizo en un libro de hace unos aos un cuidadoso anlisis filolgico de la literatura griega de la izquierda mayoritaria. El ttulo del ensayo es elocuente: La Incurable necrofilia del patriotismo radical . Ritsos-Elytis-Theodorakis-Svoronos (futura, Atenas 2006). Theodorakis aparece entre los principales sacerdotes de ese culto funerario.
Hoy, la defensa de Grecia como nacin frente al "ataque extranjero" se ha convertido en un tema abiertamente reaccionario. Esto se ha podido comprobar en algunas de las manifestaciones de "Solidaridad con Grecia" realizadas ltimamente. En la del 18 de febrero en Bruselas, apenas hubo crticas contra el memorndum de la troika, ni contra la dictadura comisaria de Papademos: el presidente de la Comunidad Griega en Blgica afirm que "Grecia es una gran pas y saldr adelante con el esfuerzo de todos" y sostuvo que es un pas fiable y trabajador. Con autntico orgullo nacional, afirm que su patria era digna de las expectativas de sus acreedores ms exigentes. El mismo lenguaje servil de Papandreu o de Papademos, apenas ocultado por la invocacin de la dignidad nacional. En ningn momento se dej un espacio al antagonismo -que s exisiti en otras manifestaciones como la de Berln o la de Londres- y todo concluy con el himno nacional, el ondear de banderas crucferas y el baile del "sirtaki"... (Por cierto, el sirtaki no es un baile popular real, sino una invencin de Theodorakis/Anthony Quinn. La msica est en gran parte plagiada de la composicin de un msico cretense. De todas formas, para los turistas, es un "smbolo" de Grecia como puede serlo el Qu viva Espaa! de otro pas Mediterrneo. Para los turistas.)

El cierre de filas de la nacin frente al "complot extranjero" establece una continuidad paradjica entre los que estn por el pago de la deuda y los que se oponen a l en nombre ambos de la "dignidad nacional". Peligrosa actitud, que desva el antagonismo de los poderes econmicos y el propio Estado griego y sus instituciones puestos al servicio del capital financiero, hacia un enemigo exterior poco definible. Esto explica, por ejemplo, que el Partido Comunista griego (KKE), defendiese el parlamento griego cuando votaba el anterior "memorando" del asalto de los manifestantes. Era necesario defender un smbolo de la nacin y una institucin de la democracia. Tambin esto explica que el presupuesto militar sea el nico que en vez de disminuir haya aumentado a pesar de los recortes y que las crticas, incluso en la izquierda oficial, no hayan sido excesivas: la defensa de la patria es primordial, sobre todo cuando esta se arma con material alemn y francs. Por otra parte, el nacionalismo de la izquierda oficial frena la muy necesaria unidad de accin de los movimientos sociales a escala europea promovida por los acampados de Sintagma y dems "Indignados". Ante una autntica emergencia de la lucha de clases a escala europea y mundial, el marco ideolgico y poltico nacionalista en que la izquierda griega oficial se esfuerza por mantener la admirable lucha del pueblo griego, quita a sta gran parte de su eficacia y engendra confusin poltica. Tanto desde el gobierno que impone las polticas de austeridad en nombre de la solvencia del pas, como desde la oposicin que defiende las instituciones del Estado y los smbolos de la nacin, el nacionalismo es un muy peligroso enemigo...de la nacin. No es Grecia el nico lugar donde esto ocurre: en Catalua, los bestiales recortes de CiU se justifican culpando a Espaa de la falta de recursos mientras el gobierno espaol del PP juega a defender el "inters nacional" en Bruselas, proponiendo unos recortes "un poco ms moderados" que los propuestos por la Comisin Europea...

Fuente: http://iohannesmaurus.blogspot.com/2012/03/grecia-un-nacionalismo-contra-la-nacion.html


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