Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2012

Al hilo del artculo de Sergio Prez sobre Gilad Atzmon
La realidad y el deseo

Bea Morales
Rebelin


El debate planteado por el director de Bsforo Libros, Sergio Prez, con el artculo que public Rebelin el 6 de marzo de 2012 (http://rebelion.org/noticia.php?id=145855) nos parece muy interesante para aquellas personas que leen Rebelin en general, a Gilad Atzmon y, en particular, a sus crticos. Sin lugar a dudas, son los y las lectoras quienes deben tener la ltima palabra.

El autor de la crtica plantea que los artculos de Gilad Atzmon rayan un racismo cercano al de los nazis, adolecen de arrogancia (chutzpah), dejan en segundo plano la cuestin palestina o solo la utilizan de modo ilustrativo, no diferencian con claridad lo sionista de lo judo y que Gilad Atzmon trata de rehabilitar la vieja y ptrida idea de que hay algo intrnseca, daina e irreversiblemente diferente en los judos, en lo judo o en la judeidad que merece ser reexaminado y sometido a debate.

No nos vamos a detener en las citas de Gilad Atzmon que encabezan el artculo ya que al estar fuera de su contexto hasta el propio autor de la crtica reconoce que el lector har bien en acudir a los artculos que se mencionan y si es posible en su versin original inglesa y comprobar por s mismo, en el contexto, si hemos traicionado el sentido que estos fragmentos parecen tener descontextualizados.

Por nuestra parte no vemos qu tiene de inconmensurable chutzpah el afirmar: A lo largo de toda mi carrera como escritor nunca he criticado a los judos como pueblo, origen tnico o raza. Tampoco he criticado al judasmo. Sin embargo, me permito [la cursiva es nuestra] escudriar la ideologa y la cultura judas. Argumento que si Israel se denomina a s mismo el Estado judo y arroja bombas sobre civiles desde aviones decorados con smbolos judos, tenemos el deber moral de preguntarnos en qu consiste la judeidad. Qu tiene de engredo escudriar la ideologa y cultura judas, siendo Atzmon un judo educado en la ideologa y cultura judas de las que ahora se desvincula? Como seala Jean Bricmont, Acaso no es una forma sutil de antisemitismo negar a un judo el derecho a indignarse en relacin a sus orgenes, mientras que este tipo de indignacin se admite e incluso se respeta cuando se trata de otros orgenes? [] Es razonable, o incluso legtimo, tratar de bloquear determinados debates, por ejemplo, el de la significacin y las consecuencias de la identidad juda, en nombre de la lucha contra el antisemitismo? ( propos de Gilad Atzmon, http://www.info-palestine.net/article.php3?id_article=11420, la traduccin es nuestra).

Y, por cierto, al ttulo que Sergio Perez da de este artculo publicado en Rebelin y que ha rebosado el vaso de su paciencia (Gilad Atzmon responde a sus detractores sionistas y antisionistas) le sobra la y. Esta y aadida cambia completamente el sentido del titular (vase http://rebelion.org/noticia.php?id=145684).

Respecto a que Gilad Atzmon no diferencia claramente lo judo de lo sionista (cuando el propio Gilad Atzmon afirma que ninguno de nosotros sabe exactamente dnde termina la judeidad y dnde empieza el sionismo), Sergio Prez lo interpreta desde una impresin personal, como l mismo reconoce, parafraseando la cita de Atzmon: Lo que quiere decir Atzmon es: Ojal no supiramos dnde termina la judeidad y dnde empieza el sionismo... Y cmo sabe l lo que quiere decir Gilad Atzmon cuando este no lo dice y obviando todo lo dems que Atzmon s dice al respecto? En sus escritos queda patente que la diferencia entre lo judo y lo sionista es uno de los temas que Gilad Atzmon ms se esfuerza en analizar, diferenciar y aclarar, especialmente en su ltimo libro. Lo hace, adems, desde la autoridad de haber nacido en Israel y de haber sido educado en esta cultura, religin, ideologa, poltica, espritu e identidad, lo cual le da unos conocimientos no solo diferentes, sino tambin mucho ms amplios que los que tiene la inmensa mayora de sus crticos, al menos en este tema.


Sergio Prez afirma que Atzmon no escribe primeramente sobre la cuestin de Palestina y que al rehabilitar la cuestin juda, al reflexionar sobre ello, la opresin de los palestinos a manos del sionismo deviene materia secundaria en un marco primario de controversia sobre lo judo: pues bien, tampoco vemos nada equivocado en ello ni en que siendo quien es, su principal preocupacin y capacidad sea reflexionar sobre la identidad y la poltica de identidad judas. Lo cual no quita que, de hecho, denuncie constantemente los crmenes de Israel en Palestina, sin dejar de reconocer, adems, que l no es quien deba decir a los palestinos lo que tienen de hacer ni cmo deben hacerlo, cosa que no siempre es el caso en el movimiento de solidaridad con Palestina.

Por ltimo, despus de sealar que los compaeros de la editorial Zero Books (que ha publicado su ltimo libro en ingls, The Wandering Who?) se han desmarcado de Atzmon en una carta pblica, Sergio Prez parece desconocer el hecho de que el libro lo apoyan, entre otros, Richard Falk, John J. Mearsheimer, J. Petras, William A Cook y Jean Bricmont.


Hay algo intrnsecamente propio y diferente en lo judo, como en cualquier otra ideologa que se precie. Tambin tienen mucho en comn. El propio Gilad Atzmon lo indica en su libro mediante los planteamientos de otro intelectual-filsofo austriaco que levantara ampollas y hara rebosar vasos de paciencia. El esfuerzo de averiguar lo intrnsecamente propio y diferente en lo judo, el hacerlo sin miedo a las crticas y desde el conocimiento y las vivencias (la praxis) que le confieren una considerable autoridad sobre el tema, esto es precisamente lo que da una importancia sustancial a los argumentos en los escritos de Gilad Atzmon.

Partir de las diferencias para llegar a consensos, a lo que nos une, no es un error. El error radica ms bien en lo contrario, aunque se haya universalizado como valor aquello de primar solo lo que nos une y ahorrarnos analizar las diferencias. Mtodo poco cientfico pero muy cmodo y pacfico o pacifista que excluye automticamente y de forma beligerante a todos y todas las que no cumplen con este mtodo. Luego, cuando los bienavenidos pasan de las palabras a la praxis, el chasco es monumental y acaba en divisin y ms divisin. Dnde ha quedado el valor universal de la diversidad? Aprender a convivir y luchar, ni siquiera a pesar de sino con nuestras diferencias, es imprescindible para superar el divisionismo con el que nos vencen. Construyamos el tejado del consenso sobre las diferentes columnas de nuestra diversidad y no sobre un espacio sin contrastar con la realidad, un espacio virtual, un deseo. Es necesario analizar las diferencias si queremos que el tejado no acabe aplastndonos como losa en nuestra fosa llena de los gusanos de la cristianidad. El deseo no es suficiente para sostener el consenso.

En lo judo hay, efectivamente, algo diferente, ptrido e incuso daino y puede que sea irreversible. Tambin lo hay en el cristianismo, en el capitalismo y en cualquier religin-ideologa que haya creado dao, haya podrido y haya destruido irreversiblemente o lo este haciendo todava en estos momentos. No podemos negarnos a analizar el burocratismo en el socialismo real si queremos construir otro mundo posible y necesario. Nos parecera un error considerar que slo en el judasmo no hay grmenes que merezcan ser reexaminados y sometidos a debate para encontrar una salida a la extremadamente difcil y complicada resolucin del problema sionista-judo-israel con la tierra y los habitantes de Palestina. Bienvenido sea, pues, este intento de comprender para poder romper los crculos viciosos en los que est metida la judeidad y que impiden la paz, aumentan da tras da el sufrimiento y la miseria en Palestina, y ponen en peligro al mundo entero. No son suficientes los discursos tericamente e ideolgicamente correctos si luego solo se mira desde lejos cmo da vueltas el carrusel de la muerte para los palestinos y palestinas. Y no nos parece una buena solucin mirar y criticar el dedo que seala este carrusel.

Desde luego debemos analizar y criticar los argumentos de los escritos de Gilad Atzmon. Encontraremos debilidades, equivocaciones y errores tanto cuando deduce desde algunos valores universales, a los que se agarra como clavo ardiente para huir de la crcel que le supone la judeidad, como cuando induce desde el anlisis de mltiples rasgos y aspectos, vivencias y conocimientos de la judeidad y los universaliza. Sin embargo, para aprender y consensuar es ms importante sacarnos los propios gusanos de nuestra manzana podrida de la cristianidad capitalista y de sus valores universales, en los que tenemos tanta fe, e inducir, desde esta crtica, nuevos valores universales. Pero antes de imponer nuestra nueva inducida universalidad a otros es de recibo trabajar conjuntamente y consensuar constructivamente: crtica por crtica y argumento por argumento dejando ojos y dientes tranquilos. En la batalla de las ideas no son siempre solo los dems los que confunden al compaero con el enemigo y la realidad con su propio deseo.

En todo caso, como hemos sealado al principio, creemos que es a los propios lectores a quienes les corresponde decidir acerca de la presencia o no del supuesto antisemitismo, de la c hutzpah , la toxicidad y ceguera en los escritos de Gilad Atzmon. El escritor y msico como persona no es ni ciego, ni txico, demuestra una admirable ausencia de chutzpah y, desde luego, es todo lo contrario a un antisemita. Lo que s es muy cierto es el ttulo del artculo de Sergio Prez que, lo reconocemos, hemos sacado de contexto ya que todas estas caractersticas son una constante en el discurso de la solidaridad con Palestina.

Por todos estos motivos, no tenemos intencin de dejar de traducir sus escritos. Es ms, recomendamos muy vivamente la lectura de sus artculos y de su ltimo libro que publicar en breve Ediciones del Oriente y del Mediterrneo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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