Portada :: Europa :: Rusia: elecciones presidenciales 2012
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2012

Un servidor del Estado que se sirvi de la convulsa era tras la cada de la URSS

Dabid Lazkanoiturburu
Gara

Los mismos liberales que creyeron en el Putin reformista hasta anteayer le acusan ahora de devolver al pas a los tiempos soviticos. Yerran o mienten. El nico credo de Putin es el Estado. Y por l ha sido capaz de todo, al punto de convertirse en un experto en el oportunismo poltico


La aplastante victoria de Putin en las presidenciales apuntala ms si cabe la preminencia de este personaje poltico en la Rusia del siglo XXI. Su regreso al Kremlin -de donde realmente nunca sali- hasta 2018, e incluso hasta 2024 si se presentara a una cuarta reeleccin, permite su comparacin con figuras eternas de la reciente historia del pas ms extenso del planeta como Josef Stalin, Leonidas Breznev o, ms cerca en el tiempo, como su mentor Boris Yeltsin.

En contraste con ello, Putin, capaz de suscitar tanto adhesiones religiosas como el odio ms feroz en el seno incluso de la poblacin rusa -no digamos nada de la aversin que genera en Occidente-, es un gran desconocido cuya biografa aparece repleta de tpicos y de lagunas.

Vladimir Vladimirovich Putin es el prototipo de hijo de la guerra. Sus padres sufrieron el asedio nazi sobre Leningrado, uno de los ms salvajes que recuerda la historia de la Humanidad con un milln de civiles muertos en 872 das y noches de sitio. La supervivencia de su padre, Vladimir, resulta tanto ms milagrosa cuanto que luch en misiones suicidas en la retaguardia alemana.

El hombre fuerte de Rusia naci cuando sus padres tenan ya una edad avanzada. Hay rumores de que fue realmente adoptado y una mujer georgiana lleg a reivindicarlo como hijo -sera una paradoja muy rusa que el carnicero del Cucaso fuera, como Stalin, oriundo de esa convulsa regin-.

De lo que no hay duda alguna es de que creci entre las ruinas de la guerra en un tpico y gris apartamento de la poca sovitica en el extrarradio de la ciudad-desembocadura del Neva.

Que su infancia no fue fcil lo testimonia l mismo al reconocer que era un pequeo matn. Su difcil carcter le cost incluso la expulsin de los Jvenes Pioneros, organizacin infantil-juvenil sovitica. Su biografa no muestra una particular querencia del joven Putin por ingresar y hacer carrera en el Partido Comunista.

Por contra, ya a los 16 aos pidi su ingreso en el KGB, servicio secreto ruso por el que sinti desde muy nio una gran admiracin. Y es que es la fidelidad religiosa al Estado (entonces la URSS), ms all de cuestiones ideolgicas, la que marca al personaje. Y dentro de la URSS, el KGB era el paradigma mximo de servicio al pas.

Las malas lenguas atribuyen a la supuesta condicin de reservista del mismo servicio secreto de su padre la facilidad con la que un estudiante mediocre como Vladimir Vladimirovich fuera admitido en la prestigiosa Universidad de Derecho de la entonces Leningrado. Fue entonces cuando conoci como alumno al hombre que marcar, tras la desintegracin de la URSS, su entrada en la poltica rusa, el reformista y alcalde de la rebautizada San Petersburgo Anatoly Sobchak.

Antes de ello, y tras estudiar alemn durante la carrera (domina tambin el ingls), Putin fue cooptado por el KGB y destinado a un insulso y gris trabajo en Dresde, la ciudad alemana que fuera bombardeada con saa por los aliados en la II Guerra Mundial y con la que ms de uno compar la en su da devastada -por el propio Putin- Grozni, capital de Chechenia.

Ms all de paradojas, lo realmente indiscutible es que quien no pudo medrar en el sistema sovitico encontr su oportunidad con su desintegracin.

La manera como logr convertirse en el segundo del reformista Sobchak en la Alcalda de San Petersburgo sigue siendo un misterio. No pocos lo explican por su condicin de agente del KGB en la reserva activa. Pero los que lo hacen, siempre a aos vista, no ocultaron entonces su fe tanto en Sobchak como en el credo reformista de Putin.

Tras su derrota en las municipales de 1995 -acusado de infinidad de corruptelas y de enriquecimientos ilcitos que arruinaron a la ciudad-, Putin fue llamado por Yeltsin al Kremlin. Trabaj en la poderosa Administracin Presidencial del Kremlin y fue nombrado jefe del FSB, heredero del KGB.

Pero segua siendo un desconocido. Hasta que un Yeltsin cada vez ms debilitado lo nombr en agosto de 1999 primer ministro. Incendiar el Cucaso fue su bautismo de fuego. Y los mismos oligarcas que formaban el crculo ntimo del Kremlin decidieron dar un paso ms y auparle a la Presidencia rusa.

Agradecido, Putin garantiz la impunidad hasta la muerte de Yeltsin y de los suyos. Y se marc como bandera el fortalecimiento, en el interior y en el mbito internacional, del Estado ruso, personificado en l mismo y en su clan de polticos-funcionarios de San Petersburgo. Frente a todo el que se atreviera a salirse del guin.

Lo acaecido desde entonces hasta ahora no es historia. Es presente. Un presente en el que la oposicin liberal acusa a Putin de haberse infiltrado hasta la cspide de la Rusia reformista para, finalmente, dinamitarla desde dentro. Cuando, acaso, estemos simplemente ante un caso ms simple. El de un defensor del Estado con maysculas: en su da, y sin gran entusiasmo, de la URSS; hoy, desde la cspide del poder, poltico y econmico, de la Gran Rusia.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20120310/327458/es/Un-servidor-Estado-que-sirvio-convulsa-era-tras-caida-URSS



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