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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2012

PP-PSOE: Obispos y sindicatos

Carlos Taibo
Rebelin


Tiene su miga el intercambio de acusaciones que los dos principales partidos espaoles protagonizan en estos das. Y la tiene, antes que nada, porque no deja de ser gracioso que el PP acuse al PSOE de atizar las movilizaciones callejeras. Si la rplica socialista --en franco recordatorio de cmo el PP se puso aos atrs en manos de los obispos para sacar a sus huestes a las calles-- es lgica, resulta imposible liberarse de la intuicin de que retrata bien a las claras las miserias en las que se halla inmerso el principal partido de la oposicin.

Porque, y vayamos a ello, esta estimulante figura intelectual que es el seor Prez Rubalcaba ha tenido a bien sealar que mientras el PP se manifestaba con la conferencia episcopal, nuestros socialistas lo hacen con los sindicatos. Mala opcin estratgica es sta que coloca al PSOE del lado de unos sindicatos alicados, a aos luz de la capacidad de movilizacin y de la energa que han demostrado en repetidas ocasiones nuestras ultramontanas autoridades eclesiales. No tendr mejores aliados el seor Prez Rubalcaba?

Claro es que, bromas aparte, y luego de certificar que populares y socialistas se entregan con desparpajo a juegos maniqueos en los que son innegables maestros, conviene recordar lo que en estas horas parece evidente: mientras, por un lado, la creciente indignacin que se revela en las calles es una respuesta biolgica a la condicin de las polticas que defiende el PP --no es preciso, para explicarla, buscar instigaciones ni conspiraciones--, por el otro se halla casi siempre muy lejos de las capacidades de movilizacin y de la cortedad de miras que el PSOE arrastra. Si dejamos de lado la respuesta, alicorta y desvada, de los sindicatos mayoritarios, que una vez ms parecen entregados a la tarea de cumplir burocrticamente con el expediente, lo que se huele en las calles est muy lejos de lo que han reivindicado y reivindican los cuadros de un partido, el socialista, que est mucho ms cerca del PP que de los jvenes, y no tan jvenes, que empiezan a llenar airados las calles.

Aun as, lo suyo es que recupere un aviso que, semanas atrs, formul en relacin con un riesgo que pende sobre el movimiento del 15 de mayo: el de una suerte de abrazo del oso desde el Partido Socialista que invitara a ste, orgnicamente o por decisin individualizada de sus militantes y simpatizantes, a desembarcar en el movimiento para convertir ste en un ariete dirigido contra las polticas del Partido Popular. Estemos con los ojos bien abiertos y ratifiquemos la radicalidad contestataria del 15-M frente a cualquier intento de supeditar sus acciones a los intereses de una fuerza poltica, el PSOE, que ha demostrado sobradamente lo que es. Tan sobradamente que el simple hecho de que CCOO y UGT no vean ningn problema en el currculo del recin incorporado a sus procesiones deja bien a las claras dnde estamos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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