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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2012

Otro fiasco de la OEA

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Desde sus inicios la OEA ejerce, se quiera o no, como el brazo poltico, en Amrica Latina, de la diplomacia de Estados Unidos. Han sido muchas las ocasiones en las cuales el Departamento de Estado norteamericano ha legitimado sus intervenciones armadas por medio de resoluciones ah hoc de la OEA. Repblica Dominicana, Hait, Granada o Panam. Para no levantar sospechas siempre lo ha hecho con el apoyo de pases cipayos. Nunca han faltado gobiernos que se han prestado para tales fines de manera claudicante y vergonzosa. En tiempos de dictaduras, Paraguay, Chile, Uruguay y los sempiternos pases centroamericanos se convirtieron en perrito faldero del imperio. Pocas eran las voces dscolas y cuando emergan, el castigo era inmediato. Menos ayudas, restricciones a las exportaciones y prdida de inversiones.

Las acciones encubiertas para desestabilizar gobiernos populares y democrticos, tanto como preparar golpes de Estado, se ubicaron en la OEA. No olvidemos que la primera accin de la CIA en el continente consisti en dar cobertura al golpe de Estado en Guatemala contra el presidente Jacobo Arbenz en 1954. Bajo el paraguas de una recin inaugurada guerra fra, se consider un peligro la reforma agraria y las nacionalizaciones de las grandes compaas bananeras. Sin perder tiempo, organizaron desde Honduras, con militares golpistas, una invasin, posibilitando el nacimiento de una de las dictaduras ms crueles y sanguinarias en la regin, encabezada por el coronel Castillo Armas. La OEA desatendi las palabras del entonces canciller de Guatemala, Toriello, o no lo quiso escuchar. Meses antes del golpe, en la asamblea celebrada por la OEA en Caracas en marzo de 1954, bajo la dictadura de Prez Jimnez, el canciller Toriello, avis de los peligros de asumir la posicin de Estados Unidos en la OEA, defendida por el secretario de Estado John Foster Dulles. La propuesta consista en lograr una resolucin que expresara, en trminos lo suficientemente enrgicos, la amenaza de una posible expansin del comunismo en Centroamrica. Si lograba convencer a sus interlocutores, los ministros de exteriores, estaran las condiciones para avalar, bajo el paraguas de la amenaza comunista, un golpe de Estado. El canciller Toriello slo pudo concluir su discurso ante la X Conferencia Interamericana reivindicando el carcter democrtico y libertario del gobierno de Arbenz: La lucha que Guatemala est librando por su recuperacin econmica y por la defensa de su soberana, es la misma lucha de millones de iberoamericanos que aspiran a que se realice la plenitud del sueo bolivariano, por lo cual es indispensable la existencia de la paz mundial con base en la justicia, el ejercicio efectivo de la democracia y en una sincera y leal cooperacin econmica. Sobre las inmensas tierras, mares y cielos de Amrica el aliento de los libertadores mantiene flotando las banderas de la libertad. Aqu estamos Bolvar, y al venir a esta tierra privilegiada que te vio nacer, conscientes de nuestro destino, nos presentamos ante tus ojos, sin cadenas de la tirana que por siglos nos oprimi, y que vos, Libertador, enseaste a hacer pedazos. Guatemala es digna de vos, capitn de la dignidad de Amrica.

Sus palabras no tuvieron eco, Dulles impuso su criterio y todos los pases presentes, con el nico voto en contra de Guatemala y la abstencin de Argentina y Mxico, aprobaron la resolucin nmero 93 que aluda a los peligros para la regin de la infiltracin comunista: La X Conferencia Interamericana condena las actividades del movimiento comunista interno como intervencin en los asuntos americanos; expresa la decisin de los estados americanos de adoptar las medidas necesarias para proteger su independencia poltica contra la intervencin del comunismo internacional, que acta por los intereses del despotismo forneo, y reitera la fe del pueblo de Amrica en el efectivo ejercicio de la democracia representativa como el mejor medio para promover el progreso social y poltico; declara que la dominacin o hegemona en las instituciones polticas de cualquier Estado americano, por el movimiento comunista internacional extendiendo a este hemisferio el sistema de una potencia extracontinental, significara una amenaza a la soberana e independencia poltica de los estados americanos, poniendo en peligro la paz de Amrica y demandara una accin adecuada, en consonancia con los tratados existentes; recomienda que, sin perjuicio de otras medidas que puedan considerarse adecuadas, cada uno de los gobiernos de Amrica preste especial atencin a las siguientes disposiciones con el propsito de contrarrestar las actividades comunistas subversivas dentro de sus respectivas jurisdicciones.

La puerta se abri de par en par. La OEA se transform en el sitio perfecto para legitimar los golpes de estado con el pretexto de salvaguardar la paz mundial y luchar contra el comunismo internacional. Decenas de aos han funcionado sin cambiar un pice esta resolucin. Tras Guatemala, se perfecciono el enunciado. Nunca faltaron las excusas justificantes. Armas enviadas por la URSS, agentes desestabilizadores extranjeros, compra de armamento a pases comunistas, relaciones indebidas, etctera. La revolucin cubana sufrira y padece hasta hoy sus consecuencias. Bloqueo y expulsin tras la crisis de los misiles en 1962. Obligados a romper relaciones, los gobiernos pusilnimes de la poca se plegaron, salvo excepciones, entre otras Mxico. Lentamente esta situacin anacrnica ha sido superada por los hechos. Todos los pases de Amrica latina y el Caribe mantienen relaciones con Cuba.

Estados Unidos vive aferrado al pasado. No se percata del nacimiento de la Celac ni tampoco de la sentencia de muerte que supone para la OEA no admitir la presencia de Cuba en la cumbre en Cartagena de Indias, Colombia, la segunda semana de abril de este ao. Algunos pases mostraron su desacuerdo y amenazaron con su incomparecencia. Ante el posible fracaso e inasistencia de un grupo importante de pases, sobre todo los integrados en la Alba, la diplomacia se mueve y el presidente Jos Manuel Santos, anfitrin, viaj a La Habana para entrevistarse con Ral Castro y lograr un acuerdo de mnimos. Si bien no hay motivos para impedir la presencia de Cuba, ya que el nico pas que se opone explcitamente, de los 34 que asistirn, es Estados Unidos, el gobierno cubano no har ningn mal gesto ni tampoco hablar por boca de otros. No habr boicot ni desplantes ni malos modos, tampoco ha solicitado ir a la reunin. As, Estados Unidos se retrata con su mezquindad y hace gala de su fuerza bruta imperial. Pero no entiende que Amrica Latina no requiere de una institucin anquilosada, fundada en criterios trasnochados, mano protectora del imperialismo.

Fuente: www.jornada.unam.mx/2012/03/11/index.php?section=opinion&article=026a1mun



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