Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2012

Transnacionales mineras
Depredacin ecolgica y violacin de derechos humanos

Horacio Machado Aroz
Rebelin


Amrica Latina, fuente histrica de recursos naturales para el abastecimiento de la gran maquinaria industrial del mundo, vive hoy los efectos de empobrecimiento, devastacin ecolgica y violacin de derechos provocados, paradjicamente, por sus grandes riquezas naturales. Tal lo que est ocurriendo concretamente con la gran minera, desde fines del siglo pasado a nuestros das. Una gran oleada de inversiones desatada tras la conveniente modernizacin de la legislacin minera impuesta por el Banco Mundial en la regin, ha creado las condiciones para que las grandes corporaciones transnacionales que controlan las cadenas de valor de la minera mundial hicieran de la regin un territorio dilecto de aprovisionamiento de tales recursos estratgicos.

Las histricas desigualdades ecolgicas y econmicas del mundo se profundizan a travs de la creciente radicacin de grandes explotaciones mineras verificadas en la regin en las ltimas dcadas. A pesar de que Amrica Latina tiene uno de los ndices ms bajos de consumo de minerales per cpita, representando en conjunto poco menos del 5 % del consumo mundial, se ha convertido en uno de los principales centros de abastecimiento de la demanda mundial de estos recursos no renovables. La escasez relativa creciente de los mismos ha incrementado las cotizaciones, las maniobras especulativas y la carrera de empresas y pases por hacerse de un negocio que crece a la par de la violacin de derechos y la destruccin de ecosistemas.

Una geografa de la extraccin (radicada principalmente en los pases del Sur) completamente diferente a la geografa del consumo de minerales (Europa Occidental, Amrica del Norte y los pases industrializados del Sudeste Asitico concentran el 85 % del consumo mundial de minerales) constituye una ecuacin clave de las nuevas formas de imperialismo ecolgico y racismo ambiental. Las grandes empresas transnacionales constituyen un actor fundamental en el conjunto de este andamiaje global.

As, la minera transnacional a gran escala se ha convertido en Amrica Latina en una de las actividades ms resistidas y en una fuente permanente de conflictos sociales. Es que las poblaciones conocen ya en carne propia los efectos de este tipo de explotaciones: destruccin de ecosistemas y hbitats enteros, desplazamiento y destruccin de flora y fauna, prdida de biodiversidad; afectacin y contaminacin de fuentes y cursos de agua, anegamiento de suelos agrcolas, fuerte incremento de emisin de gases de efecto invernadero y de otros contaminantes atmosfricos.

A la devastacin propiamente ecolgica, hay que sumar los atropellos econmicos y polticos. El desplazamiento forzado de poblaciones, la usurpacin inconsulta de territorios indgenas, y la violacin de reservas ecolgicas y parques naturales; la afectacin de las economas locales y la prdida de las fuentes de trabajo ligadas a stas; las frustraciones por las expectativas y promesas no cumplidas de desarrollo sustentable y responsabilidad social corporativa; el incremento de la corrupcin institucional y la violencia poltica; la manipulacin y cooptacin de dirigentes, instituciones, medios de comunicacin, entidades educativas, sanitarias y funcionarios judiciales.

El desmesurado poder econmico-financiero de estas empresas crea entornos de corrupcin e impunidad estructural; territorios completamente al margen de la ley. Los derechos de los pobladores pierden progresivamente toda vigencia prctica y quedan literalmente en manos de la buena voluntad de las polticas corporativas.

El accionar de las empresas corroe las representaciones colectivas sobre sus propios pases de origen. Las poblaciones saben muy bien la procedencia de las empresas con las que se enfrentan. As, los nombres de Canad, Australia, Inglaterra y Suiza suenan casi como una extraa maldicin para las poblaciones afectadas. Es que el apoyo directo o indirecto, o an, la sola omisin de controles de los Estados de origen de estos capitales, los convierte en un eslabn ms de la compleja cadena de injusticias e impunidad global del negocio minero transnacional.

Un lamentable caso ejemplar de este fenmeno lo constituyen las gigantes suizas Xstrata Plc. y Glencore, ambas con una amplia cartera de inversiones a nivel mundial ligadas a la explotacin y el comercio de minerales y de materias primas. Recientemente fusionadas, conforman una mega-corporacin con operaciones en 50 pases en conjunto, un volumen de ingresos globales por ms de 175,000 millones de dlares anuales y utilidades superiores a los 13,000 millones de dlares anuales. En el caso de Xstrata, se trata de una empresa con fuerte presencia en Sudamrica, donde tiene radicado ms del 30 % de sus inversiones y de donde proviene una proporcin similar de sus ingresos globales.

Su mapa de negocios ha diseado tambin una cartografa minada de conflictos, denuncias, casos comprobados y hasta condenas y procesos judiciales abiertos por contaminacin, incumplimiento de la legislacin ambiental, y violacin a derechos humanos en general. Hacer un informe exhaustivo de los atropellos y violaciones de derechos provocados por estas grandes corporaciones demandara cientos de pginas. Ac slo podemos hacer una sucinta resea de algunos de los casos ms emblemticos.

- El Cerrejn (Guajira, Colombia) es una mega-explotacin de carbn, con participacin accionaria de Xstrata Coal. Ha sido epicentro de innumerables casos de delitos ambientales, fiscales y de violaciones a los derechos humanos, que ha valido incluso la presentacin de una denuncia formal ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en el ao 2007. La explotacin de los yacimientos de carbn por parte de Xstrata ha provocado un grave deterioro de la calidad y cantidad del agua, afectando la estructura y el caudal del ro Ranchera, principal curso de agua de la zona. La continua expansin del proyecto ha implicado el desplazamiento forzado de comunidades indgenas y afrodescendientes, con numerosos episodios de violencia protagonizados por fuerzas de seguridad privadas y paramilitares ligadas a la empresa. La gran cantidad de emisiones contaminantes (carbn, slice, metales pesados, etc.) por agua y aire ha provocado el anegamiento de suelos productivos, el fuerte incremento de casos de plumbemia, silicosis y manifestaciones cancergenas en trabajadores y poblacin aledaa, entre otros daos constatados por la Procuradora General de la Nacin en un proceso judicial abierto por estas violaciones a fines de 2010. Es hoy una de las regiones de mayor emigracin de Colombia, con ms de 60.000 personas desplazadas entre 2002 y 2010.

- Mina Bajo de la Alumbrera (Catamarca, Argentina). Se trata del primer y ms grande mega-proyecto de explotacin a cielo abierto en este pas; una mina de cobre y oro controlada por Xstrata desde 2003. Est situada en una regin muy rida (con un promedio de precipitaciones de 150 mm anuales), pese a lo cual, la empresa insume 100 millones de litros de agua diarios para sus procesos de lixiviacin y transporte de concentrados. El uso abusivo de recursos hdricos ha afectado el nivel de las aguas superficiales y subterrneas, provocando un grave impacto negativo sobre las actividades agroganaderas de la zona. Asimismo, la empresa ha generado diferentes fuentes y casos de contaminacin ambiental, entre ellos, las filtraciones del dique de colas que terminan percolando metales pesados y sustancias txicas a toda la cuenca del Ro Vis Vis; al menos seis casos comprobados de derrames de concentrado de cobre con otros metales y sustancias txicas producidos por roturas en el mineraloducto que transporta el material para exportacin; el volcado de efluentes lquidos contaminantes en la cuenca hdrica del Sal-Dulce. Por estos hechos, una causa judicial de ms de 10 aos ha logrado el procesamiento del gerente de la empresa en un juicio que se encuentra an abierto.

- Proyectos El Pachn (San Juan, Argentina), Agua Rica y Filo Colorado (Catamarca, Argentina). En estos tres proyectos, que se encuentran an en fase de exploracin, la empresa ha incurrido en la remocin y destruccin de glaciares. Pese a hallarse en franca violacin a la Ley Nacional de Proteccin de Glaciares, la empresa se ha negado a cesar sus operaciones en la zona y a producir los informes de impactos que la misma exige.

- Proyecto Tintaya (Espinar, Per). Se trata de un mega-proyecto de cobre explotado por Xstrata desde 2006, y que pese a la fuerte inversin en imagen corporativa desplegada por la empresa en la zona, ha sido un permanente foco de conflictos. Actualmente la empresa afronta un proceso judicial abierto por una denuncia penal de la Fiscala Especial de Medio Ambiente de Cusco por la contaminacin de los dos principales cursos de agua de la Provincia de Espinar, los ros Salado y Ccaipia. En la denuncia, la Fiscala ha presentado pruebas de contaminacin de aguas por exceso de aluminio, arsnico, hierro, molibdeno y otros metales, as como de la contaminacin de suelos con antimonio, arsnico, cobre y mercurio. Se han registrado una gran proporcin de la poblacin con plomo en sangre, aumento de enfermedades respiratorias y afectacin a la ganadera y la piscicultura local.

Por cierto, estos casos no agotan las explotaciones que Xstrata y Glencore tienen en la regin; mucho menos an, las denuncias y casos comprobados de violaciones a derechos, destruccin ecolgica y contaminacin ambiental. La lista, como advertimos, se hace prcticamente inabarcable y tiende a crecer continuamente. Es que no estamos frente a casos aislados o a violaciones exclusivamente atribuibles al mal comportamiento de ciertas empresas. Se trata, ms bien, de un rgimen de explotacin que implica como regla y como base constitutiva de la rentabilidad de las empresas este tipo de prcticas. Un modelo ecolgica y polticamente voraz, que, a la depredacin ambiental, suma la violacin de los derechos ms elementales de las poblaciones, cuya nica culpa es la de habitar territorios con importantes recursos mineros.

Pese a las polticas represivas, la resistencia de las comunidades afectadas sigue creciendo, geogrfica y polticamente. Su grito de justicia demanda tambin la solidaridad del resto de las sociedades; solidaridad planetaria. Solidaridad de los pueblos y entre los pueblos con la Madre Tierra; al fin y al cabo, nuestro nico hbitat y fuente de Vida.

Horacio Machado Aroz Universidad Nacional de Catamarca, Argentina.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter