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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2012

El investigador britnico Keith Hayward analiza el papel de los medios en la llamada "inseguridad"
Lo que se hace es crear miedo y luego sacar provecho de eso

Natalia Aruguete y Brbara Schijman
Pgina 12

Impulsor de la criminologa cultural, Keith Hayward critica las corrientes tericas dominantes, que giran en torno de la polica, las crceles, la vigilancia y las cmaras. Analiza cmo las dinmicas culturales se articulan con las prcticas del delito y su control. Y en ese marco, advierte, los medios juegan un papel fundamental. Las soluciones que se importan sin analizar las caractersticas de cada caso. El ejemplo paradigmtico de las revueltas londinenses y las llamadas pandillas.


De qu se trata la criminologa cultural?

La criminologa cultural tiene que ver con cierta sensibilidad, con un estado de nimo; no se trata de una simple posicin terica. Cmo entender la nocin de criminologa cultural o cmo abordarla tiene que ver con la posicin que uno toma en lo que hace a cuestiones relacionadas con el crimen, el delito, y el castigo, pero tambin con la situacin poltica el capitalismo y, especialmente, el consumismo, la justicia y la moralidad. Creo que gran parte de la criminologa de hoy carece de moralidad.


En qu sentido?

En que slo promueve la justicia criminal. Y creo que el mundo necesita menos de justicia criminal y ms de justicia social. Esta idea se contrapone a la organizacin de formas de justicia penal y a la criminologa que las respalda. Se trata de un reto a esas posiciones, que, a menudo, tienen muy poco que ver con la justicia en la forma en que yo la percibo. Es en ese sentido que la criminologa cultural se opone a las corrientes tericas dominantes: la criminologa institucional establecida gira en torno de la polica, las crceles, la vigilancia, las cmaras, el control.


Sugiere, entonces, que la distincin entre las nociones dominantes de criminologa y la idea de criminologa cultural responde a distintas categoras de justicia social?

S, aunque no digo que toda la criminologa corriente descarte la justicia, que no se preocupe por ella o que sea inmoral. Creo que el problema es lo limitado de su radio. Por ejemplo, cualquiera puede observar el estado de las crceles y sostener que es necesario mejorar las condiciones en la prisin. Estoy de acuerdo con la mejora de los regmenes penitenciarios, especialmente en esta parte del mundo, pero la preocupacin mayor es estudiar de qu modo promover el cambio social.


Desde una perspectiva terica, de qu modo se relacionan el crimen y su control, con la representacin simblica y la interpretacin cultural?

En las ltimas dos dcadas hemos visto lo que podra describirse como criminologa sociolgica y el surgimiento de estudios enfocados en la justicia criminal. La criminologa cultural est muy alineada con las interpretaciones sociolgico-culturales del delito. En distintos lugares se capacita a la polica con el propsito de hacerla ms eficiente en un sistema que est contento con funcionar en un marco dado por el incremento en la cantidad de crceles, el aumento de la poblacin carcelaria y un estado policial presente en muchos sitios. Ms que criminologa, en algunos de mis trabajos describo este cambio como el aumento de la controloga.


A qu alude el trmino?

Que la gente, los socilogos o criminlogos renuncian a la tarea de buscar las causas que derivan en la ocurrencia de delitos, los fundamentos culturales, sociales y econmicos que se esconden detrs de ellos, o aquellas cuestiones que hacen que la delincuencia sea diferente en distintos lugares. La cuestin es tratar de entender las causas del delito en individuos y grupos, y explicar por qu sus niveles son diferentes en diversos lugares, culturas, pases y ciudades. Estos son los objetivos originales de la criminologa como disciplina. Y creo que en las ltimas dos dcadas hemos visto que se ha renunciado a ello.


Por qu cree que sucede eso?

Muchos piensan que es demasiado complicado o no estn interesados en estas diferencias culturales. Lo que les interesa es controlar el crimen y aceptar el hecho de que tengamos que adjudicar grandes presupuestos para hacer frente a los altos ndices de delincuencia, sosteniendo que es parte de vivir en una sociedad capitalista. Esa es la posicin oficial, desde la cual se dice: Qu vamos a hacer? No nos vamos a preocupar por las causas del delito o de por qu vara de un lugar a otro. Vamos a controlarlo usando tcnicas de vigilancia y prisiones pobladas, ampliando los presupuestos destinados a la prisin, la militarizacin de la polica, mediante tcnicas dirigidas a controlar la situacin. Esta es la razn por la cual marco la distincin entre justicia criminal o penal y criminologa. A travs de los estudios sobre justicia criminal, podemos observar este aumento en trminos de controloga, es decir, el estudio del control.


Y en cuanto a la representacin simblica del crimen?

Creo que la comprensin o la interpretacin que la gente tiene de la delincuencia viene dada, en gran medida, por dispositivos culturales simblicos, historias culturales que se producen en los diarios, aparecen en la televisin e, incluso, en la msica. La mayora de las personas no ha estado nunca dentro de una crcel, por lo que no tiene idea de cmo es, aunque ahora haya programas de televisin que te llevan dentro de las prisiones, que le dan a la gente una idea sobre cmo es la cosa.


Cree que realmente logran dar a la gente una idea acerca del sistema carcelario?

Estos programas son conducidos ideolgicamente. Entonces, lo que quieren mostrar es lo peligrosa que es la crcel o lo deshumanizante de la gente que las habita. Muchos se niegan a escuchar interpretaciones o explicaciones de manos de expertos porque creen que entienden la situacin. En el Reino Unido, por lo menos, cantidades de famosos hablan sobre los problemas de la delincuencia, acerca de volver a instaurar la pena de muerte. Creen que pueden guiarnos y dar pautas sobre castigos penales. Y esto es muy frustrante. Por lo que uno de nuestros objetivos es desacreditar estereotipos, desafiar esta narrativa mono-ideolgica de los medios de comunicacin. No es que me interesen slo los medios, pero la realidad es que los medios son muy importantes, porque cambiar la comprensin de la gente implica atender el modo en que el crimen y su castigo se retratan en los medios de comunicacin.


Cmo lograrlo?

Elaborar historias que desafen la norma y, ms importante an, poner de relieve la hipocresa que existe en los medios de comunicacin. El delito vende. As es que de un lado aparecen estas narrativas que demonizan al delincuente y las percepciones de la derecha, y del otro estn los medios que utilizan el delito para vender sus productos.


Algunos autores sostienen que la forma en que los medios cubren estos hechos terminan generando cierto pnico moral en la gente.

La cuestin del pnico moral tiene cuarenta aos, es una vieja teora, pero buena; an funciona. Cada tanto, cuando surge una nueva droga o alguna cuestin que sorprende, reaparece nuevamente el pnico moral clsico. Yo creo que los medios de comunicacin funcionan ms sofisticadamente en estos das, hasta el punto en que el pnico moral resulta bueno para los negocios. As, lo que se hace es crear miedo y luego sacar provecho de eso. Por consiguiente, emergen grandes delitos y se benefician de vuelta del pnico moral en un proceso cclico al modo de una escalera de caracol que parece hacer referencia a uno y otro constantemente. Hay cientos de reality shows policiales muy populares en televisin que encarnan siempre una misma posicin ideolgica. Nunca hablan sobre polticas o la situacin del delito, sino que se refieren a un particular delito callejero. Entonces, antes tenamos el famoso pnico moral causado por la delincuencia callejera, todava lo tenemos, pero lo que se estudia ahora es el tipo de miedo que el delito genera en la imaginacin.


Qu rasgos tiene la lgica narrativa de esos programas de TV?

Se filma la captura de un individuo, luego estos videos se utilizan como tcnicas de promocin para conseguir ms fondos para la polica, obtener herramientas de formacin y crear nuevos cuerpos policiales. La gente mira programas como SWAT, un show que muestra a una polica altamente militarizada, existente en varias ciudades de los Estados Unidos, y entonces siente el temor que provoca el pnico moral. Luego demanda este tipo de fuerzas policiales militarizadas en su ciudad.


Algunos expertos plantean que el delito y su control son funcionales al sistema poltico. Cree que la criminologa y su abordaje responden a intereses especficos?

El crimen y el delito se han politizado, sobre todo en el Reino Unido y en los Estados Unidos. All y me imagino que en otras partes del mundo tambin pareciera que en tiempos electorales los asuntos relacionados con el delito y el crimen, y su castigo, resurgen con fuerza en las agendas. Aparecen los discursos con frases como necesitamos ms policas, tenemos que ser duros, hay que implementar nuevas medidas como los ataques en Irak. La mayora de estos modelos no ha funcionado, pero se pretende exportarlos a estas partes del mundo. Lo que es sorprendente es que los polticos alegremente importan modelos de sistemas judiciales de lugares donde el sistema de justicia no funciona. Por ejemplo, los disturbios de Londres del ao pasado fueron descriptos inicialmente como un problema de pandillas. Por eso, los polticos inmediatamente fueron a los Estados Unidos para buscar a los expertos en bandas norteamericanas y llevarlos a Londres. Pero lo que se hizo en esos lugares empeor el problema de las pandillas, que se arraigaron en sus culturas como nunca antes. Por tanto, por qu buscar a alguien que sistemticamente ha fracasado en eliminar el problema en su pas y luego tratar de llevarlo al Reino Unido, una cultura sobre la que no sabe nada? Este es el tipo de cosas que surgen en trminos de crimen y castigo, nociones absurdas.


Cmo cree que deberan encararse esos episodios desde la criminologa cultural?

Se suele tomar la va ms sencilla: pandillas, personas negras marginadas provenientes de zonas pobres causaron los disturbios. Eso vende votos. Entonces, la criminologa cultural trata de poner de relieve este tipo de situaciones y la locura poltica que las acompaa. Se hacen estas cosas que no siempre han funcionado, aunque es muy difcil hacer otra cosa. Alguien puede imaginar a un poltico en los Estados Unidos decir: aqu est mi programa electoral para el problema de la delincuencia: voy a reducir el nmero de crceles, voy a tratar de cambiar las clasificaciones de los delitos por drogas? Voy a hacer todo lo contrario del resto? La historia parece decir que as nadie sera elegido. En este contexto poltico, el crimen es abordado de una sola manera: ponerse duros y ms rgidos, y a los polticos que no lo hacen los matan en las urnas.


Usted cree que habra que hacer todo lo contrario?

Bueno, por qu toman ciertas medidas? Porque quieren ser elegidos para gobernar. Y por qu son elegidos? Porque la gente cree algunas de las historias que se le cuentan. Muchos creen que existe un problema sistemtico de pandillas en Londres, y que la persona que estn trayendo ayudar a resolver la situacin. Lo que tendramos que hacer es ver por qu la gente cree estas cosas, de dnde viene esta ideologa: de historias difundidas por los medios. La criminologa cultural se interesa mucho por el modo en que los medios presentan estas historias y por presentar historias alternativas.


Qu dira acerca de la relacin entre delito, crimen y fanatismo?

Es una pregunta muy compleja. Una de las cosas que dira es que pensar en la delincuencia o en el crimen como un fenmeno unitario, como un delito a secas, es muy problemtico. Es el modo en que se lo suele considerar al implementar o pensar prcticas de seguridad. Los criminlogos culturales conciben la delincuencia o el crimen como algo muy complicado. Por tanto, tendemos a mirar la delincuencia desde la fenomenologa. As que cuando me preguntan sobre la relacin entre crimen y fanatismo advierto que existen diversos tipos de delitos, en momentos, contextos y lugares particulares. Una de las reas donde el fanatismo se vincula con distintas formas de delito o crmenes sera en el terrorismo. Pero, incluso all, el terrorista es demonizado por ser visto como este tipo de fantico monomanaco.


Un modo de cerrar la cuestin y evitar mirar a fondo?

S: son fanticos, a otra cosa. Este es slo un ejemplo. Desde la criminologa cultural se pretende instar a considerar el crimen desde una mirada cultural, en diferentes contextos. Porque la delincuencia o el crimen son diferentes aqu que en Inglaterra. No hay que limitarse a importar modelos de justicia penal del Norte y las tcnicas de la criminologa positivista, con mtodos criminolgicos. Es preciso crear tcnicas propias, especficas, y atendiendo a lo cultural, aunque eso no significa ignorar el buen trabajo que se ha hecho en otros sitios, como en los Estados Unidos o Europa.


De qu modo presentaron los medios de comunicacin las protestas sociales en Londres y en otras ciudades del mundo?

En efecto, hubo muy buenos artculos que trataron de explicar los disturbios, prcticas como el saqueo o los robos, a partir del consumismo; algo con lo que concuerdo y a lo que he dedicado mi trabajo de los ltimos diez aos. Lamentablemente, a la vez, hubo otros comentarios muy obvios y predecibles. Y creo que lo ms predecible y deprimente fue la respuesta poltica: en lugar de buscar y entablar un debate serio, en lugar de consultar a los expertos en criminologa, hablaron de la decadencia moral y el incremento de las pandillas callejeras. Probablemente se podra discutir esto a travs de la lente de la decadencia moral, pero no se refirieron a su decadencia moral, la que los polticos exhibieron cuando estuvieron involucrados en delitos por fraude. De este modo, la decadencia moral es utilizada y rotulada sobre grupos marginados, personas de barrios pobres. En esta decadencia moral de la prensa y de los polticos tambin estuvo involucrada la polica. No creo que las personas a cargo de escribir las historias no supieran todo esto, conocen bien esta decadencia moral, el tema es que la forma en que la presentan siempre alude a su decadencia moral, la de esos fanticos agitadores. Muchos estn enojados, frustrados, y la diferencia entre unos y otros es que algunos, al menos, conocen o tienen las vas para expresar sus preocupaciones polticas a travs de protestas no violentas o de organizaciones, e incluso algunos tienen cierto entendimiento en medios de comunicacin; entonces pueden presentar bien sus sensaciones de la explotacin capitalista. En cambio, estos grupos en Londres no tienen esa habilidad, no tienen ese conocimiento poltico.


Por qu seala esa diferencia?

Muchos de ellos (en Londres) no son capaces de descifrar el modo en que el capitalismo los est explotando porque no cuentan con educacin o tienen una mala escolarizacin. No son capaces de manifestarse si no es a travs de la protesta violenta. Lo que resulta interesante es que evidencian sus sentimientos en el mercado, llevndose los artculos que quieren: zapatillas, ropa deportiva, televisores de pantalla plana, etc. A la vez, muchos de los sentimientos que el capitalismo trata de engendrar entre los ms jvenes para hacerlos consumir pueden tambin utilizarse para explicar por qu provocaron los disturbios. Si se piensa en el consumismo, lo que se requiere en los jvenes, especialmente, es una demanda constante por tener ms, una demanda insaciable. La idea del consumismo est diseado para que se diga: lo voy a tener ahora, en realidad no puedo afrontar su costo, pero lo voy a conseguir. Esta especie de suspensin de la racionalidad normal, las prcticas irracionales, y la excitacin consumista y demandante generan excitacin y estimulacin. En cierto modo, algunos de los rasgos que mostraron los disturbios fueron sentimientos o emociones similares: gente impulsiva, actuando por fuera del proceso de toma de decisiones, sin ser conscientes de que estaban siendo captados por las cmaras. Muchos pueden lidiar con esto y controlar la situacin con eficacia. No obstante, algunas personas, y muy a menudo las ms pobres dentro la sociedad, reciben la mayora de los mensajes.


Podra ampliar este ltimo aspecto?

Algunos estudios realizados en los Estados Unidos sugieren que las personas ms vulnerables de los barrios ms pobres son quienes estn ms expuestas a los avisos publicitarios, porque estn mirando televisin todo el tiempo, no leen libros ni van al colegio, constantemente reciben el bombardeo de mensajes publicitarios. Incluso, los habitantes de algunos barrios pobres de los Estados Unidos ni siquiera pueden firmar o escribir su nombre, aunque conocen marcas muy exclusivas como Prada o Gucci, porque son bombardeados seis horas al da con promociones o publicidades. Son los ms expuestos a la lgica que marca la cultura del consumo. No siempre, pero muy a menudo, fueron quienes estuvieron involucrados en los disturbios en Londres; con frecuencia, eso estuvo vinculado con lo que denomino la mercantilizacin de la violencia o el marketing de la transgresin. Esa mercantilizacin de la violencia alude a violar la ley o transgredir. No me sorprende que causaran disturbios y saqueos, s me habra sorprendido si esos grupos hubieran salido a la calle intentado frenar todo para tener una protesta no violenta. Una de las caractersticas de estos disturbios fue su forma lquida: irrumpieron aqu, se movieron all.


Para finalizar, cmo contrarrestar las historias dominantes que se difunden sobre el crimen y la delincuencia?

Los argumentos sobre el consumismo y el crimen aparecen en mi primer libro: City Limits: Crime, Consumer Culture and the Urban Experience (Sobre los lmites de la ciudad, la delincuencia, la cultura del consumo y la experiencia urbana). All detallo el surgimiento de la cultura del consumo y el incremento del delito. Framing Crime: Cultural Criminology and the Image (Sobre la construccin simblica del crimen y la imagen), otro de mis escritos, proporciona herramientas orientadas a captar la sensibilidad acerca de lo que es la criminologa cultural, su posicin y su poltica. Asimismo, trata de transmitir un mensaje metodolgico muy simple: si quieren tratar de hacer lo que digo, esto es, desafiar o cuestionar las percepciones que tienen los medios o la poltica de la delincuencia, una forma de hacerlo es criticar esos mensajes pero tambin contrarrestarlos, presentando mensajes diferentes.


Como cules?

Por ejemplo, documentando la filmacin de pelculas, publicando videos en YouTube con lo que vemos en las protestas. Mientras los medios de comunicacin presentan estas protestas de una manera, estas personas tratan de difundir su mensaje de otro modo, para eso utilizan formas de comunicacin alternativas. En este libro tomo el caso de una protesta de ciclistas que tuvo lugar en Nueva York hace unos aos. En el medio de los reclamos por la recuperacin de espacios se dieron fuertes enfrentamientos entre los manifestantes y la polica. Un oficial sali a decir que uno de los ciclistas lo haba golpeado. Consecuentemente, arrestaron al ciclista. Pero alguien que film el incidente pudo dar cuenta de que haba ocurrido lo contrario. Evidentemente, se fue un ejemplo de cmo invertir el espectculo de los medios. Hay que asegurarse de contar con las tcnicas para presentar las historias, porque si se toma la criminologa como disciplina, la voz dominante es en general proporcionada por las tcnicas de la metodologa criminolgica, que son bsicamente positivistas: sondeos, encuestas o estudios gubernamentales, que a menudo estn errneamente diseados y toman el crimen como un paradigma uniforme. En un mundo lleno de imgenes, pleno de ideologa y retrica poltica, deberamos crear nuestras herramientas para desafiar estas cuestiones.


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-189391-2012-03-12.html



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