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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2012

Locura asesina o violencia aprendida?

Alberto Piris
Repblica.com


La muerte de 16 civiles afganos, entre ellos varios nios, a causa del fuego deliberado que abri en la madrugada del pasado domingo un suboficial del Ejrcito de EE.UU. destinado en la base de Panjwai, provincia de Kandahar, ha suscitado un aluvin de comentarios. En algunos se especula sobre cmo influir este hecho en las ya difciles relaciones entre las fuerzas de ocupacin y el pueblo y las autoridades afganas, y sobre la repercusin que esto puede tener en los planes de retirada.

Otro tipo de comentarios, a los que voy a dedicar ms atencin, se refieren al hecho en s, a sus posibles causas y a las razones que pueden inducir a un combatiente experimentado a actuar de modo tan aberrante. Es un caso aislado atribuible a enajenacin temporal? Es un producto inevitable de la tensin causada por la permanencia en el campo de batalla? Existen medidas eficaces que eviten su repeticin?

Ya durante la 2 Guerra Mundial las llamadas bajas psiquitricas eran contabilizadas como un tipo ms, junto con las causadas por disparos, metralla o accidentes. Un documento mdico del ejrcito britnico aseguraba que no existe nada que pueda llamarse adaptacin al combate; todos los soldados llegan al desquiciamiento mental si el combate dura lo suficiente. Para evitarlo, se consideraba que la permanencia continuada en el teatro de operaciones no deba ser superior a 200 das.

Las explicaciones oficiales sobre lo ocurrido ahora son difusas, aunque se insiste en que el asesino actu en solitario, se entreg voluntariamente y est procesado. Obama declar: Este incidente es trgico y terrible, y no representa el carcter excepcional de nuestros combatientes y el respeto que EE.UU. siente por el pueblo afgano. El adjetivo excepcional, que quiz Obama utiliz en vez de excelente, permite llevar la cuestin a otros terrenos conceptuales de ms hondo calado: Lo verdaderamente excepcional no ser que hechos de este tipo no ocurran con ms frecuencia? Si para convertir a una persona en un combatiente eficaz hay que vencer su instintiva repugnancia a matar a otro ser humano qu puede ocurrir cuando se ha superado ese freno moral tras un intenso aprendizaje?

Estudiando incidentes similares ocurridos durante la 2 G.M., un historiador recordaba que el Reglamento para la guerra irregular del ejrcito britnico, de 1942, contena lo siguiente: No hay que hacer concesiones al enemigo; se acab la nobleza en la guerra Cada soldado debe ser un asesino potencial. O mata o le matan. A continuacin no ahorraba crueles detalles, como el modo de eliminar sigilosamente centinelas enemigos por estrangulacin o acuchillamiento; un simple aspecto secundario, una fase ms de las complejas misiones asignadas a las fuerzas especiales en todos los ejrcitos del mundo.

Cuando, aos ms tarde, el famoso periodista Seymour Hersh investigaba la matanza de vietnamitas civiles en My Lai, la madre de uno de los soldados acusados por ello le dijo: Yo les envi un buen chico y ellos [las Fuerzas Armadas] me han devuelto un asesino. No era un soldado britnico en 1942 sino un soldado estadounidense en 1968. Pero la tendencia no cambia al paso de los aos, porque es una constante inherente a la misma guerra. El combate implica matar; no hay que engaarse al respecto. Y la guerra irregular, la lucha contra un enemigo mezclado con la poblacin civil, y a menudo indistinguible de sta, agrava la situacin. Si no mato, me matan: esto es lo esencial en la mente del soldado, y no la preocupacin por los convenios internacionales que intentan limitar la crueldad de la guerra.

La realidad es que los combatientes que se juegan la vida en Irak, en Afganistn o en cualquier otro teatro de operaciones, reciben mucha ms instruccin de combate que formacin sobre las leyes de la guerra. Ms de un tercio de los soldados de EE.UU. encuestados en Iraq opinaron que la tortura era un procedimiento apropiado para obtener informacin y el 17% consideraba insurgentes a todos los paisanos. Un tercio de los soldados de Infantera de Marina y una cuarta parte de los del Ejrcito declararon que sus mandos nunca les haban instruido sobre el respeto a la poblacin civil.

Entre los imperativos vitales de la supervivencia en combate apenas hay sitio para otras preocupaciones. Y el respeto por la poblacin civil no es fcil de ensear en un mundo que ha conocido Hiroshima, Nagasaki, Hamburgo, Darmstad, Dresde o Tokio, infiernos artificiales creados por las naciones vencedoras, donde fueron exterminados muchos millares de civiles inocentes, como una exigencia racional para concluir la guerra con xito.

Finalizo este comentario con una curiosa acotacin que debo al analista Mark Urban, de la BBC. A la poblacin afgana, habituada desde siempre a la violencia, y muy dividida tribalmente, donde la religin y la cultura tradicionales son las palancas ms ntimas, las que promueven odios o afectos, el asesinato deliberado de afganos inocentes en Kandahar ha producido mucha menos indignacin que la quema de los coranes. Urban concluye as: All, en los centros de mando de alta tecnologa, unas personas racionales, empeadas en la difcil tarea de llevar seguridad al sur de Afganistn, han discutido sobre pasiones que hunden sus races en el pasado. Los soldados ocupantes y el pueblo que les rodea parecen vivir en mundos distintos, sobre todo en el modo como interpretan la violencia, sea real o simblica.

Dos culturas incompatibles se enfrentan a tiros en Afganistn: que nadie espere fciles soluciones negociadas.

Fuente: http://www.republica.com/2012/03/15/locura-asesina-o-violencia-aprendida_465595/



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