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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2012

Diez aos de fbricas recuperadas
El juego en que andamos

Lucas Pedulla
Revista Sudestada


A una dcada del proceso de recuperacin de fbricas y empresas por sus trabajadores, cuatro historias recuerdan detalles del momento que cambi radicalmente sus vidas. Si bien Mauricio Macri vet la ley que garantizaba una seguridad jurdica para los obreros, el Estado en su conjunto sigue postergando el dictamen fundamental: la expropiacin.

1. Grfica Patricios: recuperar

-Pero ests loco? Vos viste lo que es esto?

-No te ilusiones, esto no lo recuperamos ni en pedo.

-Qu te crees? Que este tipo lo va a regalar?

-No, de ac nos van a sacar a patadas en el orto.

Tan solo bast con que Gustavo Ojeda deslizara la posibilidad de armar una cooperativa para que una catarata de preguntas y puteadas lloviera sobre l. Les pareca una cosa de locos, realmente. Era casi una utopa pensar que Talleres Grficos Conforti poda llegar a convertirse en una cooperativa autogestionada por sus trabajadores.

La situacin era muy delicada, y por la zona de Barracas no se andaban mucho con presagios. La decisin de los trabajadores de proceder a un quite de colaboracin concluy con la permanencia en la planta, a raz de la epidemia de telegramas de despido que asol a los obreros.

Ah comenz la lucha recuerda Ojeda-. No nos pagaban las quincenas y as se fue formando una deuda de algunos compaeros hasta de un ao. 50 pesos por mes tendramos y para pasar las fiestas del 2000 nos haban dado 20 pesos en monedas. Pero la necesidad tiene cara de hereje, y por ese sentido tambin se fue cediendo mucho, hasta que nos encontramos en el 2001 con una crisis tremenda que apenas nos alcanzaba para viajar

Conforti qued debindole deba 60 mil dlares a Ojeda. l y sus compaeros slo queran cobrar sus sueldos atrasados, y no se iban a ir de la fbrica hasta conseguirlos. 27 trabajadores llevaban adelante la resistencia, muy por debajo de los 70 que haban iniciado la permanencia y ni que hablar de los 500 empleados que Conforti lleg a tener a mediados de los 90`. Da y noche, en turnos de 12 horas, los obreros resistieron durante todo el 2003. Sin telfono, agua ni luz, tampoco podan producir porque no haba con qu poner en funcionamiento las mquinas. Por si fuera poco, un patrullero se haba apostado en la puerta de la fbrica. Pero fue uno de los policas el que les brind un dato importantsimo: los trabajadores de Ghelco, que producan (y siguen produciendo) materias primas para heladeras y confiteras, estaban pasando por la misma situacin que ellos, con la diferencia de que haban resistido en la calle y no adentro. Y sin embargo, ya estaban a punto de volver a entrar con la idea de formar una cooperativa.

A partir de ese momento, los trabajadores de Conforti comenzaron a ver que la posibilidad de recuperar la fabrica ya no era un sueo inalcanzable, y el objetivo cambi por completo.

Despus de esos 3 meses, ya no queramos indemnizacin ni cobrar lo que nos deban, no queramos ms nada: nosotros queramos recuperar la fbrica. Ya habamos hecho el duelo, nos habamos quedado sin laburo, ya nos habamos cagado de hambre. Bueno, ahora vamos a luchar cuenta Ojeda, que comenz a caminar la legislatura portea para conseguir avales y lograr la expropiacin.

Actualmente, lo que hoy se conoce como Cooperativa Grafica Patricios tiene alrededor de 75 trabajadores, una radio comunitaria, un bachillerato, un centro odontolgico: todo autogestionado. Ojeda es el presidente de la cooperativa, elegido por asamblea, y recuerda con gracia los viejos encuentros que tuvieron con su ex patrn, Ral Gonzalo:

En una reunin entramos y fue para morirse de risa, pero en realidad estaba jugando con la dignidad nuestra, porque nos recibe de saco y corbata, con los bolsillos arremangados y la camisa afuera del pantaln. Nos dice: Pasen muchachos, qu necesitaban? O sea, como que no tena plata. Nos tomaba el pelo. El nunca se pensaba, nunca se imagin lo que ocurri y por eso nos verdugueaba. Fue una resistencia tan grande. El pens: estos estn una semana, dos, se cagan de hambre y se van a la mierda. Pongmosle que la empresa tena perdidas, pero nosotros con un ao de resistencia, cagndonos de hambre, la pudimos poner en funcionamiento. O sea que este tipo poda haberlo hecho. No quiso.

2. Feliz Navidad

El 23 de diciembre de 2011, decenas de fbricas recuperadas de la Ciudad de Buenos Aires se encontraron con un regalo al pie del arbolito: el Boletn Oficial N 3818 dejaba constancia que el gobernador porteo, Mauricio Macri, haba vetado la ley 4008, que otorgaba la herramienta jurdica bajo la que 29 fbricas y ms de 2000 obreros podan protegerse y continuar produciendo hasta conseguir la siempre postergada expropiacin.

En criollo, la ley 4008 era una prrroga de la prrroga de otra prrroga, que no haca ms que dilatar la decisin fundamental del Estado de expropiar los bienes.

El 2 de setiembre de 1999, la legislatura portea sancion la ley N 238, bajo la firma del por entonces Jefe de Gobierno, Anbal Ibarra. En su Artculo 1, la norma resolva que las unidades productivas deban ser consideradas de utilidad pblica para poder ser expropiadas, luego, con fondos pblicos.

La ley tena un plazo de vigencia por cinco aos, que poda ser extendida por otra norma dictada por la legislatura. Eso ocurri en noviembre de 2004, con la Ley 1529; y en diciembre de 2008, volvi a ser prorrogada por la Ley 2970. La proteccin a las cooperativas fue refrendada el 17 de noviembre pasado, con la sancin de la Ley 4008, que ampliaba el plazo hasta 2017.

Finalmente, la norma 4008 qued sin efecto gracias al decreto N 672/11, firmado por Mauricio Macri, junto a su jefe de Gabinete, Horacio Rodrguez Larreta, y al ministro de Desarrollo Econmico, Francisco Cabrera.

3. BAUEN: revancha

No debiera arrancarse a la gente de su tierra o pas, no a la fuerza.

La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.

Nacemos y nos cortan el cordn umbilical. Nos destierran y

nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que

aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.

Soy una planta monstruosa. Mis races estn a miles de

kilmetros de m y no nos ata un tallo, nos separan dos mares

y un ocano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche,

duelen de noche bajo el sol.

Exilio

La poesa de Juan Gelman descansa sobre los cermicos de Zann, en una de las paredes del Hotel BAUEN. Atrae, seduce, incendia; llena el lugar de una magia particular.

El BAUEN ya no es ms una planta monstruosa, y sus races volvieron, poco a poco, a reencontrarse con los exiliados, los trabajadores. Con sus lenguas y sus calores.

El da que ms me marc fue cuando cerr el hotel, el 28 de diciembre del 2001, que sabamos que ese da laburbamos y cada uno iba entregando su ropa en la medida que se iba. Marcelo Ruarte fue el primer presidente de la Cooperativa, una vez recuperada la empresa. Actualmente, es el responsable de prensa y poltica de una institucin que supo recuperar ms de 150 fuentes de trabajo.

Cuando ocupamos, encontrarte con el lugar vaco, las lneas telefnicas hechas pelota. Lo que se haba inventariado de los televisores no estaba, ropa de cama no haba. Manteles, vajillas tambin se haban llevado. Como haba precedentes de que haban vuelto unos trabajadores, lo que hacan los atorrantes en complicidad con la justicia, en primer trmino, era vaciar las empresas.

La decisin de ocupar fue espontnea, y no llegaban a 15 personas aquel 21 de marzo de 2003. El sostn ms importante de Marcelo, al igual que el resto de sus compaeros, fue la familia. La que le deca que no, quedate, ac te apechugamos. La que soportaba la crueldad del desarraigo que, da a da, los abofeteaba con la imagen de sus hijos, que no tenan cobertura medica ni guardapolvo para ir al colegio.

Era todo muy confuso. Trabajadores, muertos de hambre, que recuperan sus empresas. Qu nos asista a nosotros? La legitimidad de haber estado frente al hotel, cuando cerr; en el caso mo, 22 aos. Pero despus no haba mas nada, era toda nebulosa. Cmo hacas para remontar un edificio de estas caractersticas?.

El hotel tiene 21 pisos, pero las habitaciones comienzan en el sexto y llegan hasta el dieciocho. En total, el BAUEN posee 196 cuartos y una capacidad de plaza de 500 personas. Tiene un auditorio, dos restaurantes y un empuje terrible. En un comienzo, pedan algn apoyo econmico a los estudiantes de las universidades y tambin en marchas, hasta que se les ocurri alquilar los desmantelados salones para diversos actos, audiencias o festividades. Una palabra comenzara a ser la clave: autogestin.

La autogestin es un encuadre empresarial que, me parece, es lo que est necesitando nuestro pas por sobre todas las cosas. Porque yo lo que rescato de estas historias son los valores, el respeto, la transparencia y la apertura del pensamiento colectivo, solidario, de estar preocupado por el otro y, claro, por que esto nos genere guita, siempre manteniendo la bandera de nuestros orgenes.

Marcelo comenz a trabajar en el 79, un ao despus de la fundacin del hotel para el mundial de 1978. El proceso de recuperacin signific una revancha para Marcelo. Un desquite de algo que no pudo hacer en el tiempo

De los 22 aos con la patronal slo recib cosas materiales y mi vida era una burbuja. El afn de un status que, para conseguirlo, tenas que cagar a tu compaero, porque el mismo neoliberalismo, al precarizar las labores, te centraba en un marco de competencia total. Eso es lo que queremos desvirtuar ac.

4. Nuevo patrn

Prcticamente estamos en una situacin casi de cero. Si la Justicia lo ve como que la ley cay, estamos prcticamente acfalos. No tenemos nada que nos proteja, salvo que nos juntemos entre todos -explica Plcido Pearrieta, presidente de Cooperativa Chilavert-. Esta ley nos permita estar, dentro de todo, con una confianza de que en algn momento esto iba a ser nuestro.

Lo que est ac en juego es el statu quo vigente, por lo menos en la Ciudad de Bs. As, y nosotros venimos a cuestionar la propiedad privada expresa Eduardo Montes, trabajador de Grfica Patricios y vicepresidente de la Unin Productiva de Empresas Autogestionadas (UPEA)-. Nosotros vemos la propiedad en funcin social; es decir, los patrones huyen, dejan deudas, nosotros nos hacemos cargo de los bienes y seguimos funcionando. La ley, aunque sea, garantizaba un paraguas jurdico de poder trabajar.

Hoy estamos como en 2002, con una incertidumbre total de ese nuevo patrn que nos viene a decir: esto no va ms` cuenta Pearrieta-. El patrn, a fines de 2001, nos dijo que era muy posible que la empresa no siga ms y que le hagamos juicio. Hoy Macri quiere que le hagamos juicio. O sea, es un nuevo patrn hacia estos sectores.

5. IMPA: apostar y jugar

Marcelo Castillo tena 21 aos cuando comenz a trabajar en Industria Metalrgica y Plstica Argentina, all por 1982. Vena de San Juan y consigui el empleo gracias a un compaero que sola ver en el hotel donde se hospedaba. Por ese momento, los obreros eran alrededor de 500, y trabajaban sin parar.

Cuando apenas entr me pidieron hacer horas extras. Entraba el sbado a las 3 de la tarde y me iba a las 6 de la maana del domingo. Y a veces haba que entregar produccin, y hubo domingos que me pedan que me quede. Iba, descansaba y el lunes temprano ya tenas que volver.

IMPA es cooperativa desde 1961. Por esos aos, lleg a ser lder en el mercado y a presidir la Cmara de la Industria del Aluminio en Argentina. Sin embargo, para Castillo, aquellas administraciones no eran de lo mejor, porque no haba reuniones, ni participacin de asociados, ni saban qu derechos tenan dentro de una cooperativa. De cooperativa tena noms el nombre.

Cuanto Castillo ingres, las quincenas y las horas extras eran pagadas puntualmente, por lo que nadie averiguaba ni preguntaba nada. Como se cobraba en regla, nadie saba si se estaba comercializando bien o mal, hasta que empezaron a tocar los bolsillos de los trabajadores. Los sueldos se atrasaban, pero el patrn, cuenta Marcelo, segua teniendo sus dos Mercedes Benz.

Cuando yo vine hubo la primera movida, que se juntaron los compaeros en asamblea y sacaron al presidente de los Mercedes. Pensamos que al cambiar los personajes, de ah en ms se iba a recomponer la situacin. Pero qu hicieron los compaeros? Claro, todos queran estar ah. Dijeron: Che, aprovechemos, que mir que el que se fue, se fue con los bolsillos llenos`. Esa ambicin creo que llev a no pensar en el conjunto de los compaeros ni en la misma cooperativa.

Castillo cuenta que los nuevos administradores siguieron por el mismo camino que sus predecesores. En 1996, el personal haba sido acortado a 300 obreros, y la asamblea les recomend que si podan encontrar alguna chancha, la hicieran. Muchos compaeros de Castillo se terminaron yendo, presionados por mantener a sus familias.

Los sueldos haban bajado muchsimo. En el 97 nos estbamos llevando 5$ por da. Y te hacan esperar hasta las 8 de la noche. Se rean los tipos. bamos y no estaba la plata. Cinco pesos! Y llambamos a los directivos, nos decan: Nos cuesta conseguirlos`.

Cuando sobrevino el corte de luz en la empresa y la situacin comenz a agudizarse, muchos trabajadores fueron suspendidos. Entre ellos estaba Castillo, pero la lectura de las cosas haba cambiado un poco.

Venamos todos los das a romper las pelotas, a cobrar, a exigir que nos dieran laburo. Mis compaeros y yo lo hacamos porque sabamos que ac tena que haber un cambio; pero enserio, para mejor. Por eso no nos bamos. Vos lo veas, mirabas que los podas hacer. Era apostar y jugar. Porque la mercadera sala, cmo puede ser que te est faltando plata? Y ah nos juntamos. ramos 40 compaeros.

El 22 de mayo de 1998, los trabajadores ocuparon la fbrica. Tuvieron que salir con la alcanca a las calles, a pedir la colaboracin de los vecinos, para poder sobrellevar la permanencia en la planta, ya que no tenan luz ni mercadera. Adems, heredaron una deuda millonaria de la administracin anterior, pero como eligieron seguir comercializando bajo el nombre de IMPA (para que muchos compaeros no perdieran sus jubilaciones), tuvieron que afrontarla con mucho esfuerzo.

Y, de hecho, se pag un montn. Desde los 8 millones de pesos, hasta que el juez Hctor Vitale nos decret la quiebra en 2008, se haba bajado a 2 millones.

Los trabajadores haban hablado con los abogados de los acreedores para proponerles un aumento en el pago, y ellos aceptaron. Cuando le avisaron a Vitale que todo estaba encaminado, el juez respondi que se quedaran tranquilos, que lo iba a resolver.

A la semana nos decret la quiebra.

Vitale lleg con 200 efectivos, carros de asalto y cort la cuadra completa. Los trabajadores comenzaron una resistencia distinta, del otro lado de las vallas policiales, y contaban con el apoyo de diversas fbricas y organizaciones sociales. Eran alrededor de 500; hubo represin y decenas de heridos y detenidos. Pero la resistencia pudo ms, y los trabajadores pudieron ingresas nuevamente a la fbrica. Los obreros, entonces, comenzaron a poner en funcionamiento la Cooperativa 22 de mayo, ya que no podan comercializar ms bajo el nombre de IMPA, debido a la quiebra.

IMPA es gigantesca, y tuvo su propia ley de expropiacin, pero Vitale la declar inconstitucional por no considerar a la fbrica de utilidad pblica. All los trabajadores lograron reactivar las fuentes de trabajo, funciona un Centro Cultural, un bachillerato donde estudian 200 chicos y est en carpeta la universidad de los trabajadores. Sin embargo, para el Estado, IMPA no es de utilidad pblica.

Marcelo Castillo, ese muchacho de San Juan que lleg a la Ciudad de Buenos Aires para encontrar trabajo, hoy es el presidente de la cooperativa, elegido por asamblea.

Pero, dice, no tiene ni un Mercedes Benz.

6. Clase parasitaria

La razn del veto estuvo expresada en el decreto 672/11.

Entre otras cuestiones, la ley 4008, en su Artculo 6, exhortaba al Poder Ejecutivo a que convocara a una mesa participativa en un plazo mximo de 30 das a partir de su sancin. Propona que la formen diversos integrantes del Poder Ejecutivo y un representante por cada una de las empresas que conformaran la ley. El veto, entonces, sealaba que la exhortacin () resulta contraria al principio de divisin de poderes, y limita una potestad constitucional de otro Poder de modo arbitrario.

Sin embargo, Eduardo Mura, trabajador de IMPA y parte del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), es ms directo, y subraya que el veto de Macri es menor: El problema ac no es el macrismo solamente, es toda la clase poltica argentina. Una clase parasitaria y que genera polticas para el poder internacional y los grandes monopolios.

-Entonces, la exhortacin al Poder Ejecutivo era innecesaria?

-Claro que es innecesaria. Nosotros no necesitamos una mesa para discutir con el Estado. Ac hay una ley de expropiacin que es la 238, que primero fue ocupacin temporaria, y despus estuvo la ley 1529, que fue expropiacin definitiva. El Estado ya expropi, tiene que pagar. Eso tendra que haber hecho la Legislatura, exigir al gobierno de Macri que pague las expropiaciones.

-Y por qu la clase poltica se hace la desentendida con estos casos?

-Porque consideran que este modelo no condice con el instalado por el sistema capitalista. El modelo de fbricas recuperadas, ms all de lo lindo que seamos en la autogestin o las cosas lindas que se puedan decir, es un mtodo de lucha muy importante para la clase trabajadora. No nos pueden sacar porque el costo poltico sera enorme. Cada vez que quieren desalojar una empresa recuperada, est el conjunto del pueblo apoyndonos, pero tampoco nos pueden dar la seguridad jurdica y la seguridad econmica para que demostremos que somos mejores que los patrones.

-El veto no perjudica a las fbricas?

-Para m no. No creo que las afecte. La ley de expropiacin no se cae porque s. Lo que pudiera suceder es que la Procuracin diga que no hay plata para pagar las expropiaciones, y haga una nueva ley tirando la ley para atrs. Es muy difcil. Yo no lo veo.

7. Chilavert: corazn

Fermn Gonzlez Santana tiene 75 aos y una memoria que apabulla. Naci en las Islas Canarias y lleg a la Argentina el 18 de octubre de 1951, a los 14 aos. Cuando tena 9, su mam emigr hacia Amrica a buscar trabajo, porque su pap haba fallecido. En Argentina, comenz a realizar tareas domsticas en la casa de una soprano que daba clases de canto. All fue donde Fermn conoci a Franco, un italiano que trabajaba en la imprenta Gaglianone, por entonces ubicada en Once. Gracias a l, Fermn pudo entrar a la empresa, el 12 de noviembre del 51, en la parte de encuadernacin.

Si el reloj ese viste que est ah, hablara l sabe toda la historia, porque cuando el viejo compr la primera imprenta, compr ese reloj Omega tambin. Yo cumpl con ellos 50 aos y, de cooperativa, 8. 58 aos, porque yo me retir el ao pasado de ac. Me acuerdo, mir, cuando era maquinista tardaba en hacer 800 pliegos todo un da.

Eran alrededor de 50 personas, y algunas de las mquinas tardaban medio da para hacerlas funcionar, y se necesitaba otro medio da para terminar la produccin. Cuando el patrn se dio cuenta que importando mquinas alemanas se podan hacer en una hora la misma cantidad de pliegos que llegaban a producir en una semana, muchos trabajadores comenzaron a irse.

Por cada mquina que vena, 3 que se iban. Cuando nos quisimos dar cuenta, quedamos ocho.

La misma cantidad se mantuvo hasta el momento de la crisis, a comienzos de la dcada del 2000, cuando el pas se incendiaba. Como era habitual en muchas fbricas del momento, Horacio Gaglianone termin entrando en convocatoria de acreedores, pero les avis a los trabajadores que se quedaran tranquilos y confiaran en l

El patrn nos llam a todos, nos dijo que llam a convocatoria para comprar una maquina a 4 colores y que si nosotros le ponamos el hombro, l no presentaba quiebra. Ya ah cuando nombro la palabra quiebra, dije: ya nos vamos a la mierda`.

Fermn no poda entender cmo poda faltar tanto dinero si segua habiendo un montn de trabajo. De a poco, sus sueldos comenzaron a ser recortados, y a Fermn se le contrajo una deuda de 72 mil pesos, sin contar las horas extras en negro.

Cuando vi que pasaba todo esto, me agarr un infarto de golpe y porrazo.

En cuanto se recuper, volvi a la fbrica, y not que ya nada era como antes. Gaglianone quera llevarse dos mquinas para comprar otras nuevas, pero todos los trabajadores se juntaron para decirle que no. Hasta que no entrara la que haba prometido, las que estaban no iban a salir. El patrn respondi que iba a llamar a la polica, porque esas maquinas ya las haba vendido, lo que son muy extrao a los odos de los trabajadores: esos mismos bienes estaban dentro de la convocatoria, por lo que era imposible su venta.

Fermn llam a su nuera, abogada, y le pidi si por favor poda mirar el inventario que haba hecho el sndico. Al fijarse, ella not, asombrada, que las mquinas no estaban contabilizadas en el registro. Inmediatamente, efectu una denuncia de cmo puede ser que un sndico haya obviado misteriosamente dos mquinas que es imposible que no hubiera visto al momento de entrar a la fbrica. Cuando Gaglianone se enter que los obreros se haban dado cuenta de la jugada, decret su quiebra.

La resistencia comenz, entonces, dentro de la fbrica; con la luz cortada, pero con una certeza: la prohibicin de dejar entrar al patrn al lugar que ahora (como siempre) le perteneca a los trabajadores. Vendran rdenes de desalojos, obras que saldran por un boquete para que los policas que custodiaban la entrada no se percataran, y voluntad. Mucha voluntad.

Otro sndico entr en escena tras la farsa del anterior, para hacer una nueva evaluacin de los bienes y demostrarle al juez que las mquinas s existan. Fermn ilustra el momento:

-Sabe cunto me qued debiendo este tipo? 72 mil pesos, al final de mi etapa de trabajo! le comenta al sndico.

-Bueno, no se ponga as, esto tiene solucin responde, sin entender que el seor al que se estaba dirigiendo haba perdido gran parte de su jubilacin-. Pero, quiere que le diga una cosa? No creo que se pueda sacar mucho de ac, porque donde hay obreros trabajando siempre rompen las mquinas. Ac no debe funcionar nada.

Fermn y sus compaeros ya estaban preparados para ese prejuicio.

-Puede esperar cinco minutos? pregunta, con la cara de quien sabe que tiene un as bajo la maga.

-S, tengo todo el da.

El sndico no saba que arriba, subiendo las escaleras, haba un grupo electrgeno. Nada ms con conectarlo, los trabajadores esperaron a que las revoluciones estuvieran completas para iluminar todo el taller y hacer funcionar las mquinas. El sndico, claro, estaba absorto.

-Ah, pero estas mquinas caminan!

-Pero usted qu se cree? Los obreros no rompen las maquinas, son la nica herramienta de trabajo que tienen. Los que las rompen son los patrones.. Si el obrero rompe la maquina, es como si le rompieran el corazn.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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