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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2012

El segundo accidente nuclear ms grave de la historia tras Chernobil ha liberado toneladas de radiaciones y sigue contaminando el medioambiente
Las consecuencias del desastre de Fukushima en el mar y el aire

Laura Corcuera
Diagonal


Tras el accidente de Fukushima, hace ahora un ao, toneladas de radiactividad se vertieron al aire y al mar. Hoy todava se sigue contaminando el entorno.

No existen modelos precisos para medir las tasas de liberacin de elementos radiactivos (radionclidos) cuando el combustible nuclear que vierte una central entra en contacto con el agua del mar. sta es la conclusin que ha publicado un equipo de ingenieros y gelogos estadounidenses en el ltimo nmero de la revista Science.

Los investigadores proponen realizar caros experimentos con materiales radiactivos para reducir el riesgo de las nucleares y volver a ganar la confianza de la poblacin en la energa nuclear. Pero epidemilogos y radiobilogos llevan explicando desde antes del desastre de Fukushima que la frmula riesgo/ beneficio (riesgo para la poblacin y beneficio industrial) que se utiliza en la radioterapia no se puede aplicar a la energa nuclear.

En condiciones normales, una central nuclear emite constantemente pequeas dosis de radiactividad al aire y tambin al agua. Con el accidente de Fukushima toneladas de material radiactivo empezaron a dispersarse cuando la compaa elctrica Tokyo Electric Power (TEPCO) empez a utilizar agua de mar para enfriar tres de los seis reactores de la central, cuyos ncleos estaban fundindose.

El agua se filtr (y se sigue filtrando) al ocano Pacfico y al lecho marino. Desde el mar, el combustible radiactivo es transportado por todo el planeta y se transfiere a los ecosistemas marinos y cadenas trficas, donde puede permanecer durante mucho tiempo.

Las algas, ricas en hierro, transfieren radionclidos directamente a los humanos y tambin a los moluscos, crustceos y peces que consumimos. De ah, la importancia de saber la procedencia de lo que comemos. El estroncio 90 y el cesio 137 tienen una vida media de 30 aos (en ese tiempo quedar la mitad de su masa y en 60 aos una cuarta parte). El yodo 131 tiene una vida media de ocho das, pero el plutonio 239 tiene una vida media de unos 24.000 aos y con el tiempo se transforma en americio 241, otro elemento radiactivo que puede incorporarse al organismo humano.

Adems de la radiactividad que est emitiendo la central de Fukushima, hoy quedams de la mitad de la que sali de la central de Chernobil (1986).

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Las-consecuencias-del-desastre-de.html



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