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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2012

Los nombres de los barrios hablan sobre la historia de la lucha de clases urbana
Pereira: Etimologa de las invasiones

Camilo de los Milagros
Rebelin


Creci como mariposa, en un terreno tomado

Herminda de la Victoria, Vctor Jara

 

No agobian sus muros nuevos, leyendas de historia vieja,

ni su juvenil pasado es momia de biblioteca

Pereira, Luis Carlos Gonzlez

 

El cronista pereirano Gustavo Colorado Grisales preguntaba si alguien recordaba por qu el Barrio Cuba se llama Cuba. Ciudad cruel esta, que arranca furiosa sus races y se empea en negar, esconder sus orgenes, su pasado; en sepultar con retroexcavadoras y toneladas de concreto su memoria.

He recogido algunas versiones sobre la fundacin del barrio Cuba. Una presume que fueron terrenos de una hacienda tomados por multitudes de campesinos que huan de la violencia y la pobreza en la dcada del 60, invasin abanderada, protegida y liderada por el Partido Comunista, de donde vendra el particular nombre en homenaje al territorio libre de Amrica, as como los nombres Leningrado, La Habana y La Isla, barrios aledaos. El Partido tena como estrategia de lucha urbana apoyarse y cimentarse en barrios marginales que ayudaba a fundar, tal como haba hecho en los aos 50 con el famoso barrio Policarpa Salavarrieta en el centro de Bogot; algo semejante hicieron los comunistas chilenos en el arrabal "La victoria" de Santiago, fenmeno que se replicara rpidamente por todo el continente.

Otra versin la resume don Nacho Cardona [1] como un gran desfalco que hizo el Instituto de Crdito Territorial a dineros que John F. Kennedy regal en su visita a Colombia para hacer casas a los pobres, platas que se utilizaron usurariamente porque la gente acab pagando sus casitas. Igual origen tendran los barrios Boston y Kennedy, de los cuales hay replicas en muchas ciudades colombianas. El nombre Cuba segn don Nacho proviene de una hacienda del mismo nombre llena de caaduzales, remembranza inevitable con la isla, donde aquel iba a garitear hace muchos aos siendo nio. Tambin existe un sector ahora urbano en la zona llamado la Hacienda.

Aceptando la conciliacin que don Nacho hace de las dos versiones, en los alrededores del barrio Cuba polticos de izquierda como William Calvo (luego comandante del Ejrcito Popular de Liberacin) o Gildardo Castao (lder asesinado de la Unin Patritica) protegieron invasiones ilegales de terrenos e hicieron proselitismo: as el plan de vivienda oficial se mezcl con tomas que se legalizaban al obtener el ttulo del impuesto predial. Apenas una premonicin de Pereira, la ciudad sin puertas, que continua siendo hoy una de las principales receptoras de desplazados y una de las principales expulsoras de colombianos hacia el extranjero.

La geografa urbana en las ciudades del llamado tercer mundo est atravesada por este fenmeno catico hijo de la pobreza, el atraso y la migracin de campesinos hacia las ciudades que suponen las tomas de terrenos para solucionar el problema creciente de la vivienda. A diferencia de lo que piensan algunos, las invasiones no son invento colombiano. Mike Davis [2] todo un clsico ya de la sociologa contempornea revela en sus investigaciones tres de los mecanismos que han estimulado la enorme expansin urbana global del ltimo medio siglo: invasiones o tomas de terrenos, autoconstruccin y urbanizaciones piratas, estas ltimas son proyectos urbansticos realizados por inescrupulosos constructores sin reglamentacin ni control alguno, concepto que Davis se llev consigo en una visita al sur de Bogot.

Bombay o Calcuta con sus Slums inmundos, Lima y sus Pueblos Jvenes, Chile y sus Poblaciones, Medelln y las Comunas tan familiares a las Favelas del Brasil o los Geekondus de Estambul, Buenos Aires con sus Villas; desde Ciudad Sadr en Bagdad, de la Ciudad de Gaza Palestina hasta Cit Soleil en Puerto Prncipe; de Ciudad Bolvar en Bogot o Petare en Caracas a la Ciudad de los Muertos en El Cairo, el sur global expande y reproduce el caos en gigantescas aglomeraciones urbanas altamente degradadas que son insostenibles por esencia.

Lejos de una visin quimrica e ilusoria de la historia de nuestra ciudad, que considera estas tierras alumbradas por un progreso y pujanza nicas en el pas producto de la raza antioquea y su epopeya colonizadora, versin criolla de la raza superior elegida la historia de Pereira tiene pasajes oscuros y vergonzosos. Uno de ellos, que gran parte de su crecimiento est generado directamente con el desplazamiento de campesinos de las regiones aledaas, dinmica social que aun no finaliza. Otro, que su ltimo auge se debe ms a la exportacin de cocana y mano de obra a pases extranjeros, que a la de caf o manufacturas. Es decir, la historia de Pereira est hecha del sufrimiento propio y ajeno.

Ya el historiador Vctor Zuluaga [3] dej claro cmo detrs del mito fundacional (acuado por Hugo ngel Jaramillo y los bambucos de Luis Carlos Gonzlez) de una villa libertaria prspera y socialista, que acoge con solidaridad desde sus tempranos orgenes a todo el que llega a sus lares, donde a cada colono se le entregaban tierras segn su necesidad y capacidad, no hay ms que eso: un mito. La verdad est intrincada en conflictos agrarios, litigios de linderos, problemas con los terratenientes iguales al de la concesin Aranzazu en los pueblos de Caldas o el de la Hoya del Quindo. Adems, la consabida pelea contra el monte y la manigua. Aos despus, el devenir se intrinca entre los cordones de miseria y los tugurios sin acueducto y alcantarillado (como dice otra versin que fueron las casas del Barrio Cuba despus de su fundacin [4] ; como son hoy las casas en Caimalito o Puerto Caldas).

Antes que se acue un nuevo mito, el de la Renovacin Urbana y la Tierra de Oportunidades, el de la ciudad comercial occidentalizada y modernizada a palazos que cay del cielo como los dineros de la cocana, vale la pena recordar que una parte considerable del desarrollo urbano de la ciudad se debe al proceso descrito por Mike Davis en trminos globales y por Jorge Enrique Robledo [5] en trminos locales: la pelea a brazo partido de los pobladores ms pobres contra los propietarios, las autoridades y especuladores del suelo por obtener lo que David Harvey llama el derecho a la ciudad. Los nombres de muchos barrios Pereiranos son la huella ms o menos visible de ese proceso: Salvador Allende, Jos Mart, Jos Antonio Galn, Destechados Camilo Torres, El Triunfo, Jaime Pardo Leal, Santiago Londoo [6] .

Tampoco es un proceso utpico y romntico de transformacin social, otro mito, como crean hace 40 aos las canciones de Vctor Jara y la Violeta Parra, los militantes comunistas colombianos o la izquierda Turca: la lucha por la vivienda acaba por ser igual a las reformas agrarias, los movimientos estudiantiles o las huelgas por salarios, una forma concreta y desordenada de solucionar un problema concreto e inmediato de la gente; pero tambin una forma tan eficaz de hacerse con una base de masas urbana, que lleg a servir generosamente a la presidencia de Allende en Chile o a la insurgencia de Sendero Luminoso en el Per. En Colombia los burcratas tradicionales expropiaron a tiempo el modelo a la izquierda y a las milicias guerrilleras, utilizando para usufructo electoral la legalizacin de las tomas, los escasos planes estatales de vivienda (que usualmente sirven para reubicar invasores) o las urbanizaciones piratas. Nombres de ms barrios dan testimonio de esta otra variante del fenmeno: La Mariana (en honor a la abuela de unos politiqueros locales en los aos 80), Villa Santana (mezcla explosiva de clientelismo con invasiones), en el mismo sector de Cuba que antes fuera bastin izquierdista los 2500 lotes, una parcelacin que la sed burocrtica subdividi y convirti en 5000 pequeos solares que los pobladores autoconstruyeron con el sudor de las ltimas dcadas.

Los nombres de las invasiones ms recientes Pueblo Sol, El Dorado, El Plumn, Bosques del Otn, El Danubio, La platanera, La Laguna y de las urbanizaciones dnde reubican los nuevos invasores Tokio, El Remanso, Las Brisas dicen muy poco de s mismas, aunque la piel y los rostros de sus habitantes nos hablan de una guerra que no ha terminado y tambin de una migracin que ya no llega solamente del campo sino de otras partes de la ciudad azotadas por la pobreza, el desempleo y el hacinamiento urbano.

Si como creen los indios guambianos la historia queda escrita en el territorio, la cuentan sus pliegues y caadas, sus montaas o paisajes, entonces recorrer es conocer. Caminando por la ciudad y sus callejuelas, mirndola curiosamente desde las lomas cercanas podemos leer su pasado y observar las capas sedimentarias de su devenir. Un techo con tejas de barro puede anunciarnos sbitamente la edad de un barrio; un amontonamiento de altos y lujosos edificios aparecidos de la noche a la maana da pistas de grandes capitales y dineros cados del cielo; una calle con ranchos de guadua y tejados de de lata insiste sobre el origen probable de sus moradores; un sembrado de pltanos, caa y chontaduros en un barranco baldo anuncia las costumbres de los habitantes aledaos; un aroma a mierda de marranos nos explica de qu viven los invasores de tal o cual caada [7] .

Por eso los genios de la planeacin municipal hace aos que se afanan en sepultar la arquitectura popular lugarea con toneladas de concreto y en llenar de pobres los cajoncitos uniformes e iguales de 35 metros cuadrados en las tristes periferias; por eso prefieren un fesimo puente de metal a uno tradicional de guadua que vale la mitad del presupuesto y nunca se caer con un terremoto; la renovacin de las grandes plataformas comerciales que aniquilaron las galeras con sus mercados tradicionales de verduleros, queseros y carniceros, la renovacin que decreta crimen el comercio y rebusque callejero para darle un rostro amable a la ciudad, est en absoluta sintona con esa concepcin guambiana de la historia y el territorio: quieren borrar el pasado a fuerza de demoliciones y as volver a escribirlo, claro est, a su gusto.

Hay slo una falencia: el desalojo de una invasin, la reubicacin de una zona marginal o los planes de renovacin urbana nicamente permiten como la famosa remodelacin parisina que hizo Haussmann [8] bajo el reinado de Napolen tercero, patrn de todas las que conocemos alejar el problema unas calles ms all, llevarlo a las afueras de la urbe para ocultarlo descaradamente o para maquillarle el rostro, pretendiendo acabar con los pobres sin acabar la pobreza.

Quiz el Angelus Novus, el ngel de la historia, no sea esa figura despeinada que imaginaba Walter Benjamin, arrastrada hacia delante por eso que llaman progreso mientras contempla asustado e impotente el atrs: debe parecerse mejor a un cadver aplastado bajo el pavimento de las autopistas, como esos obreros que, dicen, quedaron enterrados entre el concreto de las columnas del Viaducto; como ese boquete llagoso, ese crter magnfico que bast para hundir el antiguo parque del barrio Cuba, tan semejante a los crteres de los civilizados misiles que se abatan por millares hace unos aos sobre la otrora hermosa y misteriosa Bagdad, cuna arrasada y devastada de la civilizacin.

FOTOS - ARCHIVO PERSONAL


1- Demolicin del antiguo parque del barrio Cuba. Fue un bombardeo? Fue un terremoto? No, fue un plan de renovacin urbana que aprovecha la "destruccin creativa" para otorgar enormes ventajas al gran capital. En este caso, el beneficiario fue el monopolio del transporte masivo (Megabus S.A.) que construy all una estacin de buses.



2- Vista panormica de Pereira, se aprecian los signos de riqueza en contraste con la miseria y el despojo: el viaducto y las instalaciones de Carrefour a su costado izquierdo contrastan con los barrios de las orillas del ro (abajo) que alguna vez fueran urbanizaciones ilegales en terrenos invadidos. El centro de la ciudad, donde la especulacin inmobiliaria elev los precios del suelo y desarroll proyectos de edificios para oficinas y apartamentos contrasta a su vez con las periferias del costado derecho, barrios que crecieron tras la llegada masiva de campesinos desplazados durante la violencia de los aos 50, asentandose en lo que entonces eran potreros o lotes baldos en las vertientes del Ro.



3- Vista de una callejuela de tierra en el Danubio, el barrio ms alto de Pereira en el sector de Villa Santana. Ha sido una invasin desde hace dos dcadas, varias veces desalojada o reubicada y varias veces invadida. Sus casas de madera frecuentemente arden en incendios, a los que Mike Davis llama el peor azote de las ciudades miseria.



4- Ranchos construidos con madera de guadua y desechos en Pueblo Sol (Municipio de Dosquebradas). sta fue una invasin que a mediados de los noventa logr a travs de enfrentamientos con la polica y batallas legales, la adjudicacin del terreno a los pobladores. Al fondo el barrio vecino, Destechados Camilo Torres, fue una urbanizacin de los aos 70 lograda por la lucha de las entonces comunes "asociaciones de viviendistas". El nombre de este ltimo es un evidente homenaje al sacerdote guerrillero colombiano. Se encuentran en una de las zonas ms degradadas y empobrecidas del Municipio de Dosquebradas.



5- Asentamiento de la Platanera. Principalmente habitado por desplazados negros del Choc que llegaron a finales de los 90 huyendo de la guerra. Los enjambres de nios son la msica cotidiana de las invasiones.



6- La Platanera. Tom su nombre de cultivos de pltano que los negros sembraron en las caadas aledaas. En la foto se aprecian algunas matas de caa de azucar. Actualmente este asentamiento ha sido reubicado en planes de vivienda para desplazados en el sector de El Remanso.



7- Construccin de una casa en la Platanera. Los elementos siempre presentes son la madera de guadua y sus esterillas, los plsticos o latas para el techo y los costales para formar las paredes. El piso suele ser de madera, tierra o cemento sin revocar.



8- Asentamiento de Bosques del Otn. Esta invasin ocupaba una ladera boscosa del Ro Otn con medio millar de casas en guadua, actualmente sus pobladores fueron reubicados en la urbanizacin Tokio. Al fondo de la foto logra apreciarse el sector de Nacederos, una invasin de dcadas pasadas que se apropi de los terrenos pblicos por donde pasaba el ferrocarril y logr legalizarse.



9- Bosques del Otn. La arquitectura de las casas, no obstante su pobreza, conservaba una identidad muy original y peculiar lograda por las texturas y diseos de guadua que un lugareo realiz voluntariamente para decorar todas las fachadas.



10- Bosques del Otn. La mayora de los habitantes eran campesinos negros provenientes del Choc, desplazados despus que la ofensiva paramilitar arreciara en el litoral pacfico a finales de los 90 y comienzos del nuevo milenio.



11- Una callejuela en Bosques del Otn. Mike Davis defini esta geografa urbana catica y miserable como el nuevo escenario global de confrontacin en la lucha de clases.


NOTAS DEL AUTOR:

[1] Don Ignacio Cardona vive en la Cuchilla de los Castro (Cuba, Pereira) y nos ofreci su testimonio para escribir este artculo.

[2] MIKE DAVIS, Planeta de Ciudades Miseria, Foca Ediciones, Madrid, 2007.

[3] VICTOR ZULUAGA, "La nueva historia de Pereira: Fundacin", Universidad Tecnolgica de Pereira , 2004.

[4] Historia del Barrio Cuba, Enfokados Diario del Otn, Pereira, 5 de Marzo de 2010.

[5] JORGE ENRIQUE ROBLEDO, El drama de la vivienda en Colombia, El ncora Editores, Bogot, 1985.

[6] Santiago Londoo fue un destacado dirigente Comunista de la ciudad, sin embargo era un adinerado miembro de la lite. Jaime Pardo Leal fue el candidato presidencial por la Unin Patritica, asesinado en 1987. El nombre del barrio "El triunfo" se refiere a la culminacin de la lucha de los invasores por la adjudicacin del terreno. Es igual al famoso arrabal izquierdista de Santiago de Chile "La victoria".

[7] El barrio la Laguna fue una invasin que se incendi en su totalidad a comienzos de 2008 (aprximadamente 500 habitantes) . Los pobladores tenan varias marraneras ilegales en las que criaban cerdos para comercializar luego clandestinamente la carne.

[8] FEDERICO ENGELS, Contribucin al problema de la vivienda, Obras Escogidas, Editorial Progreso, Mosc.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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