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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2012

Cuando los ministros se convierten en empresarios y los empresarios en ministros
Las estrechas relaciones entre el poder poltico y el poder econmico en la Espaa de la monarqua

Mximo Relti
Canarias Semanal


El horno no parece estar para muchos bollos. La crisis tensa los nervios de las clases medias acomodadas espaolas que han visto perder la pequeita parte del pastel de la que disfrutaron los aos que precedieron a la crisis. Ha sido suficiente que la vicepresidenta del Gabinete Zapatero, Elena Salgado, solicitara del gobierno del PP su autorizacin para que se le permita formar parte del Consejo de Administracin de la empresa sudamericana Chilectra para que se levantara un vendaval de airados interrogantes sobre la esencia de las conexiones entre los partidos polticos institucionales y la gran empresa. Y es que los ex mandatarios gubernamentales ya no esperan ni a que se borre de la memoria social su imagen como ministros o altos cargos de la Administracin. Apenas son cesados se incorporan de forma automtica a sus nuevas tareas empresariales. En el caso de la ex ministra de Economa Elena Salgado fue la distribuidora sudamericana Chilectra -una compaa controlada por Endesa- la que la requiri hace tan solo unas semanas para que se incorporase a su Consejo de Administracin.

Pero, es el caso de la seora ex ministra una excepcin entre aquellos polticos que tras abandonar sus mandatos se incorporan a la direccin de las grandes multinacionales? En absoluto. Se puede decir que la insercin de los cargos pblicos en la empresa privada es frecuentemente automtica cuando por la prdida de elecciones o por haber sido destituidos de sus cargos abandonan sus tareas en la Administracin del Estado. Tal es el caso, por ejemplo, del ex ministro de agricultura del gobierno de Felipe Gonzlez, Luis Atienza, hoy flamante presidente de la Red Elctrica de Espaa. O del canario con origen en el municipio de Arucas Luis Carlos Croissier, antiguo titular de la cartera de Industria en la dcada de los 80, hoy presidente de Eolia y consejero en Repsol. O de Josu Jon Imaz, mandams durante aos del Partido Nacionalista Vasco y actualmente director general de la seccin de Nuevas Energas en la petrolera Repsol.

La filiacin partidaria de los ex ministros o dirigentes de partidos polticos institucionales que obtienen una canonja de por vida en los Consejos de Administracin de las grandes compaas no es un condicionante a la hora de ser reclutados por la gran empresa. La patronal -tanto la autctona como la fornea- es consciente de que la clave consiste en disponer de peones de influencia en cada turno gubernamental. Se trata de una peculiar forma de lobby que permite al gran empresariado influir y presionar sobre las decisiones del Ejecutivo que corresponda, sea del PSOE o del PP.

Si bien el origen partidario no influye en la decisin de las empresas a la hora de cooptar a uno u otro ex mandatario ministerial, justo es reconocer que los ex ministros del ultraconservador Partido Popular aventajan a los socialdemcratas del PSOE por acumulacin. Tal es el caso, por ejemplo, del ex ministro de industria del gabinete de Jos Mara Aznar, Josep Piqu, que en la actualidad ocupa la friolera de 12 poltronas en distintos Consejos de Administracin. Es -segn informaba el peridico "El Economista" esta misma semana- adems de presidente en Pangea XXI Consultora Int; Bodaclick; Crculo de Economa y Vueling, consejero en Plasmia Biotech; Applus Technologies; Tradisa Operador Logstico; GVCGaesco; EADS; Ezentis, Agora Invest y administrador nico de Pasiphae Consultora.

Sin embargo, Carlos Solchaga, ex ministro de Felipe Gonzlez, no le va muy a la zaga. Dispone de diferentes cargos en las empresas Zeltia, Bufete Roca, Renta Corporacin y en la Fundacin Euroamrica.

En cualquier caso, los servicios prestados durante los mandatos ministeriales o presidenciales no son compensados solamente con sillones en los Consejos de Administracin de las grandes empresas. Tambin pueden ser retribuidos con multimillonarias cantidades en forma de sueldos por las propias instituciones del Estado. Tal es el caso del ex presidente Rodrguez Zapatero y de su ex vicepresidenta De la Vega. Ambos perciben el mdico sueldo de 70.000 solo por su pertenencia al Consejo de Estado.

Otra frmula para insertarse en el mundo de la empresa o de las altas finanzas son las asesoras. Esa es una de las funciones que ejerce el expresidente Jos Mara Aznar, que adems de "asesorar" a la empresa Endesa hace lo mismo con la sociedad News Corporation, una compaa de medios de comunicacin estadounidense que preside el corrupto Rupert Murdoch. El ex mandatario, que no tiene escrpulos a la hora de trabajar para una empresa que tiene entre sus prcticas el soborno y la extorsin, percibe la oronda cifra de 350.000 euros por el "trabajo" realizado en ambas entidades.

En cambio, Matas Rodrguez Inciarte, ministro de la presidencia del gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo y actual presidente de la real "Fundacin Prncipe de Asturias", ejerce directamente la funcin de vicepresidente del Banco Santander, por lo que percibe la nada despreciable cifra de 5.600.000 anuales. Pedro Solbes, ex ministro de economa del Gabinete psocialista de Zapatero, es hoy consejero en Enel y Barclays, embolsndose ms de 300.000 euros al ao por el desempeo de sus funciones en estas dos empresas.

La conexin entre el Poder poltico y el Poder econmico no es una novedad en la historia de la sociedad espaola. Ambas instancias han estado siempre estrechamente conectadas, aqu y fuera de aqu, desde que se produjo la aparicin del Estado. Pero en Espaa, durante los cuarenta aos que dur la Dictadura, la funcin de la defensa de los intereses de las clases hegemnicas la asumi directamente el conjunto del Estado autoritario franquista, sin apenas intermediarios. Al producirse la sustitucin del sistema estatal franquista por el de la Monarqua la burguesa espaola como clase qued extremadamente desorganizada y carente de experiencia poltica. Esa situacin se prolong durante los primeros aos del nuevo rgimen monrquico. A lo largo de los decenios siguientes, no obstante, las clases hegemnicas en el Estado espaol fueron entretejiendo una densa y organizada red de influencias y conexiones que terminaron por inclinar poderosamente a su favor la correlacin de fuerzas entre las diferentes clases sociales. Ello ha sido posible, entre otros factores, no tanto por las habilidades y destrezas de la burguesa espaola como por las renuncias ideolgicas, traiciones y debilidades de las organizaciones sindicales y polticas de una buena parte de la izquierda del Estado espaol.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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