Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2012

La primavera palestina

Txente Rekondo
Gain


Durante todos estos meses de la llamada primavera rabe, la lucha del pueblo palestino parece haber estado condenada al ostracismo meditico, algo que tampoco es nuevo. Y estos das, cuando la primavera est nuevamente a las puertas, la actualidad nos muestra la imagen ms cruda que soporta desde hace aos Palestina. No han sido las huelgas de hambre de sus presos polticos, o el acuerdo alcanzado entre Hamas y la OLP para la celebracin de elecciones, en esta ocasin nos hemos vuelto a encontrar con los ataques de Israel contra la poblacin de Gaza.

En torno a esos acontecimientos se han sucedido diferentes interpretaciones, desde las que apuntan a que todo obedece a un plan minuciosamente preparado desde Tel Aviv, hasta los que apoyndose en ciertas teoras conspirativas apuestan por dejar entrever una supuesta mano del enemigo nmero uno, Irn. Lo cierto es que todo lo que acontece en Palestina no es fruto de la casualidad, y por regla general, la suma de una serie de factores o acontecimientos suele ser la explicacin de los acontecimientos, tanto ahora como en el pasado.

La reciente visita de Benjamin Netanyahu a Washington, donde se ha reunido con Obama y con el poderoso Comit de Asuntos Pblico Estados Unidos- Israel (AIPAC) ha supuesto un fracaso relativo, tanto para las expectativas del propio dirigente israel como para los sectores ms conservadores de su pas. La mayora de anlisis han coincidido en sealar que no ha logrado el apoyo solicitado para que EEUU se sume a un ataque militar contra Irn, lo que segn algunas fuentes supone una derrota para Netanyahu.

El presidente de EEUU es consciente de que la actual campaa electoral es su prioridad absoluta, y no ve con buenos ojos una agresin militar abierta contra Irn, por ello su estrategia ha sido la de ganar tiempo. Y aqu podemos ver la otra cara de la moneda de esas reuniones, donde los dirigentes israeles s que han sabido sacar tajada de sus presiones. EEUU ha vuelto a llenar las arcas de Israel con generosas aportaciones econmicas, al tiempo que les ha dotado de tecnologa militar y de las armas necesarias para un hipottico ataque contra Irn, pero con la condicin de que no se llevar a cabo ningn ataque antes del 2013, toda una paradoja y una muestra ms del cinismo de esas relaciones. Como seala un analista local, los llamados estados-clientes (caso de Israel con EEUU) cogen de sus benefactores todo menos los consejos.

Tampoco parece que Obama ha salido bien parado de esos encuentros. El equipo de colaboradores, muchos de ellos alineados con los sectores neoconservadores y con los llamados halcones de la poltica exterior, no han dudado en lanzar serias crticas contra el mandatario norteamericano. Tambin se han unido a esas crticas los sectores ms reaccionarios de Israel, que de la noche a la maana han olvidado que el propio Obama ha mantenido desde el comienzo de su mandato una estrecha colaboracin con el AIPAC, que ha evitado cualquier resolucin de Naciones Unidas contra Israel, utilizando el veto, y que ha seguido dotando a ese pas de una gran ayuda militar.

Los bombardeos de estos das sobre Gaza tampoco ha seguido el guin que algunos nos presentan. Es ms, lejos de ser una respuesta puntual a los ataques con cohetes de algunos grupos palestinos, podra obedecer a un plan diseado hace meses. No es casualidad que desde febrero, importantes polticos israeles anunciaban la posibilidad de un ataque masivo contra Israel, a travs del lanzamiento de cohetes desde Gaza, Lbano o Irn, creando una opinin pblica favorable a cualquier ataque preventivo, al tiempo que asustan o atemorizan a su propia poblacin.

El primer ataque de Israel se ha dirigido contra el dirigente de los Comits de Resistencia Popular, Zuhair Qasis, que desde hace semanas haba sido advertido por los servicios egipcios de la posibilidad de un ataque israel contra l. Tel Aviv saba que su muerte iba a provocar una respuesta de los propios Comits y de otros grupos como la Jihad Islmica.

Con este ataque Israel busca enfrentar a Hamas con las otras organizaciones palestinas, obligndole a actuar contre ellas sino quiere que los ataques se centren tambin contra sus militantes y alimentando nuevas contradicciones dentro del propio grupo palestino. Al mismo tiempo los militares sionistas deseaban probar la fiabilidad del sistema de bateras de defensa llamado Cpula de Hierro, que ha logrado derribar la mayor parte de los cohetes antes de llegar a sus objetivos.

Tampoco poda faltar en este escenario el recurso a Irn. Desde hace tiempo son cada vez ms las voces que denuncian que los dirigentes sionistas estn utilizando el tema y la supuesta amenaza de Irn para ocultar los verdaderos problemas que afectan a la actual sociedad israel. En ese sentido desde el principio de esta crisis desde el gobierno israel se ha querido ver la mano de Tehern detrs de estos ataques. Para ello ha intentado aprovechar algunos movimientos de Hamas (el cambio de su sede de Damasco, o unas supuestas declaraciones de algunos de sus dirigentes anunciando su negativa a apoyar a Irn en caso de una agresin militar de Israel, algo que posteriormente ha sido negado), as como el supuesto apoyo que histricamente ha proporcionado Irn a organizaciones como la Jihad islmica.

Las supuestas amenazas externas sobre Israel tienen ms que ver con las transformaciones de estos meses en los pases vecinos, y con la configuracin de una nueva realidad en la regin. A ello se suma el decreciente inters de EEUU por la zona, ms interesado por su nueva estrategia en torno al Pacfico y Asia (para contrarrestar el auge de China).

Pero como dicen algunos analistas, los verdaderos problemas los tiene el estado israel dentro de sus propias fronteras. El cambio demogrfico, con un aumento considerable de la poblacin palestina; las desigualdades sociales y econmicas entre la poblacin juda; y sobre todo las denuncias cada vez ms habituales sobre la vulneracin de los Derechos Humanos de la poblacin palestina de los territorios ocupados, de los ciudadanos rabes dentro de Israel (tratados como ciudadanos de segunda categora).

A todo ello se une el creciente aumento de posturas fundamentalistas de grupos ultraortodoxos que atacan a chicas estudiantes por su forma de vestir, que solicitan que las mujeres slo puedan ocupar las partes traseras de los autobuses pblicos, y que no puedan participar en cargos institucionales (porque el marido representa la opinin de la familia), o declaraciones como los soldados prefieren afrontar un pelotn de ejecucin antes que estar en eventos con mujeres cantando o alabanzas de elementos como Baruch Goldstein (que en 1994 mat a 29 palestinos en Hebrn) y al que un importante rabino ha calificado como ms santo que todos los mrtires del Holocausto.

Palestina sigue afrontando la dejadez de la mal llamada comunidad internacional, los ataques de Israel y las duras condiciones que esa coyuntura supone para su supervivencia como personas y como pueblo. Tampoco Israel est exento de contradicciones y tensiones, con fuertes discrepancias entre los sectores ms reaccionarios y algunos posibilistas.

De todas formas en todo este entramado los dirigentes sionistas deberan ser conscientes de que iniciar un conflicto es sencillo, y que lo complicado es ponerle fin. O como ha recordado un militante libans, Israel puede comenzar otra guerrapero no sabe las consecuencias de la misma, y sobre todo si podr controlar las mismas.

Txente Rekondo.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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