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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2012

Por qu en el siglo XXI el petrleo acabar con la banca y con el planeta?
Un mundo sin petrleo fcil

Michael T. Klare
TomDispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Los precios del petrleo son ahora ms altos que nunca, exceptuando varios momentos frenticos que se produjeron antes del colapso econmico mundial de 2008. Muchos factores inmediatos estn contribuyendo a ese incremento de los precios, incluidas las amenazas de Irn de bloquear el transporte martimo del petrleo en el Golfo Prsico, los temores a una nueva guerra en el Oriente Medio y la agitacin que vive Nigeria, un pas rico en petrleo. Algunas de estas presiones podran debilitarse en los prximos meses, proporcionando un alivio temporal a los surtidores de las gasolineras. Pero la causa principal de los altos precios una transformacin fundamental en la estructura de la industria petrolera- no pueden cambiarse y por esa razn los precios del petrleo estn condenados a seguir siendo altos durante un largo tiempo.

En trminos energticos, estamos entrando ahora en un mundo cuya aciaga naturaleza todava no comprendemos bien. Este cambio fundamental ha venido dado por la desaparicin del petrleo relativamente accesible y barato, el petrleo fcil, en la terminologa utilizada por los analistas de la industria; es decir, el tipo de petrleo que permiti una expansin sorprendente de la riqueza global durante los ltimos 65 aos y la creacin de innumerables comunidades suburbanas basadas en el automvil. Ese petrleo casi ha desaparecido.

El mundo alberga an grandes reservas de petrleo, pero resultan difciles de alcanzar, difciles de refinar, porque pertenecen a la variedad petrleo difcil. A partir de ahora, cada barril que consumamos ser an ms costoso de extraer, ms costoso de refinar y mucho ms caro en las gasolineras.

Todos esos que afirman que el mundo sigue estando inundado de petrleo tienen razn a nivel tcnico: el planeta alberga todava reservas inmensas de petrleo. Pero a los propagandistas de la industria petrolera se les olvida subrayar que no todas las reservas de petrleo son iguales: algunas estn situadas cerca de la superficie o cerca de la costa y se encuentran en rocas porosas y blandas; otras estn situadas en el profundo subsuelo, lejos de la costa o atrapadas en duras formaciones rocosas. Los primeros lugares son fciles de explotar y producen un combustible lquido que puede fcilmente refinarse en lquidos utilizables; las segundas reservas solo pueden explotarse mediante tcnicas costosas y medioambientalmente arriesgadas y, a menudo, acaban convirtindose en un producto que debe procesarse de forma compleja antes de poder empezar a refinarlo. La sencilla verdad es esta: la mayor parte de las reservas fciles de petrleo del mundo estn ya agotadas, excepto las que se encuentran en pases asolados por la guerra como Iraq. Prcticamente todo el petrleo que queda se halla en reservas slidas difciles de alcanzar. Entre estas ltimas podramos incluir el petrleo que se encuentra en las profundidades marinas lejos de la costa, el petrleo del rtico y el petrleo de esquisto bituminoso, adems de las arenas petrolferas de Canad, que no estn compuestas en absoluto de petrleo, sino de fango, arena y betn parecido al alquitrn. Las llamadas reservas no convencionales de ese tipo pueden explotarse pero a un precio a menudo escandaloso, no solo en dlares sino tambin en daos al medio ambiente.

En el negocio petrolero, el presidente y director ejecutivo de Chevron, David OReilly, fue el primero en reconocer esta realidad en una carta publicada en 2005 en muchos peridicos estadounidenses. Una cosa est clara, escribi, que la era del petrleo fcil se ha acabado. No solo estn agotndose muchos de los campos petrolferos, sealaba, sino que los nuevos descubrimientos energticos se estn produciendo principalmente en lugares donde los recursos son difciles de extraer a nivel tanto fsico como econmico e incluso polticamente.

La Agencia Internacional de la Energa (AIE) proporcion en 2010 nuevas pruebas de este cambio en una revisin de las prospecciones petrolferas mundiales. Al preparar el informe, la Agencia examin las reservas histricas en los mayores campos productivos del mundo: el petrleo fcil del que el mundo an depende para la mayor parte de sus necesidades energticas. Los resultados fueron impactantes: se esperaba que esos campos perdieran las tres cuartas partes de su capacidad productiva en los prximos 25 aos, perdindose 52 millones de barriles al da de los suministros petrolferos del planeta, es decir, alrededor del 75% de la actual produccin mundial de crudo. Las implicaciones eran sorprendentes: o se encontraba petrleo nuevo para sustituir esos 52 millones de barriles o la Edad del Petrleo llegara pronto a su fin y la economa mundial se vendra abajo.

Desde luego, como dej claro la AIE en 2010, habr petrleo nuevo, pero solo de la variedad difcil que nos har pagar un duro precio a todos nosotros y tambin al planeta. Para comprender bien las implicaciones de nuestra creciente dependencia del petrleo difcil, merece la pena hacer una gira relmpago por algunos de los lugares ms espeluznantes y daados de la Tierra. As pues, abrchense los cinturones: primero, salimos hacia el mar all vamos - para investigar el prometedor nuevo mundo del petrleo del siglo XXI.

Petrleo en aguas profundas

Las compaas petroleras han estado durante un tiempo llevando a cabo perforaciones en zonas de alta mar, especialmente en el Golfo de Mxico y el Mar Caspio. Sin embargo, hasta hace poco, esos esfuerzos tenan lugar invariablemente en aguas relativamente poco profundas a lo sumo, varios cientos de pies- lo que permita que las compaas petroleras utilizaran perforadoras montadas sobre embarcaderos extendidos. Pero la perforacin en aguas profundas, en profundidades que superan los 1.000 pies, es un tema muy distinto. Necesita plataformas de perforacin especializadas, sofisticadas e inmensamente costosas cuya preparacin puede alcanzar miles de millones de dlares.

El Deepwater Horizon, que qued destruido en el Golfo de Mxico en abril de 2010 como consecuencia de una explosin, es un ejemplo bastante tpico de este fenmeno. El navo fue construido en 2001 y cost alrededor de 500 millones de dlares y un milln de dlares al da en equipo y mantenimiento. En parte como consecuencia de estos altos costes, BP tena prisa en acabar de trabajar en su malhadado pozo de Macondo y mover el Deepwater Horizon a otro lugar de perforacin. Muchos analistas creen que esas consideraciones financieras explican la prisa con la que la tripulacin del navo sell el pozo, provocando una fuga de gases que produjeron la consiguiente explosin. BP tendr ahora que pagar alrededor de 30.000 millones de dlares ms para satisfacer todas las reclamaciones por el dao causado por el derrame masivo de petrleo.

Tras el desastre, la administracin Obama impuso una prohibicin temporal a las perforaciones mar adentro. Pero apenas dos aos despus, las perforaciones en las aguas profundas del Golfo han vuelto de nuevo a los niveles anteriores al desastre. El Presidente Obama ha firmado tambin un acuerdo con Mxico para que permita las perforaciones en la parte ms profunda del Golfo, a lo largo de la frontera martima entre EEUU y Mxico.

Mientras tanto, en otros lugares las perforaciones en aguas profundas se aceleran a toda marcha. Por ejemplo, Brasil se est moviendo para explotar sus campos pre-sal (denominados as porque se encuentran bajo una capa de sal movediza) en las aguas del Ocano Atlntico, lejos de la costa de Ro de Janeiro. Nuevos campos mar adentro estn tambin desarrollndose de forma parecida en las aguas profundas frente a Gana, Sierra Leona y Liberia.

El analista de la energa John Westwood dice que, en 2020, esos campos situados en aguas profundas suministrarn el 10% del petrleo del mundo, desde solo el 1% en 1955. Pero esa produccin aadida no ser barata: desarrollar la mayor parte de esos campos nuevos costar decenas o cientos de miles de millones de dlares, y solo sern rentables mientras el petrleo se siga vendiendo a 90$ o ms el barril.

Los campos situados en las aguas profundas de Brasil, considerados por algunos expertos el ms prometedor descubrimiento de este siglo, sern especialmente caros porque se encuentran por debajo de una milla y media de agua y dos millas y media de arena, roca y sal. Ser necesario el ms avanzado y costoso equipamiento de perforacin, parte del cual todava est pendiente de desarrollarse. Petrobras, la firma energtica bajo control estatal, ha comprometido ya 53.000 millones de dlares en el proyecto para el perodo 2011-2015, y la mayora de los analistas creen que tan solo supondr un modesto pago inicial en el sorprendente coste final.

El petrleo del rtico

Se espera que el rtico proporcione una porcin importante del suministro de petrleo del mundo futuro. Hasta muy recientemente, la produccin que se poda obtener en el lejano norte era muy limitada. Aparte del rea de la Baha de Prudhoe, en Alaska, y una serie de campos en Siberia, las compaas ms importantes haban dado bastante de lado la regin. Pero ahora, al ver las escasas opciones existentes, estn preparndose para incursiones ms importantes en un rtico en deshielo.

Desde cualquier perspectiva, el rtico es el ltimo lugar donde alguien querra ir a perforar para obtener petrleo. Las tormentas son frecuentes y las temperaturas en invierno terrorficas. Los equipos normales no pueden trabajar en esas condiciones. Es necesario sustituirlos por materiales muy especializados y costosos. Los equipos de trabajadores no pueden vivir mucho tiempo all. Y es preciso traer desde muy lejos, desde miles de kilmetros y a un coste desorbitado, los ms bsicos suministros de alimento, combustible y materiales de construccin.

Pero el rtico tiene tambin su atractivo: para ser exactos, miles de millones de barriles de petrleo sin explorar. Segn US Geological Survey (USGS), el rea norte del Crculo rtico, con solo el 6% de la superficie del planeta, contiene alrededor del 13% del petrleo que queda (y una porcin an mayor de gas natural sin desarrollar, cifras que ninguna otra regin puede igualar).

Con muy pocos lugares a donde ir, las principales compaas energticas estn ahora preparandose para hacer acopio de energa y explotar las riquezas del rtico. Se espera que este verano la Royal Dutch Shell empiece a hacer perforaciones en zonas de los Mares de Beaufort y Chukchi, adyacentes al norte de Alaska. (La administracin Obama debe an concederles los ltimos permisos para llevar a cabo esas actividades, pero se espera que finalmente d el visto bueno).

Al mismo tiempo, Statoil y otras firmas estn planeando extensas perforaciones en el Mar de Baring, al norte de Noruega.

Con todos esos escenarios energticos extremos, incrementar la produccin en el rtico encarecer los costes operativos de las compaas petroleras. Shell, por ejemplo, ha gastado ya 4.000 millones de dlares solo en los preparativos para pruebas de perforacin en aguas de Alaska sin haber producido ni un solo barril de petrleo. El desarrollo a escala total de esa regin, tan ecolgicamente frgil, al que se oponen ferozmente los ecologistas y los pueblos nativos, multiplicar esa cifra muchas veces.

Las arenas de alquitrn y el petrleo difcil

Se espera que otra porcin importante de los futuros suministros mundiales de petrleo venga de las arenas de alquitrn canadiense (tambin llamadas arenas bituminosas) y el petrleo extrapesado de Venezuela. Nada de eso es petrleo segn lo que normalmen te entendemos por tal. Al no ser el estado lquido su estado natural, no puede extraerse por los mtodos tradicionales de perforacin aunque existe de forma abundante. Segn USGS, las arenas bituminosas de Canad contienen el equivalente a 1.700 billones de barriles de petrleo convencional (lquido), mientras se dice que los depsitos de petrleo pesado de Venezuela albergan otro billn de barriles de petrleo equivalente, aunque no todo este material es recuperable con la tecnologa existente.

Quienes afirman que la Edad del Petrleo est lejos de acabarse, sealan a menudo hacia estas reservas como prueba de que el mundo puede an aprovechar inmensos suministros de combustibles fsiles sin explotar. Y puede ciertamente concebirse que, con la aplicacin de tecnologas avanzadas y con la ms absoluta de las indiferencias ante las consecuencias medioambientales, podrn cosecharse en efecto tales recursos. Pero no se trata ya de petrleo fcil.

Hasta ahora se haban obtenido las arenas bituminosas de Canad a travs de un proceso parecido a la minera a cielo abierto, utilizando excavadoras monstruosas para obtener tales arenas en la rica provincia de Alberta, arenas que ya estn agotadas, lo que significa que todas las futuras extracciones requerirn de procesos mucho ms complejos y costosos.

Se har necesario inyectar vapor en las concentraciones profundas para derretir el betn y que pueda extraerse mediante bombas enormes. Esto requiere de una inversin colosal en infraestructuras y energa, as como la construccin de instalaciones para el tratamiento de todos los deshechos txicos resultantes. Segn el Instituto de la Investigacin de la Energa de Canad, el desarrollo total de las arenas bituminosas de Alberta necesitar de una inversin mnima de 218.000 millones de dlares durante los prximos 25 aos, y ah no se incluira el coste de la construccin de oleoductos hasta EEUU (como el propuesto Keystone XL) para su procesamiento en los refineras estadounidenses.

El desarrollo del petrleo pesado de Venezuela requerir de inversiones a una escala comparable. Se cree que el cinturn del Orinoco, una concentracin especialmente densa de petrleo pesado contiguo al ro Orinoco, contiene reservas recuperables de 513.000 millones de barriles de petrleo, quiz la mayor fuente de petrleo sin explotar en el planeta. Pero convertir esta forma de betn, que parece melaza, en un lquido utilizable supera con mucho la capacidad tcnica o los recursos financieros de la compaa petrolera estatal. En consecuencia, Petrleos de Venezuela SA est ahora buscando socios extranjeros dispuestos a invertir los 10.000-20.000 millones de dlares necesarios solo para constr uir las instalaciones bsicas.

Los costes ocultos

Son esas reservas de petrleo difcil las que podran proporcionar la mayor parte del petrleo nuevo del mundo en los prximos aos. Pero hay una cosa muy clara: aunque esas reservas pudieran sustituir en nuestras vidas al petrleo fcil, el coste de todo lo relativo al petrleo, ya sea el bombeo de gas, los productos basados en el petrleo, los fertilizantes, todo aquello en lo que se basa nuestra vida, subir enormemente. Vayan hacindose a la idea. Si las cosas siguen discurriendo como se ha planeado hasta ahora, estaremos endeudados con las grandes petroleras durante dcadas.

Y esos son solo los costes ms obvios en una situacin en la que abundan los costes ocultos, especialmente para el medio ambiente. Al igual que en el desastre del Deepwater Horizon, la extraccin de petrleo en aguas profundas en mar abierto y otros lugares geogrficamente extremos supondr mayores riesgos para el medio ambiente. Despus de todo, en el Golfo de Mxico se vertieron cinco millones de galones de petrleo gracias a la negligencia de BP, causando enormes daos en la fauna marina y en los habitats costeros.

Tengan en mente que, an con todo lo catastrfico que fue, la catstrofe se produjo en el Golfo de Mxico, un espacio donde fue posible movilizar amplias fuerzas para las labores de limpieza y donde la capacidad de recuperacin natural del ecosistema era fuerte. El rtico y Groenlandia representan ambos una historia muy diferente, dada la distancia en que se hallan de las capacidades de recuperacin establecidas y la vulnerabilidad extrema de sus ecosistemas. Los esfuerzos para recuperar esas zonas en caso de vertidos masivos de petrleo costaran muchas veces los 30.000-40.000 millones de dlares que se espera que BP pague por los daos del Deepwater Horizon, y sera mucho menos eficaz.

Adems de todo lo anterior, muchos de los ms prometedores campos de petrleo difcil estn en Rusia, en la cuenca del Mar Caspio y en zonas conflictivas de frica. Para poder operar en esas zonas, las compaas petroleras tendrn que enfrentarse no solo a los previsibles altos costes de extraccin sino tambin a costes adicionales que supondrn sistemas locales de soborno y extorsin, sabotajes por parte de grupos guerrilleros y consecuencias de conflicto civil.

Y no olviden el coste final: Si todos esos barriles de petrleo y de sustancias similares al petrleo se producen realmente en los sitios menos atractivos del planeta, entonces, durante las prximas dcadas vamos a seguir quemando combustibles fsiles de forma masiva creando ms gases de efecto invernadero como si no existiera el maana. Y aqu va ahora la triste verdad: Si seguimos adelante por la senda del petrleo difcil en vez de invertir masivamente en energas alternativas, ya podemos olvidarnos de evitar las consecuencias ms catastrficas en un planeta cada vez ms clido y turbulento.

As pues, s, hay petrleo por ah. Pero no lo vamos a conseguir ms barato, no importa cunto haya. Y s, las compaas petroleras pueden obtenerlo, pero, si lo miramos de forma realista, quin lo querra para s a ese coste?

Michael T. Klare es profesor de estudios por la paz y la seguridad mundial en el Hampshire College y colaborador habitual de TomDispatch. Acaba de publicar The Race for What's Left: The Global Scramble for the World's Last Resources (Metropolitan Books).

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175515/tomgram%3A_michael_klare%2C_why_high_gas_prices_are_here_to_stay/#more



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