Los musulmanes españoles debaten sobre el matrimonio homosexual
En las últimas semanas se ha producido un debate entre grupos islámicos
en España, en torno a la celebración de matrimonios homosexuales. La
primera declaración sobre el tema fue realizada por Mansur Escudero,
Secretario de la Comisión Islámica de España, quien manifestó a Europa
Press su apoyo al proyecto de ley del gobierno socialista en los
siguientes términos:
“Ninguna confesión tiene el monopolio religioso, ni puede imponer al
resto de la sociedad sus criterios de moralidad. Ni tampoco debería
sentirse atacada porque se regulen prácticas que no estén aceptadas en
su religión. Por esta razón los musulmanes no nos hemos opuesto a que
el Estado regule el matrimonio homosexual, pese a no estar permitida
para nosotros”.
Esta no parece ser la opinión de Abdennur Prado, Secretario de Junta
Islámica, entidad que preside el propio Mansur Escudero. En un texto
publicado en la revista Dialogal, Prado se refería a la posibilidad de
realizar matrimonios homosexuales entre musulmanes:
"Desde que el gobierno español anunció una ley sobre los matrimonios
entre personas del mismo sexo, se ha abierto la posibilidad de celebrar
este tipo de matrimonios entre musulmanes. En base a los Acuerdos de
Cooperación firmados entre el Estado y la Comisión Islámica de España,
no existe ningún impedimento. Sólo es necesario que dos hombres de
confesión musulmana decidan casarse y que un solo 'dirigente islámico o
imam' (artículo 3) esté dispuesto a celebrar la ceremonia para tener
matrimonios homosexuales 'según la forma religiosa establecida por la
ley islámica' (artículo 7), con plena validez civil y religiosa."
Estas declaraciones han provocado el rechazo de la Asociación Catalana
de Estudios Islámicos, cuyo Secretario, Omar Ribas, publicó un artículo
de réplica bajo el título “Campaña contra la moral y los valores
religiosos”. La réplica hace una especie de melting pot entre las
declaraciones de Prado, la ley del aborto y el funeral del Papa, con
llamamientos a la defensa de la moral cristiana, a la resistencia a la
modernidad secular y atea, y un ataque contra el anticlericalismo y el
relativismo moral. En medio de tanta confusión solo una cosa queda
clara: en nada se diferencian las opciones de algunos musulmanes de las
del nacional-catolicismo de corte más arcaico.
Otro artículo en contra de las declaraciones de Abdennur Prado fue
publicado en IslamOnline, la página islámica con más visitas del mundo.
El artículo cita las declaraciones de Omar Ribas, quien afirma que con
su propuesta de celebrar matrimonios homosexuales, Abdennur Prado sólo
persigue fines financieros.
Estos artículos difamatorios han sido objetos de una réplica del
interesado, publicada en Webislam, de la cual Prado fue director
durante cuatro años. En su defensa, reitera la posibilidad de celebrar
estos matrimonios, y afirma basarse en un estudio del Corán y de las
tradiciones del profeta del islam. Prado reconoce que su propuesta
constituye una provocación, y afirma que su intención es la de iniciar
un debate sobre el tema, con el objetivo de erradicar la violencia que
sufren los homosexuales en muchos países musulmanes.
Según Abdennur Prado, las referencias utilizadas a menudo para
demostrar que el islam condena la homosexualidad pueden ser objeto de
una nueva interpretación. Según argumenta, en los capítulos del Corán
que hablan sobre el profeta Lot y los habitantes de Sodoma, no se
condena la homosexualidad, sino la promiscuidad sin freno y la
violación de los extranjeros.
En un artículo publicado con anterioridad en Rebelión, Prado ya había
arremetido contra la homofobia, a la que califica de “ideología
demoníaca”.
Curiosamente, mientras esta controversia sucedía en España, en Arabia
Saudí se celebraba un juicio contra unos ciento veinte hombres,
acusados de participar en la celebración de una boda homosexual en la
ciudad de Medina. Un tribunal islámico ha condenado a dos mil latigazos
y dos años de prisión para los cónyuges, doscientos latigazos para 31
asistentes, y un año de prisión para los 70 restantes.
Tal y como señala Abdennur Prado: “Resulta triste que mi comentario
haya suscitado indignación, y que ante noticias de este tipo nos
encontremos con el silencio de las comunidades. No puedo comprender que
se considere un agravio la sugerencia de celebrar un matrimonio, y se
tenga tanta indiferencia ante la muerte y la persecución de miles de
personas.”
La clave de todo este asunto no reside tanto en el propio hecho de los
matrimonios gay, sino en las contradicciones que muestran muchos
musulmanes entre las palabras y los hechos: ¿Es cierto que en el islam
no existe una Iglesia, o en verdad esta Iglesia está constituida por
los clérigos que se erigen como 'guardianes de la tradición'? ¿Aceptan
los musulmanes la libertad de conciencia, como tan a menudo les gusta
proclamar, o en el fondo su religión es tan dogmática como cualquier
otra?