Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2012

El viejo can
El declive de la democracia israel

Alberto Piris
Republica.com


La gran influencia que Israel ejerce sobre la poltica de EE.UU., que le suministra ayuda econmica, militar y diplomtica sin tasa ni posible comparacin con otros pases aliados y tambin dependientes de Washington, es producto de varios factores. Entre stos hay dos que tienen un peso superior a los dems: la notable aportacin electoral del voto projudo, que puede inclinar decisivamente la balanza entre los dos partidos mayoritarios, y la arraigada idea de que Israel es el nico baluarte democrtico en una crtica zona del mundo, asediado por las tiranas de raz teocrtica islmica y sus correspondientes terrorismos.

El primer factor permanece estable y no presenta motivos de duda, como se ha demostrado en la reciente visita de Netanyahu a EE.UU., donde ha logrado arrancar de Obama un compromiso ilimitado de apoyo, aun en el caso de que Israel decida pegar fuego a la mecha detonante que conduce a Irn. El segundo factor, por el contrario, est sometido a una creciente crtica.

La critica razonada de la deriva antidemocrtica de Israel, a la que voy a referirme a continuacin, se considera a menudo como el producto de un antisemitismo visceral y, por eso, se descarta sin ms contemplaciones. Pero se olvida que son numerosas las voces y las organizaciones judas, tanto en Israel como fuera de l, que tambin critican al actual Gobierno y no por ello se encuadran en las filas del antisionismo. En el mismo corazn de EE.UU. existen organizaciones judas (como Jewish Voice for Peace) que, sin abdicar de sus valores religiosos, histricos y polticos, alzan su voz contra las injusticias, la humillacin y la opresin que la ocupacin de las tierras palestinas causa a sus habitantes.

En el ltimo ejemplar de The New York Review of Books, bajo el ttulo Israel: El Parlamento contra la democracia (Israel: The Knesset vs. Democracy), un periodista, fotgrafo y escritor israel, Dimi Reider, apunta los peligros que acechan hoy a la democracia en Israel. Para l, el ncleo de la cuestin reside en la doble identidad de Israel: por un lado, una democracia para todos sus ciudadanos; por otro, un Estado judo. Este dilema, difcil de resolver por s mismo, en tanto que la ciudadana israel tambin incluye a los rabes all residentes, parece inclinarse ahora, bajo la poltica del actual Gobierno, hacia un claro sacrificio de la democracia en favor de la naturaleza juda del Estado.

Advierte Reider un deterioro general en la libertad de expresin, materializado en la prdida de medios de comunicacin independientes. El multimillonario estadounidense, promotor de casinos y que pretende ahora colonizar parte del territorio espaol para su empresa Las Vegas Sands, es tambin el propietario del diario ms ledo en Israel, naturalmente favorable al Gobierno. Lo mismo sucede con otros medios, como la Autoridad Israel de Radiodifusin.

De ese modo es difcil criticar una legislacin peligrosamente antidemocrtica. Como la que endurece las ya onerosas trabas que encuentran las ONG financiadas desde el exterior, o la que eleva las multas a los medios de comunicacin por presunta difamacin, incluidos los blogs privados, como un modo eficaz de acallar voces discrepantes.

La deriva antidemocrtica del Parlamento se refuerza avivando la sensacin de peligro procedente del exterior, y mezclndola con los problemas de la inmigracin, la creciente politizacin de los rabes israeles y otros factores, a los que se acusa de deteriorar la identidad juda del Estado.

Alerta Reider sobre el aumento de incidentes relacionados con la segregacin de las mujeres, una imposicin del sector ms ortodoxo del judasmo, que parece ganar posiciones sin que el Gobierno se preocupe por evitarlo. Los derechos humanos se ven a menudo afectados, como en una reciente enmienda a la Ley de Ciudadana, que prohbe vivir en Israel a los palestinos de la zona ocupada casados con israeles. A este respecto, el presidente del Tribunal Supremo declar que los derechos humanos no pueden ser una receta que conduzca al suicidio nacional.

Para apoyar tan antidemocrtica legislacin, la extrema derecha que participa en el poder insiste en que, en realidad, est reforzando la democracia contra las amenazas exteriores. Denuncia que la sociedad civil y las ONG estn influidas por agentes extranjeros, izquierdistas y antipatriticos. Estas ideas calan en un electorado cada vez ms nacionalista, donde las organizaciones polticas relacionadas con las protestas populares del pasado verano no encuentran espacio de accin: Estamos en un maratn del que no conocemos la meta, pero sta no est en las prximas elecciones. Son slo una etapa. Como en otros pases donde la indignacin popular ha obligado a los polticos a modificar sus prcticas, tambin Israel se halla en una encrucijada, aunque sta sea muy peligrosa porque un Gobierno acorralado en el interior podra servirse del enemigo exterior -Irn- contando con un amplio apoyo internacional, basado en EE.UU. Cuando se proclama que la Patria est en peligro, se abre la mano para todo tipo de desafueros que acaban hiriendo de muerte a la democracia. Esta es la amenaza que acecha a Israel, ms letal que las inexistentes armas nucleares de Irn.



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