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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2012

El papel de los sindicatos de concertacin
Dejar atrs a CC OO y UGT?

Carlos Taibo
Diagonal

El autor analiza el espacio, en vas de extincin, que ocupan los sindicatos mayoritarios y apunta las vas de superacin del modelo que representan.


La principal razn que da cuenta de la posibilidad de que los sindicatos mayoritarios se vean superados, en su accin, en los meses venideros no es otra que las limitaciones que acosan a CC OO y UGT. Y es que en las direcciones de estos dos sindicatos no se aprecia ninguna capacidad de respuesta que no pase por cumplir burocrticamente con el expediente de las protestas.

El escenario mencionado se ve marcado, en una clave temporal de largo aliento, por un permanente retroceso de los dos sindicatos mayoritarios. En las ltimas semanas las cpulas de stos se han contentado con demandar del PP algn gesto que les permitiese eludir la convocatoria de una huelga general que, con toda evidencia, preferan esquivar.

Conscientes de su maltrecha capacidad de movilizacin, son hoy vctimas de su conducta de los dos ltimos decenios. Lo malo es que ningn gesto menor contribuir a cancelar el vigor de lo principal: al tiempo que la negociacin colectiva, vital para dar sentido al trabajo de CC OO y UGT, parece herida de muerte y mientras se perciben agresiones contra el propio derecho de huelga, en otro terreno los parados, cada vez ms numerosos, a duras penas se sienten reconocidos no puede ser de otra manera en los sindicatos mayoritarios.

La desesperacin que lo anterior provoca se traduce a menudo en un deseo descarnado de preservar una primaca que se considera en peligro. Al amparo de ese deseo se han multiplicado los codazos y las acusaciones de sectarismo y divisionismo lanzadas contra otras fuerzas sindicales competidoras. A ttulo provisional slo hay un dato moderadamente halageo para CC OO y UGT: faltan las noticias que den cuenta de movimientos serios de contestacin en la base de esos sindicatos. Aunque sus direcciones pueden sentirse moderadamente cmodas, es fcil adivinar lo que lo anterior significa de cara al futuro.

Supongo que en ltimo trmino a Fernndez Toxo y a Mndez la situacin presente les produce, por encima de todo, perplejidad. No acaban de entender que un Gobierno de la derecha rompa un acuerdo entre caballeros que, mal que bien, peda de CC OO y UGT moderacin en sus demandas, y acatamiento cabal del orden existente, a cambio de preservar razonablemente inclume la financiacin pblica de esos dos sindicatos. Y alguna razn, por una vez, no les falta: parece como si el PP no hubiese percibido que la conflictividad laboral es sensiblemente menor donde esos sindicatos se mueven a sus anchas.

El escenario que acabo de mal describir parece singularmente propicio para que ganen terreno opciones sindicales, o parasindicales, ms radicales y comprometidas. En una consideracin general esas opciones son tres. La primera la ofrece el sindicalismo de corte nacionalista que, con peso innegable en el Pas Vasco y Galicia, se halla presente tambin en Catalua y Andaluca. Aunque ms contestatario y luchador que lo que hoy suponen CC OO y UGT, lo suyo es recelar en lo que respecta a la voluntad que muchas de estas fuerzas, a la defensiva, muestran en lo que se refiere a la superacin de propuestas de cariz estrictamente socialdemcrata.

La segunda opcin llega de la mano del sindicalismo alternativo, en la mayora de los lugares anarcosindicalista. Los ltimos meses lo han sido en este mundo de comps de espera, entre la incertidumbre relativa a lo que estaban llamados a hacer los sindicatos mayoritarios y una parsimonia que en algn caso esconde dudas sobre la propia militancia. La tercera y ltima opcin, en fin, llega de la mano de instancias como el 15M, de muy precaria presencia en el mundo del trabajo (aunque no falten los asalariados que son quincemayistas de fin de semana). Salta a la vista que este tipo de movimientos aporta, en su heterogeneidad, activos interesantes para la contestacin. Ah estn la presencia masiva de jvenes parados y precarios, el designio de extender las protestas al terreno del consumo y una capacidad de movilizacin que, digan lo que digan, no ha menguado.

No es difcil resumir la tarea mayor que queda por delante en un momento, el presente, en el que muchos de los integrantes de las clases medias en proceso de desclasamiento han abrazado un discurso radical mientras la mayora de quienes disponen de un trabajo parecen atenazados, sin ms, por el miedo: la obligacin estriba en sumar los activos que proceden de esa clase media desclasada y de los sectores resistentes del movimiento obrero de siempre. Conseguirlo no es sencillo. Recuperar, para ello, el significado de dos palabras, explotacin y alienacin, prematuramente arrinconadas, parece ineludible.

Carlos Taibo es Profesor de Ciencias Polticas en la Universidad Autnoma de Madrid

Fuente: http://diagonalperiodico.net/Dejar-atras-a-CC-OO-y-UGT.html



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