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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-03-2012

En torno, una vez ms, a los Cinco Hroes cubanos
Ren Gonzlez y Alan Gross: la velocidad y el tocino

Machetera
Tlaxcala


Supongo que en Latinoamrica la comparacin explcita de la lengua inglesa entre apples and oranges es peras y manzanas. En cualquier caso, lo que ambas lenguas manifiestan con ellas es una imposibilidad semntica. En Espaa, las variantes comparativas de este tipo son ms divertidas: No hay que confundir el culo con las tmporas, la gimnasia con la magnesia o las churras con las merinas.

Pero, por el momento, cuando pienso en la comparacin entre el cubano Ren Gonzlez y el yanqui Alan Gross prefiero esa otra expresin peninsular de que no hay que mezclar la velocidad con el tocino, porque se basa en lo irracional, en lo absurdo, y no hay nada ms absurdo que la analoga entre estos dos hombres que Washington est tratando de vendernos a travs de sus medios imperiales de comunicacin.

Tomemos, por ejemplo, el reciente artculo de Jay Weaver en The Miami Herald. Nada ms enterarse de que la jueza Joan Lenard haba ordenado que se le concediese a Ren Gonzlez una tregua de dos semanas en su libertad condicional para que visite a su hermano, moribundo en Cuba, Weaver descolg el telfono e hizo lo que hoy en da se considera periodismo: puls el botn que marca automticamente el nmero de Maggie Khuly para pedirle su opinin.

Para quienes no lo sepan, Maggie Khuly es la hermana de uno de los hombres que a principios de los aos noventa y por voluntad propia sola acompaar al fanfarrn Jos Basulto en los vuelos de aquellos Cessnas donados cuya misin consista en poner a prueba los lmites del espacio areo cubano. Y sucedi lo inevitable: la ltima gota desbord el vaso y el 24 de febrero de 1996, despus de ignorar una vez ms las advertencias verbales y fsicas de las autoridades cubanas, dos de los aviones fueron derribados y el hermano de Maggie Khuly muri en el ataque (es muy revelador que en aquel instante Basulto ya no volaba junto a los dos aviones, pues se haba dado la vuelta un rato antes). Desde entonces, Maggie Khuly est sedienta de sangre, sobre todo de la de Fidel Castro, pero si no es posible (y slo por el momento), se conformara con la de los Cinco Hroes cubanos, que no tuvieron nada que ver con el incidente, como lo demuestra el hecho de que la propia fiscala usamericana lo reconociera ante la Corte del 11 Circuito de Apelaciones de Atlanta. A quin le importa, pues, lo que piense Maggie Khuly? La opinin de cualquier mujer escogida al azar en la calle sera ms interesante.

A diferencia de Alan Gross, Ren Gonzlez no solamente es hoy un hombre libre despus de haber cumplido una grotesca sentencia de 13 aos en la crcel sin que Washington (en violacin de todos los acuerdos internacionales de derechos humanos), permitiese en ningn momento que su esposa entrara en el pas para visitarlo, sino que conviene recordar cul fue el delito por el que lo condenaron.

Es posible que Ren Gonzlez sea el ms odiado de los Cinco Hroes en Miami, desde luego, lo es por el hecho de haberse infiltrado en el ncleo del ardid de recaudacin de fondos de Hermanos al Rescate, por haber volado con Basulto y, quin sabe, quiz incluso en algn momento con el hermano de Maggie Khuly, pero sos no son delitos graves. Lo nico que encontraron como excusa para condenar a Ren fue el no haberse registrado como agente de un gobierno extranjero exactamente la misma excusa que llev a la espa Anna Chapman a la portada de la revista rusa Maxim. Eso y el hecho de no haberse arrepentido. A pesar de que la ausencia de arrepentimiento tampoco es un delito, existen muchas maneras legales de saltarse las normas y la jueza Lenard hizo todo lo posible para demostrarlo. En primer lugar, con una condena absurdamente larga y un perodo de libertad condicional que desafa toda lgica. Los abogados de Obama alegaron recientemente que a Ren Gonzlez no se le debe permitir que visite a su hermano moribundo, ya que la inteligencia cubana podra aprovechar la oportunidad para darle instrucciones secretas, que traera de vuelta a Miami cuando regresara a cumplir el resto de su libertad condicional antes de volver definitivamente a Cuba. Y por qu no lo deportan ahora mismo? Protjannos a todos, por favor!

Pero no podemos expulsarlo porque Ren Gonzlez es un ciudadano usamericano por nacimiento no por cultura y las reglas son las reglas. De todos modos, lo que no se puede pretender es que l y Alan Gross, el hombre que a travs de la DAI solicit un contrato de la USAID por valor de medio milln de dlares para instalar en Cuba el mismo tipo de Red de rea Global de Banda Ancha que, sin duda, fue muy til en el proyecto humanitario conocido como liberacin de Libia, son casos similares. Por supuesto, los dos tienen familiares allegados con cncer, pero la similitud empieza y termina ah. Si se condena a una persona por no registrarse como agente extranjero, pero no se puede demostrar de qu manera sus acciones perjudicaron al pas en el que actuaba, estamos ante un detalle puramente tcnico. El hecho de robarle a alguien 13 aos de su vida por un detalle tcnico es injusto e irreparable. A diferencia de Ren Gonzlez, Alan Gross fue declarado culpable por algo ms que un tecnicismo.

Pero se es el eterno problema entre USA y Cuba, siempre ha sido as. Incapaces de reconocer nuestros propios defectos, en este pas nos vemos como gigantes. Cuba y otros muchos pases son para nosotros de juguete, tienen lderes de juguete, lengua de juguete, gente de juguete, leyes de juguete. Cmo vamos a tomrnoslos en serio! Incluso despus de que se demostrase que el propio Gross solicit activamente y dise la misin ilegal y subversiva que deba realizar en Cuba, el Departamento de Estado sigue tratando de convencernos de que cay en una trampa, de que ha sido un tonto til, de que estaba all en misin humanitaria.

Y ahora pretende Washington que creamos que los dos aos y un da de reclusin de Gross, que goza del derecho a las visitas conyugales de su esposa, son de alguna manera comparables con los 13 aos que le robaron a un hombre a quien se le impidi ver su esposa... por un tecnicismo? Cuntas visitas conyugales ha recibido Gerardo Hernndez, otro de los Cinco hroes, desde el ao 2000? Cuntas Fernando Gonzlez? Ninguna, cero. El sistema penitenciario federal de USA no lo permite. A estos hombres y a sus esposas no solamente les han robado el presente, sino tambin el futuro. Si se tiene en cuenta su edad, cada da que pasa es ms probable que, incluso si se beneficiasen de un indulto presidencial, ser demasiado tarde para que tengan hijos. Es algo inconcebible, irreparable.

Conceptos bsicos sobre la ley y los medios de comunicacin

Ahora que he explicado por qu la comparacin de los casos de Ren Gonzlez y Alan Gross es una autntica y ofensiva manipulacin, aadir lo siguiente: Judy Gross, la esposa, tiene en sus manos un poder virtual que los Cinco Hroes cubanos y sus familias nunca tuvieron: unos medios de comunicacin poderosos y favorables, puestos a su entera disposicin. Le bastara con ejercer ese poder para que se terminara el dao que se sigue haciendo a estos cinco hombres y a sus familias y, al mismo tiempo, ella pondra fin a su pesadilla personal. Pero esto no va a suceder mientras no se busque un abogado mejor y no deje de atenerse al guin de Hillary Clinton.

Las manifestaciones ante la Oficina de Intereses de Cuba en Washington son ineficaces, aunque parece que empiezan a hacer mella. Ha llegado el momento de salirse de ese guin que se centra en Ren Gonzlez un hombre que ya est prcticamente en libertad como nico canje posible con Alan Gross, otro hombre cuya condena es insignificante en trminos comparativos. De hecho, ya va siendo hora de que dejen de insultar nuestra inteligencia. Todos los cubanos que he conocido saben sumar y restar. El papa tambin.

Cuando lo pienso... debe ser terrible pensar que el Departamento de Estado es la nica esperanza. Qu sucedera si alguien se saliese del guin? No hara falta volver a inventar la rueda: para empezar, est la resolucin del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias, segn la cual las sentencias impuestas a los Cinco Hroes cubanos Antonio Guerrero, Fernando Gonzlez, Gerardo Hernndez, Ramn Labaino y Ren Gonzlez es arbitraria y viola el Derecho Internacional. Pero no slo se trata de Ren, sino de todos ellos. Habr que preguntarle al Departamento de Estado por qu no le da importancia a esa resolucin?

Habr que insistir en que no le salen las cuentas, pues el nmero correcto no es uno, sino cinco? Y por qu no habra que hacerlo? Y si el Departamento de Estado responde que esas cosas no se pueden decir, no se pueden hacer, entonces habr que llamar a la puerta de Cindy Sheehan, otra persona a la que un presidente no le hizo ni caso y ahora lo lamenta amargamente.

O, si lo prefieren, sigamos confundiendo la velocidad con el tocino. Elijan.

Fuente: http://machetera.wordpress.com/2012/03/23/rene-gonzalez-and-alan-gross-speed-and-bacon/

Traducido para Tlaxcala porManuel Talens



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