Portada :: Mundo :: Afganistn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-03-2012

Afganistn
La ciudad de Kabul en la actualidad es un filme de horror

Giuliana Sgrena
Il Manifesto

Traducido para Rebelin por Susana Merino


La reconstruccin salvaje ha transformado a la ciudad destruida por las guerras en una capital desfigurada en la que las mansiones que simbolizan las riquezas amasadas con el trfico de drogas y la corrupcin se mezclan con chozas de barro y montaas de escombros. Solo permanecen iguales las barracas trepadas en las colinas que circundan a la ciudad.

Pens que no podra encontrar un lugar ms terrible que la Green Zone de Bagdad, me equivocaba.

En Kabul la zona de las embajadas se ha convertido en un lugar infernal. Recorriendo los diferentes corredores armados con lajas de cemento que la globalizacin ha vuelto familiares en todos los sitios en conflicto uno parece encontrarse en el escenario de un filme de horror en el que los nicos signos reconocibles son las patentes de las embajadas. Algunas apenas estn construidas, como la de India, laminada (as parece desde lejos) en gris plateado con cpulas de vidrio, que muchos piensan que no durarn mucho (en el sentido de que pueden ser objeto fcil de un atentado).

Por otra parte esta bunkerizacin no garantiza la seguridad, a menudo se producen enfrentamientos en las zonas limtrofes. Una zona militar con muros recubiertos de rollos de alambre laminado se extiende a ambos lados de una de las calles que atraviesan la zona. Los automviles no pueden entrar y los que lo hacen deben atravesar permanentemente retenes militares. En gran parte sin embargo la seguridad se ha confiado a empresas privadas que tambin emplean a afganos (como los que protegen la embajada italiana) adems de contratistas extranjeros. Este es un lugar ideal para los negocios de los contratistas. Especialmente porque pocos se fan del ejrcito y de la polica afganos alimentados por las milicias de los seores de la guerra, traficantes de droga, ms all de los mismos exponentes del gobierno de Karzai.

Luego de cuatro aos de ausencia Kabul est irreconocible. Y no por las nubes de polvo que se levantan en las calles de tierra. La reconstruccin salvaje ha transformado a una ciudad destruida por la guerra en una capital desfigurada en la que mansiones de una arquitectura discutible que hace gala de ventanas de colores y de columnas romanas -smbolo de la riqueza acumulada con el trfico de droga y la corrupcin- se mezclan con laschozas de barro y montones de basura. Solo permanecen las mismas las barracas implantadas en las colinas que rodean a la ciudad.

Riqueza (de pocos) y pobreza (de la mayor parte de la poblacin) se han profundizado. Es para preguntarse adnde han ido a parar los dineros de los donantes. Es apenas un misterio aparente si se tiene en cuenta que Afganistn es uno de los pases ms corruptos del mundo, despus de Somalia.

Y todava es peor la suerte de las mujeres: la peor decisin ha sido la del Ulema a travs de un documento que permite al marido castigar a la mujer si no respeta la Sharia y prohbe a las mujeres acercarse a desconocidos y hablar con ellos. El documento ha sido avalado por Karzai para apoyar las negociaciones con los talibanes, que interrumpiron las conversaciones con los estadounidenses tras la masacre de Kandahar. Para evitar polmicas, el documento en su versin inglesa se ha retirado de la web del gobierno.

La contraofensiva del presidente Karzai ha sido una convocatoria a los funcionarios religiosos y a los jefes de las tribus para que alienten la educacin de las chicas, considerada vital para Afganistn. Segn datos difundidos por el Ministro de Educacin, Ghulan Faruk Wardak, en 2010, haba 8,4 millones de chicos que concurran a la escuela, de los cuales un 30% eran mujeres. Pero hay an 9,5 millones de chicos sin escolaridad. Si bien en la poca de los talibanes las chicas no podan ir a la escuela, la discriminacin es an alta. Por otra parte se han vuelto a poner de moda los castigos como la lapidacin y la flagelacin, una mujer de 22 aos ha sido ahorcada recientemente en la provincia de Ghur. Evidentemente el compromiso de Italia de reconstruir el sistema judicial no ha producido los efectos esperados.

Castigos y violencia: las mujeres desesperadas se suicidan inmolndose, vctimas de violaciones grupales (una pequea de ocho aos fue violada cuando regresaba de la escuela), muchachas desfiguradas con cido. La violencia contra las mujeres sigue aumentando, segn la Comisin Independiente por los Derechos Humanos. Son hechos terribles, pero las familias tienen miedo de denunciarlos. A menudo se castiga a las propias vctimas de la violencia. Como sucedi a Gulnaz, una muchacha de 21 aos que haba sido violada por el primo del marido, un hombre poderoso que adems la haba embarazado, fue condenada a 20 aos de prisin por adulterio, condena reducida luego a 12 aos y posteriormente a tres por la Corte de Justicia. Una condena que habra evitado casndose con el violador. Sin embargo en diciembre sali de la crcel amnistiada por Karzai. Quien obtuvo la amnista fue la abogada estadounidense Kimberley Motley que decidi asumir la defensa de Gulnaz. Kimberley Motley vive desde hace cuatro aos en Kabul, donde ejerce su profesin de abogada y ha logrado (nica extranjera) la posibilidad de defender a los afganos ante los tribunales.

Esto es Afganistn, luego de diez aos de ocupacin y ante la prxima retirada de las tropas internacionales deseada por la mayora de los afganos: el 74% segn el Washington Post, muchos ms segn las personas con quienes hablamos en Kabul. Aunque son muchos tambin los que dudan sobre la anunciada retirada de Afganistn porque quedarn sin embargo las bases militares.

Fuente: http://www.ilmanifesto.it/attualita/notizie/mricN/6888/

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter