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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2012

Declogo de mentiras contra la huelga general

Carlos Fonseca
El Confidencial


El Gobierno, el PP y la CEOE llevan semanas intentando convencer a los trabajadores de que la huelga general delda 29 contra la reforma laboral no solo no est justificada, sino que generar enormes prdidas, perjudicar la creacin de empleo y retrasar la salida de la crisis. Todo en un solo da.

Los argumentos que utilizan son refutables, pero han conseguido que calen en una parte importante de la poblacin, que ha interiorizado la idea de que la esta reforma era inevitable para salir de la crisis. La crisis no la niega nadie, pero no es verdad que las medidas adoptadas sean las nicas que se podan tomar. Ese es el motivo de la huelga.

Quienes se oponen al paro, entre ellos muchos trabajadores, recurren a ideas fuerza para explicar su decisin. Sentencias que suenan muy solemnes, pero que son muy discutibles o directamente mentira. Este es un declogo de ellas.

1) La huelga es poltica y no se hace para defender a los trabajadores sino para atacar al Gobierno del PP. El adjetivo poltica se emplea en este caso de modo peyorativo, como un engao que deslegitimara su convocatoria. Todas las huelgas generales son polticas, porque se hace contra decisiones tambin polticas que afectan a todos los ciudadanos, que tiene derecho a intervenir en los asuntos pblicos no solo con su voto, sino tambin con su opinin, y la huelga es una expresin ella.

2) El pas no est para huelgas. Las huelgas generales son el ltimo recurso, una medida excepcional que se adopta cuando el Gobierno de turno aprueba medidas que recortan derechos y afectan a la calidad de servicios pblicos esenciales, como la educacin y la sanidad. Los paros generales no tienen sentido cuando hay un equilibrio entre los derechos de los trabajadores y los intereses de los empresarios, cuya consecuencia es la paz social.

3) La huelga perjudica la imagen de Espaa en el exterior. De nuevo se acusa a los sindicatos y a los trabajadores de ser en ltima instancia los responsables de que suba la prima de riesgo o de que Unin Europea (UE) no crea en las medidas econmicas aprobadas por el Gobierno. Si alguien ha perjudicado la imagen de nuestro pas han sido las agencias de calificacin y los especuladores financieros.

4) Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades es otra frase hecha que pretende atribuir a los trabajadores la responsabilidad ltima de la crisis y de los recortes que el Gobierno no ha tenido ms remedio que hacer. La crisis es consecuencia de la codicia de la banca, que en la etapa del boom inmobiliario se empe hasta las cejas con dinero barato para conceder crdito a las constructoras y a los compradores, a stos incluso con hipotecas superiores al valor de tasacin de las viviendas, cuyo precio creci un 28% entre 1996 y 2000. Ganaron mucho dinero, pero mataron a la gallina de los huevos de oro.

La burbuja estall, pero a quien menos ha afectado es a la banca, que nunca pierde. Para eso estn las ayudas pblicas y del Banco Central Europeo (BCE), que ponen dinero con el que las entidades financieras estn saneando sus balances en lugar de dedicarlos al crdito para facilitar la actividad econmica, autntico motor del crecimiento y del empleo. Un dato: entre 1996 y 2000 los beneficios empresariales crecieron por encima del 30% y los salarios por debajo del 3%, y como los precios tambin subieron el poder adquisitivo se redujo un 4%. Los trabajadores tienen que sacrificarsecuando las empresas van mal, y tambin cuando van bien. 

5) El mercado laboral es muy rgido (en beneficio de los trabajadores) y desincentiva la creacin de empleo. Tambin mentira. El Estatuto de los Trabajadores, que los empresarios califican de obsoleto, ha sufrido 52 reformas desde su aprobacin en 1980. La reforma de 1984, por ejemplo, incentivo los contratos temporales (lo que los empresarios llaman flexibilidad del mercado de trabajo, que siempre les parece insuficiente), cuyos efectos an sufrimos. En el periodo ya citado de 1996 a 2000, los aos de la bonanza econmica y los grandes beneficios, los contratos temporales eran ya 1 de cada 3 registrados, un 250% superior a la media europea. Con la actual reforma, ms temporalidad.

6) No hago huelga porque la convocan CC.OO y UGT, dos sindicatos que no defienden ni a los trabajadores ni a los parados, sino sus propios intereses. Lo sustancial no es quien convoca, sino si la reforma laboral merece o no esta huelga general. Me pregunto si quienes culpan a las dos organizaciones sindicales mayoritarias de su decisin de no hacer huelga la haran si los convocantes hubiesen sido USO o la CGT, por ejemplo. Tampoco les he escuchado decir con qu organizacin sindical si habran secundado la convocatoria. Estoy convencido de que con ninguna.

7) La huelga haba que haberla hecho antes de que el Gobierno aprobara el decreto ley; ahora ya no vale para nada. Falso, porque en su tramitacin parlamentaria los partidos presentarn enmiendas para intentar su modificacin. El PP no va a ceder en lo sustancial porque su mayora absoluta se lo permite, pero hay precedentes de que an as las movilizaciones ciudadanas pueden forzar cambios. Le ocurri a Jos Mara Aznar en 2002 con otro decreto-ley, el decretazo, que supona una drstica reforma del despido y la prestacin por desempleo. Entonces, como ahora, el PP tena mayora absoluta y prescindi del dilogo social y del trmite parlamentario previo. Los sindicatos convocaron una huelga general el 20 de junio que fue un xito y oblig al Ejecutivo a retirarlo. Cinco aos despus, el Tribunal Constitucional (TC) declar el decreto contrario a la Constitucin.

8) No voy a la huelga porque me cuesta dinero. Obvio; si fueran gratis seranvacaciones. Se sacrifica un da de sueldo para intentar no perder derechos, como es, hablando de dinero, el abaratamiento del despido o el incremento del IRPF, que desde enero nos ha bajado el sueldo a todos.

9) Quiero ir a trabajar y no puedo. Muchos ciudadanos anteponen su derecho a acudir al trabajo al de quienes secundan los paros porque tienen, por ejemplo, dificultades para llegar a sus puestos. Las huelgas generales tienen como objetivo paralizar la actividad de un pas, y su ejercicio incide por fuerza en el normal funcionamiento de los servicios pblicos. Las huelgas generan siempre inconvenientes para quienes no las secundan, pero si esas personas tienen derecho a ir a trabajar, tambin el resto lo tiene a no hacerlo. Los servicios mnimos estn pensados para equilibrar ambos derechos.

y 10) Los piquetes (psimo sustantivo que se identifica siempre con violencia) no son otra cosa que un instrumento de presin para obligar a hacer huelga a quienes no quieren. Hay piquetes meramente informativos y otros que, efectivamente, recurren a la coaccin. Tan cierto como que hay otros piquetes de los que nadie habla, los empresariales, mucho ms discretos pero que atentan contra el derecho a la huelga. Lo hacen con amenazas encubiertas que estigmatizan a quienes deciden no ir al trabajo. Aqu radica el miedo de muchos trabajadores, sobre todo de pequeas empresas, que estando de acuerdo con el paro deciden no secundarlo salvo, por ejemplo, que lo haga toda la plantilla. Diluyen una decisin personal en una colectiva para evitar represalias.

Posdata: Estn ustedes en su derecho a hacer huelga o acudir a trabajar el prximo jueves. Estn en su derecho. Quienes secunden el paro lo harn contra la reforma laboral, y quienes no la hagan porque estn de acuerdo con ella, no creen que est justificada o tienen miedo. No tienen que dar explicaciones en pblico, pero si lo hacen, que sea con argumentos ms slidos para no tener que recurrir a la mentira. Por cierto, #yohagohuelga

Hasta el prximo fin de semana.


Fuente: http://www.elconfidencial.com/opinion/tirando-a-dar/2012/03/24/decalogo-de-mentiras-contra-la-huelga-general--8930/



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